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martes, 5 de noviembre de 2019

Anna Atkins botánica y fotógrafa.




El primer libro con cianotipias en el mundo fue creado por una brillante y creativa botánica, convirtiéndose así en la primera mujer en crear un libro fotográfico.

Armando Enríquez Vázquez

En el inicio de la fotografía la experimentación y la investigación llevó a los pioneros de la fotografía por muchos caminos para descubrir y utilizar materiales fotosensibles. Uno de estos investigadores fue John Herschel, hijo del astrónomo Friedrich Wilhelm descubridor de Urano. Como su padre John fue matemático y astrónomo, pero también fue un entusiasta del nuevo arte de la fotografía y el desarrollo de telescopio, Herschell acuño el término fotografía y en 1842 inventó un método para captar luz en papel a través de Ferricianuro de potasio y Citrato de amonio y hierro al que llamo cianotipia y que creaba imágenes de tipo fotográficas en la gama entre el blanco y el azul.
Quién se benefició de la técnica fue la botánica Anna Atkins, y la utilizó para retratar cientos de plantas inglesas convirtiéndose en la primera persona en crear un libro con puras ilustraciones fotográfica. Muy poco se sabe de esta mujer que se interesó en la botánica de Inglaterra y en preservarla en descripciones que fueron más allá de la clásica representación en dibujos detallados y realistas de cada especie.
Anna Atkins nació el 26 de marzo de 1799 en Tonbridge, quedó huérfana de madre a muy temprana edad, fue su padre John George Children quien la educó. Children, a su vez fue científico y quien alentó a su hija en el camino de la ciencia. John G, Children proveyó a su hija con una educación científica que era difícil para una mujer sin la posición de ventaja de Anna. El primer gran trabajo de Anna fue encargado por su padre que hizo una traducción sobre el trabajo del francés Jean-Baptiste Lamarck sobre invertebrados. Anna realizó 250 dibujos de moluscos que son detallados e impresionantes. Anna Tenía 23 años en ese momento.



Después realizó un trabajo de identificación de 1500 plantas, lo que le valió el ingreso a la Botanical Society of London. Anna se casó en 1825 con John Pelly Atkins, un comerciante. Nunca tuvieron hijos y Anna pudo dedicarse de lleno a sus investigaciones.
Anna y su padre conocían a Herschel y a otro hombre llamado William Henry Fox Talbot quienes la enseñaron a realizar trabajos de cianotipia. A partir de ese momento Anna se dedicó hacer impresiones de las algas de las costas británicas y en 1843 publicó lo que se conoce y reconoce como el primer libro con impresiones fotográficas de la historia que se llamó: British Algae: Ciyanotype Impressions.
En los siguientes siete años Atkins realizó 12 nuevas partes para su obra a manera de fascículos que la final alcanzaron casi cuatrocientas imágenes, El trabajo era meticuloso; implicaba poner las plantas sobre el papel con las mezclas químicas, exponerlas al sol por unos quince minutos y finalmente revelarlas. Existen alrededor de doce copias de esta obra que se publicó como una obra de autor que iba firmada A.A. y que algunos investigadores décadas después quisieron creer y hacer creer que era una obra anónima.
Atkins entonces inició un proyecto más ambicioso junto con una amiga Anne Dixon, otra botánica aficionada a las cianotipias, incluía un registro de todas las plantas nativas y extranjeras que había en las Islas británicas, así como los helechos, que se llamó Cyanotypes of British and Foreign Plants and Ferns. Publicado en 1854.
Anna Atkins es para muchos quien inventó la fotografía científica, lo que es cuestionable, pues la fotografía nació como una curiosidad científica.
El trabajo de Atkins tiene además un valor estético y artístico, Anna se preocupó como muchas de las mujeres ilustradoras de plantas y aves por balancear su trabajo entre la veracidad de lo científico, al crear representaciones exactas de lo representado con un balance artístico en la composición de su obra.



Oculto durante más de cien años, por el machismo de las sociedades históricas interesadas en posicionar a Fox Talbot como el creador de la fotografía científica a partir de la cianotipia, los libros de Atkins permanecieron en el fondo de una biblioteca. Hoy la figura e importancia de Anna Atkins se ha rescatado y una serie de exposiciones dando a conocer su trabajo, así como libros y las imágenes distribuidas en Internet la han puesto en lugar que le corresponde.
Anna Atkins murió en Holstead, Inglaterra el 9 de junio de 1871 a los 72 años.

