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sábado, 18 de enero de 2020

Sammy Baugh el primer superestrella de los Pieles Rojas.




A finales de la década de los años treinta llegó a los Pieles rojas el quarterback que habría de conducir al equipo por 16 temporadas y darle sus primeros dos campeonatos de la NFL.

Armando Enríquez Vázquez

Entre los jugadores de la antigua NFL, también existieron superestrellas que los jóvenes de hoy desconocen o menosprecian porque creen en la actual espectacularidad del juego y tienden a olvidar que sin toda la ingeniería que sustenta a los jugadores y su preparación en estas fechas, los jugadores de antaño tenían una carrera más llena de golpes directos y de menos protección y como Sammy Baugh multiposicional.
Sammy Baugh es sin duda una de las figuras fundacionales de la franquicia de los Pieles Rojas de Washington y uno de los jugadores más queridos entre los aficionados de hueso colorado del equipo de la capital norteamericana.
Baugh nació en una granja cerca del poblado de Temple en el estado de Texas en Estados Unidos, el 17 de marzo de 1914. Durante su época como jugador colegial Baugh jugó con la Universidad Cristiana de Texas, tras haber perdido una beca por una lesión que tenía en la Universidad de Estatal de Washington para jugar beisbol.
Al finalizar su etapa colegial Sammy Baugh fue reclutado por los Pieles Rojas de Washington en 1937, ese mismo año debido a problemas económicos la franquicia fundada por George Preston Marshall en 1932 con el nombre Bravos de Boston y que al año siguiente había cambiado de nombre por el de Pieles Rojas, cambió su sede y se estableció en Washington. Aunque en teoría Baugh era un corredor, desde un principio ocupó el puesto de quarterback. 1937 no sólo fue el año del cambio de sede de los Pieles Rojas, fue también el año en que los Pieles Rojas del brazo de Baugh conquistaron su primer campeonato de la NFL. Baugh es uno de aquellos grandes jugadores que jugaron a la ofensiva, defensiva y equipos especiales. Su apodo era Slingin Baugh, se traduce como la Honda Baugh.
Baugh lanzó en su primera temporada para 1127 yardas y 8 anotaciones, corrió 240 yardas en toda la temporada y anotó un solo touchdown, pero eso fue suficiente para ganar la División Este de la NFL y su lugar para disputar el juego de campeonato en contra de los Osos de Chicago, ganadores de la División Oeste. Los Pieles Rojas tenían un récord de 8 ganados y 3 perdidos, Los Osos nueve ganados, un perdido y uno empatado, lo que convertía al equipo de la Ciudad de los vientos en favorito, además el juego se llevó a cabo en Wrigley Field que entonces era casa no sólo de los Cachorros en las ligas mayores, sino también de los Osos. El 12 de diciembre de 1937. Los Pieles Rojas ganaron el juego por marcador de 28-21. Ese día Sammy Baugh completó 18 de 33 pases, 3 de ellos fueron de anotación, logró 335 yardas y otras 6 las consiguió en sus cuatro carreras. Ese día Baugh se convirtió en el héroe de los Pieles Rojas y fue el inicio de su carrera legendaria.
Cinco años después en 1942, durante la primera temporada afectada por la II Guerra Mundial y que resultó en mermas entre los jugadores de la NFL que se unían al servicio militar. Los Pieles Rojas disputaron una vez más el campeonato de la NFL con los Osos de Chicago por tercera vez en ese periodo de tiempo. En 1940 los dos equipos se enfrentaron en la casa de los Pieles Rojas el Griffith Stadium, los Pieles Rojas fueron humillados con lo que hasta hoy es el marcador más humillante en una final de la NFL. 73 – 0. Sammy Baugh fue interceptado en dos ocasiones esa tarde y lanzó 17 pases, completó 10 y logró 102 yardas. Uno de los pases que lanzó esa tarde a la zona de anotación fue soltado por el jugador al que iba dirigido, de acuerdo con el sitio del Salón de la Fama, cuando un reportero le preguntó a Baugh, si en caso de que el receptor hubiera atrapado el ovoide esto hubiera cambiado el marcador, el quarterback contesto: Si. El marcador final hubiera sido 73-7.
