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jueves, 6 de septiembre de 2018

La cínica gira del adiós.




Los mensaje finales de Enrique Peña Nieto nos muestran que el hombre no tiene vergüenza, dignidad y mucho menos tacto político.

Armando Enríquez Vázquez

Inició la despedida formal de Enrique Peña Nieto con entrevistas ante los más serviles periodistas de su administración; Joaquín López Dóriga a quien le urge que le regresen los reflectores y Denise Maerker su sustituta en Televisa, la empresa que inventó a Peña Nieto, su matrimonio y a su familia extendida. La gira terminó de manera gris, muy gris en su mensaje a los invitados a un informe de gobierno en lo que destacó fue el pleito de Gerardo Fernández Noroña con Porfirio Muñoz Ledo, Martí Bartres y el Estado Mayor presidencial a las puertas de Palacio Nacional y las lágrimas de su hija y de la hija de Angélica Rivera.
Peña Nieto vive el espejismo de lo que él cree un momento de gloria propia, su círculo de colaboradores aplaude ya con cansancio, cuando en realidad el presidente muestra de nuevo su incapacidad de entender al México que el creyó gobernar.
El ex presidente en funciones aún, cree que puede alardear de manera cínica los nulos logros de su administración sabiendo que el próximo gobierno dará marcha atrás en la gran mayoría de sus abusos y negocios. Pero lo único que le queda al presidente más despreciado de la historia moderna de México es la satisfacción de haber pactado ya con el hombre de la Cuarta Transformación la inmunidad para él y sus secretarios. Serán intocables durante los próximos seis años.
Peña Nieto se hace tonto él sólo al pensar de manera fantasiosa que los mexicanos no entendemos el valor de lo que hizo, pero además se disculpa o mejor dicho intenta exculparse de asuntos clave de su sexenio; Ayotzinapa, su acto de cobardía al enviar a su esposa a defender de manera ridícula, lo indefendible de la Casa Blanca, su falta de coraje frente a Donald Trump, su incapacidad de dialogar, de exigir justicia y transparencia a sus amigos y colaboradores.
Lo peor no es que el un presidente conceda entrevistas al final del sexenio, eso lo han hecho todos. El problema es que Peña Nieto decidió despedirse como inició su sexenio de una manera triunfalista a pesar de que después de su administración dejó al país en mucho peores condiciones de aquellas en las que lo recibió. Su partido político enfrenta la peor crisis de su historia gracias a él y sus amigos que saquearon hasta lo insaqueable bajo su manto protector. Todo esto lo tiene sin cuidado y para demostrarlo está empeñando en liberar a todos antes de irse.
De una manera que resulta vergonzante para él y otra muestra de su insensibilidad política y social Enrique Peña Nieto, habla de libertad de expresión cuando en los casos de Arístegui. Los colaboradores de Curzio y Ferriz de Con está más que claro el papel que Peña Nieto y sus incondicionales esbirros en los medios jugaron. Pero lo que es más grave Peña Nieto se va de la presidencia sin haber aclarado las muertes de decenas de periodistas a los que su concepto de “Libertad de expresión” alcanzó en forma de balas durante los seis años que vivió en Los Pinos.
Lo que es aún más indignante es la sangre que cubrió a México en el sexenio en el que más crímenes se han cometido y donde Peña Nieto y sus Procuradores Murillo Karam, Arely Gómez, Raúl Cervantes, apodado el Fiscal Carnal, así como el interino que llegó para quedarse violando La Constitución Alberto Elías Beltrán quedaron a deber muchas explicaciones a los mexicanos no sólo de porque fueron incapaces de construir casos sólidos en contra de detenidos como Elba Esther Gordillo, si no ¿por qué no se inconformaron y presentaron acciones legales en contra de los jueces que a la mitad de la noche liberaron a delincuentes como Caro Quintero o Ernesto Fonseca?
Ese hombre que se dedicó seis años a saquear el país junto con sus amigos y socios, el mismo que prefirió beneficiar con dinero a constructoras del Estado de México y de España, antes que llevar a cabo las obras de infraestructura prometidas, se despide con una cara que ya no le maquillan en Televisa por más que López Dóriga y Maerker lo adulen y en la que el cinismo y sus pocas luces son lo que resaltan.
Peña Nieto intentó en muchas ocasiones y a veces con éxito acabar con la industria mexicana, obligó a ICA una de las constructoras más importantes, serias e internacionales de nuestro país a casi desaparecer en su afán por proteger a amigos empresarios regionales corruptos como Hinojosa o a empresas trasnacionales dedicadas a medrar con las necesidades como OHL, ante quien el titular de SCT y él mismo se cuadraban.
Peña Nieto no gobernó, no administró, no brindó seguridad a los mexicanos, mucho menos bienestar, entonces de que carajos alardea. Sus mensajes del sexto informe y su gira del adiós a la mayoría de los mexicanos sólo nos ensucia nuestras horas de radio o televisión.
¿Me pregunto sí esas mujeres que hace seis años reclamaban al presidente saliente en su colchón, aún lo quieren seis años después que hasta el colchón les ha intentado robar?
Lo triste es que del sex symbol del 2012, el pueblo de México cambió al redentor de los pobres en 2018 y tal vez dentro de seis años, espero que no sea así, por el bien de todos nosotros, su gira de despedida lo revele como el Mefistófeles de la continuidad.


imagen DeathtoStock.com

lunes, 30 de julio de 2018

Un presidente ya inútil



¿Por qué los mexicanos debemos soportar a un presidente que no tiene ninguna función ya pero sí representa un peligro para México y su estabilidad económica?

