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lunes, 17 de agosto de 2020

Steimatzky una librería anterior al estado de Israel




La librería más importante en Israel se fundó 23 años antes del surgimiento del Estado, fue desde su inicio innovadora y es un núcleo de cultura para los israelíes.

Armando Enríquez Vázquez

Todos sabemos que la fundación del Estado de Israel, tras la II Guerra Mundial, sucedió en 1948. La llegada masiva de víctimas judías de Europa a lo que ellos consideraban su hogar y que hasta ese momento pertenecía a Inglaterra. Un territorio habitado por cristianos, árabes y judíos llamado Protectorado de Palestina en el que se intentó mantener la sana convivencia entre los seguidores de las tres diferentes religiones, aunque la supremacía era de los habitantes musulmanes de origen árabe, las pequeñas comunidades judías de la zona vivían como lo habían hecho en Europa hasta antes del conflicto mundial, pero incluso en esas épocas sus relaciones con palestinos y otros grupos árabes eran hasta antes de la guerra y la migración masiva bastante más cordiales que las que tenían en la mayoría de las comunidades europeas.
En esa cotidiana convivencia, un hombre llamado Zvi Steimansky abrió en 1920 una tienda en el número de 6 de calle Herzl en Tel Aviv, donde vendía libros y revistas que llegaban del extranjero, su principal ayuda era la de su hija Ulla lo ayudaba. En 1925, llegó al protectorado su medio hermano Ezequiel que abrió una sucursal del negocio en la ciudad de Jerusalén y Ezequiel fue quien al final fundó la empresa que desarrolló en el tiempo, de hecho, la empresa lo reconoce como el fundador. Alguna dificultad debió existir entre los medio hermanos porque en 1929, Ezequiel abrió una tienda a solo unos metros del negocio de Zvi. En una entrevista que encontré con el hijo de Ezequiel; Ari la historia del medio hermano no existe y solo se menciona la llegada de su padre a Israel. Ezequiel nació en la Rusia zarista y tras la revolución comunista huyó a Alemania y estudió economía y derecho, pero su amor por lo libros lo llevó a la aventura editorial aún antes de migrar al Protectorado de Palestina. (1)
La visión de Ezequiel lo llevó a abrir sucursales en Beirut, Haifa y Tel Aviv antes del inició de la II Guerra Mundial. Durante el conflicto y con la visión de crear una empresa regional Ezequiel rebautizó la compañía como Agencia Steimatzky para Medio Oriente y fundó sucursales en Bagdad, El Cairo y Damasco.
Además de judíos y árabes a los que atendía, otro de los clientes importantes de la Agencia Steimatzky eran los soldados británicos, la librería de Bagdad estaba cerca de los cuarteles ingleses y la de El Cairo en el interior de uno de los hoteles más importantes de la ciudad. Con la fundación del Estado de Israel, en 1948 las librerías en los países árabes fueron confiscadas por los gobiernos de estos países y Steimatzky se quedó con las tres librerías que tenía en Israel.
En 1963 Ari Steimatzky, el hijo de Ezequiel comenzó a trabajar de manera permanente en la librería. Desde pequeño fue preparado por su padre para heredar el negocio y sus vacaciones cuando Ari asistía a la primaria las pasaba trabajando en la empresa.
Uno de los métodos innovadores de Ezequiel y que le dieron presencia en todo el territorio israelí fue la creación del bookmobile, una pequeña librería montada en un camión que recorría el país vendiendo libros. Ari tomó las riendas de la empresa desde 1973, olvidando la idea de dominar y tener presencia en toda la región, decidió atacar solo el mercado israelí y comenzó la expansión de la empresa dentro de las fronteras de la joven nación.
Bajo esta visión la empresa se convirtió en la principal librería en Israel, con más de 150 sucursales a finales del siglo pasado, Steimatzky se convirtió en una enorme y poderosa empresa capaz de dictar el precio de los libros, dominando el mercado como sucede con cualquier monopolio. Para competir con el poderío de Steimatzky en 2003 dos cadenas de librerías se unieron bajo el nombre de una de las dos: Tzomet Sefarim. Con la competencia inició una guerra en el precio del libro favoreciendo al lector, pero que con el tiempo comenzó a impactar en las regalías de los autores, y que culminó a principios de la década de 2010 cuando los escritores protestaron con un desplegado público dirigido a las dos cadenas de librerías y al gobierno israelí.
En 2006 Ari Steimatzky vendió la empresa a un corporativo y en los últimos 14 años la empresa ha cambiado de dueño en varias ocasiones. Steimatzky es hasta la fecha la cadena de librerías más grande de Israel.