Así en 1942 el juego por el campeonato de la NFL regresó a Griffith Stadium, esa temporada los Osos habían terminado con diez ganados y un perdido, los Osos por su lado habían tenido una temporada perfecta al ganar los 11 encuentros en su calendario, una vez más eran los favoritos y nadie, en especial los jugadores de Washington, había olvidado la paliza de dos años antes. Pero la tarde del 13 de diciembre de 1942, los Pieles Rojas ganaron a los Osos, aunque por un marcador más modesto de 14-6. Sammy Baugh lanzó esa tarde 13 pases, completo 5 para 63 yardas, una anotación y fue interceptado en dos ocasiones. Fue el segundo y último campeonato para Baugh. Los Pieles Rojas no volvieron a ganar un campeonato de la NFL en 41 años hasta el Superbowl XVII, en el que enfrentaron a los Delfines de Miami.
Baugh, sin embargo, volvió a llevar a los Pieles Rojas al juego de campeonato en dos ocasiones. En 1943, perdieron de nuevo frente a los Osos en Wrigley Field por marcador de 41 -21. En 1945 perdieron por un punto en contra de los Carneros de Cleveland 15-14, el encuentro se llevó a cabo en el estadio municipal de Cleveland, casa de los Carneros. Ese fue el último juego de campeonato que jugó Baugh. Sammy Baugh fue el primer quarterback en mandar 6 pases de touchdown en un solo juego, en 1943 frente a los Dodgers de Brooklyn y repitió la hazaña en 1947 jugando contra los Cardenales de Chicago.
Sammy Baugh jugó en la defensiva de los Pieles Rojas desde 1940 como profundo sus números en esa posición le dan 31 intercepciones y 21 fumbles recobrados.
La carrera de Baugh continuó hasta 1952, a lo largo de sus 16 temporadas en la NFL Baugh lanzó 21,886 yardas, 187 anotaciones, su pase más largo fue de 86 yardas y fue interceptado en 206 ocasiones, como corredor logró 325 yardas con temporadas en cifras negativas y sólo 9 anotaciones. A partir de 1939 Sammy Baugh también se encargaba de las patadas de despeje de los Pieles Rojas.
En 1943 Baugh fue el líder de la Liga en pases al lanzar 239 pases, completar 133 para 1754 yardas. También fue líder esa temporada en patadas de despeje con un promedio de 45.9 yardas por patada y en intercepciones con 11, dominando así los tres departamentos en los que jugaba; ofensiva, defensiva y equipos especiales. De hecho, existen departamentos dentro de las patadas de despeje en los que el nombre de Sammy Baugh aún se mantiene como líder. Es el hombre con más temporadas lidereando la especialidad con cuatro temporadas de 1940 a 1943, lo que también lo convierte en el pateador con lidereando la Liga con más temporadas en su departamento de manera consecutiva con esas mismas cuatro. Además, en 1940 logró establecer otro récord que aún vigente; el promedio de yardas por patada con 51.40 en una temporada.
Una vez retirado como jugador se preparó para ser entrenador y regresó al emparrillado en 1960 para dirigir al equipo de la recién formada AFL Titanes de Nueva York, equipo en el que permaneció dos temporadas. En 1964 fue contratado por los Petroleros de Houston y esa fue su única temporada al frente de los texanos.
En 1963 fue inducido al naciente Salón de la Fama del Futbol Americano Profesional. El sitio enmarca la página de Sammy Baugh con la frase: El dinero no era tan importante para mí. Me divertí mucho jugando futbol. Obviamente Sammy Baugh es miembro de aro de honor en el interior del estadio de los Pieles Rojas de Washington.
Sammy Baugh vivió una larga vida y murió el 17 de diciembre de 2008 en Rotan, Texas a los 94 años.


