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martes, 4 de febrero de 2025

Jessie Hickman, intrépida Bushranger.

 


Asaltantes en los caminos ha habido siempre y en todas partes del mundo, esta es la historia de Jessie Hickman un icono entre las mujeres asaltantes de Australia.

Armando Enríquez Vázquez.

Ya en otras ocasiones he escrito sobre las mujeres que rivalizaron o acompañaron en el viejo oeste con los pistoleros y forajidos de leyenda y que los estadounidenses han idealizado como héroes sajones en un mundo de heroicos pueblos nativos, así como un ejército que pinta en esas historias un papel de villano en lugar de ser representante legal del gobierno de Estados Unidos.

También he escrito acerca de más de una mexicana de armas tomar, que figuran en las páginas de la historia, la leyenda y el mito nacional.

O de algunas piratas que surcaron diferentes océanos y mares del planeta, pero esta es la primera vez que mi mirada es llevada a través del Pacífico hasta Australia y para ser más preciso a la Nueva Gales del Sur, estado que alberga a la ciudad de Sídney y es el escenario de la historia de una de las más importante Bushranger de Australia.

Un Bushranger es el equivalente al asaltante de caminos o el forajido típico del oeste norteamericano, puede ser también un cuatrero y por lo que he encontrado en diferentes sitios existe una percepción popular idealizada de los Bushrangers como si hubieran sido una especie de Robin Hood, pero esto está lejano de la realidad.

El término nació al inició del siglo XIX y en un inicio se refería a los prisioneros que al ser transportados escapaban y se perdían entre los muchos matorrales o bosques de Australia, con el paso de los años se convirtió en la manera de referirse a los ladrones y forajidos que vivían en lo que se denomina Outback en Australia, la zona boscosa o praderas del continente. Los más famosos Bushrangers son por lo general hombres; Ned Kelly, Frederick Ward El Capitán Thunderbolt, Ben Hall, Dan Morgan El Perro Rabioso, Martin Cash, Charles Russell, conocido como Black Douglas y así muchos otros. Más difícil fue para los historiadores australianos reconocer la existencia de mujeres asaltantes, abigeas, forajidas de los caminos en Australia.

Al menos se conocen tres casos bien documentados de mujeres Bushrangers y tal vez el más famoso es el de Jessie Hickman conocida popularmente como Lady Bushranger. La historia de esta forajida es una trágica que merece en su momento un biopic o una cinta de true-crime tan populares hoy. Aunque ya existe un documental sobre su vida realizado en 2008 y varios capítulos de diferentes podcasts dedicados a Jessie Hickman. Tal vez la vida de Hickman llama la atención sobre las otras dos Bushrangers conocidas por ser caucásica a diferencia de Black Mary y Mary Ann Bugg que tenían sangre de los pueblos originales de Australia y eran además parejas de hombres dedicados a las actividades ilegales que identifican a los Bushrangers. Jassie Hicks, por su parte era la líder de su banda y vivió muchos años en una cueva en las montañas azules de Australia.

Muchos datos de la vida de Elizabeth Jessie Hickman cuyo apellido de soltera fue Hunt, son parte de los mitos y dichos construidos alrededor de la mujer que decidió vivir fuera de la ley y rechazando algunos de los marcos sociales de la época.

Se sabe que nació en septiembre de 1890 y que debido a las condiciones de extrema pobreza de sus padres a los ocho años fue vendida a un circo o en específico al dueño de un circo, que al parecer se convirtió padrastro de la niña. En esos años Jessie aprendió a montar con destreza el caballo y el manejo de armas de fuego que eran esenciales para diferentes trucos circenses.

Jessie se convirtió en la estrella del circo gracias a su destreza para montar caballos broncos, se dice que fue campeona en la especialidad y que esto le permitió en más de una ocasión saltar con su caballo de un acantilado a un río logrando escapar así de los policías que la perseguían.

El dueño del circo murió y el negocio cerró. La vida de Jessie cambió de manera radical, en lugar de sentar cabeza o dedicarse a formar un hogar, la joven se dedicó a apostar en carreras de caballos y peleas de perros, pero como todo apostador se endeudó, lo que la llevó a cometer todo tipo de robos, incluidos caballos, pollos y dinero.

Durante la segunda década del siglo XX, Jessie conoció la cárcel en dos ocasiones, también conoció al hombre del que toma su apellido; Benjamín Hickman un miembro de la armada australiana con quién tiene un hijo, al no tener intención de vivir la vida de una ama de casa, Jessie da su hijo a una amiga para que lo crie y ella continua con su vida. Al estallar la I Guerra Mundial, Benjamín se reportó a la armada australiana y Jessie comenzó a trabajar con un ganadero de Sídney dedicado a la compra y venta, se dice que de ahí fue donde ella aprendió el negocio. Fitzgerald era un hombre violento y en una confrontación con Jessie, ella lo mató, todo esto puede ser parte de la leyenda porque nunca se encontró el cadáver de Fitzgerald y ella nunca fue acusada de este supuesto crimen.

Con el fin de la I Guerra Mundial, Benjamín regresó y se volvió a unir a Jessie quien una vez más víctima de la violencia de un hombre, cuando Benjamín la golpeó con una silla y esta se rompió, Jessie respondió y lo mató con la pata de la misma. Estas dos historias se confunden y al parecer solo hubo un asesinato y Benjamín Hickman sobrevivió a su mujer, que decidió en 1920 abandonar el hogar y establecerse en lo que es hoy es el Parque Nacional de Wollemi y en las cercanías del pueblo cementero de Kandos, que se enorgullece de haber producido el polvo necesario para construir la ciudad de Sídney.

Desde el corazón de estas tierras, donde aún crecen una conífera considerada un fósil viviente el Wollemia nobilis o Pino de Wollemi, Hickman formó una banda de jóvenes hombres a los que llamó sus bucks para robar ganado. La historia dice que escapó de la policía en más de una ocasión, las dos más impactantes son cuando logró escaparse de un baño en un tren en movimiento y la otra en la que consiguió que sus cómplices robaran el ganado que la policía tenía como evidencia en un corral y de esta manera al no existir evidencia de su delito Jassie logró librar juicio y sentencia.

En 1928 fue arrestada y enjuiciada por el robo de ganado, pero por alguna razón tampoco fue condenada y se dice que se estableció en su propiedad en un lugar llamado Emu Creek, lo que es un eufemismo porque se sabe que siguió viviendo en su cueva y aunque no se sabe cuánto dinero tuvo, ella siguió viviendo en su caverna, tampoco hay manera de saber sí abandonó sus prácticas ilegales.

