jueves, 24 de marzo de 2016

Tras el apagón, ¿ya podemos cambiar de canal?




Poco a poco todos iremos cambiando los canales, buscando mejores contenidos y al encontrar que entre el 2 y el 2.1 no hay diferencia sustancial nos obligara a preguntar ¿cuál fue el beneficio del tan cacareado apagón analógico?

Armando Enríquez Vázquez

Lo dijo Yuri, de manera sobreactuada, en uno de los comerciales absurdos que he visto en los últimos años, el apagón analógico finalmente llegó. Y susceptibilidades aparte acerca de los negocios que hay detrás de las acciones del gobierno federal, la hora de la verdad no es para el espectador, de hecho, nunca lo fue, sino para las televisoras que tienen frente a ellas oportunidades y ante todo retos. El apagón analógico es mucho más que la imposibilidad de los televidentes de usar sus antiguos aparatos de televisión, representa, y fue lo que menos se nos explicó, una mejor televisión y muchos más canales de señal abierta.
Los que tenían que estar preparados para el apagón eran las empresas de televisión por diversas razones. La primera se encuentra en que una de las formas, y que las mismas televisoras han anunciado hasta el cansancio, para conservar la posibilidad de ver televisión abierta en aparatos analógicos involucra contratar cualquier sistema de televisión de paga, esto se traduce en una competencia directa de las señales que durante décadas y en teoría han sido y son las preferidas, por no decir las únicas a las que tenía acceso un cierto sector de la población, que hoy al enfrentarse a la televisión paga puede decidir que lo que pasa en la televisión de abierta, no es atractivo. Dicho sea de paso, los comerciales de empresas como Izzy y Totalplay podrían ser una manera de las televisoras de dispararse en el pie.
La segunda es la oportunidad que la señal digital ofrece a los empresarios de la televisión de tener más señales en el mismo ancho de banda del canal que transmiten de manera habitual. Esto que algunas señales utilizan para primitivamente retransmitir su señal con tiempo de diferencia, puede ser una verdadera oportunidad que haga a las empresas televisoras más competitivas. Por ejemplo, el Canal Once se adelantó a las televisoras públicas y privadas al anunciar que una de las señales de su multiplexación está dedicada únicamente a programación infantil. Lo que por un lado diferencia y multiplica la oferta en materia de contenidos de la televisora del Instituto Politécnico Nacional y por otro crea un espacio de televisión infantil donde la extraordinaria programación dirigida a los niños, de producción propia y comprada, que desde hace ya décadas le ha dado un prestigio a la televisora y ha validado al Once en el sector infantil, así como con sus padres, puede verse a lo largo de 24 horas.
Televisa y TV Azteca no parecen haber pensado todavía cuales serán esas estrategias para no perder espectadores, crear nuevos espacios y promover sus contenidos. Grupo Imagen Telecomunicaciones, que no tendrá cadena nacional al aire como había prometido su dueño Olegario Vázquez Aldir, a partir del primero de enero de 2016. Ha repartido en la señal multiplexada de lo que fue Cadena3, un sitio para exhibir sus productos informativos como Excélsior TV e Imagen 90.5, una forma de producción que tiene más de TeleFórmula que de televisión real.
El uso de las diferentes señales multiplexadas puede crear espacios de producción independiente, espacios para vender a brokers y de producción propia que hagan de nueva cuenta competitivas a las televisoras abiertas en México. Pero eso sólo lo veremos con el tiempo.
La inversión publicitaria en la televisión de paga en México en 2015 crecerá en más del cinco por ciento el año entrante de acuerdo con estimaciones de Magna Global. El número de suscriptores a los diferentes proveedores de televisión de paga es aún inferior al cincuenta por ciento de los televidentes en nuestro país, pero gracias a las campañas publicitarias que hacen de la televisión de paga una opción para tener señal de televisión digital, tal vez estos números hayan crecido este mes, de cualquier manera, los contenidos de la televisión de paga son mucho más atractivos que los ofrecidos por gran parte de la televisión abierta, lo que de cualquier manera debe obligar a los empresarios de la televisión abierta a replantear sus estrategias.
El apagón analógico llegó, en el camino quedaron casi todas las televisoras estatales por carecer del presupuesto para ponerse a la altura de las nuevas tecnologías, así que recibieron un año de gracia por parte del poder legislativo para entrar a la era digital.  Si, estas televisoras, cuentan con las directivos suficientemente inteligentes y emprendedoras tienen un año para posicionarse en el gusto de un número de espectadores que, al carecer de decodificadores, pantallas de televisión o sistemas de paga pueden convertirse en su mejor propaganda, de lo contrario a pesar del año de gracia desaparecerán, en el caso de estos espacios que generalmente funcionan como voceros y paleros de los gobiernos locales, la multiplexación debe ser algo que ni siquiera tienen contemplado con los raquíticos presupuestos con los que cuentan.
Lo que lleva a un tema que impacta a toda la televisión pública y tiene que ver con el financiamiento de la misma. Hasta hoy los medios gubernamentales cuentan con un muy limitado y ampliamente reglamentado financiamiento que ha servido como un freno natural para su desarrollo, distribución y comercialización. Frente al panorama de la televisión digital, de la oportunidad de más señales y del surgimiento de las nuevas plataformas, a excepción de lo ya comentado de Canal Once, ni el Canal 22, ni SPR (Canal 30, Una voz con todos) tienen una estrategia clara para la multiplexación y no cuentan con los recursos suficientes para enfrentar ese escenario, lo que los pone en clara desventaja con la televisión abierta privada. Es por lo tanto necesario una reforma en materia de financiamiento de los medios de comunicación pública en especial de la televisión, lo que por otra parte podría deshacer la carga fiscal que representan.
Poco a poco todos iremos cambiando los canales, buscando mejores contenidos y al encontrar que entre el 2 y el 2.1 no hay diferencia sustancial nos obligara a preguntar ¿cuál fue el beneficio del tan cacareado apagón analógico? Aburridos de encontrar lo mismo en cuarenta señales de televisión abierta nos veremos obligados, en el peor de los casos, a pasar a la televisión de paga.

El apagón llegó. El espectador ya resolvió su problema. El gobierno regalando vistosos televisores y creando centros de acopio de televisores viejos también resolvió ya el suyo. Los proveedores de señales de paga vendieron más suscripciones y resolvieron su problema. Pero ¿y las empresas de televisión abierta ya lo hicieron?

publicado en roastbrief el 28 de diciembre de 2015