imagen: es.wikipedia.org

sábado, 11 de enero de 2020

De nombres y fanáticos en la NFL. (2)




Existen seguidores que van más allá de un equipo y demuestran su admiración por un solo jugador, o un grupo de ellos.

Armando Enríquez Vázquez

Hace más de un año escribí acerca de algunos de los diferentes apodos que se dan en la NFL, pero desde el momento en que comencé tenía claro que habría más de una entrega. Además de los aficionados de los equipos que crean sus clubs, existen aquellos que se dedican por razones claras y otras extrañas a seguir y apoyar a un solo jugador o a un grupo de ellos.
Uno de estos grupos que llamaba mi atención en mi infancia, tal vez por la intrascendencia del jugador a quien animaban estos fanáticos, eran Los Gorilas de Gerela. Roy Gerela era el pateador de goles de campo de los Acereros de Pittsburgh. Gerela llegó a los Acereros en 1969, de origen canadiense había estudiado en la Universidad Estatal de Nuevo México, su carrera profesional fue bastante común. En 1969 fue la cuarta selección de los Petroleros de Huston y en 1971 pasó a un equipo que tenía décadas de ser intrascendente, aún así logró llamar la atención desde su primer año con los Acereros: un hombre llamado Bob Bubanic, quien alquiló primero un disfraz de gorila, con los años compró el disfraz comenzó a animar al pateador. Un grupo de amigos se unieron a Bubanic, se sentaban en uno de los extremos del Estadio apoyando al pateador y tratando de distraer a los pateadores oponentes cuando intentaban anotar en ese poste. En 1979 Roy Gerela fue despedido de los Acereros y jugó una última temporada con los Cargadores de San Diego.



De la misma manera que Gerela, otros de sus compañeros en los Acereros tenían grupos de aficionados que los apoyaban de manera personal. Franco Harris el legendario corredor de los Acereros tenía un grupo de fans que se llamaban: El Ejercito Italiano de Franco, Creado por dos empresarios locales aficionados de los Acereros Pittsburgh, Tony Stagno y Al Vento quien desde la llegada de Franco Harris al equipo en 72 decidieron apoyar al jugador cuya madre era italiana, Harris, procedente de Penn State fue la treceava selección en la primera vuelta del Draft de 1972. El Ejército Italiano de Franco, incluía además de los dos empresarios de ascendencia italiana a otros muchos miembros de la comunidad italiana de Pittsburgh, se sentaban cercanos al medio campo y hacían una especie de pequeña Italia, en esa zona, comiendo platillos italianos, bebiendo vino, ondeando una bandera de Italia y lanzando mal de ojo a los equipos enemigos. Los aficionados se paseaban con uniformes militares en jeeps afuera del estadio y se referían al corredor de los Acereros como el Generalísimo Franco. El grito de guerra de estos aficionados era: Run, Paisano, Run!
En el Estadio de los Tres Rios, antigua casa de los Acereros, había también un solitario aficionado Thaddeous Majzer que se convirtió en fan del Linebacker Jack Ham y colgaba un letrero en eslovaco en honor del jugador de la cortina de acero que se leía: Dobre Shunka. Que significa Buen Jamón y forma un extraño y bilingüe juego de palabras con el apellido Ham, jamón en español, del gran jugador de los Acereros. John Frenchy Foqua el otro corredor de los Acereros tenía como competencia a Ejército Italiano de Franco, a La Legión Extranjera de Frenchy, haciendo referencia a su ascendencia francesa.
En Washington un aficionado a los Pieles Rojas y con gran admiración por la defensiva conocida como The Hogs, llamado Michael Torbet, quien con el tiempo adoptó al apodo de Boss Hogette, durante una celebración de Halloween que se llevó a cabo en el asilo donde se encontraba su abuela, se disfrazó utilizando uno de los vestidos de la anciana. Añadió una nariz de cerdo y una peluca, esto le dio la idea junto con un grupo de amigos de animar a los defensivos de los Pieles Rojas disfrazados, con vestidos, pelucas, su nariz de cerdo, anillos que acompañaban sus gordas siluetas y abundante vello facial. Adoptaron entonces el nombre de Hoggettes, femenino de Hogs. Los jugadores se retiraron, pero los aficionados continuaron animando a los Pieles Rojas. El grupo de aficionados y su peculiar forma de vestirse llevaron a los creativos de Visa a realizar a principios del siglo un simpático comercial con un niño que observa a un viejo medirse vestidos de mujer en una tienda departamental y a su prejuiciosa madre que lo aleja del lugar. Al final descubrimos que el viejo es uno de Las Hogettes y está en el estadio de los Pieles Rojas. En 2013 Las Hogettes anunciaron su desaparición. A pesar de no aparecer en su disfraz en el estadio a partir de ese momento, el grupo de aficionados aseguró que seguirían apoyando a los Pieles Rojas en el estadio y fuera de él y contribuyendo a las causas filantrópicas con las que colaboraban y habían fundado.   