publicado en thepoint.com.mx el 3 de agosto de 2020
imagen: Steimatzky

viernes, 8 de marzo de 2019

Artistas fifís y científicos neoporfiristas, madres neoliberales.




A 100 días de gobierno, más allá de la diaria dosis de odio que nace de Palacio Nacional, el presidente no puede presumir logros aún, pero si decepciones para muchos de sus votantes.

Armando Enríquez Vázquez.

Hace un año, al inicio de las campañas, el entonces candidato Andrés Manuel López Obrador, pidió a las madres de familia su voto, a las mujeres, a la comunidad científica, a los creadores del país, y estos hartos de un sistema corrupto, junto con otros grandes sectores de la población mexicana, muchas mujeres, artistas, científicos decidieron otorgar su voto al tabasqueño quien prometió a diestra y siniestra beneficios, ayuda, apoyos.
No han pasado tres meses y muchos de estos grupos que con fervor decidieron votar por el tabasqueño ya han sido desilusionados por el actuar del presidente. Madres a las que la política del presidente les ha retirado las guarderías, mujeres y niñas violentadas a las que por un momento el presidente, nadie más. No mienta señor presidente; usted fue en sus conferencias mañaneras quien amenazó con darles dinero en lugar de refugio, apoyo psicológico, albergue a las victimas de la violencia domestica y general del país, que hoy pretende gobernar. Fue el presidente y sus designios el responsable de la desgracia que vive el CONACYT cueva del nepotismo y de los caprichos de Dolores Padierna que afortunadamente y gracias a “Las benditas redes sociales”, se rectificaron a regañadientes, lo cierto es que la directora de CONACYT desapareció toda la base de científicos e investigadores mexicanos que el Consejo ofrecía en su sitio web.
Las últimos desengañados por la Cuarta Transición fueron los creadores que estaban en el foro convocado por el sistema llamado Fondo Nacional para la Cultura y las Artes conocido como FONCA y en el que no se informó nada acerca de los cambios en el organismo, pero se mencionó el acto censor e insultante que es intentar imponer la temática de tipo social del arte en México o al menos de aquellos que entran dentro del sistema burocrático que promueve López Obrador, en pocas palabras la visión soviética del arte. Lo que es preocupante es la actitud del director del FONCA, Mario Bellatín quien se desentendió del foro, siendo excusado por el subsecretario Edgar San Juan con el argumento de que el escritor no había acudido por razones de salud, cosa que Bellatín desmintió, horas después, a El Universal, asegurando que no era necesaria su presencia. La prepotencia de los funcionarios y su desprecio por la opinión de la comunidad artística es muy clara en el video que de este foro circula en You Tube y que termina con la censura de la Cuarta Transformación cuando las cosas se les salen de control por su propia estupidez. En lugar de Bellatín atendió a los creadores Roberto Frías coordinador general del FONCA y quien tal vez crea que presentarse con el pelo pintado de azul, barba natural y saquito de Godín de cuarta lo convierta en creador y en ese sentido el argumento de la escritora María Rivera fue muy clara y atinada sobre todo en el momento en que la autora le hizo claro a Frías que a ella le importaba muy poco si él o San Juan eran creadores porque hoy son funcionarios y deben actuar como tales, no como extensiones de la demagogia y populismo de la Cuarta Transformación.
La Secretaria de Cultura de la Cuarta Transformación que es la misma que celebra la batalla de Puebla el 5 de febrero. Tiene un subsecretario que es un verdadero demagogo, un hombre que más allá de la calidad de su trabajo creativo, como funcionario muestra un verdadero desconocimiento de su trabajo y de las responsabilidades que le corresponden. Como en muchas áreas del gobierno de López Obrador los responsables desconocen mucho de lo que deberían saber al dedillo. Lo que es claro es que nadie en el FONCA sabe lo que sucede al interior de FONCA.
El discurso del odio propiciado por el Presidente no dejó de estar presente cuando Edgar San Juan no dejó de hablar de manera peyorativa de los habitantes de la colonia Condesa, sin saber tal vez, que el director del Fondo de Cultura Económica Paco Ignacio Tabo II es vecino de esa colonia.
Las propuestas de los miembros del FONCA y el subsecretario San Juan son inexistentes y durante más de una hora le doraron la tortilla a los artistas e insultaron su inteligencia sin comprometerse a nada, ni presentar propuestas reales.  El resultado fue el que estos funcionarios autocomplacientes fueron incapaces de ver prever lo que sucedería con su indolencia; una revuelta que su propia transmisión en You Tube censuró al cortar el streaming, para horas después del conflicto el organismo emitiera un comunicado de prensa decía que se había reanudado la reunión con éxito y se habían acordado mesas de trabajp. Una verdadera vergüenza en materia de comunicación de la Secretaria de Cultura, otra más. Lo que es claro es que por dignidad, sí es que la tiene, Bellatín debería presentar su renuncia.
Lo más preocupante es pensar hasta cuando todos los votantes que con ilusión del cambio eligieron a López Obrador en las urnas se darán cuenta que a los únicos que el presidente no piensa traicionar es a sus amigos incluidos los funcionarios de Peña Nieto y al ex presidente.  

