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lunes, 17 de septiembre de 2018

Kaepernick, Obama, Trump y un país que se desmorona.



El verdadero problema de la sociedad americana; nadie se siente norteamericano, gracias a las tonterías impuestas por grupos minoritarios de la sociedad.

Armando Enríquez Vázquez

Sí algo podemos asegurar de la sociedad y la pseudo democracia de Estados Unidos es que se desmorona y se polariza cada día más, no sólo por la posición radical del Presidente Trump, porque tal vez las raíces de esta descomposición se encuentran en la constante fragmentación de la sociedad norteamericana a partir de una visión liberal que permitió una de las mayores aberraciones de la sociedad contemporánea, las políticas a favor de minorías que se dividen en grupos más pequeños cada día, que se creen independientes del conjunto mayor que los contiene y lo censuran a partir del discurso sórdido y castrante de lo políticamente correcto.
Cuando Nike lanzó su nueva campaña y a los deportistas que representan a la marca en ella, sin duda lo que más llamó la atención fue la inclusión del ex quarterback de la NFL y actual atleta desempleado, Colin Kaepernick. ¿Por qué? Porque este hombre negro decidió mostrar su posición frente al racismo instalado en Estados Unidos desde su fundación y la forma en que llevó a cabo su protesta fue hincarse al inicio de cada partido de la NFL en el que ha participado en el momento en que toca el himno nacional de Estados Unidos, la protesta llevó a otros jugadores de la NFL de todos los colores y razas a hacer lo mismo y esto enfureció al presidente racista y Nazi de Estados Unidos. Quien desde entonces ha hablado mal de la liga y tratado de obligar a los dueños de los equipos y al comisionado a despedir a los jugadores.
El día que se dio a conocer la campaña de Nike las redes sociales en Estados Unidos estallaron polarizadas a favor y en contra del atleta y de la marca. Por la noche el conductor del Daily Show de Comedy Central, el sudafricano Noah Trevor, reflexionaba al respecto el hecho de no engancharse con algo que únicamente es una campaña de publicitaria de una empresa para vender, que aprovecha dos cosas; el enojo de la población negra ante la política de intolerancia del gobierno federal de Estados Unidos, así como la figura no sólo la Kaepernick, si no la de Serena Williams, Odell Beckham Jr, Le Bron James, claro ante está pléyade de atletas negros Donald Trump y lo peor de la sociedad estadounidense saltaron, el primero con sus declaraciones, la segunda quemando el calzado de Nike bajo el hashtag Burningnike. El objetivo de la marca se logró. Para bien o para mal la publicidad una vez más puso a la marca en la mente del consumidor.
Pero el fenómeno social ahí sigue, un presidente que es una vergüenza mundial y un sistema de viejos racistas que desde su partido lo apoyan. El 7 de septiembre el ex presidente Barack Obama en un discurso de aceptación de un premio de ética en su gobierno, en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign declaró el peligro que Trump representa para Estados Unidos, a la democracia y por extensión a la forma de vida que los norteamericanos quieren hacer creer al resto del mundo se basa en la diversidad y la tolerancia, algo que hoy se muestra más falso que nunca cuando el presidente norteamericano  es el primero en apoyar la segregación, el racismo y él mismo es incapaz de reconocer lo malo de estas posturas.
Obama señaló que Trump, no es la causa de los problemas raciales y antidemocráticos de su país si no un síntoma de ellos, lo cual tristemente es una forma de evadir la responsabilidad de saber que Trump no es ni una, ni otra, sino la consecuencia lógica de una mayoría blanca, anglosajona, ignorante, y prepotente a la que representa y a la que el resto de los norteamericanos no supieron ni oponerse ni derrotar, pero que desde hace dos años no han dejado de lamentar. Lo que demuestra el estado decadente no sólo de una sociedad pasiva, sino de una democracia ficticia que sigue siendo dominada por unos pocos. algo que los norteamericanos no están dispuestos a reconocer y asumen a Trump como un riesgo hacía el interior de un sistema que ellos insisten es perfecto.
Frente una democracia que no es tal y depende de un amañado colegio electoral, en Estados Unidos las dos minorías más importantes y que juntas superan a la mayoría blanca; Negros y Latinos tienen tantos problemas entre ellas que no son capaces de hablaren unidad y mucho menos de armar discursos coherentes que unan sus demandas no como minorías sino como ciudadanos norteamericanos con todos los derechos y obligaciones que se atribuyen los blancos.
Lo que nos lleva al verdadero problema de la sociedad americana; nadie se siente norteamericano, gracias a las tonterías impuestas por grupos minoritarios de la sociedad y a “lo políticamente correcto” las sociedad se ha fragmentado en grupos que se creen más importantes que la sociedad y el estado por el que son representados.
