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lunes, 20 de mayo de 2019

Patentes, turismo y economía naranja.



Si comparamos el número de patentes otorgadas en contra del número de instituciones públicas y privadas su número es ridículo y ni que decir a nivel mundial.

Armando Enríquez Vázquez

Durante la primera semana de mayo de 2019 se dio a conocer a través del Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual un recuento de las patentes otorgadas en nuestro país a instituciones y empresas nacionales y extranjeras que operan en nuestro país durante 2018.
La Información en tanto a las patentes concedidas a mexicanos es triste. 457 patentes otorgadas a titulares nacionales durante 2018, aunque hay un crecimiento en comparación de las 407 de 2017 o las 426 de 2016 y aunque es la cifra más alta en 20 años estas resultan ridículas en comparación con Estados Unidos, China o incluso Nigeria.
La UNAM presume 44 de esas patentes y es la institución con el mayor número de patentes obtenidas por sus investigadores en 2018, le sigue el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional con 38 patentes, otras áreas del mismo IPN con 23, el Tecnológico de Monterrey con 22, La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla con 15. Entre los centros de Investigación pertenecientes a CONACYT se obtuvieron 15 patentes por el CIATEJ en Jalisco, el CIQA en Coahuila consiguió 7, el INAOE en Puebla 5. La UAM por su parte consiguió 8 patentes y la Universidad de Guanajuato 5, el Instituto Mexicano del Petróleo 13, y la empresa MABE 5.
Si comparamos el número de patentes otorgadas en contra del número de instituciones públicas y privadas su número es ridículo, pero lo que es peor es que estos números seguramente irán a la baja ante la falta de compromiso del actual con gobierno con la educación profesional y con el CONACYT, lo vimos en el olvidar poner la autonomía de la UNAM en un documento y en el “nulo” interés por resolver la Huelga de la UAM, donde los intereses de allegados a López Obrador a su circulo más cercano y familiar, lograron dejar sin clases a toda una comunidad universitaria y dejar perder muchas investigaciones al cerrar por 92 días las instalaciones universitarias. Las designaciones por dedazo y sin tener en cuenta la experiencia que se dieron en CONACYT, sólo son la punta del Iceberg de un gobierno ignorante y poco interesado por el desarrollo del país.
Las patentes son generadoras de bienestar, dinero y prestigio, no sólo para los individuos, si no para las naciones.
Esta ignorancia en el campo de las patentes demuestra que este es un gobierno únicamente político y destructor, en Cuba la investigación es una de las bases del desarrollo para la economía de la isla y los cubanos sobresalen en campos como la medicina y la agricultura. La extinta Unión Soviética gracias a la investigación se pudo mantener por décadas en la carrera espacial de manera importante y China es actualmente el país que más patentes solicita al año en el mundo. Pongo este ejemplo, por la simple razón que en teoría este es el modelo al que Morena y su líder aspiran, una izquierda dictatorial moderna.
Incluso en ese modelo tanto para Cuba, como para China el turismo es esencial para su economía. China y Rusia tienen su Gran Premio de Fórmula 1. Los fifís representan gasto de dinero que ayuda a recaudar y le serviría al presidente para toda la infraestructura para los pobres que estamos de acuerdo deben ser una prioridad, pero no son los únicos mexicanos. El turismo es una industria noble, que no contamina como el petróleo, que a diferencia del petróleo y la gasolina no está a punto de desaparecer, al contrario cada día es más importante porque cada día más personas viajen y si bien estoy de acuerdo con López Obrador en que el Consejo de Promoción Turística era un nido de corrupción, lo importante es crear una estrategia de promoción desde el gobierno para atraer turismo al país que cada día tiene peor imagen internacional por la violencia y la impunidad. La falta de promoción por una falta de visión se puede llegar a traducir en enormes pérdidas y más desempleo en el país.
Y lo mismo sucede con la economía naranja, si algo han presumido el presidente y su grupo de servidores más cercanos es el valor de lo que hacemos los mexicanos. La cultura, la promoción cultural, son importantes puesto que esta es otra de las ramas de actividad humana que impacta en el PIB de los países. La realización de 12 festivales para la CDMX que prometió en campaña, la actual Jefa de Gobierno de la capital del país; Claudia Scheinbaum podrían ser buenos detonadores económicos para la ciudad, pero la cultura como el turismo tiene un espectro de consumidores de todos los niveles socioeconómicos y que tienen diferentes costos y diferentes márgenes de ganancias para artistas, promotores y autoridades.  
Pero estos son temas que al presidente López Obrador no le gusta tratar a profundidad y siempre los evade de la peor manera. Pero son temas que no tienen que ver con mirar hacia atrás sino al futuro para poder construir todos juntos fifís y no fifís el país que los que votaron por el presidente decidieron tener.