Armando Enríquez Vázquez

A partir del primer minuto del 2 de julio de 2018 la relevancia de Enrique Peña Nieto desapareció. Se convirtió en peso muerto para el Estado Mexicano, para los ciudadanos y curiosamente para lo que quedó del PRI, también.
Sin Embargo, y a pesar de que su autoridad como presidente se ha visto nulificada ante los ojos de los mexicanos y las primeras planas de los diarios, Enrique Peña Nieto quiere seguir endeudando al país seguramente con el fin de enriquecerse él y sus colaboradores. Su voracidad no tiene límites a pesar de que su poder es casi nulo ya. En estos meses ociosos que le restan de mandato está dispuesto a hacer el mayor daño a México y a los mexicanos, tal vez, como venganza por haber rechazado su propuesta electoral, tal vez como simple estrategia de presidente saliente del PRI.
Pareciera también, que las transas que quiere seguir cometiendo Enrique Peña Nieto y su gabinete son clara consecuencia del pacto de inmunidad que López Obrador le extendió al priísta y sus colaboradores.
¿Cuál será para López Obrador considerado el día cero para tomar en cuenta la corrupción e impunidad que va a combatir? ¿Por qué los actos de Peña Nieto y su gente, como inaugurar una nueva sede para la PGR, que continua acéfala, que generará una deuda de 12 millones de pesos mensuales por concepto de renta, no deben tener consecuencias legales?
A López Obrador le preocupa el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, que al final de cuentas puede ceder a empresarios y de esta manera no frenar el futuro del país, pero no el despilfarro federal. Algo está muy podrido en México y en sus políticos.
Pero lo primero que lo mexicanos debemos exigir al presidente electo es que frene la voracidad de Peña Nieto que en los próximos meses puede dejar al país al borde de una verdadera crisis económica, como a las que nos tenían acostumbrados los voraces ladrones del PRI que desgobernaron México como Echeverría, López Portillo y Carlos Salinas y que sin duda los viejos dinosaurios a la hora de señalar culpables apuntaran sus garras en contra de López Obrador, como lo hicieron con Ernesto Zedillo.
López Obrador se erige a sí mismo como émulos de Madero, pues que aprenda de los errores del coahuilense que le perdonó la vida al traidor de Victoriano Huerta, lo que al final le costó la vida y que no perdone a Peña Nieto por la corrupción desmedida que ha permitido en México.
El presidente electo, que cacarea la cuarta transformación en México, debe ser consciente de que esta no es una transmutación alquímica que comprende su llegada al poder y la felicidad inmediata de los mexicanos. Tiene que estar dispuesto a ensuciarse las manos destapando la cloaca que deja Peña Nieto y metiendo a la cárcel a quien la deba, porque eso es a lo que se comprometió.
Pero esto nos debe obligar a reflexionar que en México la ley debe cambiar, no podemos tener dos presidentes por tanto tiempo, El presidente saliente bien puede en un mes empacar sus cosas y dejar el puesto al nuevo mandatario. No necesitamos los casi seis meses que transcurren del día de la elección a la ceremonia donde se ciñe la banda presidencial al ganador. López Obrador se ha dedicado en dos semanas a nombrar a su gabinete a hacer cambios en él y a dictarle a Peña Nieto y a Videgaray los lineamientos de la relación con Estados Unidos. La prensa lo sigue a todas partes y sus declaraciones dictan la agenda del día y de los siguientes. El presidente electo perfila en sus apariciones lo que será su gobierno. Entonces ¿Por qué tenemos que seguir escuchando a Peña Nieto y sufriendo las arbitrariedades de un presidente que la gran mayoría de los mexicanos repudiamos?
Recuerdo que en 1989 cuando los argentinos manifestaron con su voto la preferencia por el opositor Carlos Saúl Menem y no por el partido del presidente Raúl Alfonsín, este decidió adelantar por más de 5 meses la entrega del poder, por incapacidad, por poca popularidad y para dejar al nuevo gobierno maniobrar a su gusto durante la crisis económica que sufría Argentina. Hoy México no sufre una crisis económica, al menos de manera oficial, aunque lo precios y la paridad del Peso – Dólar se han depreciado a lo largo de la administración de Peña Nieto como con ningún otro presidente de este siglo. Si Peña Nieto tuviera dignidad alguna y sabiendo que más del 80% de los mexicanos rechazamos su administración y a su candidato debería haber cedido la banda presidencial a López Obrador ya. Por lo menos adelantado la fecha a septiembre para evitar un sexto informe de gobierno que a nadie le importa ya. La mayoría de los mexicanos declaró su preferencia por uno de los candidatos de manera contundente y mayoritaria por primera vez en el siglo y así lo debe entender el presidente saliente.


publicado en blureport.com.mx el 22 de julio de 2018

miércoles, 19 de abril de 2017

Una lección de relaciones públicas.




Si en lugar de Presidente Peña Nieto fuera una marca hace ya muchos años que habría desaparecido.

Armando Enríquez Vázquez.

No me voy a meter en un asunto político, o tal vez sólo un poco, ya que como decía Aristóteles: El Hombre es un animal político. De lo que sí se trata es de una cuestión de mercadotecnia política, de imagen y de relaciones públicas.
Por un momento pensemos en Enrique Peña Nieto, no como político, ni siquiera como Presidente, si no como una marca y en sus asesores como sus publicistas. Al final de cuentas hay mucha verdad en esta sencilla relación. Tomando en cuenta los índices de rechazo al presidente basta decir que alguien está haciendo muy mal su trabajo y al final el producto no está vendiéndose de manera óptima entre los compradores, en este caso entre los ciudadanos.
No es un problema de que el producto haya sido mal recibido desde un principio. Para muchos Peña Nieto era el candidato ideal. Es más, como ejemplo contrario, recordemos como en los años ochenta el caso de Carlos Salinas de Gortari resultaba desde el inicio un pésimo producto; con acusaciones de fraude electoral y de usurpación de la presidencia. Sin embargo, a la mitad del sexenio todos los mexicanos eran salinistas y se percibía al producto (Carlos Salinas de Gortari), como un producto fuerte, asociado al éxito y crecimiento de México; un presidente que proyectaba al país hacía un futuro sin igual. Las cosas cambiaron una vez que dejó el cargo, pero los niveles de aceptación en la segunda parte de su gestión eran muy altos. Sus asesores hicieron un excelente trabajo y vendieron al personaje de la mejor manera. Incluso a los trajes del entonces presidente se le ponían hombreras y sus zapatos tenían tacones interiores para tratar de evitar la visión de un presidente de baja estatura y sin mucho garbo.
Eso no ha sucedido en los cuatro años próximos-pasados en nuestro país. Nunca un presidente de la República ha tenido tanto rechazo entre la ciudadanía como Enrique Peña Nieto. ¿Por qué? En parte debido a los pésimos asesores que tiene a la mano, por esos publirrelacionistas que pensaron que cualquier idea era brillante para vender a un presidente que no tiene una situación sencilla frente a él. Un presidente que se ha esforzado por no hacerse cercano a los mexicanos, porque sus asesores o él así lo han decidido. Un presidente al que desde hace muchos años al interior de su partido y desde Televisa se le impuso la figura de un modelo de comercial y a quien siguen diciéndole que sonreír desde un carrito para jugar golf lo hace popular y cercano a los mexicanos.
Pongamos el caso del presidente norteamericano. Barack Obama es en muchas cosas un caso contrario, el hecho que desde el principio la absurda política de lo políticamente incorrecto, lo convirtiera en un target casi imposible de crítica, porque a la primera de cambio se podía gritar racismo, solo hay que recordar el escándalo que se intentó hacer con la figura de Memín Pinguin. Ser negro lo convirtió en el producto ideal y poco vulnerable, le permitió poner en marcha mucho de lo que se propone Donald Trump en materia de política exterior en contra de los mexicanos y que lo hace tan impopular, sin que casi nadie se atreviera a levantar la voz en su contra. Incluso fue Obama quien permitió la venta de armas de todo tipo a los grupos criminales mexicanos.
En materia de política interior Obama al querer acercarse a los más radicales electores blancos, se sentaba a comer hamburguesas y no le dio ninguna vergüenza el mostrar a una de sus hijas trabajando como cualquier adolescente en un restaurante.
Aquí los asesores del presidente han demostrado su nula sensibilidad política y peor aún su desconocimiento de la realidad social mexicana. En los últimos discursos de Enrique Peña Nieto, pareciera que el pueblo de México tendría que ser empático con un presidente víctima, al más puro estilo de Francisco Labastida en la campaña del 2000 cuando el entonces candidato priísta a la presidencia se quejaba patéticamente que lo habían insultado. Peña Nieto parece estar acosado constantemente por su puesto. Discursos tan mal escritos y tan poco pensados que Enrique Peña Nieto parece un hombre perdido que necesita el consejo de la ciudadanía en lugar de ser el estadista que durante décadas ha requerido el país. No, los asesores de Peña Nieto han preferido mostrar a un hombre pusilánime y muy pequeño frente a los grandes retos que enfrenta México hoy y por consiguiente únicamente consiguen la molestia de los ciudadanos.
Quienes escriben los discursos de Peña Nieto prefieren que parezca un hombre lleno de pretextos, que un dirigente claro que puede explicar de manera desglosada y didáctica, sin mentiras, ni demagogia las medidas tomadas por el gobierno y que no parezcan un mero capricho, por el que no se tienen que resolver las dudas y el malestar de la ciudadanía.
La imagen de un político no se puede basar en un peinado, un traje y una dizque cara bonita, por lo menos hoy en México, eso ya no parece ser suficiente, el empaque necesita tener un contenido sustancioso, no estar lleno de solo aire.
No queda la menor duda de que en unos años cuando en un salón de clase acerca de manejo de imagen y de relaciones públicas de los políticos el caso Peña Nieto será sin duda uno ejemplo clásico de lo que no se debe hacer nunca para manejar y hacer popular a un político frente a sus gobernados. 