México-americanos, afro-americanos, judío-americanos, sajones-americanos, nativos-americanos homo-americanos, marijuano-americanos y cualquier otro subgrupo poblacional real o ficticio que surja en los próximos 45 minutos, no aporta nada al discurso de la nación, al contrario la divide fomentando odio y racismos entre miembros y comunidades a los que en teoría representa y unifica una bandera, un gobierno y un presidente. Mientras Donald Trump gobierna de manera exclusiva para los blancos anglosajones y protestantes, el resto de los norteamericanos quedan en la orfandad. Los medios, a excepción de Fox News vocero de la política de Trump o si somos mal pensados quien dicta la política de Trump, denuncian en algunas de sus series más importantes el racismo, como un ejercicio diario del poder gubernamental norteamericano, series como “How to get away with murder” lo dejan de manera devastadoramente clara, sobre todo en su más reciente temporada. “American Crime” de la cadena de televisión abc y que duró solo tres temporadas debido a la fuerza de los argumentos que mostraban una nación que no lo es, donde la impunidad a los actos deshonestos y criminales de los blancos está sobre cualquiera de las cosas y al igual que “How to get away with murder” muestra que no se aplica la ley, ni se mide con la misma vara  a negros, blancos, latinos y nativos indígenas, porque el sistema esta corrompido. Eso que Obama llama síntoma, es algo mucho peor que se demuestra cuando son las tripas lo que está detrás de una orden ejecutiva de Trump y no la razón. Cuando alguien está dispuesto a quemar sus pertenencias sólo porque confunde la ideología con la publicidad, no estamos hablando de justicia, ni de diálogo.
Es claro que en una nación donde la población blanca es cada día menor, los norteamericanos están obligados a ser muy críticos de su condición. Pronto habrán pasado los días de su liderazgo mundial y no pueden seguir divididos entre ellos, el país corre el peligro de desmoronarse y balcanizarse.
Creo que es también momento de que nosotros como mexicanos evaluemos esos trendings norteamericanos de segmentación poblacional y ser políticamente correctos que ya se manifiestan entre nosotros y apuntalan los discursos de odio que vemos desde antes de las campaña presidenciales. Debemos evitar que se conviertan en algo común y promotor de la división entre los habitantes que se creen con derechos especiales.
Por ejemplo, hace unos meses un joven defendía de manera visceral más que racional la idea de que el grupo poblacional más vulnerable de crímenes en México son los homosexuales, algo que es totalmente falso. En México los grupos más vulnerables son las mujeres y los niños al homicidio, violencia y acoso. Sin embargo, son más ciento cuatro mil los muertos en lo que va de este sexenio fallido de los cuales lo que podemos decir es que eran en su mayoría mexicanos. Mexicanos a secas.
En México cuando yo era niño y joven vivíamos los mexicanos, todos los subgrupos y géneros éramos definidos por ser antes que nada mexicanos, hoy pareciera que como decía mi abuela únicamente “copiamos lo malo de los gringos” y queremos ser algo más antes que mexicanos. Incluso se empieza a hablar de afro-mexicanos en referencia al número importante de descendientes de esclavos africanos que terminaron en tiempos de la Colonia Española en nuestro país. Eso sin contar la posición feminista o gay de anteponer su género o sus preferencias sexuales a su identificación como mexicanos. Lo mismo sucede con los grupos privilegiados de políticos que pretenden que la condición de servidor los define, sin tener en cuenta que ante todo a un político lo define, o al menos eso dice la teoría y la ley, la vocación de servicio. Ellos sólo buscan ser políticos para quedar exentos de rendir cuentas fiscales, legales o de cualquier índole frente al justicia o la ciudadanía.
Dividir y vencer. Hoy sucede con el discurso de odio que nace desde la derecha extrema nacida en Atlacomulco, en Sonora, o Querétaro donde los lideres del PRIAN mandan sus mensaje irracionales en contra del presidente electo a través de sus periodistas y también desde Tabasco, Chiapas con los personajes mafiosos de Morena y sus partidos afines incluidos el PRI. Tenemos que trabajar como mexicanos todos, no como segmentos individuales de una sociedad fragmentada que nada bueno puede traer al país.
Probablemente en los próximos años veamos desmoronarse al Estados Unidos hegemónico y arrogante que conocemos desde hace un siglo, curiosa y tristemente como consecuencia de sus discrepancias internas y su desunión. ¿Acaso queremos lo mismo para nuestro país? Aprendamos de todos los errores de la “democracia” menos demócrata del mundo libre.

