miércoles, 11 de enero de 2017

Luz Bonequi la primera telegrafista que se recibió en México.



Entre las sorprendentes mexicanas del siglo XIX, vale destacar a esta dedicada telegrafista que antecedió los esfuerzos de Margarita Chorné y Matilde Montoya por ser profesionista.
Armando Enríquez Vázquez
De entre la mujeres más importantes y menos reconocidas en nuestro país sin duda encontramos a Laureana Wright de Kleinhans, las llamadas feministas y los historiadores post- revolucionarios se han encargado de eclipsar y anular a esta ejemplar mexicana de apellidos extranjeros. Entre las muchas cosas que Laureana hizo se encuentra la redacción de un libro llamado Mujeres Notables Mexicanas que se publicó de manera póstuma en 1910.
En este libro la taxqueña escribió acerca de mujeres trascendentales en la historia de México desde la época prehispánica y hasta el siglo XIX. Entre las vidas narradas por Laureana Wright se encuentra la de Luz Bonequí, la primera mujer profesionista en México, incluso podríamos decir que Luz Bonequi fue la primera geek en nuestra historia.
Aunque existen muchas referencias a Luz Bonequi en la literatura feminista mexicana, casi todo lo que sabeos de ella es lo que escribió Laureana Wright y corresponde a una época en la que la telegrafista aún vivía.
Luz antecedió a Matilde Montoya, nuestra primera médico y a Margarita Chorné y Salazar nuestra primera dentista y a quien en muchos lugares se describe como la primera profesionista en Latinoamérica. Luz Bonequi nació en Oaxaca el 18 de abril de 1857. La tecnología del telégrafo había llegado a nuestro país una década antes y la primera línea telegráfica en México se instaló tan sólo seis años de su nacimiento. Hija de una familia muy conservadora y al parecer de medios económicos normales, Bonequi recibió toda su instrucción primaria de tutores privados contratados por sus padres. Recluida en su casa permaneció hasta los 25 años, víctima de la tradición mexicana machista y esas llamadas buenas costumbres que nada bueno han aportado jamás, si no oscurantismo y perversión. Luz se rehusó siempre al matrimonio por lo que raro para finales del siglo XIX a los 25 años aún se encontraba soltera y preocupada ante la idea de volverse una carga económica a futuro para sus padres, debido a su nula instrucción. Luz Bonequi hablando, suplicando y haciendo entrar en razón a su padre, logró finalmente el permiso para trasladarse a la Ciudad de México para estudiar un oficio. ¿Por qué y cómo llegó esta joven oaxaqueña a interesarse por la telegrafía? Es algo de lo que nada se sabe.
Para sorpresa de Bonequi, al llegar a la Ciudad de México se enteró que ninguna escuela para mujeres ofrecía la materia de telegrafista, esta sólo se podía cursar en la Escuela Nacional Preparatoria. Sin embargo, el director de la misma se negó a aceptar a Luz Bonequi al considerar que la joven solamente sería motivo de distracción entre los estudiantes y motivo de escándalo para la institución. La joven encontró apoyo en la persona de Ignacio Mariscal, su paisano y protector, quien fungió como Ministro de Relaciones tanto de Porfirio Díaz como de su títere Manuel González. Mariscal habló con Alfonso Herrera, director de la Escuela Nacional Preparatoria y le recomendó ampliamente a Luz Bonequi, Herrera a su vez habló con los profesores y Luz Bonequi fue aceptada en la institución. Desafortunadamente para ella, tuvo que esperar un año, puesto que con el tiempo perdido en los trámites burocráticos las clases de la Escuela se encontraban ya avanzadas.
Luz Bonequi inició clases en 1883 y al año siguiente, tras haber cursado dos años los cursos para telegrafista, se graduó como telegrafista. En 1885 comenzó a trabajar en la Oficina Central de Telégrafos, en donde de acuerdo con el texto de Laureana Wright, hizo carrera y para cuando la autora mexicana escribió el texto sobre ella, Luz Bonequi ejercía como Agente del Gobierno en la Compañía Telegráfica Mexicana. Nombramiento que recibió directamente de Porfirio Díaz.
Desgraciadamente, con la muerte de Laureana Wright en 1896, la historia de Luz Bonequi parece desvanecerse en la noche de los tiempos. Solo se sabe, una vez más por lo textos de Wright, que Bonequi ayudó e impulsó a una hermana menor de nombre Josefina a estudiar teneduría de libros, inglés y perseguir la carrera de comercio. Sin duda, resulta una verdadera lástima que la historia de esta mujer a la que atraía el desarrollo tecnológico de su época haya sido despreciada por historiadores oficiales y no oficiales. Así como en el siglo XIX, se creía que el deber de la mujer se limitaba a las cuatro paredes de su casa, parece que los especialistas del siglo XXI creen que las mujeres mexicanas sólo han destacado en el arte y las humanidades.

publicado en mamaejecutiva.net el 2 de enero de 2017