jueves, 8 de mayo de 2014

Lo sabroso, divertido y el humor involuntario; publicidad sexual.







A veces la creatividad que se ha utilizado para anunciar productos relacionados con el sexo es excelente e innovadora, otras es directa y a veces es de pena ajena.
Armando Enríquez Vázquez.
Tal vez de los retos mayores a los que se enfrenta un publicista sea como vender condones, productos para la disfunción eréctil, o hacer campañas que den la idea a los jóvenes y adultos de los riesgos que se corren al tener relaciones sexuales inseguras, esto es sin protegerse utilizando condón.
Sobre todo en un mundo donde lo políticamente correcto se puede volver en contra del anunciante y del producto. O en una sociedad como la nuestra que se encuentra entre el destape español tras la muerte de Franco y la Guerra Cristera. Recuerdo una época a principios de los años noventa donde hasta los comerciales de Kotex ofendían a las buenas conciencias del país y a ese extraño organismo que se llama el no sé que de los padres de familia pero en el que parece que todos los padres de familia, por el simple hecho de serlo, nos convertimos en miembros del Opus Dei.


Pero llegó el sida y entonces en el nombre del bien común, a los persignados padres de familia y a las llamadas amas de las buenas costumbres, eufemismo de la doble moral, no les quedó otra que  reaprender a ponerse el condón. La revolución sexual que inició con la píldora anticonceptiva, pecaminosa pero asexuada, en su forma al menos, de otra manera bastante sexista, tomó, a finales de los ochenta, una forma fálica que les escoció el alma a esas buenas conciencias.
Años después y antes de la llegada del tercer milenio, para colmo y como presagio de un apocalipsis que no llegó, apareció la pastilla azul que ayudaba a la disfunción eréctil y convirtió a los hombres de la tercera edad en verdaderos adultos en plenitud y control de sus reacciones hormonales.
Pero tanto en el mercado de los condones, que empezaron a volverse el pretexto para continuar con aquello que el Arcipreste de Hita llamó: el ayuntamiento con fembra placentera, (Y a veces también en relaciones contra natura), como en el de las pastillas azules, amarillas y rosas, la competencia y nuevos mercados por explorar surgieron, lo que obligó a crear publicidad para productos que 50 años antes jamás hubiera sido aprobada y doscientos años atrás hubiera terminado con los huesos del creador de los comerciales y los de todos los asociados a la campaña en la hoguera de la Santa Inquisición o de los puritanos de Salem, la que fuera más dolorosa.

 
La misma naturaleza de los productos obligó a desarrollar ideas muy creativas, algunas muy directas, Muchas son metáforas de los usos del producto, otras no tanto. Todas tratando de no molestar a los muchos grupos humanos que se sienten ofendidos por las prácticas sexuales,  que, por otra parte, en muchas ocasiones disfrutan y de las cuales indudablemente todos proceden.
Pero los creativos le dieron vuelo a la hilacha y en estos años se han creado obras maestras sobre este tipo de productos; Una monstruosa araña gigantescas metiéndose en la entrepierna de una mujer, una pistola apuntando directo a la entrepierna de otra, cosas mucho más tolerables que la terrible y pecaminosa idea de tener  relaciones sexuales. Conejitos de látex de colores haciendo Whoopee como diría Ella Fitzgerald. Indeseables chamacos siendo frenados por una pared de látex. O historias tabernarias, como grafitis de penes persiguiendo vaginas por las paredes de un baño. Cincuentones felices caminando por las calles del vecindario cantando y saludando al nuevo día en una especie de mantra de agradecimiento a la pastillita azul, que ayuda a las erecciones, pero puede bajar la presión arterial y no debe tomarse antes de que el cardiólogo cheque el corazón del ganoso anciano y no debe combinarse con alcohol…etc.

La publicidad de productos asociados a las relaciones sexuales llegó para quedarse.
Claro dentro del universo de esta publicidad llegó también otra vertiente; mala, maniquea, vulgar y hasta hilarante por lo absurda o ingenua que es. Por ejemplo, actualmente existe un comercial en la radio mexicana sobre la disfunción eréctil, de un grupo médico, para el cual no sólo escogieron las voces más estereotipadas y molestas que se pudieron conseguir, si no que el escritor del mismo demostró su falta de creatividad y de sentido común. En él, podemos imaginar a dos hombres platicando en lo que en principio podríamos suponer que es un sitio donde estos hombres hablan de sus intimidades, el primero le confiesa al otro a partir de eufemismos su problema de eyaculación precoz, que gracias a esos eufemismos y a que debe tener dos problemas; uno de tipo auditivo para empezar porque obliga al otro a repetir la frase ad nauseum y otro de entendimiento, el segundo hombre no puede entender de qué le están hablando. Entonces interrumpe una anciana, con lo cual nos damos cuenta de que los personajes se encuentran en el mejor de los casos en un elevador, en el peor en el Quinto Patio y ahora hasta marianita la del 7 ya sabe que este amigo tiene un problema. Esta anciana metiche sí entiende de lo que está hablando este hombre y le recomienda discreción y discreción, precisamente es lo que les faltó al creativo que escribió este comercial de pena ajena y a los clientes que permitieron que lo ejecutaran y lo pautaran. El comercial, no es gracioso, ni creativo, es realmente molesto.
Hay un cartel de Viagra que muestra a un lechero viejo, es lechero no sólo porque el uniforme blanco lo delata, si no por la reja con botellas de leche que descansan a lo lejos a la entrada de la casa de la que el hombre se va alejando. Lleva una sonrisa que apenas se dibuja pero que lo muestra más que satisfecho y algo hizo este picarón porque va abrochándose el botón de la alba casaca. Diferencias sutiles diría alguien.

Pero cuando llegamos al non plus ultra de los comerciales acerca de condones, la joya  de la corona son una serie de anuncios de M Force que muestra a dos mujeres, que no son jóvenes y que parecen más bien sacadas de los descartes del casting Esposas Desesperadas, las cuales no me queda claro si son lesbianas con una cierta perversión al látex, profesionistas bajo la influencia de algún tipo de droga o simplemente prostitutas a las que el cliente les paga para que los ayuden con su voyerismo y fetichismo. Estas damas que además visten batas blancas, a lo mejor son pacientes de un psiquiátrico, juegan, se montan en condones inflados, se acarician la cara con los mismos, se besan a través de ellos, juegan a la rueda de San Miguel, lo usan como pera de boxeo, en fin y todo aliñado con una dizque voz cachonda que insiste en que esta marca de condones: ¡No se rompe!

Muchos de los comerciales de esta marca son dignos de haber sido concebidos por la mente de Juan Orol en la dirección de personajes, ejecución del comercial y sobr etodo en los diálogos. Pero, sin lugar a dudas este de las pruebas es insuperable en cuanto al absurdo.
Muchos dirían que el sexo no necesita venderse, todos sabemos que entre las actividades humanas el sexo es una que puede cobrar todos los matices existentes, que siempre es vendedor y atractivo, pero lo que no se vale es que por intentar no ofender a las buenas costumbres, lo que se termine ofendiendo sea la inteligencia.


publicado en thepoint.com.mx el 29 de abril de 2014
Imagene; MTV, Viagra, Durex, Aides.