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martes, 29 de agosto de 2023

Bocati, Chipiletas, Burbusoda, dulces mexicanos, dulces de Anáhuac.

 


Dentro la gran industria dulcera del país Dulces Anáhuac es la creadora de marcas que están en nuestra memoria y que aún existen después de altibajos.

Armando Enríquez Vázquez

Recuerdo que uno de los chiclosos que más me gustaba de niño era el Bocati, sus sabores de nuez y menta son hasta la fecha de mis sabores favoritos entre los chiclosos.

La empresa que creó este chicloso se llama Dulces Anáhuac y fue fundada por Ricardo Menéndez de la Fuente, oriundo de la ciudad de Puebla, capital del estado del mismo nombre. Como antecedente el empresario creó en 1960 una empresa dedicada a elaborar gelatinas cuya marca fue Toby.

Ya en el negocio de los Ricardo Menéndez decidió fundar la dulcera en los años setenta, lo que sucedió en 1974. Bocati fue una de las primeras marcas de la empresa y en 1977 pusieron a la venta la Chipileta, que de acuerdo con el sitio de la empresa fue la primera paleta dulce con polvo enchilado logrando un sabor que nos gusta mucho en México; lo dulce que pica. Chipileta es la marca estrella de la empresa.

Pero experimentando con la acidez y la efervescencia Dulces Anáhuac creó un caramelo de limón con polvo burbujeante al que bautizó como Selz que es otro de sus grandes éxitos y también un polvo picoso llamado Burbusoda, des pues vino Limon 7 una especie de sal con limón.



Pronto la empresa se expandió a las ciudades cercanas a la capital poblana, incluyendo la Ciudad de México. Dulces Anáhuac entró en los mercados internacionales, tanto al norte como al sur del continente. Actualmente Dulces Anáhuac tiene oficinas en Yorba Linda, California y en Quito, Ecuador. 

Con el pasar de los años y la invasión de los dulces estadounidenses muchos dulces nacionales sin la capacidad de mantener el paso a la inversión publicitaria de las trasnacionales fueron desapareciendo: chicles Motita que tenían dos chicles excepcionales uno sabor a coco y otro sabor a plátano. Los chicles Bazooka, los Chimpancitos, entre muchos otros. Son pocas las empresas dulceras nacionales de gran reconocimiento por los consumidores que no han sucumbido a los consorcios extranjeros o a la gigantesca Bimbo. Dulces Anáhuac continúa siendo propiedad de la familia Menéndez

Desde hace unos pocos años volví a encontrar los Bocati en los lugares donde se venden los dulces a granel en los mercados y depósitos de dulces.

publicado en thepoint.com.mx el 22 de agosto 2023

imagenes: dulcesanahuac.com

martes, 19 de octubre de 2021

Vainilla; Leyenda, marcas, denominación de origen.

 


Otro producto con denominación de origen que salió de tierras mexicanas para ser producido por otros con mayor éxito que los agricultores mexicanos.

Armando Enríquez Vázquez

De acuerdo con la leyenda totonaca hubo una princesa cuya belleza desde niña era deslumbrante, su nombre Tzacopontziza que significa Lucero del alba. Su padre el rey Teniztli consciente de la belleza de su hija decidió consagrarla a la diosa Tonacayohua, diosa de la siembra. El templo de la diosa era cercano a la ciudad de Papantla. Las jóvenes consagradas a la diosa vivían enclaustradas en el templo dedicadas a honrar y cuidar a la deidad, un día que Tzacopontziza salió en busca de ofrendas para la diosa un joven Zkatan-Oxga (Joven venado) vio a la joven y se enamoró de ella y se la llevó aún sabiendo la condena de muerte que pesaba sobre aquel que osara enamorarse de la bella princesa. Se dice que un horrible monstruo bloqueó su huida, obligándolos a retroceder, de esta manera fue como los jóvenes fueron atrapados y ejecutados por las huestes totonacas de Teniztli. El corazón fue extraído de los cuerpos degollados de los amantes y arrojados a un barranco, la vegetación del sitio se secó y con el tiempo surgieron un arbusto y una orquídea que se aferraba al arbusto. Los lugareños vieron en las plantas el renacimiento de los jóvenes la orquídea aunada al arbusto fue interpretada como la princesa abrazada al pecho de su amado. Después aparecieron las aromáticas vainas y tanto la flor como su fruto se convirtieron en sagradas entre los totonacas y los aztecas.

La vainilla fue muy importante para los totonacas, su nombre es Xanath que significa flor negra fue también utilizado por los aztecas; Tlilxochitl, Los mexicas la añadían al chocolate y así la conocieron los españoles quienes la llevaron a España y por extensión a Europa como muchos otros productos de origen mexicano. Hasta el siglo XIX, México fue el único productor de vainilla en el mundo. Fueron los franceses los que se preocuparon por entender a la planta, polinizarla de manera manual y llevarse las orquídeas a sus diferentes colonias en África. Después el conocimiento del cultivo de la vainilla se esparció por el mundo. México dejo de ser el productor principal de vainilla en el mundo en el siglo XX y desde hace ya décadas ese honor lo tiene Madagascar mientras que en México el cultivo ha disminuido de manera dramática. En 2009 para darle valor al cultivo de la orquídea en nuestro país y en especial, a la cultivada en la zona de la que es originaria, se le otorgó a la vainilla de la región del Totonacapan que es al norte del estado de Veracruz y oriente del estado de Puebla la condición de denominación de origen, con esta denominación se reconoce a 19 municipios de Veracruz y 19 de Puebla como los lugares donde se puede cultivar la vaina.