lunes, 24 de diciembre de 2018

Economía naranja y presupuesto cultural de la 4T



¿Dónde termina la responsabilidad del Estado en materia de cultura y donde comienza la autonomía y libertad de expresión del artista? ¿Puede ejercerla sí es pagado por el gobierno?

Armando Enríquez Vázquez

A principios de año cuando la precandidata presidencial Margarita Zavala habló, sin mucho conocimiento de causa, es cierto, de la economía naranja muchos “intelectualoides” se le fueron a la cabeza, haciendo burla en parte porque nunca habían oído el término y en parte por no entender bien el concepto, otros simplemente pensaron que era un desvarío de la entonces aspirante a la presidencia.
Lo cierto es que la llamada economía naranja se refiere a la cultura, a la propiedad intelectual, las empresas culturales y emprendimiento en el campo cultural. Hace un par de años tomé un curso organizado por la Secretaria de Cultura del gobierno de la CDMX en materia de empresas culturales y sí algo me quedó claro es que la cultura en su enorme diversidad y gran cantidades de actividades es y puede ser lucrativa, además de un elemento formador, de hecho, en un país sano este tipo de economía contribuye en niveles superiores al 1% en el Producto Interno Bruto o PIB, que de ninguna manera son despreciables.
La historia en México sobre todo a partir de los años setenta ha hecho de un gran número de creadores y artistas verdaderas rémoras de los presupuestos federal y locales, lo que ha favorecido también, a una pobrísima oferta cultural en general por parte del Estado y muchas veces a la nula competencia en materia de oferta cultural. Mucho de lo financiado por el Estado resulta inicuo, su recuperación es mal visto y se pretextan cualquier tipo de argumentos para justificar esa mediocridad e incapacidad al menos de recuperar la inversión. Lo que a su vez contribuye a la pésima oferta privada que en muchas ocasiones es subsidiada también por el estado en forma de exenciones y otro tipo de prerrogativas fiscales, lo que se convierte en un círculo vicioso. Entre las labores esenciales de cualquier gobierno no se encuentra el convertirse en mecenas de nadie, como en su momento lo hizo Luis Echeverría Álvarez con el Banco Cinematográfico, uno de los mayores fraudes que se han creado en la historia del arte en México y que tuvo como consecuencia dos décadas de un patético cine nacional del que aún existen muestras y gente que piensa de la misma manera retrógrada.
Durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari se creó el perverso organismo llamado Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) para mantener a partir de becas a un grupo de artistas y creadores que se convirtieron con el paso de unos años en una mafia de esas que tanto le gusta denunciar al presidente Andrés Manuel López Obrador y que contempla como becarios a famosos artistas que no necesitan esa beca o intelectuales afines al régimen.
La semana pasada al conocerse la propuesta de egresos del presupuesto para 2019 del gobierno de Andrés Manuel López Obrador se supo que la cultura sufrió un recorte de 500 mmdp, gracias a los jalones finales de la oposición, pues se había propuesto un recorte por el doble, lo que hace que la cultura no sea realmente importante para la 4T, que entiende las necesidades reales del país, o al menos eso nos hacen creer. El presupuesto para la cultura planteado por el gobierno de López Obrador es menor al que en su momento propusieron Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, la secretaria de cultura Alejandra Frausto minimizó el recorte argumentando que ese dinero es el que se gastaba de manera onerosa en la secretaría y el recorte realmente no afectará a los programas de la secretaría. Lo cual todos sabemos que es pura demagogia y servilismo de la funcionaria.
