sábado, 29 de diciembre de 2012

Cartel de mujeres mexicanas


Como Mencioné la semana pasada en su principio el toreo no discriminaba género, ni España ni en nuestro país.
Armando Enríquez Vázquez
La historia del toreo en México es tan antigua como la conquista misma. La primera referencia que se tiene de una torera en nuestro país se reduce a tan sólo unos datos encontrados de ella en Archivo General de la Nación donde a Ana María de Guadalupe y Nava Castañeda se le califica como torera de oficio.
La siguiente mujer de la que se sabe que toreo fue Pilar de la Cruz en 1810, quien a caballo banderilleó dos toros de Atenco y de la cual se sabe que era una mujer de carácter fuerte que en alguna ocasión al fijar las condiciones de una corrida llegó a liarse a golpes con un empresario poblano al que dejó, junto con dos de sus guardias, en el suelo, a base de palos. Entre las historias que me gustan de las toreras del siglo XIX. Destaca la de Guadalupe Luna conocida como Lupe La Torera, hija de un famoso torero que además fue un temido insurgente durante la guerra de independencia en Michoacán, se cree que Lupe andaba ya en el ambiente taurino desde niña.  Además de torera se dice que Lupe era muy osada y de gran belleza, fue amante del legendario torero Bernardo Gaviño, así como, de su Alteza Serenísima Antonio López de Santa Anna. De hecho se dice que alguna vez jugó una broma al dictador donde lo dejo en paños menores en su habitación esperándola, mientras ella se paseaba por la ciudad con la chaqueta, levita, bastón y sombrero de plumas tricolor de Santa Anna.
Al saberse burlado, iracundo el dictador mandó arrestar a la torera. Nunca se supo cual fue el castigo impuesto a la mujer, lo que se sabe es que nunca más se le volvió a ver.
El 19 de Febrero de 1865 en la plaza de toros del Paseo Nuevo se presentó Bernardo Gaviño con dos toros de Atenco y más tarde un becerro fue picado por dos mujeres una de ellas se llamaba Ignacia Ruiz y la apodaban “La Barragana”. La historia no tendría mayor interés si no fuera por  años después “La Barragana” apareció en uno de los archivos judiciales de la ciudad de México acusada de robo a mano armada, en la fotografía existente se le puede ver como una mujer del pueblo que cubre su cabeza, con un rebozo. En su declaración frente al juez, Ignacia Ruiz acepta haber gozado alguna vez de la gloria y la fama que da el toreo, pero la vida la llevó por otros derroteros donde tuvo que convertirse en criminal para sobrevivir.
Pero a finales del siglo XIX surge una de las primeras figuras femeninas del toreo en México. Su nombre María Aguirre “La Charrita Mexicana.” Nació en Zamora, Michoacán en 1865, aunque otras fuentes sitúan su nacimiento en el Estado de Jalisco. En 1885 debuta en el circo como amazona ahí conoce y se casa con su primer marido; Timoteo Rodríguez, un acróbata que tras cuatro años de matrimonio decide dejar el circo para dedicarse al toreo. Los diarios empiezan a marcar la presencia de una joven morena y guapa que banderilleaba a caballo y a la que llamaron “La Charrita Mexicana”, que era ni más ni menos María Aguirre. El 10 de Marzo de 1895, Timoteo es cornado de muerte en la plaza de toros del Durango. María sigue con su carrera y años después se casa por segunda vez.  Esta vez es un torero de origen cubano y que responde al nombre de José Marrero “Cheche”, que estaba a las órdenes de Ponciano Díaz.
A principios del siglo se hablaba en Madrid de la posible visita de María Aguirre a España y así lo reseñaba un cronista:
“Es un hecho que en este año, emprenderá viaje a España con el objeto de trabajar en las principales plazas de la Península, la popular y aplaudida Charrita mexicana, María Aguirre de Marrero. En su viaje le acompañará su esposo el valiente matador de toros José Marrero “Cheché”, quien piensa tomar la alternativa en Madrid para después regresar al país”.

Ya verá la Charrita
Y ya verá Cheché
Que aquí los cornúpetos
No son de Guanamé.

En 1909, el 9 de Agosto el torero es cornado de muerte en la plaza de toros de Ciudad Juárez, Chihuahua. Se tienen registros de que María Aguirre siguió toreando hasta 1921, cuando se cortó finalmente la coleta. Tenía 56 años de edad. María Aguirre murió el 30 de Diciembre de 1963 a los 98 años de edad, en la Ciudad de México.
Hubo otras pero ya hablaremos de ellas otro día.

Publicado en thepinkpoint.com.mx el 28 de Diciembre de 2012
Foto: toroartemichoacan.com