miércoles, 8 de enero de 2014

2014.





Empieza el año en que veremos si las reformas estructurales permiten que el país despegue. Que el sexenio inicie y que los mexicanos estemos tranquilos de nuevo. 

Armando Enríquez Vázquez

Me da la impresión que el lobbying en el extranjero ha sido exhaustivo, que la mercadotecnia y las relaciones públicas han sido trabajadas hasta el cansancio fuera de nuestras fronteras, para lograr muy poco, que como acostumbran nuestros gobiernos se exageran las visiones extranjeras para nuestra calmar la conciencia colectiva en algo que al resto del mundo ni le entusiasma tanto, ni le compete: La reforma energética, que como el resto de las reformas estructurales, está aquí a pesar de lo que muchos mexicanos piensen, a pesar de no haber sido discutida, explicada, ni valorada por especialistas, investigadores y mucho menos la sociedad.
Desgraciadamente, ni siquiera está clara y se puede decir  que es una especie de ente materializándose, porque las leyes secundarias están por escribirse, que tiene graves omisiones en tanto al futuro de la energía en México y la utilización de recursos renovables para la generación de la misma es cierto, como si lo que les urgiera es crear las reglas para el moribundo negocio del petróleo.
Desgraciadamente las reformas, tan cacareadas y vitales para un crecimiento que proyecte a México a un futuro próspero, apenas son enmiendas que solucionan problemas inmediatos, pero que olvidan ver hacía adelante. Resultado de las serviles cámaras de legislativas de nuestro país, acostumbradas a trabajar como títeres, manipulados diputados y senadores por sus amos, ya sean políticos o empresariales, son incapaces de cuestionar y analizar a titulo representantes del pueblo aquello que votan, y levantan la mano con la inercia que un borrego sigue al resto de la manada. Diputados y senadores se consuelan cobrando su dieta y al final del día produciendo los vergonzantes spots con los que pretenden hacernos creer a los mexicanos no sólo que su escasa labor y productividad tienen un sentido, sino que además piensan que los mexicanos debemos estarles agradecidos por discriminarnos.
A pesar del poder legislativo, espero que las reformas funcionen, que sean un inicio, que queden lo menos peor hechas posible, para poder ver el sexenio de regreso del PRI al frente de la nación despegar, para que los mexicanos que votaron por el PRI y los que no lo hicimos podamos estar tranquilos  de que el país comienza a caminar en beneficio de la mayoría y no de la oligarquía que pretende beneficiarse de las reformas.
En teoría podremos pronto ver nuevas cadenas nacionales de televisión que acaben con ese poder factico que durante muchas décadas ha representado Televisa y en menor medida TV Azteca. Claro que Internet, con su pluralidad y gama de voces se encargará de hacer desaparecer a la prensa parcial y servil del país, si es que la baja en sus ventas no lo hace primero, y tras un poco de tiempo con la misma televisión abierta.
Nuestra educación deberá ser mejor para no estar en los niveles de ignominia en los que nos encontramos a nivel mundial y para ello necesitamos seriedad por parte del gobierno federal al enfrentar a los grupos de choque que hoy forman ciertas secciones del magisterio reacias a ser evaluadas y demostrar que tiene la capacidad de fomentar la lectura y las ciencias a los niños y adolescentes mexicanos. La reforma educativa ha olvidado hasta el momento la necesidad de dar un mayor presupuesto y apoyo a las universidades públicas del país y al desarrollo por parte de las mismas de sistemas de educación a distancia que ayuden a aliviar el problema de la saturación de los campus.
La reforma hacendaria que muy lejos de serlo se conforma con ser otra de esas misceláneas fiscales anuales, tiene que ser revisada y evaluada para que al final sea un motor que mueva a los grandes contribuyentes a seguir invirtiendo en el país, a los pequeños a ahorrar. Una reforma que ponga en movimiento el dinero en el país y no un extraño monstruo que intenta atacar problemas de salud a través de los impuestos.
No todo debe partir de los políticos y esos castillos de poder en los que se han convertido los partidos políticos, que desprecian e ignoran a los votantes y el bienestar del país anteponiendo los intereses de ese clan que conforman y que tienen como árbitro parcial al antiguo IFE hoy INE. Con un poco más de esfuerzo y trabajo por parte de la ciudadanía se puede lograr una reforma política que elimine las elitistas reglas con las que un legislador pretende hacer del resto de la ciudadanía mexicanos de segunda, así como a esas rémoras del sistema político mexicano llamada legisladores plurinominales. La reforma política no puede ser hecha a modo de aquellos que desde hace más de 60 años se han dedicado a saquear al país, tanto gobiernos en el poder como partidos de oposición todos puestos con la mira en el erario público y las prebendas que les da el ejercicio del poder. Se necesita que funcione la consulta ciudadana y que la voz de la mayoría pueda opacar los intereses de las minorías.
2014 representa un reto para esa seguridad cada día más minada y a las políticas que de acuerdo con los organismos internacionales sigue siendo la misma, y por lo tanto ineficaz e ineficiente, que en los dos sexenios pasados. Lo que pasa es que hoy los medios parecen estar “convenientemente” más callados al respecto, pero la verdad sea dicha con la aparición y control de grupos de autodefensa en ciertas zonas de Michoacán y Guerrero es claro que estamos peor que hace un año.
Quedan en el tintero una reforma al campo y a la producción alimentaria que asegure la autosuficiencia en la materia para nuestro país. Una reforma que promueva la investigación científica a todos los niveles para poder crear patentes y productos que vender al mundo, que haga de miles de jóvenes mexicanos deseosos por estudiar investigadores en lugar de burócratas del sistema. Una reforma en materia promoción interna de nuestra cultura, historia y arte que tan menospreciada ha sido por los dos sexenios panistas y los canales de televisión abierta en general. Una reforma en salud que fortalezca los beneficios y acabe con la fallas del sistema de salud pública y desaliente a los monopolios hospitalarios dedicados a lucrar con la enfermedad. 
En 2014 debemos exigir a los gobernantes y sobre todo a los legisladores que se pongan a trabajar en el futuro de nuestro país y que no se vayan a dormir medio año esperando el milagro de que los ratones verdes hagan un papel digno en el mundial, ni cualquiera otra tarugada que nos pretenda vender Televisa que para eso creo a un presidente y que están muy  por debajo de lo que son los actos de gobierno y gestión de un país.

publicado por blureport el 6 de enero de 2014
imagen: ch-vere.com