En 1936 sus cómplices la llevaron al hospital de la villa de Muswellbrook debido a fuertes dolores de cabeza. Se le diagnóstico con un tumor cerebral y la famosa Bushranger murió al poco tiempo. Se le enterró en una fosa sin losa en el cementerio Sandgate en Newcastle. Tenía 46 años.

Mucho tiempo después se descubrió la cueva donde habitó y algunas de sus muy pocas pertenencias; una alacena, su tetera y su pistola. Su nieta, hija de aquel niño que dio a su amiga, se ha convertido en una de las historiadoras de Jessie Hickman que a lo largo de su vida utilizó al menos cinco nombres diferentes.

Para algunos historiadores la pandilla de Jessie Hickman es la última en la historia de los forajidos australianos conocidos como Bushrangers.


imagen: https://www.instagram.com/pen.harrison/p/Cgvvahqr5Fj/

lunes, 20 de enero de 2020

Cuarenta Elefantas más de cien años de robar los almacenes londinenses.




En el mundo de las pandillas femeninas tal vez ninguna tan exitosa y desconocida como la de las Cuarenta Elefantas.

Armando Enríquez Vázquez

Una de las organizaciones criminales menos conocidas, pero no por eso menos exitosas que ha existido fue una banda de mujeres inglesas que a lo largo de casi ciento cincuenta años operó en Londres, robando ropa, joyería y lo que podían de las tiendas de lujo de Londres. A esta pandilla se le conoce con los nombres de Cuarenta Elefantas o Cuarenta Ladronas. Operaban en un principio en una zona de la capital inglesa llamada Elephant & Castle y de ahí el sobrenombre. Además, estaban asociadas con el grupo criminal masculino que operaba en el mismo sitio.
Aunque el primer registro en los periódicos londinenses que se tiene del grupo criminal data de 1873, la policía de la capital inglesa cree que ya operaban desde finales del siglo XVIII. A partir de trozos de correspondencia, de fotografías se ha podido establecer su existencia anterior a 1873.
El grupo se caracterizó por siempre estar constituido exclusivamente por mujeres, los hombres de la banda eran sólo ayudantes que se utilizaban para mover la mercancía robada. Eran sumamente eficientes y además, lo necesariamente cruel y despiadadas, la banda era temida. Las Cuarenta Elefantas se destacaban por fiestas y parrandas que organizaban en tabernas y restaurantes de lujo de Londres, emulando a las estrellas de cine y a los aristócratas de esos años conforme lo retrata el biógrafo del grupo criminal Brian McDonald.
Las mujeres pertenecientes a la banda eran especialistas en robar de manera muy rápida y siempre en grupo, escondiendo lo robado en su vestimenta que había sido hecha para permitirles esconder el botín en diferentes capas y escondrijos que tenían en los forros de las ropas con las que entraban en lo almacenes. Algunas de estas prendas tenían una doble manga de manera que la ladrona metía un brazo ficticio en una de ellas que pretendía ser su brazo, mientras que la mano real se encarga de embolsar en el forro los bienes que se robaban. Llegaban a los almacenes en pequeños y ruidosos grupos que aparentaban ser amigas en plena conversación extrovertida con gritos y alboroto, mientras platicaban y se probaban ropa y sombreros que dejaban a la buena de Dios, se encargaban de robarse lo que les interesaba. Un policía las describió como una plaga de langostas, al bajarse de un taxi o de una limousine eran capaces de vaciar un almacén en menos de una hora.
Alice Diamond, la lideresa de la banda en los años entre las guerras mundiales en el siglo XX, era tan hábil que se cuenta que en una ocasión se deshizo a de una joya mientras era cuestionada por policías dejando caer la prenda del hurto en la bolsa de uno de los policías. Ella explicó también otro origen del nombre de la banda; las Cuarenta Elefantas era un sobrenombre nacido de la manera en que salían de los almacenes pareciendo mujeres obesas y con un caminar pausado y bamboleante. Alice nació en 1896 y su nombre verdadero era Alice Elizabeth Black. A los 17 fue encarcelada por primera vez, condenada a seis semanas de prisión por robarse blusas en un almacén. Alice Diamond es recordada por despiadada y sanguinaria, también se le conocía por el apodo Diamond Annie, que hacía alusión a su afición por usar anillos de diamante, a los veinte años ya era conocida como la reina de las ladronas. Además de ser una mujer extremadamente inteligente que enseñó a las Cuarenta Elefantas técnicas de defensa y el uso de elementos cotidianos como armas a usar en su favor, por ejemplo, enseñó a sus compañeras a utilizar los alfileres de los sombreros como armas mortales y más de uno que le puso resistencia resultó lesionado en la cara con los anillos de diamante que portaba Alice. Alice reconocía además el valor de las pistolas Mauser C96, una letal pistola semiautomática, y siempre llevaba consigo una debajo del abrigo.
Las elefantas ocasionalmente organizaban excursiones a otras ciudades y pueblos ingleses, también, al momento de iniciar su salida siempre abordaban el tren con baúles vacíos que regresaban llenos de mercancía robada a Londres. Otro modus operandi consistía en conseguir trabajo como sirvientas y de esta manera adentrarse en casas de personas de dinero para robarlas, seducían a hombres a los que después chantajeaban.
Entre las otras integrantes de la organización criminal a lo largo de los años se distinguen personas como Gertrude Scully, las hermanas Partridge, Florrie Holmes y Maggie Hughes una pequeña mujer, capaz de una violencia psicótica de acuerdo con algunos textos, que fue una de las personas cercanas a Alice Diamond. Dorothy “Dollie” Hill, Ada Wellman. Maggie Hill otra notoria cofrade de la banda era hermana de un notorio gangster inglés llamado Billy Hill. Maggie forjó su propia leyenda, su verdadero nombre era Maggie Hughes, llegó a ser otra de las llamadas reina de la banda, se destacó por su elegante apariencia y la eficiencia con la que llevaba a cabo sus robos. Conocida como Baby Face esta mujer tenía una estatura menor al metro cuarenta, pero no por eso era menos violenta. Fue arrestada y condenada a la cárcel por atacar a un policía y clavarle un alfiler para sobrero en el ojo. También formaba parte de la banda su hermana Dorothy Dolly Mays.
Existe un recorte de periódico en el que se lee como una mujer con el nombre de Mary Gibbs, una de las integrantes de las Cuarenta Elefantas, reconocida por la policía y que al momento de ser condenada por la justicia inglesa tenía 33 años y nueve hijos. Lo que muestra que algunas de las integrantes del grupo de gangsters llevaban una vida normal al margen de sus actividades criminales.
Entre las más famosas lideresas de la banda además de Alice Diamond, se recuerda a Mary Carr quien antecedió a Daimond como líder de la banda, fue durante el mandato de Carr que la banda cobró importancia y notoriedad entre los londinenses y Lillian Rose Kendall, quien tomó el mando de la banda cuando en 1925 Alice Diamond fue detenida y encarcelada en una gresca. Kendall tenía un modus operandi menos sutil pues le gustaba estrellar su automóvil contra los aparadores de las joyerías para entonces robar.
Alice Diamond murió en 1952. Para finales de esa década las Cuarenta Elefantas desaparecieron.


imagen; en.wikipedia.org

lunes, 23 de diciembre de 2019

Laura Bullion y Etta Place, mujeres que cabalgaron con Butch Cassidy y Sundance Kid.