En las ciudades donde el invierno es severo con temperaturas bajo cero, nunca han faltado los aficionados borrachos que descamisados ven el juego o se pintan en el torso las iniciales del equipo, pero estos aficionados que muchas veces obtienen la atención de la cámara por unos segundos, viven su momento de gloria. Durante la primera década del siglo XXI, tres jóvenes de Wisconsin; Liz Gray y las hermanas Jen and Ashley Connors y más tarde se unió al grupo la prima de estas dos últimas Amanda, se volvieron famosas en las tribunas de Lambeau Field con sus tops de bikini amarillo, y sus carteles apoyando a los Empacadores de Green Bay y la rúbrica en sus mantas Bikini Girls, utilizando la G del emblema de los Empacadores como la inicial de Girls. Estas tres jóvenes llamaron la atención por un par de temporadas de los aficionados y periodistas en Wisconsin, incluso la revista Maxim anunció un número con una sesión fotográfica con las jóvenes, algo que nunca sucedió. En diferentes entrevistas las Bikini Girls se definieron como aficionadas de corazón de queso, antes que chicas buscando llamar la atención de la revista, lo que puede ser cuestionable, pues las jóvenes desaparecieron como aparecieron, al menos ya no se descubrieron en las temperaturas bajo cero del Estadio Lambeau. 
 Así y con mucho retraso termina la segunda entrega sobre los fans y los grupos que han creado pronto una tercera entrega sobre el tema.



imagenes: ebay.com
                 bleacherreport.com
                 grassrootmotorsport.com

sábado, 24 de noviembre de 2018

El día que los Pieles Rojas anotaron 10 touchdowns.




El impresionante duelo de ofensivas entre los Jefes de Kansas City y los Carneros de Los Ángeles con 105 puntos no es el juego con más puntos anotados en la historia de la NFL.

Armando Enríquez Vázquez

El 19 de noviembre de 2018 pasará a la historia de la NFL no por la cancelación del juego de lunes por la noche en la Ciudad de México debido al mal estado del pasto del Estadio Azteca sino por ser uno de los juegos más ofensivos en los casi 100 años de la Liga. En la mente de los aficionados mexicanos quedará grabada la fecha como lo que pudo haber sido el más espectacular juego de futbol americano de la NFL jugado fuera de territorio norteamericano. Claro, que eso no es así de fácil definir. Pero en la historia de la NFL quedará marcado como el día que un equipo que anotó más de 50 puntos en un partido no ganó el juego. Los Carneros de Los Ángeles vencieron a los Jefes de Kansas City por marcador de 54 a 51.
Lo curioso es que a pesar de haberse anotado 105 puntos a lo largo del encuentro y de que Patrick Mahomes, el joven quarterback de los Jefes, lanzó 6 pases de anotación, no es este el partido con más puntos en la historia de la NFL, y se queda en el tercer puesto de esta marca. En 2004 los Bengalíes de Cincinnati vencieron a los Browns de Cleveland por marcador de 58 a 48 anotando en total un punto más que en el juego del 19 de noviembre de 2018. El mayor número de puntos totales en un encuentro pertenece al encuentro celebrado entre los Pieles Rojas de Washington y los Gigantes de Nueva York celebrado el domingo 27 de noviembre de 1966 en el estadio de Distrito de Columbia. Ese día, hace casi 52 años, los Pieles Rojas apalearon a los Gigantes por marcador de 72 a 41, en el juego de la NFL que más puntos se han anotado: 113. Los Pieles Rojas son también el equipo que más puntos ha anotado en un encuentro con esos 72.
El quarterback de los Pieles Rojas era el legendario Sonny Jurgensen lanzó ese día sólo tres pases de anotación y solo 145 yardas totales por aire a diferencia de los 6 pases de anotación ya mencionados de Mahomes, junto con 448 yardas por aire y los 4 de Jared Geof, el quarterback de los Carneros de los Ángeles, que lanzó 379 yardas. En 1966 el juego fue más terrestre que aéreo como era la tradición de la vieja NFL, 4 anotaciones por tierra, 2 de A.D. Whitfield quien además anotó también el primer touchdown de los Pieles Rojas en un pase de Jurgensen. Joe Don Looney anotó también por tierra. Otra de un regreso de patada de Rick Harris de 52 yardas, Brig Owens uno de los safeties de los Pieles Rojas anotó un par de veces la primera recuperando un fumble y corriendo 62 yardas, más tarde una intercepción acarreada 60 yardas hasta las diagonales y un gol de campo hicieron los 72 puntos de los Pieles Rojas, Charlie Gogolak el pateador de los Pieles Rojas falló el punto extra de la primera anotación.  
Esa temporada los Pieles Rojas tuvieron un récord muy mediocre de 7 ganados y 7 perdidos, la final de la NFL ese año enfrentó a los Empacadores de Green Bay en contra de los Vaqueros de Dallas, el triunfo de los Empacadores los llevó a disputar y ganar lo que sería el primer Superbowl de la historia frente al campeón de la AFL los Jefes de Kansas City.
Los seis pases de anotación de Patrick Mahomes no fueron suficientes para romper el récord de pases de anotación en un solo juego; récord que tienen 8 quarterbacks a lo largo de la historia de la NFL con 7. De esos quarterbacks están activos en 2018 Drew Brees y Nick Foles. Mahomes comparte el 2º lugar junto con muchos otros quarterbacks que han lanzado 6 pases de anotación en sólo juego, entre ellos, Drew Brees, Tom Brady, Aaron Rodgers, Ben Roethlisberger, Mitchell Trubisky de los Osos de Chicago y Ryan Fitzpatrick todos ellos activos aún. Lo cierto es que Patrick Mahomes en su primera temporada ya tiene dos juegos con 6 anotaciones, el primero de ellos fue el 16 de septiembre pasado frente a los Acereros de Pittsburgh en el encuentro que ganaron los Jefes con marcador de 42 puntos a 37.
La temporada aun no termina y Mahomes puede lograr otros números impresionantes, lo que sí veo difícil es que los Jefes o cualquier otro equipo rompa el récord en un futuro cercano el récord de 72 puntos de los Pieles Rojas.


