domingo, 18 de mayo de 2014

¡Feliz Navidad! Estas despedido.






George Allen es uno de los más importantes entrenadores en la historia de la NFL, sin embargo jamás ganó un Superbowl y sus anécdotas parecen muchas veces las de un loco.
Armando Enríquez Vázquez.
Jamás jugó futbol de manera colegial o profesional, sin embargo fue parte del equipo de entrenadores en los Rams de Los Ángeles y  los Osos de Chicago, para más tarde ser entrenador de los mismos Rams y de los Pieles Rojas de Washington. George Allen entrenó además equipos colegiales y de la USFL.
George Herbert Allen nació el 29 de abril de 1918 en el estado de Virginia. Se graduó en la Universidad de Michigan en 1947 y tuvo sus primeras experiencias como entrenador de futbol americano en colegios en Iowa y en California, gracias a sus resultados ganadores llamó la atención de Daniel Farrel Reeves, dueño de los Rams de Los Ángeles quien lo contrató en 1957 para que trabajara con el equipo de entrenadores. Después de un año Allen salió del equipo y fue contratado por el legendario George Halas para que trabajara con los Osos de Chicago, sobre todo para que les enseñara a descifrar a los Rams, con los que en esas épocas los Osos jugaban dos veces al año. Halas notó la dedicación y sobre todo la obsesión por los detalles que tenía Allen y lo mantuvo en la institución. Con el tiempo Allen se convirtió en una especie de coordinador defensivo del equipo, pero también tenía a su cargo la selección de candidatos colegiales para entrar en los Osos, de entre los estudiantes que pasaron a formar parte de los Osos seleccionados por George Allen se encuentran tres de los más famosos Osos en toda su historia y que son miembros del Salón de la fama: Gale Sayers, Dick Butkus y Mike Ditka. En 1963 gracias a los cambios que Allen implementó en la defensiva los Osos únicamente recibieron 144 puntos de sus contrincantes, interceptaron 36 pases a lo largo del año y ganaron el juego de campeonato de la NFL frente a los Gigantes de Nueva York por marcador de 14 a10. Los jugadores como reconocimiento a labor de su coordinador defensivo le entregaron el balón del juego.
Allen contribuyó a muchos triunfos de los Osos y para muchos especialistas, George sería el heredero lógico de Halas, una vez que este se retirara de su puesto de entrenador de los Osos. Pero tal vez la ansiedad o la ambición, hicieron que Allen aceptara una oferta por parte del dueño de los Rams, Daniel F. Reeves para convertirse en el entrenador del equipo. En esos años los Rams no podían dejar el sótano de la NFL. Halas molestó levantó una demanda misma de la que se desistió una vez que la ganó.
De 1965, cuando llegó al equipo, a 1968, cuando vencía su contrato, George Allen convirtió a los Rams en un equipo ganador. En 1967 George Allen, fue nombrado entrenador del año. Sin embargo, su relación con Reeves fue difícil desde un inicio, no así con sus jugadores. Al terminar la temporada de 1968, un día antes de la Navidad Reeves llamó a Allen por teléfono sus palabras fueron pocas:
­-Feliz Navidad. ¡Estás despedido!
Años más tarde Allen utilizó la frase para titular su libro de memorias.