Publicado en blureport.com.mx el 10 de septiembre de 2018

miércoles, 19 de abril de 2017

Una lección de relaciones públicas.




Si en lugar de Presidente Peña Nieto fuera una marca hace ya muchos años que habría desaparecido.

Armando Enríquez Vázquez.

No me voy a meter en un asunto político, o tal vez sólo un poco, ya que como decía Aristóteles: El Hombre es un animal político. De lo que sí se trata es de una cuestión de mercadotecnia política, de imagen y de relaciones públicas.
Por un momento pensemos en Enrique Peña Nieto, no como político, ni siquiera como Presidente, si no como una marca y en sus asesores como sus publicistas. Al final de cuentas hay mucha verdad en esta sencilla relación. Tomando en cuenta los índices de rechazo al presidente basta decir que alguien está haciendo muy mal su trabajo y al final el producto no está vendiéndose de manera óptima entre los compradores, en este caso entre los ciudadanos.
No es un problema de que el producto haya sido mal recibido desde un principio. Para muchos Peña Nieto era el candidato ideal. Es más, como ejemplo contrario, recordemos como en los años ochenta el caso de Carlos Salinas de Gortari resultaba desde el inicio un pésimo producto; con acusaciones de fraude electoral y de usurpación de la presidencia. Sin embargo, a la mitad del sexenio todos los mexicanos eran salinistas y se percibía al producto (Carlos Salinas de Gortari), como un producto fuerte, asociado al éxito y crecimiento de México; un presidente que proyectaba al país hacía un futuro sin igual. Las cosas cambiaron una vez que dejó el cargo, pero los niveles de aceptación en la segunda parte de su gestión eran muy altos. Sus asesores hicieron un excelente trabajo y vendieron al personaje de la mejor manera. Incluso a los trajes del entonces presidente se le ponían hombreras y sus zapatos tenían tacones interiores para tratar de evitar la visión de un presidente de baja estatura y sin mucho garbo.
Eso no ha sucedido en los cuatro años próximos-pasados en nuestro país. Nunca un presidente de la República ha tenido tanto rechazo entre la ciudadanía como Enrique Peña Nieto. ¿Por qué? En parte debido a los pésimos asesores que tiene a la mano, por esos publirrelacionistas que pensaron que cualquier idea era brillante para vender a un presidente que no tiene una situación sencilla frente a él. Un presidente que se ha esforzado por no hacerse cercano a los mexicanos, porque sus asesores o él así lo han decidido. Un presidente al que desde hace muchos años al interior de su partido y desde Televisa se le impuso la figura de un modelo de comercial y a quien siguen diciéndole que sonreír desde un carrito para jugar golf lo hace popular y cercano a los mexicanos.
Pongamos el caso del presidente norteamericano. Barack Obama es en muchas cosas un caso contrario, el hecho que desde el principio la absurda política de lo políticamente incorrecto, lo convirtiera en un target casi imposible de crítica, porque a la primera de cambio se podía gritar racismo, solo hay que recordar el escándalo que se intentó hacer con la figura de Memín Pinguin. Ser negro lo convirtió en el producto ideal y poco vulnerable, le permitió poner en marcha mucho de lo que se propone Donald Trump en materia de política exterior en contra de los mexicanos y que lo hace tan impopular, sin que casi nadie se atreviera a levantar la voz en su contra. Incluso fue Obama quien permitió la venta de armas de todo tipo a los grupos criminales mexicanos.
En materia de política interior Obama al querer acercarse a los más radicales electores blancos, se sentaba a comer hamburguesas y no le dio ninguna vergüenza el mostrar a una de sus hijas trabajando como cualquier adolescente en un restaurante.
Aquí los asesores del presidente han demostrado su nula sensibilidad política y peor aún su desconocimiento de la realidad social mexicana. En los últimos discursos de Enrique Peña Nieto, pareciera que el pueblo de México tendría que ser empático con un presidente víctima, al más puro estilo de Francisco Labastida en la campaña del 2000 cuando el entonces candidato priísta a la presidencia se quejaba patéticamente que lo habían insultado. Peña Nieto parece estar acosado constantemente por su puesto. Discursos tan mal escritos y tan poco pensados que Enrique Peña Nieto parece un hombre perdido que necesita el consejo de la ciudadanía en lugar de ser el estadista que durante décadas ha requerido el país. No, los asesores de Peña Nieto han preferido mostrar a un hombre pusilánime y muy pequeño frente a los grandes retos que enfrenta México hoy y por consiguiente únicamente consiguen la molestia de los ciudadanos.
Quienes escriben los discursos de Peña Nieto prefieren que parezca un hombre lleno de pretextos, que un dirigente claro que puede explicar de manera desglosada y didáctica, sin mentiras, ni demagogia las medidas tomadas por el gobierno y que no parezcan un mero capricho, por el que no se tienen que resolver las dudas y el malestar de la ciudadanía.
La imagen de un político no se puede basar en un peinado, un traje y una dizque cara bonita, por lo menos hoy en México, eso ya no parece ser suficiente, el empaque necesita tener un contenido sustancioso, no estar lleno de solo aire.
No queda la menor duda de que en unos años cuando en un salón de clase acerca de manejo de imagen y de relaciones públicas de los políticos el caso Peña Nieto será sin duda uno ejemplo clásico de lo que no se debe hacer nunca para manejar y hacer popular a un político frente a sus gobernados. 

publicado el 9 de enero de 2017 en roastbrief.com.mx

martes, 30 de diciembre de 2014

2014



Llegó el momento del cruento y arbitario recuento de los sucedido en el año.