Como dije anteriormente financiar artistas no es labor esencial del Estado. El gobierno debe ser el mejor gestor cultural y san se acabó. Mantener sus estaciones de radio y hacer como lo propuso hace unos días el presidente de la televisión pública una BBC, es importante porque más allá de apoyar a un determinado proyecto ayuda a la promoción de la cultura a lo largo y ancho del país. Se debe promover la inversión privada en la producción para los medios públicos y por lo tanto, promover a la cultura del país tanto en el exterior como al interior del país, reconocer nuestra diversidad cultural que está muy lejos de limitarse a la diversidad sexual que se fomenta y promueve en las grandes ciudades y la inclusión que implica todo aquello que nos habla de los diferentes Méxicos existentes. Por ejemplo, recuerdo, no hace mucho una exposición en el Museo de Culturas Populares acerca del acordeón y el bandoneón que mostraba una importante parte olvidada de la cultura sobre todo del norte del país, o la estupenda colección del mismo Museo de recetarios de las diferentes regiones y etnias del país. La promoción, cuidado y mantenimiento de los museos y otros órganos d difusión de la cultura es importante y nada tiene que ver con creadores poco creativos pero ávidos por vivir del presupuesto.
La cultura no es el mal cine que se produce en México desde la mafia que es el IMCINE, ni el teatro que sin calidad, si no a través de contactos se promueve desde la Secretaría de Cultura o/y otras dependencias de gobierno.
Si la 4T es todo lo que ha prometido el presidente, y más vale que así sea porque existen indicios preocupante de que López Obrador es sólo un hombre que busca fortalecer la partidocracia, pero solo con un partido lleno de personas con ambiciones y hambre de poder y ningún compromiso con el país, como mexicanos estamos de acuerdo y preferimos la paz, el crecimiento, el desarrollo y la palabra de moda en el gobierno de conceptos; la felicidad a una cultura artificial.
Muchos de los artistas y creadores que se han manifestado en contra del recorte, Cuarón, Gael García, Diego Luna, entre otros tienen la capacidad y lo han demostrado de levantar proyectos exitosos sin el apoyo estatal y muchas veces a pesar del mismo. Hoy Cuarón puede presumir de su película Roma que se realizó a pesar de los intentos de extorsión por parte del entonces delegado de Cuauhtémoc y flamante senador de Morena Ricardo Monreal quien a pesar de presumir haber escrito libros desconoce claramente el valor de la cultura. En las entrañas de Morena se encuentra un claro ejemplo de una exitosa empresaria y promotora teatral; Jesusa Rodríguez, hoy además Senadora de la República por Morena.
La cultura y sobre todo aquellas manifestaciones y actividades que necesitan un enorme trabajo de equipo y especialización de diferentes actividades como cine, teatro, danza necesitan verse como empresas capaces de generar ganancias para crear círculos virtuosos y empresas culturales sanas. Nada tiene de malo aprender a convertir los esfuerzos individuales y/o colectivos en proyectos lucrativos. Es claro que ni Frida Kahlo, ni Diego Rivera vivieron únicamente de su inspiración o de los proyectos que le financió en un principios el gobierno en especifico a Diego con los murales de los grandes edificios, inversionistas privados nacionales y extranjeros pagaron a Diego por diferentes obras por que apreciaban el valor estético de las creaciones del pintor y de esta manera Diego mantuvo también su independencia creativa.
Recordemos como durante el sexenio de Ernesto Zedillo se intentó enlatar una cinta que el mismo había financiado, “La Ley de Herodes” dirigida por Luis Estrada es un claro ejemplo de lo que sucede cuando el Estado se vuelve productor de cultura y en el caso extremo está la forma en que los regímenes totalitarios como el nazismo alemán, y el comunismo ruso o cubano han intentado anular a sus voces creativas y críticas, acusando a los artistas de ser elitistas, degenerados, atentar en contra de la cultura popular y enemigos del pueblo.
El arte es subversivo y provocador en muchos de sus niveles, por eso creer que el estado debe invertir en él es una incongruencia. Los artistas deben buscar a sus audiencias a través de empatías con su forma de expresarse, no de billetazos que les permitan comer mansamente de la mano del Estado. En último de los casos el Estado a esos artistas debe enseñarles lo que es y como aprovechar la economía naranja que es una buena fuente de ingresos. 