publicado el 9 de enero de 2017 en roastbrief.com.mx

martes, 7 de febrero de 2017

Construir una nación sin celebrar absurdos.



Hay una gran diferencia entre los mexicanos que construyen patria y los políticos que la desmantelan
Armando Enríquez Vázquez.
El fin de semana inició con la noticia el viernes de la muerte de Lorenzo Servitje, fundador de una de las mayores trasnacionales mexicanas; grupo Bimbo.
En México a veces olvidamos que la grandeza de México no está, en Los Pinos, ni en San Lázaro y mucho menos en la Avenida José María Pino Suárez donde se encuentra la sede del poder judicial de nuestro país. No, la grandeza mexicana está en sus habitantes y en muchos de esos empresarios que apostaron su dinero en México y contribuyeron con sus ideas y talento a la creación de una planta industrial, creando empresas que son ejemplo nacional y mundial a pesar de las duras reglamentaciones nacionales y de los corruptos funcionarios de todos los niveles que llegan y se van cada seis años imponiendo reglas y papeleos que más bien parecen estar hechos para evitar el crecimiento del país.
Ojo, no quiero decir que todos los empresarios nacionales sean honestos mexicanos, ni solidarios con sus trabajadores. Es claro que existen deleznables, mal llamados empresarios, que aún creen que estamos en la primera etapa de la revolución industrial y explotan a sus trabajadores exponiéndolos a las peores y más inseguras condiciones de trabajo o haciendo trampas para evitar generar cualquier responsabilidad con ellos, como hay especuladores mezquinos que se hacen de medios de comunicación pensando que son la forma de ejercer presión en los gobernantes para lograr sus avariciosas metas. Empresario arrogantes y corruptos que siempre amenazan a los trabajadores con la cantaleta: ¡Afuera hay miles que quieren tu trabajo!, esos empresarios que se llenan de amargados capataces que se enorgullecen en ejercer su pequeño poder durante 8 horas para salir a su casa a ser unos verdaderos don nadie, son los que se han encargado de hundir a muchas empresas y su productividad, son los que abren y cierran empresas siempre ganando ante los ojos complacientes de las Secretaría del Trabajo, de Hacienda y del Seguro Social.
Pero hablemos de ese otro grupo de empresarios, responsables, orgullosos de sus empresas, de sus trabajadores y del país que contagian ese espíritu a sus trabajadores, incluso aunque suene extraño Emilio Azcarraga Milmo, el famosos Tigre, logró crear un orgullo muy especial entre los trabajadores de Televisa del siglo pasado que su hijo y sus vicepresidentes no han logrado mantener.
Hoy esos empresarios mexicanos se enfrentan a un gobierno malinchista que, desde la llegada de Enrique Peña Nieto a Los Pinos, se ha empeñado en acabar con las empresas mexicanas como ICA en favor de consorcios mafiosos extranjeros como OHL.
Y si en la muerte de Lorenzo Servitje debemos celebrar a los verdaderos empresarios y emprendedores mexicanos, así como recordar a otros grandes como Lorenzo Zambrano, Bernardo Quintana Arrioja, Esteban Pérez Fernández, Luis A. Dondé y muchos otros que fundaro y forjaron empresas enormes o pequeñas que son parte importante de la historia de México. También debemos evitar que los políticos de este país continúen con cínicos actos celebrándose a sí mismos y su corrupción, lo que viene a colación porque la semana terminó con otro triste ritual funerario. La supuesta conmemoración de los cien años de nuestra Constitución. Una constitución que es violada constantemente y sobre todo por esos políticos que el domingo se reunieron a honrarla.
La ley máxima que rige a los mexicanos resulta en muchos casos obsoleta y en otros algo tan diferente a lo que los constituyentes de 1917 imaginaron gracias a la voracidad de esos políticos que desde Los Pinos han instruido a su recua de diputados y senadores a lo largo de décadas a modificar a modo de cada uno de estos gobernantes la ley, con tal de llevar a cabo sus caprichos, olvidando como siempre a los mexicanos, que resulta difícil reconocer el texto y el espíritu social original.
Estoy de acuerdo que, en el tiempo y la evolución de las sociedades, las leyes cambian y evolucionan también, sin embargo, en el caso de nuestra Constitución esta ha sido manoseada y vejada por una serie de oportunistas y avariciosos políticos.
Nada que celebrar acerca de una constitución modificada, donde las últimas modificaciones, son traiciones mayores a México, que patéticamente, en su momento, celebraron desde curules y escaños miembros del partido oficial y de oposición que unidos atentaron en contra de la nación y cuyo único fin es llenar los bolsillos de Enrique Peña Nieto y sus compinches, miembros de esa partidocracia que a la hora de enriquecerse no reconoce colores, ni ideologías.
Peña Nieto, ha trabajado en sus más de cuatro años de gobierno en aniquilar a los empresarios mexicanos, a excepción de su amigo el constructor Armando Hinojosa Cantú, amigo y al parecer prestanombres del presidente. Ha trabajado en vender México al mejor postor y en exprimir a los mexicanos a como dé lugar. Jamás ha actuado en contra de ese nuevo PRI que está lleno de ladrones y asesinos. Jamás ha actuado en contra de los intereses extranjeros y sea doblegado en más de una ocasión ante intereses espurios de extranjeros.
Peña Nieto ha violado todos los días de su gobierno la Constitución de nuestro país. ¿Entonces que celebró el domingo? ¿ofició una misa de cuerpo presente?

jueves, 2 de febrero de 2017

¿Unidad sin convocar? ¿Cómo?