Armando Enríquez Vázquez

Es una arbitraria práctica al llegar el final del año repasar, revisar, sumar y restar en el más puro estilo de canción de Mecano. Bajo esta óptica que intenta sintetizar un ciclo; 2014 ha sido un mal año en el panorama nacional. Inició con las autodefensas en Michoacán, que rápidamente se extendieron a Guerrero y al Estado de México y amenazaron con expandirse dejando al descubierto la ingobernabilidad existente en el territorio nacional. El remedio del gobierno federal, que a muchos pareció en su momento correcto, fue nombrar a un gobernador plenipotenciario, sin otorgarle el título de gobernador y sí otro muy pomposo de Comisionado para la paz o algo así, que para colmo del asunto ni michoacano es, pero que ha llevado a cabo su misión de acabar con los grupos ciudadanos imponiendo el autoritarismo, la represión y al parecer se ha dedicado a pacto con ciertos grupos del crimen organizado, como demuestra la balacera de la semana pasada.
Pero las fanfarrias de pobre baño dorado del gobierno federal no dejaron de sonar en voz de legisladores tan poco talentosos y si muy lambiscones como David Penchina o Javier Lozano quienes sirviendo a intereses de inversionistas o dueños de medios de comunicación  y a los oscuros manejos del gobierno federal antes que a la ciudadanía. Cada día es más difícil ocultar los  nexos de diferentes funcionarios con empresarios a los que impunemente se ha dedicado a enriquecer.
En 2014, descubrimos que el presidente es más corrupto de lo que pensábamos y el involucramiento de sus amigos mexiquenses en los negocios federales pareciera tener como meta crear a los próximos billonarios mexicanos para aparecer en Forbes.
Claro lo más grave, fue el asesinato de los normalistas de Ayotzinapa, y el papel que los diferentes órganos de gobierno a nivel local, estatal y federal jugaron y siguen jugando en él. Lo torpe de las acciones y de las declaraciones de los funcionarios incluso del mismo presidente sólo demuestra que en materia de gobierno y gobernabilidad, la administración de Enrique Peña Nieto está más que reprobada.
2014 fue, sin embargo, el año de la ciudadanía y de las redes sociales. A lo largo de estos últimos meses sólo los ciegos y sordos políticos de todos los colores que administran la nación, han sido incapaces de aceptar que la ciudadanía está harta y cansada de ellos, de los colores y demagogias que representan. Las movilizaciones y manifestaciones en la diferentes ciudades del país y del mundo y la gorilesca respuesta de un sistema sordo han sido la tónica de un movimiento que demuestra únicamente que ha llegado la hora de cambiar en México, bajo liderazgos más sensibles a las demandas ciudadanas y acorde a los tiempos. Qué políticos y partidos políticos están ya rebasados por la ciudadanía.
Fue el año de imponer la censura a varios comunicadores con los dueños de los medios protegiendo sus intereses comerciales y de negocios con el gobierno federal.
2014, fue el año en que la intolerancia regresó a hacerse patente y no sólo en México, sino en lo largo y ancho del mundo desde la reciente matanza de niños y adolescentes en Paquistán, hasta la estulticia franquista de Mariano Rajoy en España, prohibiéndole a los españoles expresarse libremente en la calle. Obama atacando desde el inicio de su presidencia a los inmigrantes y concediéndoles un perdón de mentiritas que seguramente el congreso republicano revocará en la primera oportunidad. La sordera de Benjmín Netanyahu, primer ministro israelí, a las voces de la comunidad mundial a que es hora de que el fascista estado israelí acabe con el genocidio que a lo largo de décadas ha llevado en contra del pueblo Palestino al que ha llegado la hora de reconocer como una patria independiente, paso que han dado algunas naciones europeas.
El año en que la CIA se ufana de  los métodos que utiliza para infiltrarse  e interrogar a los que considera enemigos de Estados Unidos, y de los cuales en América Latina sabemos desde las oprobiosas intervenciones norteamericanas en los gobiernos de la región a lo largo del siglo pasado, El cinismo de Obama y de la justicia norteamericana que a pesar del “vergonzoso” informe que delata tácticas y procedimientos criminales, nadie ha sido detenido y mucho menos presentado ante la justicia norteamericana o internacional para responder antes que nada por su desfachatez.

Me parece que el saldo de 2014 es negativo antes que positivo, el sinsabor que nos deja solo puede ser para que todos juntos y cada quién desde su trinchera hagamos de nuestro país y de esta aldea globalizada en la que vivimos un mejor lugar.

publicado en blureport.com.mx el 22 de diciembre de 2014.
imagen; makingdifferent.com

martes, 18 de noviembre de 2014

Le ganó el racismo al racista.



Durante los últimos años Barack Obama ha demostrado ser uno más de los enemigos de la comunidad latina, dentro y fuera de los Estados Unidos. 

Armando Enríquez Vázquez.