viernes, 18 de mayo de 2018

La economía naranja y las campañas presidenciales.



Los candidatos a la presidencia desconocen la realidad actual, los términos utilizados en el mundo y su relevancia. Para muestra, un botón: Economía Naranja.

Armando Enríquez Vázquez

Desde hace unos meses la ex candidata independiente a la presidencia Margarita Zavala insistió en la promoción de la economía naranja como factor de desarrollo del país y aunque pareciera que no conocer bien a bien a que se refería, lo cierto es que sus palabras tienen razón, además de ser la única de los candidatos presidenciales en poner el dedo sobre la llaga sobre algo en que México se puede distinguir. De hecho, el simbólico gesto de nombrar a Consuelo Sáizar, directora de CONACULTA en el sexenio de su marido, en los días finales de su campaña. Como lo demostró en el debate la ex candidata sabe de lo que habla, pero nunca supo cómo expresarlo.
Cuando Margarita Zavala habló inicialmente acerca de la economía naranja muchas personas, incluidos articulistas y columnistas se burlaron de ella y del término, demostrando su gran ignorancia en una época en el que googlear la frase los hubiera ilustrado y de esa manera no hubieran hecho el ridículo al que su soberbia los exhibe. La economía naranja es un término que se utiliza a nivel mundial para describir todos los ingresos que producen la generación de ideas, contenidos en materia cultural.
Si en algo hay riqueza en México es precisamente en talentos creadores; desde los artesanos que se ganan la vida creando en barro, papel maché, cerámica. Qué en sus telares fabrican cobijas, sarápes, rebozos, faldas, que bordan blusas hasta la alta cultura que gana premios internacionales y se exhibe en galerías por todo el mundo, pasando por promotores culturales, pequeñas y medianas editoriales nacionales, restaurantes y creadores de la gastronomía nacional. La cultura mexicana es enorme y los creadores mexicanos se encuentran a lo largo y ancho del territorio nacional siendo una parte de la economía del país sin darse cuenta y sin que ningún gobierno hasta hoy los reconozca en su verdadera dimensión. Desde el triunfo de la Revolución, o mejor dicho desde que los usurpadores sonorenses de la misma se declararon vencederos, el gobierno se ha convertido en mecenas y censor de la expresión creativa de los mexicanos, a lo largo de casi un siglo de terminada la lucha armada. Casi todos los presidentes han sido ignorantes que han dedicado a la cultura sólo dádivas a una elite que se han convertido en cancerberos de su tajada del presupuesto, creando mafias intelectuales más perversas, oscuras y corruptas que la que denuncia Andrés Manuel López Obrador desde que se separó del PRI y que intenta crear con su partido político.
La economía naranja va de la mano del turismo y es como este es una de las verdaderas industrias sin chimeneas. También integra a los científicos que generan patentes e investigación, un campo del quehacer humano olvidado en México pero que representa grandes ganancias para investigadores, universidades y por extensión riqueza real para los países.