Entre las principales marcas que se producen en la región de denominación de origen existen desde las tradicionales que reúnen a diferentes agricultores de la región como Comercializadora de Vainilla del Totonacapan S.P.R. de R.L. de C.V. cuya marca es Orquídea de Papantla con sede en el poblado de Gutiérrez Zamora en Veracruz tiene una tradición de más 100 años en la elaboración de la Vainilla en un método diseñado por el migrante italiano Francisco Arzani Sartirana desde 1873, hoy al frente de la empresa se encuentra la cuarta generación de la familia Arzani.

En el área de Papantla existe una marca llamada Rancho Sta. Beatriz, cuya historia es reciente, pero en general no existe ninguna forma de comprobar el origen de la mayoría de las vainillas mexicanas existen marcas muy antiguas como Vainilla Molina fundada en 1944 en Guadalajara, Jalisco, del otro lado del mapa mexicano, por José Molina. La empresa continúa siendo familiar y tiene una fuerte presencia en el mercado, pero no asegura en su sitio de internet ser cultivada en la zona de la denominación de origen.

En 2002, en Gutiérrez Zamora se creó la empresa Zanilli que actualmente tiene sus oficinas centrales en Monterrey, Nuevo León. El nombre de la empresa significa leyenda en Náhuatl y comercializa tanto el extracto de vainilla como la vaina.

Tristemente la vainilla no tiene un organismo que proteja a los productores de la zona de la denominación de origen y su producción cada año va más a la baja.    

publicado originalmente en thepoint.com.mx el 4 de octubre de 2021

imagen. wikipedia.org

lunes, 8 de junio de 2020

De pan y otros productos árabes




La migración libanesa enriqueció a nuestro país con diferentes aspectos de su cultura, una de las más importantes la gastronomía y marcas que crearon.

Armando Enríquez Vázquez

Las grandes migraciones insertan en las sociedades que las reciben modismos culturales que impactan de diversas maneras. La migración árabe en México, además de la cultura, integró y popularizó muchos de sus sabores.
Gracias a los libaneses que llegaron al país desde el siglo XIX, en la capital del país se desarrolló el taco al pastor que hoy, los habitantes de la CDMX identificamos como una de las comidas características de la Ciudad de México. Otro producto que el mexicano integró a su forma de comer fue el pan árabe, que por su parecido a la tortilla y ante todo a la tortilla de harina originaria del norte del país y que tiene su origen también en el Mediterráneo, en el pan ácimo de los judíos conversos que llegaron y fundaron Monterrey.
Hoy en casi todas las grandes ciudades del país se encuentran restaurantes que ofrecen comida libanesa a sus habitantes y en la mayoría de ellas existe una comunidad libanesa. Este pretende ser un breve repaso de marcas de comida libanesa que gran cantidad de mexicanos hemos consumido y nos gustan.
El primer horno para pan árabe que se construyó en México y la primera panadería árabe en el país fueron labor de un hombre llamado José Cado y su esposa María Namnum y se ubica en la calle de Las Cruces en el centro histórico de la Ciudad de México, la pequeña empresa familiar aún existe y se llama Casa Cado.
En Puebla de Zaragoza se estableció José Helu, con su familia, en 1936 Helu prendió el primer horno de pan árabe en la capital poblana. La empresa fue un éxito y trece años después Porfirio Helú quien decidió acentuar el apellido familiar, determinó mover parte del negocio a la Ciudad de México, así fue como el restaurante Helú’s abrió en el centro de la Ciudad de México en la calle de República del Salvador. La producción de pan árabe, así como otros alimentos y los populares dulces árabes crecieron la oferta de la empresa. Desde hace más de 70 años Helú’s se ha consolidado y a pesar de mantener una presencia muy modesta en el mercado, sus productos en especial el pan árabe se puede encontrar algunos establecimientos dedicados a comida árabe y supermercados. Hoy el restaurante se ubica en la calle de Mesones en el centro histórico de la Ciudad de México.
El negocio continúa en manos de los descendientes de José Helu, el logotipo de la empresa imita la caligrafía árabe con el nombre Helú’s en azul y muestra la silueta de diferentes cúpulas moriscas en blanco como si tratara del horizonte de una ciudad en un fondo rojo.
Existe otro local que reclama la herencia de José Helu en el centro en un pasaje de República del Salvador donde se afirma que Porfirio inició su negocio en la ciudad de México, el propietario actual Huberto Helu en un programa de canal 11 menciona que su abuelo inició la fabricación del pan árabe en Pachuca y no en Puebla como sugiere el sitio de Helu`s el restaurante ubicado en Mesones. En Puebla existe un negocio llamado Vicente Helú que pertenece a otro descendiente de José, por lo que la información de Pachuca parece no ser del todo verdadera. Existe promoción y distribución de la marca en Guadalajara también.
Mientras Helú’s es una marca antigua y de tradición entre los productos árabes en nuestro país han surgido en estas décadas marcas nuevas que han cobrado gran presencia en el mercado.



Una de ellas es Baalbek que utiliza el nombre de un antiguo asentamiento fenicio en el mediterráneo que con el tiempo se convirtió en la ciudad helénica de Heliópolis. Las columnas de la ruina de un templo de esta época dentro de un escudo es el logo de la marca, enmarcado en una guirnalda de olivo con una palabra en árabe en la parte superior toda es iconografía encerrada en un grueso círculo rojo y la palabra Baalbek fuera del circulo en la parte inferior de la composición. La marca pertenece a una empresa llamada Ibrahim S.A. de C.V. fundada por una familia del mismo apellido en el año 2000.
Baalbek tiene presencia en las tiendas de autoservicio y en las especializadas en productos árabes.
Otra empresa dedicada a la elaboración de pan árabe y otros productos de la cocina árabe es Interdeli fundada en 1997 y cuya principal marca es Libanius. Esta empresa tiene presencia no sólo en nuestro país, gracias a una alianza con la empresa Damafro, dedicada a productos lácteos como yogurt tiene presencia en Canadá desde 2007 y su primera exportación a Estados Unidos se llevó a cabo en 2008.
Existen otras marcas mucho más pequeñas y regionales que son conocidas a lo largo y ancho del país por consumidores miembros de la comunidad libanesa, pero en especial por el consumidor común. De hecho, Libanius acuñó un término para sus productos y los llamas Mexiterráneos al tener variantes de humus con diferentes tipos de chiles.
A pesar de la importancia de estas empresas, como suele suceder y he escrito al respecto, poca o nula información se encuentra de ellas a no ser los escuetos renglones en sus sitios de Internet. 

publicado en thepoint.com.mx el 1º de junio de 2020


miércoles, 11 de marzo de 2020

El taller poblano de cerámica morisca: Uriarte Talavera.