Enemigo de la migración e incluso impulsor de la violencia relacionada con el crimen organizado en nuestro país. Durante los últimos años Barack Obama ha demostrado ser uno más de los enemigos de la comunidad latina, dentro y fuera de los Estados Unidos. El martes pasado la comunidad latina le dio la espalda al presidente negro.
Por lo general al hablar de racismo e intolerancia racial nuestro referente común es la manera en que occidente ve principalmente  a los negros. Para los europeos y para sus descendientes, los negros fueron durante cientos de años, menos que animales y el trato que recibieron fue denigrante e inhumano. A los miembros  de los pueblos nativos de América al menos la iglesia católica les reconocía poseer un alma, pequeña, como la de un niño, pero un alma a fin de cuentas que impidió en algunos casos que se les tratara como se hizo con la población negra de África.
En Estados Unidos, el racismo condujo a una guerra civil  en el siglo XIX. Los estados del Norte y el presidente del país Abraham Lincoln intentaron reconocer los derechos y establecer la equidad para la población negra de ese país. Cosa que nunca se ha logrado al 100%. Hasta la década de los sesenta esta equidad fue una utopía en nuestro vecino del norte.
Cuando en 2008 Barack Obama se convirtió en el primer residente negro de Estados Unidos, el asunto del color de su piel lo convirtió desde el primer día de su mandato en el blanco preferido de la derecha, la ultraderecha y los medios conservadores de la unión americana. La crisis económica que marcó el inicio de la presidencia de Obama, su reforma en el sistema de salud en los Estados Unidos, en un principio su intento por mostrar una política pacifista, o al menos aligerar la promoción de la violencia de su antecesor en la región de Medio Oriente. Todo esto aderezado por la demagógica promesa de revisar las leyes migratorias de la Unión Americana, provocaron que los exagerados conservadores norteamericanos lo acusaran de comunista, de extranjero y todo los epítetos que de una manera políticamente correcta pudieran ocultar el verdadero motivo del rechazo de la sociedad WASP (Blancos, Anglosajones y Protestantes, por las siglas en inglés): El color de la piel del presidente.
La mayoría de los miembros de la comunidad afroamericana y de otras minorías, incluyendo a los descendientes de hispanoamericanos, mexicanos en una gran mayoría, que son hoy en día la primera minoría en Estados Unidos, pensaron que Obama se convertiría en el defensor de sus derechos. Seis años en la presidencia de Estados Unidos han puesto en claro que Obama es igual de racista que los blancos, que ataca a todos aquellos que no son negros. Sus roces con los medios conservadores blancos son igual de violentos que su política en contra de los habitantes al sur de la frontera norteamericana.
Esta vez, la ciudadanía norteamericana, sobretodo la población blanca decidió quitarles al presidente y al Partido Demócrata la mayoría del senado para que la oposición, en este caso el Partido Republicano, controle los dos órganos legislativos de la nación vecina. La sorpresa es que el gran aliado de los demócratas; la población de origen latinoamericano, se abstuvo en muchos casos de votar y en otros votó por los republicanos. A diferencia de las elecciones pasadas el Partido Demócrata no contó con el apoyo de la población de origen latinoamericano gracias al nulo interés que el gobierno federal, encabezado por Barack Obam, ha puesto en las demandas de este sector de la población que en las elecciones electorales de 2012 voto en 71% a favor de la relección del presidente.
Las razones de este descalabró se encuentran en las nulas acciones del presidente por implementar una reforma migratoria, sus claras declaraciones en contra de los migrantes centroamericanos, así como el deslindarse del problema acusando al gobierno mexicano, que es cierto no está libre de culpa, en casos como el del tren conocido como La Bestia. Las acciones claramente del mandatario norteamericano racistas incluyen el permitir a su gobierno  y altos personajes como el ex procurador Eric Holder el armar a los cárteles del narcotráfico lo que convierte al gobierno de este presidente racista en cómplice de las muertes de miles de mexicanos.
Hoy cuando el niño ya se ahogó el presidente afroamericano pretende tapar el pozo emitiendo una orden ejecutiva presidencial que facilita los procesos migratorios.

Estas elecciones de 2014, implican una lección para quien quiera en 2016 ser presidente de Estados Unidos; no se puede ignorar o pretender dar atole con el dedo a la población de origen latino. La reforma migratoria tendrá que reconsiderarse en los próximos años, porque en unas cuantas décadas será la población de origen latino, la que mande en Estados Unidos.

Publicado en blureport el 11 de noviembre de 2014 en blureport.mx
imagen: westernjournalism.com 

lunes, 25 de agosto de 2014

Cinismo.



Sin dejo alguno de pudor. Diferentes actores de la sociedad a nivel mundial se manejan entre la contradicción y la falta de vergüenza.