Sin embargo esta indigna actitud por parte del dueño de los Rams se le revertió cuando al menos una docena de los jugadores más importantes del equipo convocaron a una rueda de prensa y amenazaron con buscar su cambio a otro equipo, incluso con retirarse del futbol americano, si Allen no era reinstaurado en su puesto. Una reacción de descontento surgió también entre los fanáticos del equipo que habían visto a los Rams tener temporadas ganadoras con Allen como hacía muchos años no las tenían. A Reeves no le quedó más que retractarse y contratar de nuevo a Reeves por otros dos años.
En esas dos temporadas, a pesar de tener números ganadores y estar presentes en los play offs, los Rams no consiguieron llegar al ansiado Superbowl, por lo que Reeves no se tentó el corazón para despedir en 1970 a Allen, esta vez no hubo protestas.
Allen consiguió entonces el puesto de entrenador con los Pieles Rojas de Washington y sustituyó a Bill Austin quien había fungido como entrenador del equipo de Washington tras la muerte de Vince Lombardi. George Allen llevó a los Pieles Rojas a un grupo de jugadores de los rams y a otro de veteranos lo que derivo por un lado en que los periodistas deportivos de la capital de Estados Unidos comenzaran a llamar a los Pieles Rojas los Ramskins o los Redrams. Por su selección de veteranos para reforzar al equipo más que novatos el equipo de Allen se ganó el mote de Over the Hill Gang,  que se podría traducir como La pandilla de viejos.
Finalmente en enero 1973 Allen logró jugar un Superbowl. La edición número VII del juego de campeonato de la NFL, en contra de los invictos Delfines de Miami a los que los Pieles Rojas habían vencido en la pretemporada, sin embargo en el juego de campeonato el triunfo fue para el equipo de La Florida por un marcador de 14 a 7.
En 1977, los Pieles Rojas despidieron a Allen y los Rams lo volvieron a contratar, Daniel Reeves ya no era dueño del equipo. A pesar de ello las relaciones entre Allen, los ejecutivos y los mismos jugadores no fueron del todo buenas y George fue separado de su cargo antes de iniciar la temporada regular.
A lo largo de sus años como entrenador en la NFL, Allen logró casi siempre una muy buena relación con sus jugadores.  A los jugadores de los Pieles Rojas con frecuencia les obsequiaba helados. Aquí los jugadores son felices porque se les trata como hombre. Son responsables de sus acciones, pero en el fondo tienes que ser un poco niño para jugar futbol americano. Es un deporte muy físico, que entusiasma a cualquiera. Los tratamos como hombres y reconocemos que son niños. Declaró en una entrevista para la revista Sports Illustrated de noviembre de 1972 uno de sus asistentes.
En otra entrevista para la misma revista al siguiente año Allen comentó que la forma en que él tomaba clases para mejorar su condición como entrenador, era acudir a la universidad, sentarse en la última fila de una clase y tratar de entender como el profesor conseguía la atención de los estudiantes y el orden dentro del salón de clases.
Esa misma obsesión lo convirtió en uno de los más extraños entrenadores de la NFL, se dice que Allen no comía nada que fuera masticable porque consideraba masticar un desperdicio de tiempo que lo apartaba de su misión de pensar acerca del futbol americano. Muchas veces se quedaba a dormir en su oficina. También en alguna ocasión declaró que siempre llamaba a los entrenadores de los equipos que enfrentaría, pasadas las 10 de la noche de la semana previa al partido y si nadie le contestaba sabía que iba a ganar el juego.
Pero tal vez una de sus mayores obsesiones es la que tenía de que lo espiaran durante los entrenamientos y que lo llevó a contratar a un ex policía que recorría todo el perímetro del campo de entrenamiento de los Redskins durante la semana previa al Superbowl VII. Ed Boynton, que era el nombre de este hombre, permaneció en la nómina de los Pieles Rojas por muchos años después de la partida de Allen.
El ex dueño de los Vaqueros de Dallas, Tex Schramm, una rivalidad que era otra de las obsesiones de Allen durante sus años de entrenador de los Pieles Rojas, sospechó durante muchos años que Allen había contratado espías para vigilar los entrenamientos del equipo texano.
Las doce temporadas que Allen dirigió equipos de la NFL, fueron temporadas ganadoras. Tras su última aventura con los Rams, Allen entrenó a los Alouttes de la liga Canadiense de Futbol Americano, y a dos equipos de la fallida USFL. Finalmente terminó como entrenador de una pequeña Universidad Estatal de California en Long Beach.
George Allen murió el 31 de diciembre de 1990 en su casa en Palos Verdes California de un problema cardíaco. Durante muchos años ha corrido la leyenda que el problema de Allen tuvo su origen en que un juego en noviembre los jugadores le vaciaron la cubeta con Gatorade, frío en la espalda para celebrar el triunfo del equipo. El día era frío y la bebida más. Su hijo desmintió esta historia dando a conocer que la condición cardíaca de su padre era mucho más antigua.
George Allen fue elegido para el salón de fama del futbol americano en 2002.  

imagenes: redskins.com
                washingtonpot.com