Peña Nieto quiere la unidad para hacer frente a Donald Trump. Para lograrla debe explicar muchas cosas que molestan e irritan a los mexicanos. 

Armando Enríquez Vázquez

En el último mes y ante las manifestaciones en contra de sus fracasadas reformas políticas, en contra de su persona y del entreguismo que muchos presumen es la política de Enrique Peña Nieto y de su aprendiz de canciller, el inquilino de Los Pinos ha llamado en varias ocasiones a la unidad de los mexicanos a lo largo de estas semanas. De hecho, no ha llamado, ha querido en su fracasado estilo imperial decretar La Unidad, así con mayúsculas, entre los mexicanos. Lo que Peña Nieto se obstina en negar es que México no es lo que él y sus asesores quieren creer.
Sus más recientes actos, son muestra de una mente que cree que el país y el PRI son los mismos que hace treinta años, Enrique Peña Nieto olvida que México fue gobernado por otro partido en los dos periodos presidenciales anteriores, que hoy la mayoría de los mexicanos están gobernados por otros partidos diferentes al partido de Peña Nieto. Partidos de oposición que no han sido convocados y a los que no se le han explicado que pretende Peña Nieto con su visita a Estados Unidos y sobre todo porque quiere crear en unidad en un país en el que menos del 20% de los habitantes aprueba la gestión de un presidente que ha resultado el peor en muchas décadas.
¿Para qué quiere lograr unidad Peña Nieto? De cualquier manera, lo que Peña Nieto y el Aprendiz de Canciller hayan ya planeado en su propio beneficio, es lo que harán en Washington, porque no han escuchado otras voces. ¿Acaso piensa argumentar en contra de la crítica a su gobierno, a sus acciones y sus fallidas reformas, mostrándola como un acto antipatriótico y traidor? Baste recordar, que nadie ha estado más interesado en censurar a los periodistas mexicanos, de invalidar la opinión de los mexicanos que este presidente que sólo espera aplausos y elogios. Las recientes regulaciones del IFT son sólo una rayita más a los intentos de defender la censura y la demagogia que siempre son importantes para todos los priístas.
La unidad significa que todo mundo apoye una postura frente a los retos que se presentan en México. La unidad esta hoy cuando a los mexicanos se nos pregunta que opinamos acerca de la impunidad, la corrupción y la opacidad que se da al interior de todos los niveles de gobierno, de los tres poderes de la nación y de todos los partidos políticos incluyendo a los morenos que se dan golpes de pecho, pero de acuerdo con su líder están dispuestos a correr en busca de apoyar a Peña Nieto, después de todo lo que el mesías tropical ha dicho en contra de la mafia del PRIAN y manifestamos nuestro repudio a la partidocracia y todo lo que representa.
La unidad queda clara cuando los habitantes de Baja California se manifiestan en contra de un gobernador bandido, Francisco Vega de Lamadrid, que pretende privatizar la distribución del agua, uno de los deberes del estado, porque seguramente hay un negocio personal detrás de esa ley, que gracias a la presión de los bajacalifornianos ya fue abrogada. Pero para Enrique Peña Nieto, la unidad es un acto coorporativo aprobado por los autodenominados sectores de la población y tan falazmente representados por personajes esperpénticos como Juan Pablo Castañón del Consejo Coordinador Empresarial o Carlos Aceves del Olmo del Olmo líder de la CTM, fieles al sistema pero que jamás han luchado, ni representado a los mexicanos.
Peña Nieto quiere la unidad para hacer frente a Donald Trump. Para lograrla debe explicar muchas cosas, pero ante todo debe, por primera vez en su sexenio, dejar de ser el servil representante de los intereses de empresarios extranjeros y nacionales, mostrar el plan de trabajo para activar la economía nacional de una manera realista. Peña Nieto debe comenzar a escuchar opiniones fuera de su círculo de lambiscones, debe hablar de un sacrificio real del gobierno anulando empleos de burócratas que únicamente duplican funciones, eufemismo para decir que no hacen nada. La propuesta de eliminar y fusionar Secretarias de Estado, como SEDATU, no debe dejarse a un lado. El apoyo al campo, a los emprendedores mexicanos, a los empresarios exportadores, a los investigadores, la promoción de patentes, esa parte que tanto le duele a un Presidente que representa a un partido que a lo largo de su existencia le ha negado al país y a los mexicanos la oportunidad de crecer. Si no lo hace así, ¿cómo pretende Peña Nieto que alguien se una a su opaco plan de negociar con Trump?
¿Cómo pretende Peña Nieto unidad, si es incapaz de reconocer a la sociedad civil y sus demandas? ¿Con que cara se atreve a pedir unidad, si no se dedicado a cumplir las demandas ciudadanas en contra de la corrupción? Los Duarte, Borge, OHL y Grupo Higa entre otros muchos siguen impunes después de que se han demostrado todas sus transas. Le inseguridad, los crímenes, la violación de derechos humanos son cosas que han crecido a lo largo de este sexenio, El poder adquisitivo de los mexicanos disminuye y las reservas económicas del país han bajado desde la llegada de Peña Nieto.
Así, con los pésimos resultados económicos y sociales de su gobierno. Con un rezago educativo y con la opacidad como la principal arma. Después de ignorar a intelectuales, politólogos, ciudadanos y organizaciones civiles, así Peña Nieto pide unidad.
No entiendo.

publicado en blureport.com.mx el 31 de enero de 2017

miércoles, 1 de febrero de 2017

Plagio.




No es lo mismo basarse en una obra y darle un giro de interpretación o lo que se conoce como una nueva versión o una variación sobre el tema, que robarse la creación o las ideas de otro y presentarlas como propias.