Detrás de todo gran hombre hay una gran mujer dice el dicho. Al parecer detrás de ciertos hampones famosos también hubo mujeres de armas tomar, algunas hasta los sobrevivieron.

Armando Enríquez Vázquez.

Conocida como The Wild Bunch, que bien podríamos traducir como Los Salvajes, una de las más famosas bandas de asaltantes de trenes y bancos operó en el oeste de Estados Unidos a finales del siglo XIX. The Wild Bunch fue sin duda la última de estas organizaciones que durante el siglo XIX abundaron en las extensas llanuras norteamericanas imponiendo la ley del revolver.
La banda se componía de personajes peculiares empezando por su líder Butch Cassidy, quien había adoptado el apellido del hombre que lo inició en el crimen y el nombre Butch, lo había tomado del poco tiempo que trabajó como carnicero (Butcher en inglés). Cassidy era lo contrario a un forajido, prefería actuar con inteligencia antes que con las armas y apreciaba el ingenio antes que la violencia. En ocasiones utilizó su sentido del humor para realizar sus fechorías. Se cuenta que cuando asaltó el Banco Nacional de Denver, Butch se acercó primero al gerente del banco, que habían estado vigilando por días, y después de saludarlo, le dijo que se había enterado de un plan para asaltar el banco, el gerente alerta le preguntó cómo se había enterado de dicho plan a lo que Butch contestó: Porque yo lo diseñé, así que arriba las manos. Y dicho esto procedió, junto con su banda a asaltar el banco. Su mano derecha fue conocido, como Sundance Kid, el sobrenombre adoptado por Harry Alonzo Longabaugh tras un asalto, que le costó dieciocho meses de cárcel, a un rancho en el estado de Wyoming llamado Sundance. La banda también incluía a otros personajes como William News Carver, quien debía su apodo a su costumbre de leer las noticias de los periódicos. Ben Kilpatrick, apodado The Tall Texan, Harvey Logan, también conocido como Kid Curry, a quien William Pinkerton consideraba “…es el único criminal al que no le reconozco una sola cosa buena.” Su nombre, lo adoptó de un ladrón al que conoció y con el que cabalgó en sus años mozos, y de nombre George Curry, apodado “El Chato”.
Junto con este peculiar puñado de asaltantes cabalgaron y fueron cómplices también algunas mujeres entre las que destacan Laura Bullion y Etta Place, ambas mujeres legendarias del Oeste norteamericano.
Poco se sabe acerca de los orígenes de Laura Bullion; su fecha y lugar de nacimiento son inciertos y algunos historiadores han dado como fecha el año de 1876 y la hacen originaria ya sea de Texas o de Arkansas. Laura fue apodada por los miembros de la banda como La Rosa, y en un principio se le dio el nombre de Della Rose, para diferenciarla de la novia de Kid Curry; Della Moore.
La infancia y adolescencia de Bullion no fueron fáciles, se cree que su padre fue también un forajido de origen indígena, mientras que su madre era de origen alemán. A los trece años y tras la muerte de su madre Laura se mudó a San Antonio donde terminó trabajando en el más famoso burdel del poblado, ahí conoció a Will News Carver, quien había quedado viudo unos años atrás, curiosamente la esposa del forajido era tía de Laura. A pesar de la petición de Laura por hacerla parte del grupo de forajidos con los que cabalgaba Carver, éste se negó y sólo veía a la joven entre cada uno de los asaltos. Poco a poco Laura se fue inmiscuyendo en la actividad criminal de Carver. Cuando Carver se unió a la pandilla de Butch Cassidy, Bullion entonces, fue nombrada La Rosa de los Salvajes. Con el tiempo Laura cambió de pareja sentimental y se unió a Ben Kilpatrick, y su participación en las actividades de la banda incluían el deshacerse de objetos robados, conseguir caballos y el cuidarlos mientras los hombres asaltaban los diferentes trenes.
En 1901 Laura regresó a los brazos de Carver no por mucho tiempo pues Carver murió en manos de gente la ley y entonces Bullion volvió a entablar una relación amorosa con Kilpatrick a finales de ese año ambos fueron detenidos. Laura acusada de falsificar firmas para cobrar documentos bancarios productos de los asaltos bancarios en los que participó. Kilpatrick fue capturado un mes después ambos fueron juzgados y sentenciados. Laura Bullion fue sentenciada a 5 años de prisión, pero fue liberada en 1905. Laura Bullion entonces se estableció en Memphis, Kilpatrick fue liberado en 1911 y casi de inmediato fue muerto durante un asalto. Laura por su parte se convirtió en costurera y vivió durante 43 años en Memphis bajo el nombre de Freda Lincoln y se hacía pasar por viuda de un oficial de la guerra civil norteamericana. Laura Bullion que llevó una juventud llena de aventuras y violencia, murió tranquilamente el 2 de diciembre de 1961. En su tumba están escritos sus dos nombres más conocidos: Freda Bullion Lincoln, Laura Buillon además de incluir el apodo con el fue conocida al interior de The Wild Bunch; The Thorny Rose.