La familia Uriarte ha creado cerámica de talavera desde el siglo XIX. A lo largo de casi 200 años ha hecho con sus conocimientos un arte; artistas y artesanos han puesto la talavera en alto.
Armando Enríquez Vázquez
Entre los disparates lingüísticos y geográficos de la conquista y la colonia, entre México y España se han dado ciudades y productos con el mismo nombre, en el caso de las ciudades es lógico el emular el terruño abandonado y en el caso de los productos hasta hace poco era una comparación de productos producidos con las técnicas que los conquistadores trajeron al país, uno de los casos que más controversia presenta a la fecha es el asunto del queso manchego, pero existen otros como el de este tipo de cerámica donde el acuerdo entre españoles y mexicanos ha puesto a localidades de ambos países como autorizados exponentes de la técnica y el producto.
Lo que hoy conocemos como talavera, esa cerámica artesanal que en México lo relacionamos inmediatamente con la ciudad y el estado de Puebla, es ese producto. El origen de la técnica de la cerámica mayólica, como se llama, es árabe, fueron ellos los quienes llevaron la técnica a España, después de haberla aprendido al parecer la técnica de la porcelana de los chinos, y en específico en el pueblo de Talavera de la Reina en lo que es la provincia de Toledo, ese estilo de fabricación de cerámica se mantuvo tras la expulsión de los musulmanes de la península ibérica. A principios del siglo XIX, la invasión francesa a España y las batallas que se llevaron a cabo destruyeron las principales fábricas y comenzó una decadencia en la fabricación de la cerámica en la región que no vio alza hasta el siglo XX, curiosamente fue a principios del siglo XIX que la empresa de la que voy a escribir comenzó a su historia en la producción de cerámica de Talavera en la ciudad de Puebla. 
La producción de talavera no era desconocida en la región. La técnica arribó a la región poco después de la conquista. 1550 es el año que dan los historiadores para la llegada de los primeros artesanos peninsulares, aunque existen fuentes que atribuyen la fabricación de la cerámica no sólo a los españoles, si no se menciona la importancia e influencia de las chinerías que venían en la Nao de la China y entre ellas, las vajillas y platos de porcelana con sus diseños en azul y blanco. 
Durante la Colonia y por decreto de regulación del virrey de la Nueva España, Francisco Fernández de la Cueva y Enríquez de Cabrera VIII duque de Alburquerque, en 1653 se reguló la fabricación de la cerámica y limitó la misma a sólo 20 fábricas. Todos ellos en la Ciudad de Puebla.
Ignacio Uriarte compró uno de los pocos talleres sobrevivientes en 1824, tras la consumación de la independencia mexicana. Este taller llevaba el nombre de La Guadalupana. Dimas, el hijo y heredero, cambió el nombre del taller por el apellido familiar. En 1908 la industria se moría, sólo seis talleres de mala calidad y con poca imaginación sobrevivían en Puebla, entre ellos Uriarte.
La gran innovación para el taller de Uriarte llegó con un catalán, Enrique Luis Ventosa, artista plástico y escritor, que emigró a Puebla a finales del siglo XIX. Establecido en la ciudad, Ventosa hizo amistad con Isauro Uriarte, que había heredado el taller de talavera de su abuelo Dimas y estudió el proceso de la cerámica y junto con el dueño creó piezas únicas y artísticas recuperando por un lado los colores tradicionales de la talavera y por otro diseñando ideas más contemporáneas para adornar platos, tibores y azulejos, así como otras con influencias chinas, musulmanas y prehispánicas.
A principios de la década de los noventa del siglo XX, Isuaro Uriarte descendiente del fundador vendió el taller a un grupo de inversionistas que años más tarde hicieron del taller una franquicia de artesanía de lujo con tiendas en diferentes ciudades de México. 
El logo de la empresa se limita a una U y una Y, que puede ser una manera de arcaica de escribir Ygnacio, el primero de los Uriarte en ser dueño del taller. Las letras están en azul y se pintan sobre las diferentes piezas creadas en el taller de la misma manera que otras cerámicas artesanales en el mundo. Debajo de las letras se lee: Desde 1824.
La empresa ha tratado de dar una proyección a la artesanía más allá de las representaciones clásicas y en 2012 creó una exposición con el pretexto de la celebración del 5 de mayo, invitó a 39 artistas plásticos y gráficos para crear y dar a conocer diferentes obras en talavera.
En 2016 Uriarte Talavera invitó a Lance Wyman el diseñador y artista gráfico norteamericano creador de la iconografía de los Juegos Olímpicos de México 68, las estaciones de las primeras líneas del Metro y de diferentes empresas nacionales a crear diseños en talavera para la empresa. Uriarte sigue apostando a la producción única, con piezas diseñadas por artistas exclusivos y hechas a mano. La sede de la empresa continúa estando en el centro histórico de la ciudad de Puebla, pero las obras de los talleres Uriarte se exportan y exhiben en diferentes partes del mundo por su belleza y calidad.
A partir de 2019 la UNESCO reconoció tanto la cerámica española, como la mexicana como Patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad, haciendo la diferenciación de llamar a la cerámica española con denominación de origen en Talavera de la Reina y el poblado cercano de El Puente del Arzobispo y como cerámica de fabricación artesanal estilo talaveriano a la que se realiza en los estados de Puebla y en Tlaxcala en nuestro país. 

publicado el 2 de marzo de 2020 en thepoint.com.mx
imagen: uriarte talavera.

jueves, 17 de mayo de 2018

Trejo exportando desde la sierra de Puebla.