Armando Enríquez Vázquez

No hay palabra que ofenda más a una persona dedicada a procesos creativos que plagio. El plagio es un sinónimo de la falta de talento, una suerte de fácil recurso para solucionar bloqueos mentales, cumplir con fechas de entrega y verdadera incapacidad para realizar el trabajo creativo.
La verdad es que todos hemos cometido plagio en algún momento, consciente o inconscientemente y no sólo en asuntos creativos donde los plagios son, sin duda más reprobables y marcan el destino de los plagiarios. Plagiamos formas de hablar, palabras, ideas que utilizamos a diario al comunicarnos con otros. Conozco incluso alguien con tan pobre vida que no sólo plagiaba las formas de vida de los demás, sino incluso plagiaba sus memorias y las contaba como si él hubiera sido protagonista de las mismas.
De acuerdo con el gran teórico de teatro Eric Bentley sólo existen un número determinado de temas en el drama y ese finito número de temas, son los creadores los que han desarrollado de infinitas maneras, lo que hace que en más de diez mil años de historia de los seres humanos nuestras historias se repitan en más de una ocasión.
Conforme a Bentley es esta interpretación y combinación de estos temas esenciales donde radica la creación, no es lo mismo crear a partir de un tema, que sin el menor pudor robarse el trabajo intelectual de otro. Recuerdo que hace ya más de diez años alguna vez al presentar una serie de proyectos frente a una persona de Televisa, me dijo no vayas a dejarme nada porque, aunque tenga derechos de autor aquí le podemos cambiar tres cosas y la hacemos nuestra.
Hay filósofos y teóricos de la sociología que ven en el plagio un acto rebelde, extremo que ataca el mercado de las ideas, que justifican al plagio como una rebelión frente a un sistema preconcebido de ideas que se presumen tienen un propietario.
Ese debe ser parte del cínico razonamiento de Televisa o del Presidencia de la República, o el de la Universidad Panamericana. Para ellos plagiar es un hecho que se justifica en el tiempo: No existían las computadoras en ese entonces, se exculpó el propio Peña Nieto o fue en otras épocas, con otros docentes de acuerdo con la institución académica. Televisa se limitó en el caso del himno y el escudo presentados en el aniversario número cien del equipo de futbol soccer América a retirarlos con un silencio que recuerda a un perro con la cola entre las patas, tras haberse demostrado las similitudes con el himno del equipo Sevilla y con un escudo militar norteamericano.
No es lo mismo basarse en una obra y darle un giro de interpretación o lo que se conoce como una nueva versión o una variación sobre el tema, que robarse la creación o las ideas de otro y presentarlas como propias, algo que resulta hasta ofensivo proviniendo de, en teoría, una de las principales empresas generadoras de contenidos en México: Televisa.
¿Qué nos extraña? si esta empresa está dirigida por gente sin talento y ambiciosa que cada día pierde más sus bonos como empresa líder y así como los mercados nacionales e internacionales por la falta de visión de aquellos que la dirigen.
Los plagios descarados que se cometieron para celebrar el centenario del equipo de la televisora, no son sino el más reciente y patético ejemplo de la falta de talento al interior de la empresa y de su nula visión para el negocio del entretenimiento, que ya se han ido manifestando a lo largo de la gestión de Emilio Azcárraga Jean y que tiene a la empresa perdiendo dinero. Lo curioso es que ha habido momentos en los que esta empresa ha emprendido acciones legales contra aquellos que en su momento atentaron contra la propiedad intelectual de la misma.  
Pero lo peor es que no es lo último, la visión tercermundista de los directivos de Televisa ya tiene preparado un nuevo churro para su plataforma de Internet Blim, se trata de la tropicalización de la serie Once producida en Estados Unidos, como si en México no existieran escritores talentosos e ideas nacionales para poner en pantalla.
Televisa que a lo largo de los años ha manipulado a las audiencias mexicanas con su arrogancia, parece no ser capaz de reconocer que los tiempos no sólo ya cambiaron, sino que lo siguen haciendo. La entrada al aire de la tercera cadena nacional, mueve muchas cosas y divide un pastel publicitario que ya de por si es cada día menor, lo que obligará a una competencia real y no pactada entre dos. Otro de los bastiones de antaño de Televisa se derrumba cuando la Liga de Futbol Mexicano, hoy tienen al menos 6 jugadores, (Televisa, TV Azteca, Fox Sports, Claro Sports, Chivas TV e Imagen TV).
Hoy, en cambio, vale la pena aplaudir los esfuerzos anunciados por empresas como Radio Fórmula que ha comenzado a promocionar una barra de programación con videobloggers a través no solo de sus frecuencias de radio y televisión sino en Youtube a partir de noviembre y por otro el docureality de ChivasTV y su primera producción Juglares del Gol un programa para encontrar a dos nuevos cronistas deportivos que trabajen en su canal.
¿A poco no hay nadie en Televisa al que se le pudiera ocurrir algo así, en lugar de sus amañados concursos con ganadores designados? ¿en serio? Con razón necesitan plagiar.

publicado en roastbrief.com.mx el 24 de octubre de 2016
imagen: DeathtoStock.com

martes, 20 de diciembre de 2016

Cuestiones de dinero, ética y valor.



Peña Nieto no se levanta pensando como joder a México, porque ya se lo chingó. Los ejemplos están ahí y los conocemos todos.