Publicado el 30 de octubre en mamaejecutiva.net
imagenes wikipedia.org

martes, 7 de mayo de 2019

Ynes Mexía, botánica a los 50 años.




Esta mujer mexico-americana dedicó los últimos años de su vida a la exploración y recolección de plantas en todo el continente americano.

Armando Enríquez Vázquez

Alguna vez una persona me dijo que uno puede cambiar de caballo cuando quiera y cuantas veces quiera a lo largo de la vida y la vida me ha demostrado que existe la capacidad de reinventarse. Esto parece haber sido claro también para Ynes Mexía quien a la edad de 51 años inició una educación profesional en la Universidad de California en Berkeley. Los siguientes años Ynes recorrió gran parte del continente desde Alaska hasta Argentina recolectando plantas y contribuyendo de manera muy importante a la botánica.
Ynes Mexía nació el 24 de mayo de 1870 en Georgetown en Washington D.C., su padre era un diplomático mexicano de nombre Enrique Mexía y nieta del general Antonio Mexía que se distinguió en diferentes eventos de la historia de nuestro país. Su madre fue una norteamericana de nombre Sarah Wilmer. Cuando era muy pequeña la familia se mudó a Texas a lo que es el condado de Limestone y específicamente a una propiedad de Mexía, herencia de su padre y que con el tiempo dio paso al poblado de Mexia, Texas. Los padres se divorciaron e Ynes estudió tanto en escuelas de Texas como de Maryland, incluso en algunas fuentes se dice que acudió a una escuela en Ontario, Canadá.
A los 15 años Ynes decidió viajar a México a vivir con su padre, poco se sabe de los años que Ynes permaneció en una hacienda que tenía su padre en la Ciudad de México, salvó que en 1897 se casó con un empresario de origen alemán-español que murió siete años después. Comenzó un negocio de cría de aves de corral en la hacienda de su padre y en poco tiempo se casó por segunda vez con un joven llamado Agustín Reygados o Reygades, aunque las fuentes estadounidenses que fueron muy descuidadas y menospreciaron siempre el español seguramente se refieren al apellido Reygadas. Agustín no sólo resulto un mal esposo, si no que comenzó a dilapidar las ganancias del negocio por lo que en 1908 Ynes se divorció de él.
Ynes en 1909 se avecindó en San Francisco, California y se convirtió en trabajadora social, pero al parecer vivió en una constante depresión la siguiente década hasta que en 1920 se convirtió en miembro del Sierra Club.
El Sierra Club es una organización fundada en 1892 en California con el objetivo de proteger y conservar áreas naturales, cuando se fundó su primer objetivo fue evitar la aprobación de una ley que pretendía reducir la extensión del Parque Nacional de Yellowstone. Tras su ingreso a esta organización, Ynes en 1921 decidió entrar a la Universidad de California en Berkeley y enrolarse en un programa especial de Ciencias Naturales, al año siguiente intervinó en la expedición del profesor Eustace Furlong al norte de México. Con más de la mitad de su vida transcurrida en México, Ynes Mexía era bilingüe al menos, lo que la ayudaría moverse con relativa independencia en sus futuras expediciones. En los siguientes años Ynes participó en 7 siete expediciones desde Alaska, Brasil, Perú, Chile, Argentina, México. En materia de recolección de plantas y su conservación su maestra fue Alice Eastwood, que era autodidacta y fue la cabeza del herbario de la Academia de Ciencias de California.
A lo largo de sus viajes Ynes Mexía recolectó más de 145,000 especímenes de los cuales al menos 500 pertenecen a especies descubiertas por Ynes, quien además descubrió dos géneros de plantas nuevos, uno de los cuales lleva su nombre Mexianthus que tiene una única especie: Mexianthus mexicantus.
En 1938 durante un viaje a la sierra en Oaxaca Ynes Mexía se enfermó, regresó a San Francisco donde murió el 12 de julio. Su experiencia profesional de tan sólo 13 años fue suficiente para que esta mujer pusiera su nombre en la historia entre las exploradoras y botánicas destacadas en la historia.


publicada el 30 de abril de 2019 en mamaejecutiva.net
imagen: en.wikipedia.org

sábado, 12 de abril de 2014

Helia Bravo Hollis, una vida entre cactáceas.




La primera mujer titulada como bióloga en nuestro país, fue una de las personas que más hizo por la botánica en México.