En Zacatlán de las Manzanas nació un empresario con gran inventiva que logró con sus productos dar en el blanco y recorrer las calles de México y de algunos países del mundo.

Armando Enríquez Vázquez

Muchas veces pasamos junto a grandes inventos sin detenernos a pensar acerca de a quien se le ocurrió la idea. Ni siquiera ¿quién lo produce y por qué? Muchas otras desconocemos a los grandes empresarios, y no necesariamente por el tamaño o la facturación de sus negocios, simplemente por su tenacidad y capacidad para reinventarse frente a los cambios de la vida.
Lo que es peor, cuando veo que en otros países se presumen cada nimiedad, me pregunto ¿por qué no estamos haciendo lo mismo con los pequeños y medianos empresarios exitosos de nuestro país?
Estoy seguro de que en algún momento de un día cualquiera has visto a la gente que vende pan dulce y café en las afueras de las oficinas, a los que anuncian a toda velocidad: “Tamales oaxaqueños…” o a aquellos que transportan garrafones de agua. Todos estos vendedores que deambulan por las calles de nuestras ciudades tienen algo en común. Su triciclo de carga. ¿Quién fabrica estos triciclos? Pero lo interesante no sólo es quien, si no que los triciclos de carga están relacionados con una empresa que también diseñó un arma mexicana. Pero además detrás de la historia de estos vehículos de carga, existe la historia de una familia de empresarios dispuestos a cambiar y triunfar cada vez que las condiciones del país lo obligaron a hacerlo y por si fuera poco no están avecindados en ninguna de las grandes o medianas ciudades del país.
En Zacatlán de las Manzanas en el estado de Puebla nació Gabriel Trejo Álvarez y se dedicó a la herrería, pronto aprendió y se dedicó a reparar automóviles que comenzaron a llegar al pueblo enclavado en la Sierra Madre Oriental a 137 Km de la capital del estado, creando diferentes piezas de los automóviles como los muelles de las llantas.  Gabriel Trejo fue sin duda un hombre de gran curiosidad e inventiva, desarrolló diferentes máquinas que ayudaron en labores agrícolas, en la industria alimenticia y en la elaboración de zapatos. Entre esas máquinas por supuesto Trejo construyó prensas hidráulicas para manzanas que es el cultivo más importante de la región. Además, durante la Revolución Gabriel Trejo trabajó como mecánico armero de las fuerzas carrancistas.
En la década de los años cincuenta del siglo pasado, Gabriel Trejo y uno de sus hijos de nombre Abraham crearon una pistola escuadra calibre .22 única en su tipo. Ya que además de ser el arma más pequeña en su calibre, la pistola tenía la característica distintiva de poder disparar una bala a la vez o en ráfaga. Lo que para algunos la convirtió en la ametralladora más pequeña que haya existido. Con una capacidad en su cargador para 10 balas, un peso de 800 gramos y construida en acero.
La venta del arma fue un éxito, entre 1952 y 1970, año en que el gobierno mexicano prohibió la fabricación de armas en México a excepción aquellas que se fabricaran por la Secretaría de la Defensa Nacional. Esto obligó a los Trejo a replantear su negocio. En un principio regresaron a la fabricación de maquinaria agrícola y para la industria alimentaria que era algo que conocían. En 1979 uno de los hijos de Gabriel; Ángel le compró a sus hermanos su parte del negocio y refundó la empresa con el nombre de Manufacturas Trejo S.A. de C.V. para ese entonces la empresa ya trabajaba en la manufactura de manubrios y frenos para bicicletas tipo turismo.



El siguiente paso fue el descubrir el nicho de negocio que representaban los triciclos de carga, hoy la empresa ofrece nueve modelos de triciclos de carga incluyendo uno infantil. Además, las glorias pasadas logradas cuando eran armeros parecen haber retornado en parte, pues los triciclos de carga se exportan a países de Centroamérica, Europa y a Estados Unidos.
En 2010 Gabriel Trejo, nieto del fundador e hijo de Abraham, logró el permiso de la Secretaría de la Defensa Nacional para reanudar la fabricación de las pistolas Trejo, bajo la supervisión de la dependencia del gobierno como lo marca la Constitución,
La planta de la empresa se encuentra en Zacatlán de las Manzanas y sin duda el logo de Manufacturas Trejo hace una orgullosa alusión a este hecho, pues se compone de una manzana al interior de un circulo y con la palabra “Trejo” sobre la roja manzana.

publicado en thepoint.com.mx el 8 de mayo de 2018
imagen productos trejo.com,mx

martes, 21 de noviembre de 2017

Algunas mujeres de la Revolución Mexicana.




