jueves, 15 de mayo de 2014

Josephine Baker, bailarina, cantante y activista.






En los alocados años veinte en Paris hizo aparición una sensual mujer que huía del racismo en los Estados Unidos, y que encontró el éxito y la aceptación inmediata de la sociedad francesa
Armando Enríquez Vázquez.


La Torre Eiffel es muy diferente de la Estatua de la Libertad, pero eso no tiene importancia. De que te sirve una estatua si no tienes libertad.
Josephine Baker.
Tras una sangrienta guerra civil que consagró la abolición de la esclavitud, en Estados Unidos, el racismo y la discriminación se volvieron aun mayores. Un país que a pesar de llamarse demócrata, siempre se ha caracterizado por desigualdad en cuestión de derechos humanos y el racismo a todo aquello que no es blanco y anglosajón. En ese país donde nacer negro representaba vivir en la pobreza, discriminación y violencia, nació Freda Josephine McDonald, en San Luis Missouri el 3 de junio de 1906. Hija de una modesta empleada de limpieza llamada Carrie McDonald, se presume que su padre fue un músico que trabajaba en carpas en la zona llamado Eddie Carson, el cual abandonó a Carrie y la pequeña Freda poco después del nacimiento de esta.
Baker como todo negro liberado de la esclavitud a principios del siglo XX, empezó a trabajar desde  niña limpiando o cuidando a los bebes de las pudientes familias blancas. Pero eso sí, aquella niñera tan sólo siete años tenía prohibido besar al niño blanco que cuidaba. Así transcurrió su infancia trabajando, a los 13 años consiguió un trabajo como mesera, fue por esa época que se casó por primera vez.
Adolescente de fuerte carácter y que había aprendido a ser independiente, no tardó en divorciarse. Siguió trabajando limpiando casas y se topó con un hombre al que llamaban Mr. Dad, un pederasta que tras varios de trabajo le pidió pasar la noche con él. Josephine se negó y el hombre se fue a quejar con su madre la cual golpeó a  Josephine por no obedecer al hombre. Josephine huyó y se unió a una compañía teatral, ahí aprendió a bailar, así empezó su carrera como bailarina, sin tener una educación formal, Josephine optó en su primera oportunidad por exagerar movimientos y gestos faciales por lo que a pesar de que por un momento pensó que la iban a despedir, en realidad su papel dentro de los números de la compañía crecieron puesto que muchos consideraron que era cómica.
 En 1921 se casó por segunda vez, esta vez su esposo se llamaba Billy Baker, Josephine adoptó el apellido de por vida. Gracias a un espectáculo llamado Shuffle’s Along recorrió exitosamente los Estados Unidos y gozo de cierto éxito también en Nueva York. En 1925 viajó a Paris donde participó con un éxito que nunca había experimentado en la revista musical Revue Nègre, donde lo exótico y erótico de sus bailes, así como su casi nulo atuendo pusieron al público parisino a la puerta del teatro noche tras noche. Muchos años después Baker diría:
 Realmente no es que estuviera desnuda, solamente no me había puesto nada de ropa.
En uno de aquellos bailes tan exitosos Baker llevaba puesto como falda una penca de plátanos. Paris era más cosmopolita, más tolerante y mucho menos ignorante que los Estados Unidos, Josephine Baker vivió como una celebridad en la ciudad. Rivalizaba con Mary Pickford y Gloria Swanson como la mujer más fotografiada de la época. Al terminar la temporada de La Revue Nègre, Josephine Baker filmó su primera película y siguió cantando en los cabarets parisinos.
Entre las películas que Josephine Baker filmó se encuentran: Zouzou en 1934 que estelarizó al lado del legendario actor francés Jean Gabin. Princesse Tam Tam al año siguiente. En 1936 regresó a los Estados Unidos para hacer un espectáculo con las famosas bailarinas de Ziegfield. El racismo la alcanzó de nuevo; sus compatriotas blancos no estaban dispuestos a ver a una talentosa y bella mujer negra en el papel estelar de nada.