Armando Enríquez Vázquez

Nada más sorprendente en los últimos días que la similitud que el sionismo encabezado por el gobierno de Israel guarda con el estado alemán que encabezó Adolfo Hitler. O la contradicción entre manifesarse en contra del racismo dirigido a los negros en Estados Unidos y declarase a favor del racismo contra los grupos de latinoámericanos en ese mismo país, al mismo tiempo.Curioso como para un presidente negro, hijo de un migrante ilegal nada hay nada más molesto que el color de la piel de otros migrantes ilegales. Nada más desalentador para las aspiraciones democráticas de México, que escuchar la perorata de los grupos parlamentarios de oposición en contra de las reformas estructurales del gobierno de Enrique Peña Nieto, mientras al mismo tiempo, han dejado en el aire la duda sobre la existencia de los recursos que disfrazados de legales y oficiales y que parecen haber sido bonos con los que se ha maiceado a los diputados y senadores de los diferentes partidos para aprobar sin chistar las reformas del gobierno federal.

Tengo la impresión de que una de las constantes del mundo contemporáneo es el cinismo. Parece muy fácil esgrimir el argumento que se quiera para actuar de una manera totalmente opuesta. Mentir y contradecirse se han convertido en una de las prácticas más comunes, no sólo entre los politicos, sino en la sociedad contemporánea, que por un lado predica la tolerancia, practicando todo tipo de discriminación y prejuiciando a aquellos que no piensan o actuán como ellos, Baste como ejemplo cualquiera de los grupos minoritarios como los homosexuales, los veganos o los amantes de los animales que sin remordimiento alguno son capaces de condenar a la hoguera de su inquisición a aquellos que disienten de sus opiniones y para los cuales son incapaces de mostrar el respeto y la toleancia que exigen para ellos.

Durante las últimas semanas este cinismo se ha manifestado de una manera cada vez más preocupante, y lo más preocupante de todo es que nos vamos acostmbrando a él y cada vez nos sorprende menos.

Durante décadas la comunidad judía en el mundo nos ha recordado el genocidio que la Alemania Nazi infringió a sus miembros. Año tras año Hollywood y el capital judío que lo respalda llena las pantallas de los cines en todo el mundo con las imagenes de Polonia, Francia, o algunos de los ignominiosos campos de concentración del Tercer Reich, con historias cada vez más cursis, y año tras año desde que tengo memoria el estado de Israel infringe la misma política de exterminio en contra del pueblo palestino.

La violencia genera violencia y el genocidio que el Estado israelí ha cometido de manera sistemática contra el pueblo palestino, es una de las principales causas del surgimiento de grupos extremistas musulmanes dentro de su territorio y en las cercanias de sus fronteras. Claro con la anuencia siempre de Estados Unidos, otro país que gusta de ver la paja en el ojo ajeno e ignorar las varias vigas en el propio. ¿Qué opinan las diferentes comunidades judías del mundo al ver que un estado que se presenta con la misma religión no tiene el menor remordimiento para aniquilar a un pueblo, simplemente por pensar y ser diferente al Estado de Israel?

Barack Obama, por su parte, quién prometió acabar con la presencia militar de su país en Irak y Afganistán, sin al parecer duda alguna ha ordenado bombardear a los musulmanes iraquíes y de esta manera crear un frente de guerra de nuevo.

También en nuestro país los, cada vez menos púdicos, diputados abusan sin tapujos, carentes de un sentido de responsabilidad que debería ir junto con su cargo, de ese fuero que ellos se han otorgado desde siempre, para burlarse de la ciudadanía y erigirse como mexicanos de primera o en condición de excepción se gastan los recursos publicos en fiestas con teiboleras, en compañía de narcotraficantes, sin ningún detrimento a su abusiva condición.

Sin que las consecuencias vayan más alla de un llamdo de atención más cercano a la complicidad que al castigo.

Legisladore que se burlan de nosotros haciendonos entrever que reciben dinero disfrado de partidas normales para votar y sólo una parte de la izquierda es capaz de pronunciarse en el tema y además regresar el monto de esta partida. Para los demás el tema no entra en la agenda o  las cosas de incumbencia de los ciudadanos.

Un cinismo flagrante que ha llevado a funcionarios del gobierno federal, a líderes charros de sindicatos siempre vendidos al poder como Agustín Rodríguez o Francisco Hernández Juárez, y a los mezquinos líderes de los empresarios a manifestarse en contra del aumento al salario mínimo que propuso el Jefe de Gobierno del Distrito Federal.


¿Acaso no es cinismo utilizar los argumentos que el secretario Navarrete Prida utilizó para oponerse a considerar siquiera dicho aumento, cuando si algo nos queda claro a todos es la forma en que se despachan en cuestión de salarios y prestaciones estos tristes personajes de nuestra vida política y social?

Publicado en blureport.com.mx el 20 de Agosto de 2014
imagen: desamotivaciones.es

lunes, 2 de junio de 2014

El lado oscuro de la administración Obama.






Nunca en la historia de la extraña relación entre nuestro país y el vecino del norte la discriminación había sido tan oficial, ni tan cínica.

Armando Enríquez Vázquez.