Por su parte Etta Place era la amante del Sundance Kid. De Etta, se sabe aún menos; su fecha de nacimiento sigue siendo un misterio, se cree de manera muy vaga, que su llegada al mundo sucedió alrededor de 1878, pero nada es seguro acerca de la fecha, ni del lugar, ni de su origen. Incluso su nombre es un misterio y Etta Place fue lo que quedó después de que este fuera el nombre con el que los detectives de Pinkerton decidieron que se debían imprimir los carteles ofreciendo una recompensa por ella. Pero el apellido que también era el de la madre de Longabaugh resulta sospechoso, y existen historiadores que a partir de este hecho quieren relacionar a Etta y Sundance Kid como primos lejanos, además de amantes.
No se sabe cómo y dónde la conoció el Sundance Kid, se dice que era prostituta, otras teorías dicen que era una sirvienta, incluso algunas versiones le dan la categoría de maestra de primaria o de música.  Algunas historias tratan de identificarla con Ann Bassett, una mujer dueña de ranchos y asociada con diferentes forajidos, incluidos los miembros de la banda de Butch Cassidy y Sundance Kid. A pesar de que hay quienes a partir de comparar fotografías de las dos mujeres han llegado a la conclusión de que esto es cierto, lo que es cierto es que Ann Bassett se casó en Estados Unidos y fue encarcelada en fechas en que Etta Place se encontraba con Sundance Kid en Sudamérica.
La misma ignorancia existe acerca de cuándo y donde se conocieron los amantes. Una versión dice ya era amante del Sundance Kid en el invierno de 1896 cuando la banda se encontraba asaltando en el estado de Utah. Sin embargo, la mayoría de los historiadores dicen que el asaltante la conoció en un burdel en Texas alrededor de 1900.  
La única fotografía que existe de Etta, fue tomada en Nueva York unos días antes de que junto con el Sundance Kid, Butch Cassidy se embarcaran en San Francisco con rumbo a Sudamérica donde el par de hampones encontraron su fin. Pero Etta temiendo este final se separó de Sundance Kid y Butch Cassidy y regresó a Estados Unidos y desapareció para siempre de la historia.
Si su origen es controvertido y misterioso, su final es totalmente desconocido.

imagenes: wikipedia.org
                  historynet.com



imagenes

lunes, 7 de marzo de 2016

Gertrude Lythgoe contrabandista de alcohol en tiempos de la prohibición.



En tiempos de Al Capone, Lucky Luciano y Meyer Lansky una mujer traficaba alcohol en las Bahamas, sofisticada y carácter muy fuerte jamás tuvo que presumir de asesina.

Armando Enríquez Vázquez.

En la serie de televisión Boardwalk Empire producida por Martin Scorsese y ubicada en los tiempos de la prohibición de alcohol en la costa del Océano Atlántico, Patricia Arquette interpreta a una mujer llamada Sally Wheet que operaba una cadena de contrabando de alcohol en Florida. Sally Wheet no existió, pero eso no significa que no existieran mujeres en el contrabando de alcohol.
Pocas veces se habla de las mujeres que participaron o comandaron este tipo de operaciones porque no fueron muchas, sabemos que Graciela Olmos con su amante el General Villista, Rodrigo M. Quevedo, fabricaban y distribuían bebidas alcohólicas desde Ciudad Juárez hasta el Chicago de Al Capone. Marie Waite, conocida como Spanish Marie, traficaba ron. Pero ninguna mujer dirigió operaciones de contrabando de alcohol como Gertrude Cleo Lythgoe a quien los periódicos de Florida nombraron la Reina de los bucaneros productores de alcohol de las Bahamas.
La fotografía la muestra como una mujer esbelta y frágil que bebe de un vaso de un oscuro ron. Un periodista la describió como una mujer de buen gusto, intelectual, refinada. A pesar de esta apariencia Lythgoe podía ser una mujer de muy fuerte carácter y en alguna ocasión le contó a ese mismo periodista una anécdota acerca de un hombre que se había empeñado en hablar mal del producto que Lythgoe vendía e incluso de difamarla a ella.
 Finalmente lo encontré en una peluquería con la cara lista para que lo afeitaran. Fui directo a él y le dije que necesitaba hablar con el y lo llevé a mi oficina de una vez por todas y una vez en la oficina le hice una advertencia. Le dije que lo mataría de un balazo y él se escabulló entonces rápidamente.
Gertrude Lythgoe fue sin duda una brillante e intrépida mujer que montó una exitosa y millonaria operación en el sureste de Estados Unidos. Gertrude nació en 1888 en Bowling Green, Ohio.
Al morir su madre, siendo ella muy pequeña, su padre no pudo hacerse cargo de su numerosa prole, Gertrude era la número diez entre sus hermanos, fue llevada a un orfanato donde creció. Sus características físicas y su porte la hicieron pasar por inglesa, irlandesa, rusa, española, francesa, incluso por miembro de alguna de los pueblos originales de Estados Unidos. Incluso llegaron a apodarla Cleo, por su supuesto parecido con la reina egipcia Cleopatra.
Lythgoe laboró durante su juventud como secretaria en Nueva York y California, tras lo cual comenzó a trabajar en una empresa inglesa encargada de importar diferentes bebidas alcohólicas a Estados Unidos, cuando en 1920 la prohibición se volvió una ley, la empresa decidió enviar a Gertrude a Nassau en la Bahamas donde ella consiguió una licencia para comerciar alcohol y haciendo uso de sus contactos en Londres y Escocia comenzó a importar whisky a las Bahamas, convirtiéndose en la única mujer con ese tipo de licencia en Bahamas en esa época.
Mucho de su negocio lo llevaba a cabo con un contrabandista llamado Bill The Real McCoy, que se encargaba de rentarle las embarcaciones y distribuir su mercancía en el sur de Estados Unidos.
Con el paso del tiempo Gertrude comenzó a ganar notoriedad y se convirtió en una estrella que aparecía con frecuencia en las páginas de periódicos no sólo en las Bahamas, si no en Nueva York, Chicago y Los Ángeles. Los periódicos recibían con frecuencia cartas de admiradores de Lythgoe a lo largo y ancho de Estados Unidos, pero Gertrude nunca se casó y en más de una ocasión expresó que no necesitaba a un hombre que le dijera lo que tenía que hacer. Lyhtgoe pronto se dio cuenta de que una buena parte del negocio del contrabando se encontraba en ser propietario de las naves, por lo que decidió hacerse de las suyas propias. En 1925, uno de sus barcos fue detenido y ella acusada de contrabandear alcohol, más de mil botellas de whisky, a la Ciudad de Nueva Orleans. Al ser liberada de los cargos, ya que siempre fue lo suficientemente inteligente en evitar que su nombre figurara en cualquiera de sus transacciones, Gertrude Lythgoe, decidió retirarse del negocio del contrabando, mientras iba ganando.
En una entrevista al Milwaukee Journal en octubre de 1926, Lythgoe confeso que creía que había un mal fario en su contra y el de su negocio que la llevaría a la ruina y ocasionaría su muerte y puso como ejemplo que uno de sus barcos llamado Venture se había hundido sin motivo alguno en la bahía de Nassau. Alguien le mencionó la existencia de un arrecife oculto, pero Lythgoe estaba convencida de que esa no había sido el motivo del accidente. Por esa razón antes de que algo más sucediera, ella había decidido retirarse del negocio.
Su relación con Bill McCoy al parecer no se limitó a los negocios únicamente, años después se volvieron a encontrar y cuando McCoy le pidió quedarse con él, como buena femme fatale Lythgoe se limitó a besarlo y prometerle regresar, jamás lo volvió a ver.