Publicado en blureport.com.mx el 16 de mayo de 2019

lunes, 24 de diciembre de 2018

Economía naranja y presupuesto cultural de la 4T



¿Dónde termina la responsabilidad del Estado en materia de cultura y donde comienza la autonomía y libertad de expresión del artista? ¿Puede ejercerla sí es pagado por el gobierno?

Armando Enríquez Vázquez

A principios de año cuando la precandidata presidencial Margarita Zavala habló, sin mucho conocimiento de causa, es cierto, de la economía naranja muchos “intelectualoides” se le fueron a la cabeza, haciendo burla en parte porque nunca habían oído el término y en parte por no entender bien el concepto, otros simplemente pensaron que era un desvarío de la entonces aspirante a la presidencia.
Lo cierto es que la llamada economía naranja se refiere a la cultura, a la propiedad intelectual, las empresas culturales y emprendimiento en el campo cultural. Hace un par de años tomé un curso organizado por la Secretaria de Cultura del gobierno de la CDMX en materia de empresas culturales y sí algo me quedó claro es que la cultura en su enorme diversidad y gran cantidades de actividades es y puede ser lucrativa, además de un elemento formador, de hecho, en un país sano este tipo de economía contribuye en niveles superiores al 1% en el Producto Interno Bruto o PIB, que de ninguna manera son despreciables.
La historia en México sobre todo a partir de los años setenta ha hecho de un gran número de creadores y artistas verdaderas rémoras de los presupuestos federal y locales, lo que ha favorecido también, a una pobrísima oferta cultural en general por parte del Estado y muchas veces a la nula competencia en materia de oferta cultural. Mucho de lo financiado por el Estado resulta inicuo, su recuperación es mal visto y se pretextan cualquier tipo de argumentos para justificar esa mediocridad e incapacidad al menos de recuperar la inversión. Lo que a su vez contribuye a la pésima oferta privada que en muchas ocasiones es subsidiada también por el estado en forma de exenciones y otro tipo de prerrogativas fiscales, lo que se convierte en un círculo vicioso. Entre las labores esenciales de cualquier gobierno no se encuentra el convertirse en mecenas de nadie, como en su momento lo hizo Luis Echeverría Álvarez con el Banco Cinematográfico, uno de los mayores fraudes que se han creado en la historia del arte en México y que tuvo como consecuencia dos décadas de un patético cine nacional del que aún existen muestras y gente que piensa de la misma manera retrógrada.
Durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari se creó el perverso organismo llamado Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) para mantener a partir de becas a un grupo de artistas y creadores que se convirtieron con el paso de unos años en una mafia de esas que tanto le gusta denunciar al presidente Andrés Manuel López Obrador y que contempla como becarios a famosos artistas que no necesitan esa beca o intelectuales afines al régimen.
La semana pasada al conocerse la propuesta de egresos del presupuesto para 2019 del gobierno de Andrés Manuel López Obrador se supo que la cultura sufrió un recorte de 500 mmdp, gracias a los jalones finales de la oposición, pues se había propuesto un recorte por el doble, lo que hace que la cultura no sea realmente importante para la 4T, que entiende las necesidades reales del país, o al menos eso nos hacen creer. El presupuesto para la cultura planteado por el gobierno de López Obrador es menor al que en su momento propusieron Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, la secretaria de cultura Alejandra Frausto minimizó el recorte argumentando que ese dinero es el que se gastaba de manera onerosa en la secretaría y el recorte realmente no afectará a los programas de la secretaría. Lo cual todos sabemos que es pura demagogia y servilismo de la funcionaria.