Josephine Baker no podía hacer nada en contra del racismo existente en la sociedad norteamericana, por el color de su piel, no sólo se le restringía el paso a muchos lugares, si no que no se le permitía actuar en muchos otros. Regresó a París y se casó con Jean Lion un empresario francés. Baker obtuvo así la nacionalidad francesa. Tras un aborto natural, Lion se divorció de Baker en 1940 cuando iniciaba la II Guerra Mundial.
Al inicio de la guerra, Baker se convirtió en enfermera de la Cruz Roja, más tarde cuando Francia estaba ya ocupada por los alemanes, Baker sirvió como correo a la Resistencia, llevando mensajes ocultos en sus partituras y en su ropa interior. Viajó a Casablanca donde contrajo una extraña enfermedad que la tuvo un año hospitalizada. Por sus servicios en la guerra fue condecorada por el gobierno francés con la Cruz de Guerra, la Roseta de la Resistencia y  la  Legión  de Honor, medallas que recibió del Presidente Charles de Gaulle. Al final de la guerra abandonó África y regresó a Paris. En 1947 se casó de nuevo, esta vez con un músico francés de nombre Jo Bouillon.
Baker adoraba a los animales y a los niños, durante su juventud se dice que mantenía en su casa y en el camerino en Paris a un leopardo llamado Chiquita, un chimpancé llamado Ethel, Alberto un cerdo, Kiki, una serpiente, además de una cabra, un loro, periquillos australianos, peces, tres gatos y siete perros. Al terminar la II Guerra Mundial comenzó a adoptar niños. 12 niños en total, dos mujeres y diez hombres todos de diferentes orígenes étnicos y geográficos, Josephine Baker llamaba a sus hijos La Tribu Arcoiris  y con ello intentó demostrar que sin importar los orígenes étnicos de los seres humanos estos pueden ser educados juntos y llamarse hermanos sin mayor problema.
Pero su optimismo sería destruido una vez más en su país de origen. En 1951 regresó a los Estados Unidos acompañada por su esposo Jo Bouillon, se les negó una habitación en 36 hoteles de la ciudad de Nueva York porque ella era negra, y tuvo un incidente en el entonces de moda centro nocturno Stork Club donde se negaron a servirle por su color. La actriz Grace Kelly que se encontraba en el lugar intercedió por Baker pero fue en vano por lo que la futura princesa tomó por el brazo a Josephine y junto con todos sus acompañantes abandonaron el cabaret.
Más tarde en Buenos Aires, Baker declaró que en Estados Unidos trataban a los negros como si fueran perros. Estados Unidos no es un país libre. Concluyó. Comenzó a escribir a favor de la igualdad y el senador McCarthy, que veía comunistas hasta en los rojos santacloses del Ejército de Salvación, la acusó de antiamericana y comunista. Fue hasta la llegada de los Kennedy que Josephine regresó a los Estados Unidos y participó en las marchas contra el racismo en Washington. En 1963 estuvo presente en Washington en una de las más famosas marchas en contra del racismo. La misma en manifestación en la que Martin Luther King dio su famoso discurso Tengo un sueño. Y desde el templete al ver a los asistentes dijo: ¡Sal y pimienta, como debe de ser!
Con problemas económicos en Francia, Grace Kelly, ya Princesa de Mónaco, y su esposo el Príncipe Raniero, le ofrecieron un departamento en Mónaco.
En 1975 a los 68 años de edad y con la ayuda del Príncipe Raniero, Grace Kelly y Jaqueline Kennedy Onassis que lo financiaron Baker puso en escena un nuevo espectáculo para celebrar sus 50 años en el escenario.
Cuatro días después del estreno se le encontró en su habitación en estado de coma, víctima de una hemorragia cerebral.
Josephine Baker murió el 12 de abril de 1975. En una entrevista ese año había declarado:
Nunca he sido una gran artista. Soy un ser humano que ha amado el arte, que no es lo mismo. Pero he amado y creído en el arte y en la idea de una hermandad universal de tal forma que he puesto todo mi ser en ellos, y he sido bendecida por ello.

Publicado en thepinkpoint.com.mx el 9 de mayo de 2014
imagen:  decoweddings.com