Hay quienes pensaron en que la llegada de un presidente negro y demócrata a la Casa Blanca en 2008 sería una buena señal para las relaciones entre México y los Estados Unidos, pero más allá de cualquier comparación acerca de la inteligencia de los personajes, es un hecho que con George W. Bush, a los mexicanos y por extensión a los latinos, nos iba mejor.
Cuando la prensa americana habla de discriminación a lo largo de los últimos seis años del primer presidente negro de los Estados Unidos, los ojos se centran únicamente en como son tratados los afroamericanos en el país del norte y quién dice qué acerca de ellos. Cuando la discriminación incluso de tipo oficial tiene como objetivo a otros grupos raciales.
Las últimas revelaciones surgidas en un reportaje del New York Times el fin de semana en el que se desenmascara al gobierno federal de los Estados Unidos como el principal empleador de migrantes ilegales en los Estados Unidos y de las condiciones de esclavitud en la que se les obliga a trabajar demuestra que la administración de Obama está muy lejos de creer en la igualdad entre los seres humanos. El número de deportaciones inhumanas que se han llevado a cabo en los seis años de su administración es la mayor en la historia de cualquier presidente de los Estados Unidos, lo que nos habla de la intolerancia que el hijo de un migrante keniano.
De acuerdo con el reportaje de Ian Urbina publicado el pasado 24 de Mayo en el New York Times, alrededor de 5,500 migrantes ilegales detenidos por las autoridades de los Estados Unidos son obligados a trabajar por un dólar o menos al día, lo cual además de violar el salario mínimo vigente en los Estados Unidos viola los derechos humanos de los detenidos.
Voceros del gobierno de los Estados Unidos con los mismos eufemismos utilizados por cualquier dictadura o gobierno totalitario, eludieron las preguntas del reportero diciendo que no se podía hablar más que de trabajo voluntario de los detenidos, algo que los hace sentirse útiles a la comunidad, y por el cual no reciben un sueldo si no una compensación. Este “trabajo voluntario” y “la compensación” curiosamente ahorran millones de dólares al sistema migratorio de los Estados Unidos.
En seis años de la administración Obama más de dos millones de ilegales han sido deportados de los Estados Unido, sin importarle al gobierno que en muchos casos se rompan familias al deportar a madres de niños que por haber nacido en los Estados Unidos no son deportados, o viejos que nunca regularizaron su situación y que son enviados a su país de origen donde después de muchos años de ausencia, o con enfermedades crónicas en otros casos, llegan a ciudades y lugares que ya les son ajenos.
Es curioso que un presidente que debería oponerse al odio racial, así como a  las políticas de migración, por haberlas sufrido, sea un verdadero paladín de ellas. Hoy muchos de los mensajes en contra de las minorías raciales en los Estados Unidos van dirigidos en contra de nuestros compatriotas, de los descendientes de mexicanos o de latinoamericanos, sin que las sociedades sajona y afroamericana sean capaces de reconocer que desde hace algunos años  la primera minoría en los Estados Unidos es hispano hablante. Que su crecimiento demográfico es mayor de la anglosajona y de la negra, que según cálculos de la UNESCO para 2050 Estados Unidos será el país con más hispanohablantes del mundo. Que de acuerdo con las publicaciones económicas, no existe una población más dinámica económicamente y que se mueva en la escala social con mayor rapidez que la de los migrantes mexicanos y latinos.
Obama sólo recuerda su política migratoria en los años electorales de la misma manera que lo hace con su política internacional pacificadora en el mundo. Ambas están llenas de contradicciones y mentiras. La prisión de Guantanamo continúa abierta a pesar de que desde su primera campaña presidencial prometió cerrarla y las atrocidades que se cometen en Afganistán, Paquistán y el Medio Oriente bajo la supervisión de su gobierno son las mismas que se cometían durante la presidencia de George W. Bush.   
El próximo mes de noviembre Estados Unidos tendrá elecciones para definir a toda la cámara de representantes y 33 senadores. La campaña que diferentes grupos hispanos y sus simpatizantes comienzan a hacer en contra del partido demócrata y  de la política migratoria de Obama, easí como del incumplimiento de promesas de campaña, tener el voto latino en contra puede generar que Obama termine su presidencia totalmente atado de manos.
Esta semana hemos visto a los tradicionales políticos de Europa sorprendidos por el triunfo de partidos radicales tanto de izquierda como de derecha en las votaciones para el parlamento europeo. Hemos visto a los indignados y separatistas catalanes tomar una fuerza inesperada frente al PP y el PSOE que han perdido escaño en España. Por primera vez en la historia de la España moderna la suma de los escaños ganados por los dos principales partidos ibéricos no alcanzan la mitad del parlamento. La gente está harta de corrupción y mentiras que terminan reflejándose en crisis y en su bolsillo. Tal vez no en noviembre, pero pronto los latinos de Estados Unidos puedan crear una tercera fuerza política más incluyente en el panorama de la Nación Americana, Al fin y al cabo históricamente han demostrado ser menos intolerantes que anglosajones y afroamericanos juntos y a diferencia de ambos muchos, hispanohablantes tienen sus raíces en California, Texas, Arizona, Nuevo México desde que ese territorio era parte de México.
Pero lo más importante es que ni Obama, ni la mayoría sajona de los Estados Unidos se imaginan que le espera sus jóvenes generaciones, cuando ya no sean la mayor potencia económica del mundo, y los latinos sean la mayoría de los habitantes de los Estados Unidos. Cosa que sucederá en las próximas décadas.