Gertrude Lythgoe vivió mucho tiempo en un hotel de Detroit Michigan y finalmente murió el 24 de junio de 1974 en Los Ángeles a la edad de 86 años.

publicado en mamaejecutiva.net el 2 de marzo de 2016
imagen. fuckyeahhistorycrushes.com

martes, 5 de mayo de 2015

Ching Shih, la pirata dueña del Mar de China.



De prostituta a pirata, Ching Shih fue sin duda una de las más poderosas piratas de la historia y una de las pocas que se retiró de la profesión de manera pacífica.
Armando Enríquez Vázquez.
…y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.
José de Espronceda.
La canción del Pirata.
No hay historias más fascinantes de bandidos y bribones que aquellas de los piratas, corsarios que llenos de valor surcaron los mares imponiendo su ley a fuerza del sable. Los buenos piratas incluso eran representantes de gobiernos que saboteaban a las naciones más poderosas del planeta como Sir Walter Raleigh y Sir Francis Drake que en nombre de su majestad Isabel I de Inglaterra se hacían de las riquezas de la corona española.
Pero también existieron valientes y osadas mujeres que dirigieron flotas piratas; Grace O’Malley, dolor de cabeza de la corona inglesa, que platicó en latín con la reina Isabel I.
Malika Fadel ben Salvador, temible pirata andaluza del siglo XIV, a quien su abuelo enseñó las artes de la navegación es otro ejemplo.
Sin embargo ninguna de estas dos mujeres, ni ninguna otra capitana de barcos logró tener el poder y la flota que comandó en su momento Ching Shih.
Ching Shih nació alrededor de 1775, se deduce que su infancia y adolescencia fueron muy duras pues en 1801 trabajaba en un burdel flotante en Cantón. Ahí fue donde la conoció y se enamoró de ella el poderoso pirata Zheng Yi. Cuenta una leyenda que Ching Shih, era una de las pocas mujeres en china y la única en el prostíbulo en no tener los pies atados como dictaba la tradición china, lo cual provocó en el pirata una cierta curiosidad fetichista que desembocó en enamoramiento y después Zheng Yi, desposó a la prostituta.
El grupo de embarcaciones que comandaba Zheng Yi era conocido como la Flota Roja y sembraba terror en las costas de China a tal grado que en la narración que Jorge Luis Borges hace de la vida de la temible pirata china en la Historia universal de la infamia, cuenta que el emperador chino obedeciendo las súplicas de los pescadores de las costas azoladas por Zhen Yi, les ordenó que abandonaran sus villas y se internaran en el territorio chino para dedicarse a la agricultura.
Zhen Yi no sólo se dedicaba a la piratería, sino que era un mercenario. Participó con su flota y acompañado de su mujer en la rebelión Tay-son en Vietnam, su poder fue tal y la imposibilidad del Imperio Chino de derrotarlo tal, que el emperador decidió que la única manera de terminar con el enemigo era ofrecerle un importante cargo dentro del enorme y complicado aparato burocrático del Imperio, por lo que le ofreció a Zhen Yi el puesto de encargado de los establos imperiales. El pirata estaba dispuesto a aceptar esta especie de armisticio-soborno cuando sus aliados se enteraron y decidieron acabar con él. De acuerdo con el relato de Borges, Zhen Yi fue envenado con un suculento plato de arroz y orugas. Las cuales sin que el pirata lo supiera habían sido sustituidas por una especie ponzoñosa. Esto sucedió en 1807.  
La viuda entonces, a través de la manipulación y la seducción, pues terminó casandose con el heredero de Zhen Yi, se hizo cargo de la enorme flota y se convirtió en el azote de barcos chinos, portugueses e ingleses que pasaban por la zona. Los ingleses incluso la llamaban El terror del sur de China. Los piratas de Ching Shih además atacaban y saqueaban las aldeas a lo largo de la costa china de Macao a Canton. Ching Shih impuso a todos los asociados enérgicas leyes que incluían al ser violadas la pena de muerte.
Bajo su mando la flota roja prosperó y creció, en su mejor momento la flota comandada por Ching Shih constaba de mil ochocientas embarcaciones y alrededor de setenta mil hombres, divididos en seis diferentes grupos, cada uno a cargo de un lugarteniente de Shih. Cada una de estas escuadras de la flota se distinguía de las otras por el color de la bandera que ostentaban en su mástil; negra, amarilla, verde, morada, roja y una que ostentaba una serpiente
Ching Shih fue además una mujer extremadamente organizada y hasta podríamos decir con una visión empresarial o al menos de negocios. Mantenía de manera minuciosa la lista de todo aquello que ingresaba en las bodegas donde se almacenaban los botines, El reparto del mismo beneficiaba a toda la flota y hasta de una manera ingenua prohibió el uso de la palabra saqueo, en su lugar se utilizaba “bienes reubicados”.
Gracias a las reglas impuestas por la pirata, que incluían el pago del arroz y el vino a los campesinos, sus fuerzas siempre se encontraban bien abastecidas. En 1808 el emperador chino mandó a la flota imperial al mando del almirante Kwo-Lang, para acabar con la pirata. Ching Shih demostró su valor como estratega y al llegar la flota imperial la atacó con un pequeño número de embarcaciones mientras que la parte importante de la flota permaneció escondida hasta que rodeó por completo a los barcos de Kwo-Lang.  De esta manera la pirata logró destrozar a la armada imperial. Kwo-Lang se suicidó al no soportar la vergüenza de su fracaso. Entonces el emperador comandó al General Lin-Fa para destruir la enorme flota de Ching Shi. Sin embargo, con sólo contemplar el tamaño de la flota que la pirata comandaba, Lin-Fa intentó la retirada pero los piratas no se lo permitieron, se apoderaron de gran cantidad de embarcaciones imperiales, degollando a sus tripulantes incluido Lin-Fa.
Un año después el emperador ordenó una nueva expedición para acabar con Ching Shih. Esta vez al frente de la expedición se encontraba el Almirante Tsuen-Mow-Sun, En un principio parecía  que la victoria por fin sonreía al bando imperial, incluso se capturó a uno de los lugartenientes de Shih, pero esta haciendo gala de osadía reagrupó a su flota persiguió a la armada china y venció a Tsuen-Mow-Sun, logrando rescatar a su lugarteniente.
Invencible, Ching Shih, comenzó a azolar las poblaciones que vivían en las márgenes de los principales ríos de China, finalmente la única manera que encontró el gobierno imperial para acabar con el poderío de la flota pirata fue negociar un indulto a Ching Shih. Uno de sus capitanes de nombre O-Po-Tae y comandante de la flota que ostentaba la bandera negra fue el primero en pactar con el gobierno imperial. Obtuvo un título dentro de la burocracia china y el perdón para él y sus hombres.
Las negociaciones para la rendición de Ching Shih fueron largas, pero al final la mujer consiguió que se le permitiera mantener sus riquezas y poder operar una casa de juego y prostíbulo por el resto de sus días. Sus hombres fueron compensados con cerdos y dinero.