Guadalupe Rojo de Alvarado, Paulina Maraver, Rosa, Guadalupe y María Narváez son nombres de mujeres que actuaron durante la Revolución hace más de cien años y no son tan conocidos.
Armando Enríquez Vázquez

La lista y los nombres de las mujeres que han participado en las guerras de independencia y de revolución en nuestro país es larga, sin embargo, aquellas reconocidas por la historia oficial y de las que se habla en las escuelas de la nación son las menos. Durante los años que precedieron a la lucha armada del siglo XX, muchas mujeres escribían y se dedicaban al ejercicio del periodismo de manera valiente y acusando de frente a Porfirio Díaz, otras se fueron sumando a la molestia ciudadana formando parte de los diferentes clubes antirreleccionistas.
Estas son algunas de las valientes mujeres que formaron parte de la lucha desde diferentes trincheras hace más de cien años, con la que concluyó la dictadura de Porfirio Díaz y las que la historia oficial machista y revanchista ha olvidado en un rincón. Sólo seis mujeres aparecen en el muro de honor de la Cámara de Diputados y de estas cuatro pertenecen al periodo de la independencia, otra es Sor Juana Inés de la Cruz y sólo Carmen Serdán atestigua la participación de la mujer en la lucha de la Revolución.
Paulina Maraver fue una tlaxcalteca nacida en Huamantla en 1867. Paulina estudió para ser maestra en el Instituto Normal Superior de la ciudad de Puebla, a la que Paulina con sus hermanas, se trasladó a temprana edad tras la muerte primero de su madre y años después de su padre. Maraver ejerció esta profesión en diferentes ciudades de los estados de Tlaxcala y Puebla. En 1909 fundó un colegio particular al que nombró Enrique Pestalozzi, en honor al reformador de la educación y pedagogo. Su interés por la política en los momentos de la formación de los clubes antirreleccionistas que apoyaban a Madero, la llevaron a ser parte del grupo fundador del club a favor de Madero formado por mujeres “Josefa Ortiz de Domínguez” primero, después pasó a ser parte del equipo de Aquiles Serdán, de quién llegó a ser consejera en materia de educación. Cuando los hermanos Serdán fueron asesinados, Paulina se adhirió a la Junta Revolucionaria y más tarde simpatizó tras la muerte de Madero y el ascenso al poder de Victoriano Huerta, con los zapatistas con quienes mantuvo estrecho contacto. El mismo Emiliano Zapata reconocía el valor y las acciones de Paulina Maraver de acuerdo con Antonio Díaz Soto y Gama. En el momento del triunfo de Francisco I Madero, junto con otra de las legendarias maestras poblanas, Guadalupe Narváez, editó y repartía de manera semanal un pasquín llamado Soberanía del Pueblo.
Paulina Maraver formó también parte del movimiento vasconcelista en 1929 y en 1930 tras el atentado en contra de Pascual Ortiz Rubio fue encarcelada, sin que se sepa a bien hasta la fecha el por qué.
En los años 40, fue promotora de la Unión de Precursores y Veteranos de la Revolución de Puebla de la que era vicepresidenta. Junto con otras ilustres zapatistas como Juana Belén Gutiérrez de Mendoza y Elisa Acuña Rosseti fue galardonada con una presea en 1939. Murió el 28 de julio de 1954 en la ciudad de Puebla.
También en Puebla actuaron las hermanas Narváez; Rosa, María y Guadalupe. Fueron miembros del club antirreleccionista Luz y Progreso de los hermanos Serdán. Con el encarcelamiento de Carmen Serdán tras los acontecimientos del 19 de noviembre Guadalupe, la mayor de las tres, tomó la dirección de la primera Junta Revolucionaria. Rosa redactó una exhortación para que los militares de los cuarteles de Puebla abandonaran el ejército de Díaz para evitar masacrar a sus hermanos mexicanos. Guadalupe era promotora del voto femenil y escribió no sólo a su favor, si no instigando a las mujeres a buscarlo y ejercerlo. En 1913, Guadalupe y Rosa abrazaron la causa constitucionalista. Con el tiempo se trasladaron a la Ciudad de México.
Otra importante revolucionaria fue María Guadalupe Rojo de Alvarado quién nació en Culiacán, Sinaloa en 1856. Pertenecía a una familia aristocrática de Culiacán y aun así se casó por primera vez con un minero de nombre Abraham Izabal, el cual murió muy joven. La viuda se dirigió entonces a la ciudad de Mazatlán, donde conoció a Casimiro Alvarado, quien además de convertirse en su segundo esposo la introdujo en el mundo del periodismo. Junto con Alvarado, Guadalupe se mudó a la ciudad de Guadalajara donde a partir de 1890 comenzaron a publicar el periódico opositor al régimen de Porfirio Díaz, Juan Panadero. Después, el matrimonio se trasladó a la Ciudad de México donde continuó publicando el diario, en 1899 murió Alvarado envenenado, se dice que el dictador lo mandó envenenar, pero no existe la evidencia que apunte de manera directa al dictador. Otras versiones dicen que murió víctima de una enfermedad que contrajo en la cárcel de Belén. Guadalupe no se amedrentó y continuó con la publicación de Juan Panadero, Guadalupe Rojo de Alvarado fue encarcelada en diferentes ocasiones en la prisión de Belén, donde otras periodistas fueron encarceladas también a lo largo de los 30 años de dictadura de Díaz.
Una de las ocasiones, la causa del encarcelamiento de la periodista fue protestar en contra del maltrato a los campesinos en la zona de Yautepec, Morelos, al régimen se le hizo sencillo enviar a la periodista a la cárcel de Yautepec, a escondidas, para que el cacique de la zona la ejecutará. Se había pensado matarla de la misma manera que a su esposo; envenenándola. Pero la sinaloense logró ganarse la simpatía de la presa que iba a poner el veneno en su alimento y se salvó. Sus simpatizantes se enteraron y se dirigieron a la pequeña población de Morelos para rescatar a la periodista. Como otras mujeres en la lucha, al morir Francisco Madero, Rojo de Alvarado se unió a las fuerzas constitucionalistas y aunque en un principio fue pensionada por el gobierno constitucionalista María Rojo de Alvarado, igual que otras revolucionarias murió en extrema pobreza y olvidada por el país al que amaron y ayudaron forjar, el 15 de agosto de 1922.

publicado en mamaejecutiva.net el 13 de noviembre de 2017
imagen: geni.com

lunes, 23 de octubre de 2017

El comal le dijo a la olla.



Es el PRI el principal responsable de convertir la política en México en sinónimo de impunidad y voracidad con que cara se atreven a pedir transparencia y justicia. 