Más allá de las reformas estructurales y de las contrarreformas por venir, el estímulo a la creación, generación de contenidos, la promoción y difusión cultural y científica debe venir apoyada no por dinero del gobierno si no por políticas públicas nacionales de apoyo. De promoción y estímulos que no tienen, ni deben ser específicamente dinero a los creadores. Esa misma promoción turística existente hoy en día y que muchas, la gran mayoría de las veces no implica un subsidio del gobierno debe replicarse en el desarrollo de la economía naranja del país y pude ser el ejemplo para hacer crecer a esta notable fuente de crecimiento de una nación.
Hacer a un lado la política y las ideas de los creadores y promotores de vivir del presupuesto para pasar a vivir creando fórmulas exitosas para crear las audiencias que respondan a sus propuestas. Programas de educación, de lectura por los propios autores, promotores y empresas culturales. No podemos pensar en que la audiencia que representan los casi ciento veinte millones de seres humanos que habitamos el país es homogénea.
Hace ya muchos años en que los estímulos en materia de creación son insuficientes porque se piensa en ellos como un gasto del erario, una inversión sin retorno. Es por eso qué se debe poner sobre la mesa que los estímulos no pueden ni deben ser únicamente una dádiva del gobierno, los creadores por décadas acostumbrados a las becas y subsidios hoy deben pensar de en ellos y su trabajo de manera similar a la que hace un empresario, así lo han hecho desde siempre artistas que se pueden dar la libertad de no depender del dinero del Estado y por lo tanto no ser sumisos a él. Tamayo, Rivera, Paz, Fuentes, no solo generaron renombre a México en sus áreas generaron ingresos y empleos directos e indirectos, lo que en el mundo cínicamente material de hoy es muy importante.
Se calcula que la economía naranja representa el 3% de PIB mundial y lo cierto y todos lo sabemos que en una era de tecnología desenfrenada que vivimos una revolución industrial que como ninguna otra habrá de dejar a decenas millones de personas en el desempleo y ante la llegada del momento de la singularidad; el nombre del juego son contenidos. En ese sentido es de reconocer el papel de la Secretaria de Cultura de la CDMX que intenta poner en contacto a creadores y emprendedores culturales con los fondos de la iniciativa privada para formar alianzas ganadoras y una un sistema de dependencia con el gobierno.
Es muy importante que los candidatos a la presidencia y en este caso me refiero a los cinco hablen al electorado de cosas realmente importantes y actuales y no se mantengan en la perorata que construyen a partir de los demagógicos lugares comunes en los fundamentan sus campañas políticas.
No sólo se trata sólo de la economía naranja, sino en la educación que cada día necesita maestros con mayor conocimiento en las nuevas tecnologías, la creación de un sistema de salud y de pensiones sólido y a prueba de políticos voraces y de empresarios que buscan el monopolio de la salud, de la gran ola de desempleo que se avecina a nivel mundial. México ya no es la isla que crearon por décadas los priístas y a la que quiere regresar el retrogrado Andrés Manuel en compañía de sus huestes. Quien sea presidente debería tener en claro la situación global y el papel que nos toca jugar.


una versión de este texto se publicó en blureport.com.mx el 15 de mayo de 2018