Armando Enríquez Vázquez

Al llegar al último tramo del gobierno fallido de Enrique Peña Nieto, nos enfilamos a un catastrófico fin de sexenio. Enrique Peña Nieto quien salió más viajero que Luis Echeverría y mucho más corrupto que Carlos Salinas se ha dedicado a contarnos poco de lo mucho que su gobierno y sus funcionarios han amparado en materia de corrupción y desfalco de las finanzas públicas. Él y Enrique Ochoa Reza pretenden que los mexicanos creamos que la corrupción que se ha dado a lo largo de este sexenio se limita a Veracruz y Sonora, cuando los casos de Quintana Roo, Chihuahua, Durango, Coahuila entre otros están claramente documentados. Cuando nadie le quiere entrar al tema de Colima y la alianza de gobernadores Priístas con el narcotráfico al más puro estilo de lo sucedido en Tamaulipas. Un presidente qué con arrogancia, ignorancia y la prepotencia que presupone su tono paternalista, no puede pretender que los mexicanos lo tememos en serio cuando su voracidad ha quedado al descubierto casi desde el inicio de su desastroso gobierno. Porque de las muchas transas de Peña Nieto no se cuenta lo suficiente y lo que se cuenta, cuenta mucho en el desánimo y enojo de los mexicanos.
Peña Nieto no se levanta pensando como joder a México, porque ya se lo chingó. Los ejemplos están ahí y los conocemos todos, pero como otro botón; Peña Nieto olvidó en su presupuesto para el 2017, el rubro de la seguridad. Algo que a los mexicanos se nos hace conforme a recientes y constantes encuestas en todos los medios la prioridad en estos momentos. Tal vez sea que el presidente, como muchos en el mundo de hoy comienza a cuestionar la validez de encuestas y encuestadores, por lo del Brexit, la paz colombiana y el triunfo de Trump y por lo tanto como Miguel Ángel Mancera crea que con sólo taparse los ojos el crimen organizado ya no existe.
Después de un patético mensaje a la nación que suena más falso que la eficacia de sus reformas, Enrique Peña Nieto pretende hablar de unidad a un país que tiene un salario mínimo de 80 pesos, dictado por avariciosos empresarios y diputados federales que reciben poco más de millón de pesos como aguinaldo, un aguinaldo que no es proporcional a los días que estos saqueadores de la nación trabajan, ni al descarado ausentismo con el que paralizan la legislación de la nación.
Peña Nieto habla de unidad cuando con la ineficiencia de los órganos de justicia promovida desde Los Pinos, el presidente se ha encargado de dividir a los mexicanos ante la falta de una respuesta verosímil de lo sucedido en Ayotzinapa y el crimen de estado, o al menos su complicidad en el mismo. Peña Nieto no puede hablar de unidad cuando fue él el traidor a México y los mexicanos al recibir al presidente electo de Estados Unidos Donald Trump, durante su campaña y no tener el valor de cuestionarlo acerca de sus pronunciamientos en contra de los mexicanos. Eso sin contar que sirvió de trampolín para que la campaña del histriónico empresario repuntara.
¿Cómo Peña Nieto, que debería haber despedido a todos sus asesores y escritores de discursos desde el asunto de la Casa Blanca, se atreve a hablar a los mexicanos de unidad? No hay nada más cesionista que su reforma en materia de energía que abre la brecha al aumentar la inflación. ¿Cuál unidad cuando parece que su objetivo principal es dividir a México entre una clase privilegiada y supuestamente política y empresarial que no saben trabajar ni competir, que saben de explotación y control de los ciudadanos y otra cada vez con menor poder adquisitivo y menor acceso a servicios de salud de calidad? Esos padres de familia que se levantan en la madrugada a sacar adelante a su familia, y a los que hizo alusión Peña Nieto, nada tienen que ver con un diputado se levanta a las once para ordenar sus negocios particulares ostentando una placa legislativa y un fuero que los convierte en criminales con permiso de delinquir, cuando un secretario de estado, se reúne a mediodía a comer con empresarios extranjeros a armar las estrategias para deshacer a los empresarios nacionales y entregarles el país en un restaurante de cinco estrellas y con cargo al erario de la nación.
La salida de Agustín Carstens del Banco de México, abre todo tipo de suspicacias. Y estas se verán confirmadas si Peña Nieto se atreve a nominar a Luis Videgaray para sustituir a Carstens, entonces sabremos qué podemos esperar en materia de sumisión financiera del país, recordemos que fue Videgaray quien insistió a Peña Nieto a invitar a Trump, oponiéndose a la opinión de los titulares de Relaciones Exteriores y Gobernación. Hoy más que nunca debemos tener la capacidad de leer entrelíneas los discursos populistas y demagógicos de Peña Nieto.
Cuatro años de gobierno que han sido una pesadilla para México y para los mexicanos, el favoritismo a mediocres empresas españolas como OHL, haciendo a un lado a empresas mexicanas de fama internacional como ICA. De protección a la delincuencia organizada, de promoción de la corrupción desde los despachos de los secretarios de estado, como se ha demostrado en el caso de Gerardo Ruiz Esparza y los audios que lo involucran con OHL. De secretarios arrogantes e ignorantes como Aurelio Nuño, Rosario Robles o Luis Enrique Miranda, a quién no le preocupa demostrar en público su misoginia.
Habría que preguntarle a Peña Nieto ¿A qué unidad se refiere? Pero sobretodo ¿Para qué?
Cuatro años de cacarear reformas que poco o nada repercutido en el bienestar de los mexicanos. Una electricidad más cara, gasolinazos, no mensuales, pero constantes. Una cadena nacional licitada, mientras que la segunda y muchos de los negocios petroleros han sido un rotundo fracaso. Una reforma en telecomunicaciones tibia y mediocre. La reforma en la educación finalmente fue rendida, por la mala o por la corrupta, a líderes corruptos tanto del SNTE, como de la CNTE, pero que no tiene nada que ver con un cambio en el modelo constructivista mediocre y falso que impera en la educación de los niños y jóvenes mexicanos.  Peña Nieto, y sus secretarios, no cuenta el daño que le ha hecho al país y eso claro que cuenta mucho.

publicado en blureportcom.mx el 2 de diciembre de 2016 

sábado, 26 de noviembre de 2016

Un hombre malo



La mejor de las estratagemas del diablo es hacernos creer que no existe.