Armando Enríquez Vázquez

Cuando el presidente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, decidió dirigir a todas las huestes de su partido y de pagar notas en El Universal en contra primero de los morenistas y más tarde en contra de Ricardo Anaya, Presidente Nacional del PAN, y hoy en contra de Alejandra Barrales, lo único que ha demostrado es lo inquietos, por no decir lo temerosos que están los priístas frente a la fuerte posibilidad de perder no sólo la presidencia del país el próximo año, si no por primera vez perder esas mayorías en las cámaras con las que impidieron de manera cobarde y facciosa durante 2000 a 2012 el crecimiento y el desarrollo del país.
La última ofensiva del PRI en contra de sus opositores no se limitó al acto de censura nacido de la intolerancia y mente muy estrecha del Presidente Nacional del PRI, apoyado por el gobierno de Enrique Peña Nieto en contra de los periodistas Mario Amparo Casar y Ricardo Raphael, por extensión en contra de Leonardo Curzio, quien de manera más que digna renunció a su espacio informativo antes que deshacerse de sus colaboradores, disfrazada de presiones económicas de la radiodifusora donde trabajaban. El gobierno de Peña Nieto ha sido especialista en censurar. La lista de periodistas silenciados ha sido la mayor en la historia moderna del país y la manera de actuar de los priístas en contra de la libertad de expresión va desde la perdida de la fuente de trabajo, hasta el asesinato.
A finales de la semana pasada la ofensiva del PRI en contra de la oposición se sirvió de uno de sus abyectos soldados, el coordinador de la bancada priísta en San Lázaro César Camacho Quiroz, miembro del grupo Atlacomulco y cínico profesional quien solicitó la creación de una comisión para investigar el enriquecimiento ilícito de Ricardo Anaya.
Eso está muy bien y es bienvenido siempre y cuando se investigue también el enriquecimiento ilícito de gobernadores, ex gobernadores y funcionarios priístas incluido el mismo Camacho Quiroz, quien alguna vez presumió un reloj Rolex como fruto del trabajo como servidor público. O como puso sobre la mesa el presidente del PAN en respuesta, también de crearse una comisión para investigar a funcionarios del gobierno de Peña Nieto, a Enrique Ochoa, presidente del PRI Nacional y al mismo presidente de quien se sabe ha estado envuelto en al menos la forma corrupta de adquirir la famosa “Casa Blanca”. Pero además en lugar de gastar dinero en la creación de comisiones que no harán nada, ni investigarán nada como de todos es sabido, porque no propone el diputado Camacho que el dinero que planea invertir en dicha comisión se utilice en la reconstrucción de su estado, de Oaxaca, Chiapas, Morelos que hoy siguen necesitando ayuda y no propuestas tan poco lucidas e indignas como las tandas entre vecinos propuestas por Peña Nieto.
El PRI, la presidencia de la República, la PGR han omitido hasta hoy una investigación a fondo sobre Oderbrecht, que resulta financió parte de la campaña de Peña Nieto seguramente a cambio de ser parte de la Reforma Energética, de la misma manera que Televisa aportó a Peña Nieto a cambio de muchas cosas entre ellas atacar las empresas de Slim y la Procuraduría General de la República. Nada más que Televisa hace ya unos años que pone un circo y le crecen los enanos.
César Camacho Quiroz no sabe qué para aventar la piedra, se necesita estar libre de culpa y si algo ha sido el PRI a lo largo de más de ochenta años y sobre todo en estos últimos cinco es culpable de la pobreza, del marginación de millones de mexicanos gracias a la corrupción y autoritarismo de su partido. Gracias a los miembros del PRI que han cometido crímenes de lesa humanidad como Javier y César Duarte con la venta de placebos en lugar de medicinas, de trata de personas, de acoso, de autoritarismo de la gran mayoría de sus miembros.
Es el PRI el principal responsable de convertir la política en México en sinónimo de impunidad y voracidad, es cierto que después lo han seguido todos, o casi todos los demás, incluidas las huestes del mesías tropical como lo han demostrado en las delegaciones de Tláhuac, Xochimilco y Cuauhtémoc de la Ciudad de México.
Como ciudadanos debemos decir sí a la propuesta de Enrique Ochoa y su servil Camacho Quiroz, siempre y cuando incluya también a todos los presidentes de partidos como el Verde y el PANAL aliados del PRI, al Presidente de la República, a diputados y senadores a secretarios de estado y gobernadores en pocas palabras a todos los miembros de la casta de mezquinos que se hacen llamar políticos y son capaces de vender a la nación al mejor postor.
Porque es muy fácil ver la paja en el ojo ajeno, pero y ¿la viga en el propio señor Camacho Quiroz cuándo?

publicado en blureport.com.mx el 16 de octubre de 2017

miércoles, 18 de octubre de 2017

Reconstruir



Es momento que más allá de la solidaridad demostrada en las semanas pasadas, exigamos a los gobiernos federal y locales reglas claras y nuevas para construir en las zonas afectadas.

