domingo, 29 de noviembre de 2015

Las sinrazones del odio.



El odio, desgraciadamente, es fácil de ocultar con palabras de pueriles que apelan al nacionalismo, a Dios, a ideas intangibles.

Armando Enríquez Vázquez.

Lo sucedido en Paris el viernes pasado es, además de una tragedia y una atrocidad, la más reciente consecuencia de las políticas colonialistas y la avaricia de los líderes de occidente. No se trata de exculpar a los terroristas que actuaron en contra de los ciudadanos franceses, si no de recordar también que ese odio nació del odio que desde occidente se ha ejercido en contra de todo lo que nos resulta extraño.
La historia de la infamia humana está documentada desde el inicio de la civilización misma y los antropólogos hablan ya de como el Homo sapiens se ha dedicado a depredar a todos los homínidos que convivían con ellos, pero lo que hemos visto en las últimas décadas es como la política de ambición y codicia de los principales estados de occidente en especial de Estados Unidos y algunos de sus aliados europeos y en específico la Francia de Francois Hollande, uno de los más imperialistas y racistas presidentes disfrazado de socialista que ha tenido aquel país, han errado y contrario a sus intereses solo han promovido una violencia en la que el tiro les ha salido por la culata en perjuicio de los habitantes comunes y corrientes de sus naciones y del mundo que cada día se ven amenazados por dos frentes.
Por un lado, los grupos extremistas de todo tipo, en especial de origen musulmán, pero también las milicias de anglosajones extremistas, esos mismo que en 1995 volaron por los aires las oficinas de FBI en la ciudad de Oklahoma. Los extremistas japoneses que liberaron el gas sarín en el metro de Tokio, los recientes bombazos en China y de los que hubo gran información, pero que bien pueden haber sido un acto terrorista de cualquier grupo.
Por otro como consecuencia de estos actos los ciudadanos comunes y corrientes se ven cada día más sometidos a controles que argumentando y anteponiendo la falacia, como ha quedado demostrado, de la seguridad violan de manera flagrante los derechos humanos y las garantías individuales, tan cacareados ambos como pilares de los sistemas democráticos en los que supuestamente vivimos.
Desde el final de la II Guerra Mundial, el origen de la violencia de grupos extremistas proviene de Washington, de Londres, de Paris y en menor forma de Madrid y Roma. Empezando con su arbitraria decisión de otorgar Palestina a los judíos sobrevivientes de la guerra y del Holocausto, que con el tiempo se convirtió en el estado de Israel que ha cometido con el consentimiento de las naciones occidentales los mismos crímenes de odio y genocidio en contra de la población palestina.
En su momento Moscú, también formó parte de esta ecuación, pero al finalizar la época del totalitarismo del Estado Soviético esta influencia se fue haciendo menor, pues al parecer Rusia carece de tantos recursos económicos como en otras épocas se sospechó y está más preocupada por lo movimientos separatistas al interior de sus fronteras. Sin embargo, los ataques en contra de ISIS por parte del gobierno ruso parecen ser el motivo detrás de la explosión en el aire de un vuelo comercial sobre los cielos de Egipto.
Países, como Estados Unidos, han financiado sin pudor alguno a los grupos terroristas extremistas, tratando de no tener la sangre de civiles en sus manos, pensando que así obtendrán beneficios económicos. El gobierno de Estados Unidos ha financiado y apoyado en su momento al Talibán, Sadam Hussein, Al Qaeda, la guerrilla siria y también a ISIS entre muchos otros grupos extremistas, con resultados que lejos de ser alentadores, se les han revertido y entonces los americanos y sus aliados occidentales han arremetido contra esos mismos grupos cometiendo terribles actos de terrorismo en contra de las poblaciones civiles de Siria, Irak, Afganistán, Libia.
Las palabras de los principales líderes mundiales y en especial del presidente Hollande hablando de una guerra, así como las acciones con las que respondió el gobierno francés poco pueden apelar a la idea ingenua de una paz mundial. La Paz no se consigue con la guerra, esa fue una de las principales lecciones que nos dejaron las guerras mundiales, sobre todo la segunda donde los civiles europeos y asiáticos fueron las principales víctimas de la barbarie propiciada por las cabezas de los ejércitos del Eje y de los aliados.
El odio, desgraciadamente, es fácil de ocultar con palabras de pueriles que apelan al nacionalismo, a Dios, a ideas intangibles. El presidente Hollande ha demostrado qué, para él, es más importante responder a los terroristas en su mismo idioma de odio, sin importarle las consecuencias que representen para los franceses, porque si algo nos debe quedar claro a todos es que la inteligencia francesa es nula y así lo han demostrado dos atentados que han sacudido a la sociedad civil francesa y al mundo en menos de diez meses.
Pero el lenguaje del odio no es exclusivo de los terroristas y el presidente francés, algunos de los tweets que los políticos norteamericanos del partido republicano, inmediatos al conocimiento de los atentados del viernes demuestran que esa intransigencia, la estupidez y el odio que desde hace unos meses tienen voz en el aspirante a la presidencia de Estados Unidos Donald Trump es un lugar común para muchos políticos americanos. Y el terrorismo en contra de los migrantes latinos y nuestras fronteras serán en los próximos meses uno de los objetivos de la política norteamericana. Tampoco el discurso de algunos lectores de noticias de la Cadena Fox puede ocultar su estulticia, por ejemplo, Mónica Crowley, quien en un tweeter acusó al Presidente Barack Obama de no especular sobre los incidentes en Francia.
No son los civiles franceses, norteamericanos, españoles o ingleses los culpables de la masacre que los ejércitos de estas y otras naciones llevan a cabo en oriente son, sin embargo, los que pagan los platos rotos por la codicia y la ambición de sus gobernantes y los empresarios de la guerra que no tienen respeto alguno por la vida humana y a quienes las consecuencias de sus negocios los tiene sin el menor cuidado.

Publicado en blureport.com.mx el 17 de noviembre de 2015