imagen: thegoldsheet.com

sábado, 7 de julio de 2018

Joe Bugel y los exitosos Cerdos de los Pieles Rojas de Washington.




En los tres Superbowls que han ganado los Pieles Rojas de Washington uno de los factores más importantes fue la línea ofensiva, conocida como Los Cerdos.

Armando Enríquez Vázquez

El futbol americano es un deporte donde las individualidades se acrecentan muchas veces a partir de un grupo específico al interior del equipo, un grupo de jugadores que son en buena parte responsables del buen desempeño de toda una sección del equipo.
Durante los setenta estaba La Cortina de Acero, que eran los linebackers de los Acereros del Pittsburgh, así como las primeras Abejas Asesinas en Miami fueron en buena parte responsables del extraordinario desempeño de las defensivas de su equipo. Otro de estos grupos de jugadores fue sin duda alguna el llamado Los Cerdos conformado por los jugadores de la línea ofensiva de los Pieles Rojas de Washington quienes a lo largo de un poco menos de una década protegieron a Quarterbacks y corredores.
Jeff Bostic, Joe Jacoby, Russ Grimm, Don Warren, fueron la clave parala obtención de los tres títulos de la NFL. También participaron en esa línea y a lo largo del periodo de nueve años entre 1982 y 1991. Mark May, Raleigh McKenzie, Ed Simmons, entre otros.
Detrás de este grupo se encuentra uno de los grandes entrenadores ofensivos y en especial de líneas ofensivas Joe Bugel.
Bugel nació el 10 de marzo de 1940 en Pittsburgh, Pensilvania. En 1981 llegó a los Pieles Rojas procedente de los Petroleros de Houston donde había hecho un trabajo relevante, ahí se encontró con Bostic que había jugado en la universidad de Clemson y había llegado un año antes a la franquicia, Bugel lo convirtió en el centro titular de los Pieles Rojas. También ese año llegó al equipo de Washington Joe Jacoby, uno de los mejores tacles ofensivos que ha jugado, el guardia Russ Grimm, para muchos el líder de Los Cerdos, fue otro de los seleccionados en 1981, mientras que el ala cerrada Don Warren estaba con los Pieles Rojas desde 1979.
Estos cuatro jugadores fueron parte esencial en el triunfo de los Redskins en tres Superbowls; XVII en el que los Pieles Rojas vencieron a los Delfines de Miami por marcador de 27 a 17. El XXII cuando los Pieles Rojas aplastaron a los Broncos de Denver por marcador de 42 a 10. Finalmente, en el Superbowl XXVI cuando los Pieles Rojas derrotaron a los Bills de Buffalo por marcador de 37 -24.
El sobrenombre de Los Cerdos en inglés Hogs, que tiene una connotación de un animal más salvaje, cercano al jabalí, se lo deben a Bugel quien en algún entrenamiento llamó a sus pesados jugadores diciéndoles: “¡A la formación cerdos!” desde ese momento quedó el apodo que con honor portaban los jugadores de la línea ofensiva. Al inicio de los entrenamientos de la siguiente temporada Bugel llegó con camisetas con la leyenda “Hogs” para los miembros de la línea ofensiva que debían de ponerse en los entrenamientos, de lo contrario se les multaba con 5 dólares que iban a un fondo para la fiesta de fin de año de la línea ofensiva. El propio Bugel dice que el apodo resultó de ver a los jugadores sudorosos, llenos de tierra y en especial a Grimm a quién ya en sus días de colegial apodaban “Porky”. Bugel era conocido como El Cerdo Jefe. George Starke un veterano de tacle ofensivo con diez años de experiencia cuando llegó Bugel al equipo y que sólo participó en el Superbowl XVII era llamado el Head Hog. Joe Theismann mucho más delgado que sus linieros solicitó ser llamado Lechón Honorario tras una bloqueada decisiva en un juego. Pero fue rechazado, Los Cerdos no admitían quarterbacks. Lo cierto es a pesar de el éxito con los aficionados, el club era muy selecto y a nadie que no estuviera en la línea ofensiva se le permitía llamarse “Cerdo”.
Toda la camaradería entre estos jugadores quedaba de manifiesto en cuando una vez a la semana se reunían en una caseta detrás del campo de entrenamiento, a beber cervezas, platicar y ver la televisión. Esto se llamaba el “El club de las 5 de la tarde”.