Armando Enríquez Vázquez

Haciendo a un lado los discursos demagógicos de Enrique Peña Nieto y el lado oscuro que estos tienen, así como de la profunda incapacidad más allá de los discursos vacuos de Miguel Ángel y los pretextos y excusas del corrupto Graco Ramírez, lo único cierto es que en México se debe iniciar la reconstrucción del país. Pero lo primero es ser totalmente transparente en que es lo que debemos reconstruir y que no. Ya en la repartición de los primeros recursos la semana pasada se detectó a no damnificados enviados por los partidos políticos de izquierda de la capital, PRD y Morena, medrando con los recursos de quienes fueron realmente afectados con tal de crecer su clientela electoral.
A pesar de las fotografías que desde el día 8 de septiembre tras el primer terremoto y once días después del segundo sismo con epicentro en Puebla y Morelos, el gobierno federal se ha centrado en la destrucción al interior de ciertas zonas de las ciudades y pueblos, pero nada ha dicho acerca de los daños sufridos por la infraestructura carretera y de comunicaciones. Las fotos de puentes caídos y carreteras dañadas están en las redes, junto con las historias de quienes intentaron llegar a comunidades apartadas en Morelos y Puebla, puedo imaginar que algo similar sucede en Chiapas y Oaxaca. No se trata en muchos casos de caminos nuevos que se hayan construido bajo este sexenio, pero lo corrupto del secretario de comunicaciones y transportes Gerardo Ruiz Esparza y los funcionarios federales, prefieren omitir los hechos con tal de que su dependencia no vuelva a llamar la atención.
En el caso de la CDMX (Marca Registrada) donde la corrupción en delegaciones como Benito Juárez, Cuauhtémoc, Tlalpan y Tláhuac ha quedado manifiesta; edificios de reciente construcción se colapsaron causando muertes. Los delegados no han dado la cara a las víctimas, ni han agradecido a todos aquellos que hicieron y coordinaron lo que ellos no quisieron o pudieron hacer, la única excepción a medias ha sido Claudia Scheinbaum. Debemos señalar que la responsabilidad de la tragedia corresponde a delegados corruptos de Morena, PRD y PAN, pero sobre todo al revanchista bando de construcción emitido por Andrés Manuel López Obrador cuando era jefe de gobierno, quien actuando como siempre con el estómago y no con el cerebros castigó a Benito Juárez con la plaga de constructoras, porque el voto no lo fue favorable en la delegación, mismo trato aplicó a la delegación Miguel Hidalgo, pero en aquella demarcación la actitud de los delegados panistas ha sido totalmente diferente a los de Benito Juárez y han sido muy estrictos en materia de construcción.
Desde 1985 y ahora lo comprobamos en 2017 en la Ciudad de México existen zonas de riesgo, mismas que por desgracia son en parte donde se han asentado las nuevas construcciones y la voracidad de funcionarios y constructoras. Es momento que más allá de la solidaridad demostrada en las semanas pasadas y la que habremos de demostrar en los meses que siguen con nuestros hermanos damnificados, exijamos a nuestros empleados en el gobierno de la Ciudad reglas muy claras para la construcción en la capital del país y en especial en las zonas más afectadas. Colonias como Narvarte, Del Valle, Roma, Condesa, Juárez, Miravalle, Álamos, entre otras, deben frenar toda la construcción que se están llevando a cabo y estas ser revisadas a conciencia, todos y cada uno y se deben incluir hoy zonas como Coapa, Villa Coapa, Xochimilco que resultaron profundamente afectadas pero que la opacidad de las autoridades delegacionales y la falta de interés de los medios de comunicación tradicionales han omitido.
Lo que dicta la lógica tras lo que hemos sufrido en este último sismo, es que construcciones mayores de cuatro pisos no deben ser permitidas en estas colonias. Los grandes edificios de más de seis y siete pisos, en otras zonas de la ciudad, deberán de cumplir una reglamentación mucho más estricta que tenga como objetivo principal proteger la vida de los habitantes y usuarios de dichos edificios. En muchos de los predios de la Roma, Condesa, Narvarte y demás colonias afectadas se debe valorar la opción de crear zonas verdes de esas que Miguel Ángel Mancera se ha encargado de destruir y talar.
La inclusión de las delegaciones más sureñas de la capital como Tláhuac y Xochimilco en las que los delegados de Morena han demostrado su completa inutilidad y sólo ha quedado de manifiesto el malestar de los habitantes de Xochimilco, por ejemplo, sacando a patadas al corrupto embajador de la opacidad de Morena.
Por su parte Claudia Scheinbaum quien intenta salvar su candidatura a la jefatura de gobierno de la CDMX ha levantado demandas en contra de quien resulte responsable de funcionarios y ciudadanos para intentar limpiar el escándalo de la escuela Rebsamen, como si fuera lo único dañado en Tlalpan, falta muchas aclaraciones acerca de Galerias Coapa, donde un Liverpool y un Sears están a punto de colapsarse, del Tec de Monterrey y quienes son los responsables de que los puentes al interior de esa escuela se hayan derrumbado causando la muerte de 5 estudiantes y de las zonas habitacionales de esa zona que están severamente afectadas.
Es cierto que la tragedia del pasado 19 de septiembre no tiene comparación con la de hace treinta y dos años; el reciente sismo no fue de la misma magnitud del ocurrido en 1985, tampoco tuvo la misma duración. Esto debe obligarnos a reflexionar sobre lo que podría ocurrir en la ciudad con un desastre similar al de 1985. Es por eso qué resulta impostergable replantear el reglamento de construcción de la ciudad, y definir las zonas y el tipo de construcción que se puede llevar a cabo en cada zona de la Ciudad, sin pensar en revanchismo, ni clientela como lo ha hecho el PRD y ahora Morena. En la Ciudad de México no va a dejar de temblar y los números indican que en cualquier momento podemos esperar que otro terremoto de gran magnitud la sacuda.
De la misma manera somos nosotros los que podemos acabar con todos esos parásitos que viven gracias a nosotros y que de nada o poco hacen cuando verdaderamente se necesita que actúen y coordinación. Por qué no se reconstruye con las clásicas tarjetas de empresas afines al corrupto Peña Nieto y sus funcionarios, es con verdaderas ganas de ver a México de pie.
Hay que reconstruir la ciudad, las zonas dañada, pero ante todo un gobierno y unos gobernantes de la capital y del país, que cada día se han mostrado más incompetentes y mezquinos.

publicado en blureport.com.mx el 11 de octubre de 2017
imagen DeathTo Stock.com

lunes, 19 de diciembre de 2016

Catarina de San Juan, la auténtica China Poblana.



