miércoles, 1 de enero de 2020

Lizzie Arlington, la primera pitcher profesional.




El beisbol en sus inicios fue más incluyente que en el siglo XX. Lizzie Arlington fue la primera mujer en ser contratada por una liga masculina.

Armando Enríquez Vázquez.

En el campo de los deportes profesionales el predominio en la promoción y cobertura de los atletas y deportes masculinos, no sólo es obvio, es una vergüenza. Tristemente durante casi todo el siglo XX el deporte profesional fue uno de los terrenos en los que el machismo y discriminación de género florecieron. Bajo el pretexto de poseer mayor fuerza y resistencia en comparación con el arquetipo social que se hizo de la mujer; el prejuicio y la discriminación fueron parte de la política oficial en la mayoría de las disciplinas deportivas hacía las mujeres que mostraban cierta calidad y sobre todo en los deportes de equipo que ganaban la taquilla y atención de los grandes públicos.
Quienes creen que deportes como el futbol soccer o el beisbol fueron practicados desde un principio por hombres están equivocados. El siguiente es un claro ejemplo.
El 5 de julio de 1898 durante el inning final de un juego de la Liga Menor del Atlántico que se había fundado en 1896, Lizzie Arlington, de 21 años, se subió a la lomita del pitcher y lanzó un inning sin anotaciones, con el que se mantuvo el triunfo para el equipo de los Carboneros de Reading, que jugaban en contra de los Cacahuates de Allentown. Estos eran equipos profesionales de una liga de hombres y Lizzie rompió el techo de cristal no sólo con su actuación, si no por el hecho de haber firmado un contrato para convertirse en pitcher de los Carboneros.
Quién descubrió a Lizzie fue uno de los hombres más importantes en la historia del beisbol en Estados Unidos. En esos días era el presidente de la mencionada Liga del Atlántico; Ed Grant Barrow, quien con el tiempo fungió como gerente de los Medias Rojas de Boston donde cambió a Babe Ruth de posición con la finalidad de que el jugador tuviera más oportunidades al bat. Fue contratado por los Yanquis de Nueva York en 1921 y los siguientes tres años el equipo neoyorquino fue campeón del beisbol. Barrow descubrió a Lizzie jugar en las ligas femeniles y consideró, como lo anunció el día del juego, que Lizzie tenía la potencia y la consistencia que le permitía enfrentar a cualquier bateador sin importar el genero del mismo y podía participar en cualquier liga profesional.
Desafortunadamente los asistentes al juego y los mismos jugadores no fueron tan entusiastas como Barrow y ese inning fue el único que Arlington lanzó en una liga masculina. Para ellos Lizzie sólo fue un espectáculo para cerrar un juego de beisbol; por un lado, estaba la interrogante de cómo sería el uniforme que portaría la joven quien vistió medias negras y un uniforme gris como el del resto de los Carboneros, pero con falda hasta la rodilla en lugar de pantalones. La prensa local no trato tan mal a Arlington, The Reading Eagle publicó: Para ser una mujer, es extraordinaria y otro diario llamado The Hartford Courant incluyo en sus páginas el siguiente texto: Se dice que juega beisbol como cualquier hombre, que sabe de beisbol como cualquier hombre y de no ser por sus bombachas sería confundida con cualquiera de sus compañeros de equipo. Carece de las características de las demás jugadoras de beisbol.    
Arlington continuó jugando en las ligas femeniles de beisbol en el centro de Estados Unidos, sobre todo de manera profesional con un equipo femenil de Boston llamado Bloomers, eventualmente estas ligas se veían limitadas en el número de jugadoras y jóvenes aspirantes a las ligas menores o veteranos en decadencia jugaban con las mujeres. El verdadero nombre de Lizzie Arlington era Elizabeth Stroud, Stride de acuerdo con algunas fuentes, y nació el 1º de enero de 1877 en la zona minera de Pensilvania, como cualquier niño, Elizabeth aprendió a jugar beisbol gracias a su padre y lo jugaba con él y sus hermanos. Cuando tenía 13 años fue descubierta por un hombre que la llevó a jugar en las ligas femeniles. Unos años después fue Barrow el que quedó sorprendido por la calidad de juego de la joven.
Otras mujeres han sido parte importante de la historia y el desarrollo del deporte en Estados Unidos, de hecho, un grupo de historiadores sostienen que fueron las lecheras inglesas, las que hicieron popular el deporte que los americanos importaron a su país a finales del siglo XVIII y hoy llaman su deporte nacional.
Lizzie murió en 1919 y durante años su historia y su hazaña fueron olvidadas hasta que el historiador del beisbol de nombre Al Kermisch, descubrió su historia y la contó.



imagen: archivedinnings.com

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