Como dije anteriormente financiar artistas no es labor esencial del Estado. El gobierno debe ser el mejor gestor cultural y san se acabó. Mantener sus estaciones de radio y hacer como lo propuso hace unos días el presidente de la televisión pública una BBC, es importante porque más allá de apoyar a un determinado proyecto ayuda a la promoción de la cultura a lo largo y ancho del país. Se debe promover la inversión privada en la producción para los medios públicos y por lo tanto, promover a la cultura del país tanto en el exterior como al interior del país, reconocer nuestra diversidad cultural que está muy lejos de limitarse a la diversidad sexual que se fomenta y promueve en las grandes ciudades y la inclusión que implica todo aquello que nos habla de los diferentes Méxicos existentes. Por ejemplo, recuerdo, no hace mucho una exposición en el Museo de Culturas Populares acerca del acordeón y el bandoneón que mostraba una importante parte olvidada de la cultura sobre todo del norte del país, o la estupenda colección del mismo Museo de recetarios de las diferentes regiones y etnias del país. La promoción, cuidado y mantenimiento de los museos y otros órganos d difusión de la cultura es importante y nada tiene que ver con creadores poco creativos pero ávidos por vivir del presupuesto.
La cultura no es el mal cine que se produce en México desde la mafia que es el IMCINE, ni el teatro que sin calidad, si no a través de contactos se promueve desde la Secretaría de Cultura o/y otras dependencias de gobierno.
Si la 4T es todo lo que ha prometido el presidente, y más vale que así sea porque existen indicios preocupante de que López Obrador es sólo un hombre que busca fortalecer la partidocracia, pero solo con un partido lleno de personas con ambiciones y hambre de poder y ningún compromiso con el país, como mexicanos estamos de acuerdo y preferimos la paz, el crecimiento, el desarrollo y la palabra de moda en el gobierno de conceptos; la felicidad a una cultura artificial.
Muchos de los artistas y creadores que se han manifestado en contra del recorte, Cuarón, Gael García, Diego Luna, entre otros tienen la capacidad y lo han demostrado de levantar proyectos exitosos sin el apoyo estatal y muchas veces a pesar del mismo. Hoy Cuarón puede presumir de su película Roma que se realizó a pesar de los intentos de extorsión por parte del entonces delegado de Cuauhtémoc y flamante senador de Morena Ricardo Monreal quien a pesar de presumir haber escrito libros desconoce claramente el valor de la cultura. En las entrañas de Morena se encuentra un claro ejemplo de una exitosa empresaria y promotora teatral; Jesusa Rodríguez, hoy además Senadora de la República por Morena.
La cultura y sobre todo aquellas manifestaciones y actividades que necesitan un enorme trabajo de equipo y especialización de diferentes actividades como cine, teatro, danza necesitan verse como empresas capaces de generar ganancias para crear círculos virtuosos y empresas culturales sanas. Nada tiene de malo aprender a convertir los esfuerzos individuales y/o colectivos en proyectos lucrativos. Es claro que ni Frida Kahlo, ni Diego Rivera vivieron únicamente de su inspiración o de los proyectos que le financió en un principios el gobierno en especifico a Diego con los murales de los grandes edificios, inversionistas privados nacionales y extranjeros pagaron a Diego por diferentes obras por que apreciaban el valor estético de las creaciones del pintor y de esta manera Diego mantuvo también su independencia creativa.
Recordemos como durante el sexenio de Ernesto Zedillo se intentó enlatar una cinta que el mismo había financiado, “La Ley de Herodes” dirigida por Luis Estrada es un claro ejemplo de lo que sucede cuando el Estado se vuelve productor de cultura y en el caso extremo está la forma en que los regímenes totalitarios como el nazismo alemán, y el comunismo ruso o cubano han intentado anular a sus voces creativas y críticas, acusando a los artistas de ser elitistas, degenerados, atentar en contra de la cultura popular y enemigos del pueblo.
El arte es subversivo y provocador en muchos de sus niveles, por eso creer que el estado debe invertir en él es una incongruencia. Los artistas deben buscar a sus audiencias a través de empatías con su forma de expresarse, no de billetazos que les permitan comer mansamente de la mano del Estado. En último de los casos el Estado a esos artistas debe enseñarles lo que es y como aprovechar la economía naranja que es una buena fuente de ingresos. 