Existe una popular leyenda acerca de esta mujer, los textos biográficos de la época narran la vida de esta admirable mujer que llegó a Puebla esclava de un capitán español.
Armando Enríquez Vázquez
Por lo general cuando escuchamos en la actualidad acerca de la China Poblana, en el mejor de los casos pensamos en cierto traje regional confeccionado con lentejuelas y los colores nacionales, verde, blanco y rojo. Algo más del folclor y tradiciones un tanto cuanto chabacanas de nuestro país, cuando la realidad las palabras se refieren a una enigmática y virtuosa mujer que habitó en la ciudad de Puebla de los Ángeles durante la Colonia.
La Colonia, La Nueva España y los trescientos años que encierran su historia nunca dejarán de sorprenderme ya que cómo mexicanos fuimos enseñados a negar este periodo de nuestra historia en el que se formó lo que hoy llamamos patria.
Afortunadamente algunos piensan en la riqueza y las historias que se dieron lugar en nuestro país en ese periodo que a la fecha resulta más más extenso en el tiempo que la existencia y vida del México independiente y nos dejan pistas de la época y las personas que la habitaron. Catarina de San Juan murió en la ciudad de Puebla de los Ángeles, hoy Puebla de Zaragoza, en enero de 1688, su vida que fue contada por tres diferentes clérigos de la época y es una historia de aventuras y desventuras.
Uno de los biógrafos de Catarina, fue el padre Francisco de Aguilera quien reconstruyó la vida de la mujer en el sermón fúnebre que le escribió, mismo que más tarde fue publicado por los vecinos y amigos de Catarina. Otras dos biografías sobre Catarina fueron escritas en la época, una larguísima en tres tomos cuyo autor fue el padre Alonso Ramos, ambos sacerdotes eran jesuitas y la tercera escrita por José del Castillo Grajeda. Los tres hombres conocieron y fueron contemporáneos de Catarina. Alonso Ramos y José del Castillo mantuvieron una relación directa con la mujer y frente a su caridad y lo extraordinario de sus obras, ambos decidieron hablar de su ejemplar vida.
Catarina nació en la India a principios del siglo XVII, según sus biógrafos fue una importante princesa de un reino lejano, que un día siendo aún una niña, paseaba por la playa de los dominios de su familia cuando fue raptada por piratas portugueses que la llevaron al puerto de Cochin, en la misma India, donde fue bautizada y vendida como esclava. De ahí fue llevada a Manila, donde un mercader portugués la compró y la trajo a la Nueva España cuando Catarina tenía poco más de diez años, ya en Puebla Catarina fue vendida en 1619 al Capitán español Miguel de Sosa, quien la empleó en la cocina de su casa. Catarina aprendió a escribir en español, a leer y según dicen los textos a hacer chocolate.
Por haber llegado al puerto de Acapulco proveniente de Oriente y sin importar su verdadero origen la mujer fue calificada como China, denominación que se aplicaba a todo aquel que procediera de oriente y entrara en la Nueva España por el puerto de Acapulco, el hecho de que habitara más tarde en la ciudad de Puebla, la convirtieron en la China Poblana. Su forma de hablar español se mantuvo como mala durante toda su vida. Algunos quieren aun adornar la leyenda del traje con la idea de que Catarina se vestía de manera exótica y sus ropas de seda llevaban lentejuelas, algo tal vez difícil de creer tratándose de una esclava.
Su amo murió en 1624 y tras la entrada de la viuda en un convento, la joven fue vendida a un sacerdote de nombre Pedro Suárez. El sacerdote la casó dos años después con otro esclavo de origen chino, pero Catarina se rehusó a tener cualquier tipo de contacto físico con él. Tal vez ella era más racista y orgullosa de su raza, pues de acuerdo con el texto de Ramos, Catarina era una mujer blanca, de ojos vivarachos y casi rubia platinada, además probablemente que Catarina era consciente de su noble origen. Aunque este hecho después sirvió a sus biógrafos para hablar de la pureza y castidad de Catarina.
Catarina acudió al convento de la Inmaculada Concepción y se entrevistó con una muy afamada y piadosa monja, La madre María de Jesús, quien en una de sus visiones le advirtió a Catarina: Ha niña. ¡Si supieras lo que has de padecer por Dios y por el mundo! Del mismo modo al parecer Catarina fue cercana en su momento al famoso Obispo Juan de Palafox y Mendoza quien mandaba alguna sobra de su mesa para la china.
Incluso cuando Palafox se enteró de la intención de Catarina por peregrinar hasta Cosamaloapan, donde había un templo dedicado a la Señora de la Soledad, Palafox le extendió una carta de recomendación y le dio dinero para ayudarla con los gastos de su empresa. Con el tiempo los esposos se separaron, el chino inició una vida de comerciante, mientras que Catarina sirvió en casa de una familia donde solo pidió un pequeño cuarto para dedicarse a la oración, paulatinamente Catarina comenzó a llevar una vida espiritual y piadosa de acuerdo con sus biógrafos.
 De acuerdo con los tres tomos que escribió Alonso Ramos sobre la vida de Catarina; La China Poblana fue una verdadera beata.
El día de sus exequias, miles de poblanos salieron a despedirla por las calles de la ciudad colonial.
A pesar de su extraordinaria vida y los hechos de bondad que realizó a lo largo de ella y que quedaron plasmados en las obras de sus biógrafos, en 1691 la Santa Inquisición prohibió la distribución y reproducción de la imagen de Catarina de San Juan y en 1696 la reproducción de las obras de sus biógrafos. Tal vez por eso para muchos al mencionar las palabras China Poblana lo único que viene a la mente es ese vestuario lleno de lentejuelas y colores un tanto cuanto naive.


publicado en mamaejecutiva.net el 5 de diciembre de 2016
imagen: preguntasantoral.es