Con esa cita de Charles Baudelaire, inicia el texto reflexivo sobre el mal y la maldad de Hitler, al que identifica junto con Napoleón como anticristos, del escritor y filósofo suizo Denis de Rougemont, titulado La parte del Diablo, escrito entre 1942 y 1944 mientras el suizo se encontraba exiliado en Estados Unidos.
Escribir sobre Donald Trump y la amenaza que representa, acerca de los próximos cuatro años de golpeteo a México, parece un lugar común, pero debemos estar conscientes a pesar de lo que pretende el entreguista Enrique Peña Nieto y su optimismo sin fundamento, de que Donald Trump es un hombre malo, es un hombre capaz de llevar a su país y al mundo a la catástrofe por su miope y egocéntrica mirada. Por su ignorancia acerca de su propio país.
Ha pasado una semana desde triunfo Donald Trump y nada me hace ser optimista. Hace una semana quedaron de manifiesto varias cosas a bote pronto y muchas otras que se van aclarando conforme el polvo que levantó la caída de esa escenografía llamada democracia de Estados Unidos se va asentando.
Lo primero y obvio es la llegada de Ku Klux Klan a la Casa Blanca y con ello esa mentalidad intransigente, sin educación y con armas, esa población incapaz de dialogar, que se cree una historia de supremacía que los ayuda a sobrellevar esa miseria espiritual e intelectual que galopa por el país del norte y desgraciadamente en nuestro país también.
Trump es presidente electo, y a una semana ha demostrado su gran incapacidad para dialogar incluso al interior del partido que lo postuló y la facilidad que tiene para dividir ya aniquilar la visión de unión de un país que es un crisol de nacionalidades y migrantes como es y durante muchas décadas ha presumido de ser el vecino del norte. Ciudades como Los Ángeles y Chicago ya hablan desde sus autoridades desobedecer las políticas antimigrantes de Donald Trump.
Su equipo de transición se ha detenido por problemas legales e incomprensión de sus integrantes de que están haciendo, al interior de este equipo los despidos y la discordia entre los integrantes, permiten ver la disfuncionalidad que predomina en la mente de Trump. Muchos de los asesores que le impuso el Partido Republicano durante la campaña, ya se han deslindado del presidente electo y han aclarado que no formaran parte del gabinete de Trump, antes de que al empresario-presidente se le ocurra nominarlos, Ben Carson, el republicano negro es el más claro ejemplo de esto.
Finalmente, Donald Trump ha designado como su asesor a un personaje llamado Stephen Bannon, a quienes algunos han definido como un hombre que ha inspirado su trabajo en el Ministro de Propaganda Nazi Joseph Goebbels y quien desde internet en su sitio Breibart News promueve el supremacismo blanco e inventa noticias en ese sentido.
Trump representa a lo peor de la sociedad norteamericana y es sin duda un promotor del discurso del odio al interior y al exterior de Estados Unidos, siendo egoístas deberíamos pensar que lo que suceda al interior de Estados Unidos se lo tienen merecido y es su problema, desgraciadamente antes de verlos caer, lo habremos de ver intentar despedazar a nuestro país y a nuestros conciudadanos.
Lo peor es que frente a esa maldad que se perfila en el horizonte, en México tenemos algo peor; un presidente igual de ignorante, pero además entreguista. Enrique Peña Nieto se niega a ver la realidad y su papel recuerda al del primer ministro polaco Ignacy Moscicki, quien decidió ignorar el crecimiento de Hitler y los Nazis y así le fue en los años de la II Guerra Mundial.
Ahora resulta qué para el títere de la presidencia y presidente del PRI Enrique Ochoa Reza, Peña Nieto fue un visionario por invitar a Trump, quién horas después de pisar Palacio Nacional se fue a burlar de México y de Peña Nieto en sus actos de campaña, eso supongo que para el presidente del PRI es parte de ser visionario.
No, la invitación de Peña Nieto a Trump fue una traición en su momento y lo sigue siendo hoy que Trump está a dos meses de ocuparse de la administración de Estados Unidos. Los mexicanos hoy más que nunca debemos exigir a este gobierno de priístas ladrones y saqueadores del país que hagan cara a Trump y sobre todo a los mensajes de odio que sus funcionarios están listos para inyectar en una sociedad de anglosajones mediocres e incapaces de crecer a partir de competir. Hoy los mexicanos debemos recordarle a Peña Nieto qué a pesar de haber sido electo por una primera minoría, él y sus voraces funcionarios gobiernan para todos los mexicanos. Peña Nieto que sabe hablar con eufemismos y tonterías debe poner en claro ideas y llamar a Trump por lo que es: Un hombre esencialmente Malo.
México debe mantener una actitud de dignidad que vaya más allá del clásico y gastado discurso de la soberanía, el respeto y la no intervención y pasar a poner en claro y alto la defensa de México y los mexicanos, algo que Peña Nieto no ha hecho y ha demostrado vendiendo diferentes sectores de la infraestructura al mejor postor extranjero.
No puede ser que mientras Barak Obama se ve desconsolado y viaja derrotado tratando de presentar a lo impresentable, Peña Nieto sonría y hable de optimismo. Eso sólo habla de la falta de visión de Peña Nieto que se encuentra más preocupado blindado su salida de la presidencia, que por el bien de los mexicanos; algo clásico del Nuevo PRI.
Denis de Rougemont habló de la maldad y de su máxima expresión durante el siglo pasado, vale la pena denunciar a Trump y la maldad que representa desde hoy y cada vez que podamos e ignoremos ese optimismo sin fundamento, vanal y absurdo que se quiere promover desde la impopular casa de gobierno de nuestro país.   

publicado en blureport.com.mx el 16 de noviembre de 2016
imagen: businessinsider.com

viernes, 16 de septiembre de 2016

El hombre más solo del sexenio.



A poco más de dos años de que oficialmente acabe el sexenio, este ya terminó y nadie se atreve a decírselo al presidente que no se quiere dar cuenta.

Armando Enríquez Vázquez.

A poco más de dos años de que oficialmente acabe el sexenio, este ya terminó. El saldo principal es un PRI debilitado por los excesos cometidos por sus miembros en el ejercicio de gobierno y la falta de voluntad de los poderes ejecutivo y judicial para actuar en contra de estos saqueadores de la nación. La permisividad, la corrupción y la tolerancia burda a la impunidad de un presidente que se doblega frente a empresas extranjeras y rinde pleitesía a Donald Trump, ha hecho que la imagen del país se venga por el suelo, que al asunto de la violencia y el tráfico de drogas se sume la idea de falta de liderazgo en México por un pésimo actuar en materia de política exterior de Peña Nieto.
Resultado de este sexenio es una presidencia cuya figura se ha deteriorado como nunca antes y es cada día menos importante, y por extensión un presidente al que nadie le cree, al que la iglesia católica, violando la Constitución ha cuestionado, acusado de traidor y hasta insultado. Al que la mayoría de los mexicanos repudiamos, un presidente que ha sido abandonado por sus más cercanos aliados pues, hoy desde las pantallas de Televisa, que lo crearon, se le cuestiona y se le ataca. Un presidente que se ha visto obligado a sacrificar a su mano derecha por decisiones que atentan contra la soberanía del país que supuestamente juró defender y representar. La figura presidencial ha sido reducida por la manera ineficiente de Peña Nieto de gobernar.
Un presidente cuyo único interés ha sido aprovechar el poder en beneficio propio, un presidente incapaz de aceptar sus responsabilidades y que ha puesto a sus secretarios, funcionarios y hasta su esposa a justificar actos de corrupción que él ha protagonizado.
Un presidente que quieren que le aplaudan, sin querer darse cuenta más del 70% de los ciudadanos del país reprueban su gobierno, a su pésima administración del país y en específico a él.
Nunca, desde el surgimiento del PNR y tiempos de la democracia moderna de nuestro país un presidente se ha quedado tan solo como Enrique Peña Nieto, con más de una tercera parte del gobierno por recorrer. Nunca ningún presidente ha sido tan poco popular como el originario del Estado de México. Jamás un Presidente de origen priísta ha sido tan desdeñado por los mismos priístas de abolengo como Enrique Peña Nieto.
Sabemos que lo que haga de aquí en adelante Enrique Peña Nieto, será más que más de lo mismo, pero sin ganas de caerle bien ya a nadie, lo que lo vuelve más peligroso en el sentido del pillaje que puede efectuar en contra del país. Los próximos dos años debemos estar pendientes porque la corrupción del presidente y sus allegados pueden llevar al país a una crisis económica sin precedentes. Nada le interesa a Peña Nieto más que llenarse los bolsillos del dinero de los mexicanos como lo demuestra el crecimiento exagerado de la deuda externa. Un crecimiento que nunca vimos en los doce años de la oposición en el gobierno y eso que la familia de Marta Fox fue corrupta hasta la médula.
Enrique Peña Nieto se vio obligado a deshacerse de su estratega, de su pepe grillo que tan malos consejos le dio y quién no se aplicó para nada a la hacienda de nuestro país fracasando año tras año en las metas de crecimiento para México y siempre teniendo los pretextos que señalaban al exterior como culpable del poco o nulo crecimiento del país, copiando el estilo de su jefe y culpando a todos los demás como responsables, o tal vez fue él quien le aconsejo al presidente a pasar la bolita a otros.
Peña Nieto, se encuentra patéticamente solo, su arrogancia lo llevó a confrontarse al Secretario de Gobernación, a la Secretaria de Relaciones Exteriores y a quedarse boquiabierto ante el rechazo de Manlio Fabio Beltrones a formar parte de su gabinete.
Hoy la administración del país quedó en manos de un hombre de formación panista, lo que de alguna manera deja ver que el presidente ya no tiene gente a la que considere capaz, entre los suyos, para ser la cabeza de una de las principales carteras del gobierno.
Solo, patéticamente solo, el hombre que en su sordera y arrogancia ha secuestrado a su propio partido para entregarlo a sus amigos del Estado de México que como perritos huérfanos chillan frente los viejos lobos de mar y de Marx, que son los verdaderos protagonistas de la política nacional.
Se acerca la fecha de donde celebramos la Independencia de nuestro país y muy probablemente Peña Nieto, como los años anteriores, impedirá a los mexicanos celebrar la fecha en el centro político del país, para poder gritar a modo, entre acarreados, las tonadillas que le impone el guión de la Noche del Grito.
El sexenio terminó, terminó peor de lo que cualquiera pudiera haber imaginado. Terminó antes de lo que los corruptos miembros del gabinete esperaban. El gobierno federal ha demostrado a lo largo de estos cuatro años su incapacidad para gobernar, los hombres del Presidente y el mismo Peña Nieto han doblado las manos ante las presiones de empresarios y en algunos casos frente a líderes sindicales y ladrones declarados como Martín Esparza del extinto SME al que se le otorgó una concesión para generar energía eléctrica.
Peña Nieto que prefirió doblegarse frente a los insultos de Donald Trump y que en ese sentido no se ha cansado de poner a sus secretarios de defender lo indefendible, no puede representar a nuestro país y cualquier discurso que haga a favor de la soberanía y la patria solo serán palabras vacías en un presidente pusilánime que como un espíritu vagará por los pasillos del Palacio Nacional y los salones de Los Pinos en los dos años que le quedan de dizque gobierno.