Ching Shih murió en 1844, se cree que tenía cerca de 70 años.

publicado en mamaejecutiva.net el 27 de abril de 2015
imagen en.wikipedia.org

viernes, 31 de mayo de 2013

Leonarda Martínez “La Carambada”.





Misteriosa mujer, guerrillera, asaltante que habitó en Querétaro y a la que una leyenda acusa de haber asesinado a Benito Juárez.
Armando Enríquez Vázquez.
De acuerdo con las actas policiales el 4 de Junio de 1884 fueron capturados en Querétaro un grupo de asaltantes de caravanas, asesinos y secuestradores, esta banda de finas personas era comandada por una mujer llamada Leonarda Emilia Martínez, quién como siempre, en menesteres de la nota roja tenía un apodo; La Carambada. Respecto al significado de la palabra no existe, otra información más que en algunas partes de América significa niña, y en otras cosa sin valor, así que pensemos que es la primera la que describe a la bandolera.
Leonarda nació en el pueblo llamado La Punta, hija de una familia de hacendados venida a menos, fue cedida por la madre para servir de dama de compañía de la Emperatriz Carlota, en esas épocas se enamora de un oficial imperial de nombre José Joaquín Rodríguez, quien es hecho prisionero en el sitio de Querétaro, condenado a morir por traidor. Leonarda entonces consigue una audiencia con el gobernador del Estado Benito Santos Zenea, incluso con el entonces presidente de la República Benito Juárez, a quienes pide clemencia para su amante la cual le es negada por ambos personajes y el oficial es fusilado. Entonces Leonarda, llena de odio y resentimientos, cambia de vida y se vuelve una asaltante en los caminos y pueblos cercanos a Querétaro. El reino de terror que impone se prolonga hasta 1884 cuando es capturada.
Se dice que para establecer su género y burlarse de sus asaltados La Carambada, finalizaba sus asaltos con acto de Flashing y mostraba los senos a las víctimas para que quedara claro que acababan de ser robados por una mujer.
Pero la leyenda de Leonarda Martínez, tiene muchas vetas. La Carambada, era a decir de algunas de sus víctimas una mujer de alrededor de treinta años de una belleza salvaje y la leyenda de esa  belleza es tal que hay quienes la han querido hacer amante del Emperador Maximiliano, que de acuerdo con esa vertiente de la historia, alguna vez levantó las sabanas del lecho de la queretana para observar su cuerpo y en otra ocasión interrumpió el baño de la dama de la corte. Si llegaron a más no está claro, hay quienes insisten que La Carambada nunca cedió a los deseos del emperador, pues su corazón pertenecía al oficial imperial.
Pero una de las leyendas principales en cuanto a la vida de esta mujer, dice que una vez que el perdón a José Joaquín le fue negado por Juárez y por Zenea, La Carambada juró vengarse y matar a los dos personajes. En la sierra de Querétaro una vieja chamana, le enseña el uso de hierbas de la región, entre ellas la de una planta que se conoce como veintiunilla y cuyo nombre científico es Asclepias curassavica, se dice que con esta planta, cuya flor es roja con amarillo y se da de manera natural a lo largo del año, se puede hacer un potente veneno de efecto retardado.
Leonarda tuvo acceso, por separado, tanto a una bebida de Zenea y en una reunión en casa de Sebastian Lerdo de Tejada, entonces presidente de la Suprema Corte de la Nación y sucesor directo de Benito Juárez en caso de que el Presidente muriera, a la copa del presidente. Cuenta la leyenda que Lerdo de Tejada observó como la mujer suministraba dos  gotas del veneno en la bebida de Juárez, y le sonrió a La Carambada, sabiendo que de una manera fortuita estaba más cerca de la presidencia del país.
21 días después de haber bebido el licor envenenado, tanto Juárez, como Zenea, cada cual en su momento habría de morir. Leonarda regresó a hacer de las suyas en los caminos queretanos. Por supuesto que la historia oficial no registra ninguno de estos encuentros y menos sospecha que el Presidente Juárez haya sido asesinado.
 La noche de su captura o dos años después, la fecha no queda clara. Lo que sí se sabe es que en 1884 es capturada, al ser trasladada de una prisión a otra, la patrulla que la escolta es víctima de un grupo de rebeldes, tal vez tratando de rescatar a Leonarda, ella recibe cinco tiros y es abandonada en la morgue para que se le practique la autopsia. Al día siguiente cuando unas monjas se disponen a limpiar el cuerpo de la bandolera se sorprenden al descubrir que aun está viva. Leonarda tiene entonces tiempo de confesarse y morir en la gracia del Señor.
A finales de siglo en la zona de Querétaro se cantaba el corrido de La Carambada que cuenta las andadas de la bandolera y sitúa su captura en una fiesta donde con gran agilidad Leonarda bailaba con cuchillos amarrados a los tobillos.