Armando Enríquez Vázquez.

Imaginen una mujer bajo el sol de las zonas áridas del país investigando y documentando las cactáceas, ahora imaginen a esa mujer en una época cuando algunas luchas armadas brotaban de los rescoldos de una revolución que no se terminaba de apagar. En un país de prejuicios, de muy pocas científicas. Helia Bravo Hollis en la década de los 30 viajaba por el país clasificaba e identificaba a las plantas que como el país, parecían agrestes y llenas de espinas. Y nunca se quejó de ningún tipo de discriminación por su género.
La Doctora Helia Bravo Hollis nació en la Ciudad de México, en lo que se conocía como la Villa de Mixcoac,  el 30 de septiembre de 1901. Durante su infancia, en 1908, le fue otorgado un diploma por buen aprovechamiento en sus estudios de primaria firmado por el entonces presidente de la República, el General Porfirio Díaz, y el secretario de Justicia e Instrucción Pública y Bellas Artes Justo Sierra. Su padre maderista fiel fue fusilado cuando el Presidente Madero fue asesinado.
Durante sus años preparatorianos conoció al profesor Isaac Ochoterena. Bajo su tutela la joven publicó su primer trabajo en la Revista Mexicana de Biología en 1921. Ochoterena fue uno de los primeros botánicos investigadores de México. Su influencia en la joven Helia la llevó a cambiar su interés por la medicina por una pasión por la biología y sobre todo por la botánica. La primera asignatura que el profesor Ochoterena le dio a Bravo Hollis fue la de observar la vida de los protozoarios en un caldo de cultivo a base de paja.  Helia, habla de él en sus memorias. Bravo Hollis afirma que Ochoterena no sólo le inculcó, a ella y a sus compañeros, el amor por la biología, sino que además les inculcó el gusto por la cultura.
En 1927 y cumpliendo con las materias propias de su carrera, en ese entonces la carrera de biología era parte de la facultad de filosofía,  Helia se convirtió en la primera bióloga titulada de nuestro país. En 1929 la Universidad alcanzó su autonomía y Ochoterena quedó como encargado de lo que se convertiría con el tiempo en el Instituto de Biología. Ochoterena nombró a Helia  como encargada del herbario y le encargó el estudio de las cactáceas, esto es de una de las familias de plantas con las que más identificamos a México; Cactus, nopales, chollas, en  total existen más de 700 especies en nuestro país y más del 75% de esas especies, son endémicas de nuestro país, es decir no existen en ningún otro lado. Así Bravo Hollis comenzó a viajar por el país apuntando, recolectando y fotografiando diferentes cactáceas.
Helia Bravo Hollis, a lo largo de su vida, clasificó y estudió cientos de plantas y en su honor se ha utilizado su nombre para bautizar a muchas de estas especies, por ejemplo Heliabravoa chende, un género de cactácea que tiene su hábitat en la zona desértica de Tehuacán. Airocarpus bravoanus, una cactácea endémica de San Luis Potosí, Opuntia bravoanus, Opuntia heliabravoana, y Opuntia heliae que son especies de nopal. Mammillaria hahniana ssp bravoae. Una cactácea bulbosa endémica de la Sierra Gorda de Querétaro.
Helia Bravo Hollis escribió más de 160 publicaciones, pero no solo se dedicó su vida a las cactáceas, al mismo tiempo que estudiaba su carrera de bióloga en la Universidad Nacional, estudió biología marina en el Pomona College y también dedicó parte de su vida al estudio de la flora acuática de nuestro país.
La doctora Bravo Hollis fue galardonada con múltiples condecoraciones a lo largo de su vida. La última que recibió en vida se la otorgó el Presidente Ernesto Zedillo en el año de 1999, al decretar a la Barranca de Metztitlan, en el estado de Hidalgo como Reserva de la Biosfera. Barranca que la doctora había explorado muchas veces en su juventud.
Helia Bravo Hollis murió el 26 de septiembre de 2001 a 5 días de cumplir 100 años.
La Universidad Autónoma de Puebla bautizó su jardín botánico con el nombre de la eminente científica mexicana en la zona del desierto de Tehuacán. En 1991, la directora de teatro Jesusa Rodríguez le compuso una canción tituladas Las suculentas.


Publicado en thepinkpoint.com.mx el 4 de abril de 2014
imagen: desproporciónaurea.wordpress.com