publicado en blureport.com.mx el 13 de septiembre de 2016
imagen: deathtoStock.com

martes, 13 de septiembre de 2016

Arrogancia y traición.



Sí Peña Nieto, no tiene respeto por su persona, los mexicanos debemos exigirle que lo tenga por la investidura que ostenta.

Armando Enríquez Vázquez

“No gobierno para ser popular” declaró durante la versión de la casa de los muchachos de presidencia, Enrique Peña Nieto, frente a una serie de jóvenes la semana pasada. Aun fue peor y más inaudita fue su justificación acerca de la elaboración de su tesis, como si el hecho de que no existieran computadoras personales en esos años, lo cual es una mentira, fuera una clara razón para que el plagio no existiera. 
Esa arrogancia, esa sordera que durante su gobierno ha sido su característica frente a sus gobernados, estuvo presente durante toda la payasada que armaron sus consejeros, los encargados de su imagen y la casa productora o empresa que se lo haya susurrado al oído al presidente, esta forma simplona de sustituir un informe de gobierno.
Poco a poco se ha demostrado que los “muchachos” son miembros de las juventudes del PRI, incondicionales del Presidente y títeres tanto de la producción como de los lideres partidistas. Lo que queda claro tras a este espectáculo tan denigrante para la institución presidencial, es la incapacidad de Enrique Peña Nieto para dialogar. Su negación a escuchar voces contrarias a él.
No sabe, no quiere y no pretende escuchar a la oposición política y mucho menos a la ciudadanía. La arrogancia del Presidente de la República que se había manifestado, una vez más, días antes cuando ratificó a Alfredo Castillo como Comisionado Nacional del Deporte, sin importar los abusos al erario que este personaje cometió en su viaje a Río, y mucho menos el rotundo fracaso del deporte nacional.
Peña Nieto tomó el poder, como el rey de la fábula, pensando que el sastre le había hecho el mejor traje con hilo invisible y durante cuatro años gracias a las zalamerías de todos aquellos que lamen las botas del presidente, se ha hecho de un ajuar completo de prendas inexistentes que cada día lo muestran más desnudo y más débil, frente a sus críticos y sus gobernados.
Peña Nieto no es una persona capaz de enfrenta a sus detractores, no es un hombre capaz de argumentar de manera racional sus puntos de vista y sus políticas. Es una persona que a lo largo de cuatro años ha demostrado preferir por un lado vivir en el confort de los halagos y el servilismo de sus más allegados. Un hombre que prefiere que otros, como su esposa, asuman responsabilidades que él es incapaz de aceptar.
La semana pasada fue, sin duda, uno de los anticlímax más marcados de cuatro años de una caída libre de la figura presidencial. No sólo esa orquestada parodia de cercanía con una juventud que en realidad repudia, como más del 70% de la población, a un presidente que en su momento más vergonzoso se convirtió en un traidor a México y a los mexicanos. Hay que sumar además su fracaso en el plano internacional. Los pocos reflectores y mínimas entrevistas durante su presencia en la reunión del G-20, así lo demuestran. Enrique Peña Nieto se convirtió en persona non grata a nivel de las grandes potencias mundiales.
Si lo vemos desde un ángulo más internacional, la entrevista con Trump, lo convirtió en el primer presidente en el mundo en dar la mano a un hombre que amenaza la estabilidad y la paz mundial. Nadie lo había querido recibir, pero el presidente de México, no sólo lo recibió traicionando a sus gobernados, sin pensar en que este burdo personaje ha insultado a los mexicanos hasta el cansancio, si no que habría de suceder lo que terminó sucediendo, y que no hacía falta mucha imaginación para preverlo, claro a excepción del arrogante Enrique Peña Nieto. Trump sigue insultando a los mexicanos, pero hoy del primero que se burla es de Peña Nieto, lo cual no importaría en lo absoluto, pero Peña Nieto representa la presidencia de nuestro país y entonces claro, que importa las imprudentes y poco pensadas medidas que toma el mexiquense.
Sí Peña Nieto, no tiene respeto por su persona, los mexicanos debemos exigirle que lo tenga por la investidura que ostenta. Hace bien el político en aceptar la responsabilidad de la decisión en el caso de Trump, aunque en realidad sabemos que se la impusieron. Hace bien porque el que traicionó a México y a los mexicanos fue él, aunque todos sabemos que las pruebas señalan al Secretario de Hacienda.
Sólo vale hacer notar algo que puede ser preocupante; en dos estados de la República, Aguascalientes y Colima, nuestra bandera se izó al revés, algunos medios reportaron un izamiento similar en Tijuana, lo cierto es que sí algo nos debe quedar claro es que nadie más respetuoso de los símbolos patrios que el ejército mexicano. Nadie más cuidadoso de los mismos que esa institución. Nunca, en los más de cincuenta años de edad que tengo, había visto algo similar. Una bandera al revés en un día puede ser un error, pero dos o tres puede significar algo mucho más grave.
Espero que no.

publicado en blureport.com.mx el 7 de septiembre de 2016
Imagen:deathtostock.com