martes, 30 de diciembre de 2014

2014



Llegó el momento del cruento y arbitario recuento de los sucedido en el año.

Armando Enríquez Vázquez

Es una arbitraria práctica al llegar el final del año repasar, revisar, sumar y restar en el más puro estilo de canción de Mecano. Bajo esta óptica que intenta sintetizar un ciclo; 2014 ha sido un mal año en el panorama nacional. Inició con las autodefensas en Michoacán, que rápidamente se extendieron a Guerrero y al Estado de México y amenazaron con expandirse dejando al descubierto la ingobernabilidad existente en el territorio nacional. El remedio del gobierno federal, que a muchos pareció en su momento correcto, fue nombrar a un gobernador plenipotenciario, sin otorgarle el título de gobernador y sí otro muy pomposo de Comisionado para la paz o algo así, que para colmo del asunto ni michoacano es, pero que ha llevado a cabo su misión de acabar con los grupos ciudadanos imponiendo el autoritarismo, la represión y al parecer se ha dedicado a pacto con ciertos grupos del crimen organizado, como demuestra la balacera de la semana pasada.
Pero las fanfarrias de pobre baño dorado del gobierno federal no dejaron de sonar en voz de legisladores tan poco talentosos y si muy lambiscones como David Penchina o Javier Lozano quienes sirviendo a intereses de inversionistas o dueños de medios de comunicación  y a los oscuros manejos del gobierno federal antes que a la ciudadanía. Cada día es más difícil ocultar los  nexos de diferentes funcionarios con empresarios a los que impunemente se ha dedicado a enriquecer.
En 2014, descubrimos que el presidente es más corrupto de lo que pensábamos y el involucramiento de sus amigos mexiquenses en los negocios federales pareciera tener como meta crear a los próximos billonarios mexicanos para aparecer en Forbes.
Claro lo más grave, fue el asesinato de los normalistas de Ayotzinapa, y el papel que los diferentes órganos de gobierno a nivel local, estatal y federal jugaron y siguen jugando en él. Lo torpe de las acciones y de las declaraciones de los funcionarios incluso del mismo presidente sólo demuestra que en materia de gobierno y gobernabilidad, la administración de Enrique Peña Nieto está más que reprobada.
2014 fue, sin embargo, el año de la ciudadanía y de las redes sociales. A lo largo de estos últimos meses sólo los ciegos y sordos políticos de todos los colores que administran la nación, han sido incapaces de aceptar que la ciudadanía está harta y cansada de ellos, de los colores y demagogias que representan. Las movilizaciones y manifestaciones en la diferentes ciudades del país y del mundo y la gorilesca respuesta de un sistema sordo han sido la tónica de un movimiento que demuestra únicamente que ha llegado la hora de cambiar en México, bajo liderazgos más sensibles a las demandas ciudadanas y acorde a los tiempos. Qué políticos y partidos políticos están ya rebasados por la ciudadanía.
Fue el año de imponer la censura a varios comunicadores con los dueños de los medios protegiendo sus intereses comerciales y de negocios con el gobierno federal.
2014, fue el año en que la intolerancia regresó a hacerse patente y no sólo en México, sino en lo largo y ancho del mundo desde la reciente matanza de niños y adolescentes en Paquistán, hasta la estulticia franquista de Mariano Rajoy en España, prohibiéndole a los españoles expresarse libremente en la calle. Obama atacando desde el inicio de su presidencia a los inmigrantes y concediéndoles un perdón de mentiritas que seguramente el congreso republicano revocará en la primera oportunidad. La sordera de Benjmín Netanyahu, primer ministro israelí, a las voces de la comunidad mundial a que es hora de que el fascista estado israelí acabe con el genocidio que a lo largo de décadas ha llevado en contra del pueblo Palestino al que ha llegado la hora de reconocer como una patria independiente, paso que han dado algunas naciones europeas.
El año en que la CIA se ufana de  los métodos que utiliza para infiltrarse  e interrogar a los que considera enemigos de Estados Unidos, y de los cuales en América Latina sabemos desde las oprobiosas intervenciones norteamericanas en los gobiernos de la región a lo largo del siglo pasado, El cinismo de Obama y de la justicia norteamericana que a pesar del “vergonzoso” informe que delata tácticas y procedimientos criminales, nadie ha sido detenido y mucho menos presentado ante la justicia norteamericana o internacional para responder antes que nada por su desfachatez.

Me parece que el saldo de 2014 es negativo antes que positivo, el sinsabor que nos deja solo puede ser para que todos juntos y cada quién desde su trinchera hagamos de nuestro país y de esta aldea globalizada en la que vivimos un mejor lugar.

publicado en blureport.com.mx el 22 de diciembre de 2014.
imagen; makingdifferent.com