viernes, 18 de mayo de 2018

La economía naranja y las campañas presidenciales.



Los candidatos a la presidencia desconocen la realidad actual, los términos utilizados en el mundo y su relevancia. Para muestra, un botón: Economía Naranja.

Armando Enríquez Vázquez

Desde hace unos meses la ex candidata independiente a la presidencia Margarita Zavala insistió en la promoción de la economía naranja como factor de desarrollo del país y aunque pareciera que no conocer bien a bien a que se refería, lo cierto es que sus palabras tienen razón, además de ser la única de los candidatos presidenciales en poner el dedo sobre la llaga sobre algo en que México se puede distinguir. De hecho, el simbólico gesto de nombrar a Consuelo Sáizar, directora de CONACULTA en el sexenio de su marido, en los días finales de su campaña. Como lo demostró en el debate la ex candidata sabe de lo que habla, pero nunca supo cómo expresarlo.
Cuando Margarita Zavala habló inicialmente acerca de la economía naranja muchas personas, incluidos articulistas y columnistas se burlaron de ella y del término, demostrando su gran ignorancia en una época en el que googlear la frase los hubiera ilustrado y de esa manera no hubieran hecho el ridículo al que su soberbia los exhibe. La economía naranja es un término que se utiliza a nivel mundial para describir todos los ingresos que producen la generación de ideas, contenidos en materia cultural.
Si en algo hay riqueza en México es precisamente en talentos creadores; desde los artesanos que se ganan la vida creando en barro, papel maché, cerámica. Qué en sus telares fabrican cobijas, sarápes, rebozos, faldas, que bordan blusas hasta la alta cultura que gana premios internacionales y se exhibe en galerías por todo el mundo, pasando por promotores culturales, pequeñas y medianas editoriales nacionales, restaurantes y creadores de la gastronomía nacional. La cultura mexicana es enorme y los creadores mexicanos se encuentran a lo largo y ancho del territorio nacional siendo una parte de la economía del país sin darse cuenta y sin que ningún gobierno hasta hoy los reconozca en su verdadera dimensión. Desde el triunfo de la Revolución, o mejor dicho desde que los usurpadores sonorenses de la misma se declararon vencederos, el gobierno se ha convertido en mecenas y censor de la expresión creativa de los mexicanos, a lo largo de casi un siglo de terminada la lucha armada. Casi todos los presidentes han sido ignorantes que han dedicado a la cultura sólo dádivas a una elite que se han convertido en cancerberos de su tajada del presupuesto, creando mafias intelectuales más perversas, oscuras y corruptas que la que denuncia Andrés Manuel López Obrador desde que se separó del PRI y que intenta crear con su partido político.
La economía naranja va de la mano del turismo y es como este es una de las verdaderas industrias sin chimeneas. También integra a los científicos que generan patentes e investigación, un campo del quehacer humano olvidado en México pero que representa grandes ganancias para investigadores, universidades y por extensión riqueza real para los países.
Más allá de las reformas estructurales y de las contrarreformas por venir, el estímulo a la creación, generación de contenidos, la promoción y difusión cultural y científica debe venir apoyada no por dinero del gobierno si no por políticas públicas nacionales de apoyo. De promoción y estímulos que no tienen, ni deben ser específicamente dinero a los creadores. Esa misma promoción turística existente hoy en día y que muchas, la gran mayoría de las veces no implica un subsidio del gobierno debe replicarse en el desarrollo de la economía naranja del país y pude ser el ejemplo para hacer crecer a esta notable fuente de crecimiento de una nación.
Hacer a un lado la política y las ideas de los creadores y promotores de vivir del presupuesto para pasar a vivir creando fórmulas exitosas para crear las audiencias que respondan a sus propuestas. Programas de educación, de lectura por los propios autores, promotores y empresas culturales. No podemos pensar en que la audiencia que representan los casi ciento veinte millones de seres humanos que habitamos el país es homogénea.
Hace ya muchos años en que los estímulos en materia de creación son insuficientes porque se piensa en ellos como un gasto del erario, una inversión sin retorno. Es por eso qué se debe poner sobre la mesa que los estímulos no pueden ni deben ser únicamente una dádiva del gobierno, los creadores por décadas acostumbrados a las becas y subsidios hoy deben pensar de en ellos y su trabajo de manera similar a la que hace un empresario, así lo han hecho desde siempre artistas que se pueden dar la libertad de no depender del dinero del Estado y por lo tanto no ser sumisos a él. Tamayo, Rivera, Paz, Fuentes, no solo generaron renombre a México en sus áreas generaron ingresos y empleos directos e indirectos, lo que en el mundo cínicamente material de hoy es muy importante.
Se calcula que la economía naranja representa el 3% de PIB mundial y lo cierto y todos lo sabemos que en una era de tecnología desenfrenada que vivimos una revolución industrial que como ninguna otra habrá de dejar a decenas millones de personas en el desempleo y ante la llegada del momento de la singularidad; el nombre del juego son contenidos. En ese sentido es de reconocer el papel de la Secretaria de Cultura de la CDMX que intenta poner en contacto a creadores y emprendedores culturales con los fondos de la iniciativa privada para formar alianzas ganadoras y una un sistema de dependencia con el gobierno.
Es muy importante que los candidatos a la presidencia y en este caso me refiero a los cinco hablen al electorado de cosas realmente importantes y actuales y no se mantengan en la perorata que construyen a partir de los demagógicos lugares comunes en los fundamentan sus campañas políticas.
No sólo se trata sólo de la economía naranja, sino en la educación que cada día necesita maestros con mayor conocimiento en las nuevas tecnologías, la creación de un sistema de salud y de pensiones sólido y a prueba de políticos voraces y de empresarios que buscan el monopolio de la salud, de la gran ola de desempleo que se avecina a nivel mundial. México ya no es la isla que crearon por décadas los priístas y a la que quiere regresar el retrogrado Andrés Manuel en compañía de sus huestes. Quien sea presidente debería tener en claro la situación global y el papel que nos toca jugar.


una versión de este texto se publicó en blureport.com.mx el 15 de mayo de 2018