viernes, 16 de mayo de 2014

Un salón de clases para el siglo XXI.




A punto de celebrarse el día del maestro, la pregunta es cómo queremos educar a las futuras generaciones si la deserción en México es de las más altas en el mundo.

Armando Enríquez Vázquez

Con una reforma educativa para el siglo XXI por implantarse y un sistema educativo obsoleto que nos mantiene según cifras de la OCDE como el primer lugar en deserción escolar entre jóvenes de 15 a 18 años entre los países miembros de la organización, y como tercer lugar a nivel mundial con una mayor población estudiantil de ninis, o sea jóvenes que ni trabajan, ni estudian, el futuro del país es negro, por un lado porque la deserción aumenta y condena a la pobreza de nuestro país, por otro afecta de manera directa al presupuesto, solamente el año pasado el fenómeno le costó al país 34 mil millones de pesos y augura que las políticas recaudatorias tendrán que ser peores en el futuro para mantener el nivel mediocre en el que vivimos en un futuro.
Se calcula que el 14.5 % del alumnado a nivel bachillerato deserta. Eso sin contar los porcentajes de alumnos que abandonaron la educación ya en la primaria y secundaria. Lo que nos indica qué un gran número de mexicanos está condenado a no salir jamás de la pobreza. Sin embargo a esas cifras habrá que sumar aquellas, no están cuantificadas, pero que condenan a muchos mexicanos a ser analfabetas prácticos, y aquellos que forman parte de los analfabetas tecnológicos por no conocer las computadoras o Internet, debido a sus grados de pobreza.
La promoción de la ciencia y de las humanidades es nula en las escuelas y obviamente nuestro rezago en cuanto a la investigación es evidente. La promoción de la lectura que existe en el sistema educativo mexicano provoca que los mexicanos no leamos y que nuestra industria editorial sea realmente inferior a la de otros países de habla hispana a pesar de  ser el país con más hispano hablantes del mundo
Hoy los maestros, lo sepan o no, tienen como uno de sus mejores aliados,  a aquello los ortodoxos pedagogos, funcionarios burócratas y sobretodo maestros y sus sindicatos califican como su peor enemigo; la tecnología.  Para mantener a los jóvenes en las aulas e interesados en el estudio los maestros deberían conocer a la perfección las herramientas que el Internet les brinda y hacerlo parte de su trabajo en el salón de clases. Desde el monitor de una computadora o alentando a los jóvenes a utilizar sus tablets y teléfonos para investigar, para compartir la experiencia educativa y para participar en las actividades del grupo desde otro lugar diferente, cuando por motivos de salud o cualquier otro el alumno tenga que permanecer en casa.
Hoy en día es ridículo el planteamiento de las escuelas privadas que presumen de estar a la altura de la tecnología del mundo actual, cuando a lo que se limitan es a dar cursos de Office y mandar a los alumnos y a sus padres información vía mail, que no es diferente a lo que hace veinte años eran las fotocopias.
Aprovechar la forma en la que los jóvenes interaccionan con la tecnología, no puede ni debe ser ignorada por la SEP y sus burócratas pedagogos, que ya ni siquiera quieren reconocer la importancia de los exámenes de evaluación al magisterio.
Con ayuda de Youtube, Vimeo el estudiante puede conocer y ver cientos de temas que más allá del papel y la lectura verán como ejemplos muy gráficos de la lección. Además, herramientas como Duolingo, pueden ser de gran ayuda para los maestros de idiomas de las escuela, los cuales a veces se ven superados por el conocimiento del estudiante de la lengua extranjera por diversas razones, entre ellas que en nuestro país exportador de seres humanos, esos alumnos a su regreso a México se convierten el principal hostigador de la ignorancia del profesorado.
Pero es tiempo de plantear que más allá de las soluciones obvias e inmediatas que se deben dar en el salón de clase. Es necesario replantearse por completo el sistema educativo que lejos de mantener a los jóvenes en el salón en cualquiera de los estratos socioeconómicos de nuestro país, los alienta a abandonar la escuela y en el peor de los casos convertirse en carne de cañón del narcotráfico o a pasar el resto de su vida en pobreza extrema.
Una de las cosas que está sucediendo en la educación a nivel mundial y no puede ser ignorado, es crecimiento de los llamados MOOC, (Masive Open On line Courses) que imparten las principales instituciones del mundo entre ellas la UNAM y Tecnológico de Monterrey en plataformas como coursera, edx, future learn, iversity y que están haciendo que personas de diferentes edades, diferentes intereses generales y diferentes países aprendan sobre una cuestión especifica, pero lo más importante es que los MOOC representan una educación on demand y una educación particular. Una educación no formal que comienza a ser reconocida en otros países y por ciertas instancias.
¿Por qué todos los alumnos de bachillerato deben cursar las mismas materias? No sería más interesante para el estudiante, más importante para su desarrollo académico y profesional. Crear una educación a la medida de sus intereses. ¿No es más importante formar seres humanos felices con ganas de seguir conociendo acerca de sus intereses, que dormitando sobre el pupitre o no presentándose a clase? ¿No es más importante que para ello sus intereses sean recompensados de manera académica?
 Una educación hecha a la medida e intereses de cada uno de los jóvenes, ayudaría a bajar la deserción estudiantil.
La educación formal es en el fondo y  en la superficie despreciada porque solamente la percibimos como una fórmula para obtener un papel que nos permita entrar al mercado laboral, el conocimiento adquirido en los largos años de su proceso es intrascendente. Lo más triste es que hoy en día ni esa educación garantiza niveles de vida satisfactoria, es más lucrativo ser político, comerciante informal o un narcotraficante que un egresado de una universidad mexicana. Lo que demuestra que no todos tenemos, ni debemos una licenciatura terminada.
Desgraciadamente en México no hay nada más normal y aspiracional en la vida que ser Licenciado, lo que quiera que esta palabra quiera decir y todas las carreras que se cursen en una primera etapa otorgan al estudiando el grado, que a manera casi militar, rasa a los mexicanos, nos vuelve una masa seres humanos y qué muchos aprovechan para marcar una diferencia, en este México que antes que racista es ante todo clasista.

Publicado en blureport.com.mx el 12 de mayo de 2011
imagen: totemguard.com