Publcado en blureport.com.mx el 29 de mayo de 2014
imagen: lostubos.com

martes, 7 de mayo de 2013

Un gringo en antropología



Con más cultura que cualquier político mexicano, con mayor esperanza para los mexicanos, esa que muchos años nos ha sido negada por políticos y economistas. Impulsando los bríos y ganas de triunfo los jóvenes mexicanos. Obama habló.

Armando Enríquez Vázquez
 
Inaudito, nunca en la historia, un Presidente de los Estados Unidos ha dado un discurso más mexicano que ninguno que haya dado un Presidente Nacional en los últimos 50 años, tal vez. Tal vez más.
Mucho se ha hablado del discurso del Obama ante los corresponsales de la prensa americana, sobre su capacidad de burlarse de él, de su sentido del humor de sus asesores, pero todo mundo ha dejado pasar su dura crítica a ciertos medios de comunicación; a CNN y a Foxnews. Al congreso de los Estados Unidos, a la burocracia y cerrazón de los líderes republicanos en el senado de aquel país. La ira contenida de los mencionados y las risas burlonas de otros. Obama habló de forma clara, inteligente y simpática, se permitió chistes, claro. Pero aprovechó el escenario para hablar de su política y señalar a sus críticos y detractores. Con respeto señaló: Yo sé que la prensa y yo tenemos trabajos que cumplir, la prensa debe de tratar de mantenerme humilde y hablar con certeza acerca de lo que hago. Hasta ahora creo que yo he hecho mejor mi trabajo que ellos.
Impensable un presidente mexicano y un discurso así, en primer lugar porque la mayoría de los medios de comunicación, por lo pronto todos los de televisión y casi todos los diarios son serviles al poder y más oficialistas que la pagina web de Los Pinos. También porque hay quienes creen que la imagen del presidente debe ser más acartonada que maniquí de almacén del centro. La oposición, hoy PAN, ayer PRI, siempre PRD, son más chillones que los que pugnan por lo políticamente correcto tratando de censurar el derecho a expresarse de los demás: pueden atacar y mofarse del poder, pero es impensable que el poder los ponga en evidencia.
Pero lo más triste y lo más ridículo y primitivo de los políticos mexicanos quedó evidencia con el discurso que Barack Obama dio en el Museo de Antropología. Un presidente extranjero no estaba en la necesidad de hablar frases en español como Rockstar, no tenía que agradecer la bienvenida de los mexicanos, ni hablar de la grandeza de nuestro pasado y el potencial de nuestro país, hablar de Sor Juana, Juárez, Paz. No tenía porque alentar a nuestra juventud, a nuestros futuros científicos y tomadores de decisiones, hablar de algo muy importante; los jóvenes universitarios mexicanos no quieren ser mano de obra, quieren y demandan ser creadores. Habló del Instituto Politécnico Nacional, no del Tec de Monterrey. ¿Qué patético! Cuando los políticos y gobernantes mexicanos discuten aun las dádivas que se dan a cambio de un voto. Cuando Gustavo Madero mezquinamente se niega a luchar por México, y a cambio pide puestos en la SEDESOL de Veracruz. Cuando la hija de un Procurador hace mofa de los mexicanos utilizando la prepotencia y el pequeño puesto de segunda de su padre, el cual impunemente queda sin castigo por un partido que resulta obsoleto para muchos mexicanos desde hace más de 40 años. Barack Obama, un presidente extranjero, viene a darles a los jóvenes mexicanos ánimos, de que las cosas se pueden y se deben hacer. Esa es la diferencia entre un político y un estadista.
Me gustó el discurso de Obama. Me dio mucha vergüenza el que ninguno de nuestros políticos, grandes o chicos tenga una visión de nuestro país como la de un gringo que en teoría, muchos trasnochados siguen creyendo que es el líder de nuestro mayor enemigo y pretende controlar hasta la leche que bebemos. Cuando culturalmente se les olvidas a esos grupos cuantos mexicanos han ido y venido de los Estados Unidos, invadiendo la cultura americana y  tomando cosas de la misma.
Hoy es necesario hacer alianzas en un mundo que se globaliza y se conforma en grandes regiones, la única forma de enfrentar al gigante chino, en Norteamérica es una unión entre México, Estados Unidos y Canadá y si además se logra unir al grupo a los países centroamericanos, se podrá hacer una zona productiva fuerte. 


Publicado en blureport.com.mx el 3 de Mayo de 2013
imagen; maspormas.com