publicado en the pink point.com.mx el 28 de Mayo de 2013
Imagen: conabio.gob.mx

jueves, 6 de diciembre de 2012

Stephanie St. Clair, la mujer que enfrentó a la Mafia



En plena época de la prohibición, cuando los italianos, irlandeses y judíos trataban de hacerse de territorios en todos los Estados Unidos, una mujer negra en Harlem, los confrontó administrando y defendiendo sus propios negocios ilegales.
Armando Enríquez Vázquez
Eran los años de la prohibición. Luciano, Torrio, Dutch Schultz, Lansky, Luciano, Masseria, se disputaban la distribución y el control de alcohol y drogas a lo largo y ancho de los Estados Unidos, así como la prostitución y la trata de personas. En Harlem, Nueva York, sin tanto escándalo, una mujer comenzaba a amasar una fortuna que pronto llamaría la atención de los mafiosos. Curiosamente una mujer negra en tiempos donde el racismo todavía no era bien visto en los Estados Unidos.
Stephanie St, Clair, fue el nombre de esta extraordinaria mujer, nacida en La Martinica en 1886, llegó a los Estados Unidos en 1912, procedente de Marsella. Saint Clair, rápidamente se unió a la pandilla de los “Cuarenta Ladrones”, una pandilla de irlandeses formada a mediados del siglo XIX y que es considerada por muchos como la primera pandilla en Nueva York. Los miembros de los “Cuarenta Ladrones” eran conocidos por violentos y despiadados, las mismas organizaciones delictivas italianas no se atrevían a oponérseles. Hay quienes dicen que St. Clair llegó a ser la jefa de la pandilla por un tiempo.
En 1922 Stephanie, invirtió en la lotería de números en Harlem, la cual consistía en que los jugadores escogieran tres números y el ganador se llevaba una ganancia sustancial, como ejemplo si el número costaba un dólar la persona podía ganar 600 dólares, varias loterías se jugaban a la semana en Harlem, incluso en los mejores momentos del juego se llegaban a jugar varias al día. Al inicio la Inversión de St. Clair en esta estafa fue de 10,000 dólares de su propia bolsa, pero en pocos meses estaba ganado millones de dólares en las loterías que no costaban un dólar por número, sino cinco o diez centavos. Se dice que en un año había ganado 500 millones de dólares.
Stephanie comenzó a ser conocida como “Madame St. Clair”, “Queen”, “Queenie” y algunos llegaron a llamarla “Dragon Lady”. Una mujer alta y despiadada, que se abrió paso en el crimen organizado de Nueva York que era dominado por hombres blancos. Al final de la prohibición y con la baja en los negocios que para muchos que implicó la legalización del alcohol, los mafiosos neoyorquinos voltearon la mirada hacia lo que sucedía en la comunidad negra. El Famoso Dutch Schultz comenzó a cobrar una cuota a los corredores de la lotería en Harlem, sin embargo St.Clair y su lugarteniente y asociado Bumpy Johnson, se negaron a pagar por lo que fueron asediados y atacados por la gente Schultz a manera de intimidación. Finalmente Bumpy Johnson buscó una alianza con Lucky Luciano y logró hacer un trato con el que él velaba por los intereses de las Cinco Grandes Familias en Harlem. Bumpy trató también de persuadir a St. Clair de unírsele en el negocio con los italianos, al principio ella rechazó la invitación de Bumpy y decidió mantenerse por su cuenta. Bumpy, continuó por un tiempo cuidando los intereses de su antigua jefa.
También a principios de la década de los años treinta Stephanie St. Clair fue una pieza importante en contra de la policía de Nueva York. Cuando empezaban los problemas con Schultz, los policías a los que St. Clair sobornaba  comenzaron a traicionarla y arrestar a sus corredores. Schultz y sus socios italianos buscaron todas las maneras para intimidar y acabar con el negocio de la rebelde St. Clair. Entonces St. Clair decidió atacar utilizando a la prensa local y pago varias notas en las que acusaba a la policía de Harlem de corrupción. La respuesta por parte de las autoridades fue inmediata y St. Clair fue arrestada, acusada de juego ilícito y sentenciada a ocho mese de prisión. Una vez liberada la mujer pidió testificar en el Comité Seabury, que se acaba de constituir y cuyo objetivo era desenmascarar la corrupción de policías y jueces en Nueva York. El Testimonio de St. Clair decía que de 1923 a 1926, ella había pagado a la policía de Harlem más de seis mil dólares para evitar arrestos y proteger a todos aquellos involucrados en sus loterías y que a pesar de ello la policía había arrestado a algunos de sus hombres. El testimonio al parecer o es le pareció a St. Clair fue en vano, por lo que decidió apelar al alcalde de Nueva York: Jimmy Walker. Se entrevistó con él y le puso sobre la mesa los problemas que tenía con Schultz, pero esta entrevista tampoco tuvo resultado alguno ya que Walker quien también era investigado por el comité Seabury, renunció a su cargo y huyó a Europa.
Así que llegó un momento en que los atentados por parte de Schultz eran tantos que St. Clair no tuvo más que negociar con él por el bienestar del negocio. Incluso Schultz llegó a poner precio a la cabeza de St. Clair y ella tuvo que vivir escondida durante un tiempo. En 1935 Schultz fue asesinado por orden de los grandes jefes de la Mafia. Stephanie St. Clair aprovechó para mandar u telegrama a la cama del hospital donde Schultz agonizaba, el texto era sencillo y conciso: Cosechas lo que sembraste. 
Tras la muerte de Schultz St. Claire continuó operando pero comenzó a bajar su ritmo de trabajo, en la década de los años cuarenta Bumpy, se convirtió en el líder de la mafia en Harlem.
Poco a poco St. Clair comenzó a abandonar las actividades ilícitas. La relación con Bumpy  parece que se mantuvo a lo largo de la vida de ambos personajes. Bumpy murió en 1968. Stephanie St.Clair lo hizo en 1969.
Foto: blackpast.org
Publicado en thepinkpoint.com.mx el 5 de diciembre de 2012

jueves, 29 de noviembre de 2012

Bonnie Parker una leyenda del crimen



Sólo tenía 24 años, el día que ella y su pareja romántica y en el crimen fueron acribillados en una emboscada que terminaría por convertirla en una de las mujeres emblemáticas de la época de la Gran Depresión en los Estados Unidos.
Armando Enríquez Vázquez
…Nadie los cree inteligentes, o que estén desesperados.
Sólo saben que la Ley siempre gana.
No es la primera vez que les disparan;
Y tienen claro que la muerte
Es el precio del pecado.
Algún día caerán juntos
Y serán enterrados brazo con brazo.
Para pocos será una pena.
Para la justicia será un alivio,
Pero para Bonnie y Clyde será la muerte.
The Trail’s End
Bonnie Parker
Bonnie Parker fue una buena estudiante, que amaba las letras y ganó premios de literatura, en oratoria así como en deletrear palabras, sin embargo, harta de su vida y de la escuela decidió abandonar la escuela y casarse unos días antes de cumplir los 16 años. Bonnie nació en 1910 en Rowena, Texas. Su padre trabajaba fabricando ladrillos, pero murió cuando Bonnie, que era la segunda hija de tres, tenía cuatro años. La madre entonces se mudó con sus hijos a la casa de sus padres en los suburbios Dallas, Texas. Y trabajó como costurera.
El esposo de Bonnie era un muchacho de su edad, juntos abandonaron la escuela. Su nombre era Roy Thornton. Para sobrevivir Roy se dedicó al robo y entre las ausencias de casa y su paso por diferentes penitenciarias los caminos de los esposos se fueron separando. Al parecer la última vez que se vieron fue en 1929. Bonnie trabajó entonces como mesera en un pequeño restaurante de Dallas.
En 1930 Bonnie conoció a Clyde Barrow en la casa de unos amigos en común, dicen que fue amor a primera vista, que ambos sintieron la gran atracción el uno por el otro. A las pocas semanas Clyde fue arrestado y condenado a pasar dos años en la cárcel. Un poco después de un mes de haber sido sentenciado Clyde escapó de la prisión con una pistola que Bonnie le proporcionó en una de sus visitas. Sin embargo, la felicidad de la pareja no duró mucho tiempo y a la semana de haber escapado Clyde fue reaprendido y esta vez condenado a 14 años de prisión en una granja prisión llamada Eastham. La vida en prisión resultó insoportable para Clyde y creyendo que si sufría un accidente la condena le sería reducida le pidió a otro reo que le cortara los dedos del pie con una hacha, aunque sólo perdió dos dedos, eso fue más que suficiente, no para su traslado a otra cárcel o para reducir su condena, sino para que Clyde fuera liberado bajo palabra. Pero a Clyde le gustaba la vida fácil así que una vez fuera de la cárcel y en cuanto su pie sanó, regresó a las andadas, asaltando bancos, pero sobretodo pequeños comercios. Clyde se volvió sanguinario y no tenía problema en matar tampoco. Durante los siguientes dos años la banda encabezada por los amantes, cometió crímenes en Texas, Nuevo México, Oklahoma, Luisiana y Missouri, siempre operando en zonas cercanas a las líneas que delimitaban el territorio entre los estados, pues en esa época ningún policía podía cruzar las fronteras estatales para perseguir criminales.  
En Abril de 1933 la pareja alcanzó la notoriedad de la cual después surgiría la leyenda y la idealización de los personajes, cuando tras una balacera, tuvieron que abandonar junto con algunos de sus cómplices, un escondite en el pueblo de Joplin, Missouri, la policía descubrió, entre otras cosas, rollos de película fotográfica sin revelar, qué cuando la policía reveló vio finalmente la verdadera cara de la pareja, La autoridad hizo públicos las fotografías, la gente comenzó a contar la leyenda de estos dos criminales. Las fotos muestran a la pareja besándose, a Bonnie con una metralleta en mano, con cigarrillos. Las fotos no sólo sirvieron para darle cara a los criminales, también funcionaron para que mucha gente los identificaran. A partir de ese momento el cerco comenzó a cerrarse en la banda de Clyde y la suerte empezó a terminarse para la pareja. En Junio de 1933, tuvieron un accidente automovilístico cuando sin darse cuenta Clyde se metió en un puente en reparación, él y un cómplice salieron ilesos del accidente, pero Bonnie quedó atrapada en el auto que comenzó a incendiarse, un par de campesinos que pasaban por el lugar la rescataron, pero Bonnie sufrió quemaduras en las piernas. Un mes después la banda se registró en un pequeño hotel campestre a las afueras de un pueblo llamado Platte City en Missouri, algunos de los visitantes reconocieron a Bonnie y a Clyde y llamaron a la policía. La banda escapó, tras una balacera y  algunos miembros de la banda heridos, fueron a refugiarse en el estado de Iowa en un parque llamado Dexfield Park, pero los habitantes locales los reconocieron una vez más y de nuevo una balacera. En esta ocasión sólo Bonnie, Clyde y otro de sus cómplices llamado W.D. Jones, lograron escapar y durante los siguientes meses sobrevivieron atracando pequeños comercios en una zona totalmente diferente a zona central del sur de los Estados Unidos donde acostumbraban operar. Durante esos meses cometieron sus asaltos y crímenes en la zona central del norte de los Estados Unidos. En Illinois, Wisconsin y Minnesota.
Bonnie Parker y Clyde Barrow eran muy unidos a sus familias y acostumbraban visitar a las madres de ambos, eso sin contar que hermanos y primos de Clyde formaban parte de la banda. A principios de 1934 Clyde planeó sacar de la prisión de Eastham a un amigo y cómplice, así que la banda regresó a Texas, la fuga fue un éxito y terminó con la muerte de uno de los guardias y la fuga de mucho más reos de lod que pretendía liberar la banda.
La policía capturó a uno de los antiguos cómplices de la pareja; W.D. Jones, quién les contó acerca de las visitas de los bandidos a sus familiares, así que el resto fue esperar. Sabían que en su camino iban a visitar al padre de uno de los reos liberado en Eastham. Así, que la mañana del 23 de Mayo de 1934, seis policías llegaron antes a la granja del padre y le confiscaron una camioneta que llevaron a la carretera, fingieron que la camioneta había sufrido un accidente y se metieron dentro de ella, al ver el carro de la pareja venir, los agentes saltaron a la carretera y comenzaron a disparar. La emboscada funcionó esta vez, Bonnie y Clyde murieron, más de 130 balas fueron encontradas en el automóvil.
Entre los policías que estuvieron en la emboscada, había uno de nombre Ted Hinton, que años antes había sido cartero y cliente regular del restaurante donde Bonnie había sido mesera. Años después al recordar la emboscada Hinton confesó, que cada uno de los seis policías que estuvo aquella mañana en el tiroteo llevaba consigo una escopeta, un rifle automático y pistolas, todos vaciaron las cargas de todo su armamento en el Ford de la pareja de criminales.
El carro con los cadáveres fue remolcado hasta Dallas donde miles de personas esperaban para ver los cuerpos de Bonnie y Clyde que permanecieron dentro del auto durante todo el trayecto. El poema se había vuelto realidad y a pesar de la última estrofa y por voluntad de cada una de las familias, los cuerpos no fueron enterrados juntos sino en dos cementerios, alejado uno del otro.
Roy Thornton, el esposo del cual Bonnie nunca se divorció, estaba cumpliendo una condena cuando Bonnie murió. Al enterarse de su muerte Roy declaró: Me da gusto que hayan muerto de esa manera. Es mucho mejor que ser capturados.
Al momento de su muerte Bonnie llevaba aun su anillo de matrimonio.
En lápida de Clyde Barrow se puede leer una frase sin chiste: Se fue pero no será olvidado. El epitafio de Bonnie, como ella, como su vida, es más poético: Cómo las flores a las que el sol y el rocío hacen más dulces, así el mundo es más brillante por la vida de personas como tú.
Publicado en thepinkpoint.com.mx el 28 de noviembre de 2012
Foto: cnbc.com