Los Cerdos, fueron los responsables de abrir los huecos en las defensivas opositoras y escoltar en muchas ocasiones a John Riggins, quien fue la única excepción y fue considerado un Cerdo Honorario. Los Cerdos tuvieron como misión proteger a quarterbacks como Joe Theismann, Jay Schroeder y Doug Williams.
Tras ocho años de 1981 a 1989 que Bugel pasó en los Pieles Rojas se convirtió en entrenador en jefe de los Cardenales de Arizona donde a lo largo de 4 temporadas sólo ganó 20 juegos y perdió 44. En la temporada de 1997 fue entrenador en jefe de los Raiders de Oakland donde ganó 4 juegos y perdió 12. Su último empleo en la NFL fue como como entrenador de la línea ofensiva una vez más en los Pieles Rojas de Washington de 2004 a 2009. En junio de 2018 Bugel fue seleccionado para recibir un premio llamado Dr. Z que se otorga a los logros en la carrera de los diferentes coordinadores de los equipos.
Jacoby, Bostic, Grimm, Warren, jugaron sus carreras completas con los Pieles Rojas.
A pesar de la importancia de Los Cerdos actualmente sólo Russ Grimm es miembro del Salón de la Fama del futbol americano.
Los Cerdos incluso tuvieron un grupo de fans que se sentaban en las gradas de los estadios vestidos de mujer con amplios vestidos y narices de cerdo y que se hacían llamar Hoggets.

imagenes: twitter.com
                 thehogs.net

sábado, 9 de junio de 2018

El día que los Vikingos enloquecieron.



Una decisión que parece descabellada habrá de marcar el desempeño de los Vikingos de Minnesota en la próxima temporada 2018.


Armando Enríquez Vázquez

Sí algo podían presumir los Vikingos de Minnesota al finalizar la temporada 2017 era de poseer un sólido cuerpo de quarterbacks; Sam Bradford, Teddy Bridgewater y Case Keenum. Ninguno novato pero los tres y como lo demostró Keenum en la temporada 2017 capaces de mover el balón y llevar a los Vikingos a Play Offs. Keenum llevó a los Vikingos a ganar el campeonato de la División Norte de la Conferencia Nacional algo que habían logrado en 2015 con Teddy Bridgewater como quarterback.
Sam Bradford llegó a los Vikingos en 2016 procedente de las Águilas de Filadelfia, jugó dos temporadas con la franquicia de Minnesota y participó en 17 encuentros en dos temporadas. Por su parte, Teddy Bridgewater fue seleccionado como el último jugador de la primera ronda del draft de 2014. Bridgewater jugó para la Universidad de Louisville, vistió el jersey purpura durante las temporadas de 2014 y 2015. En 2016, Bridgewater se lesionó durante el entrenamiento y perdió toda la temporada lo que marcó la llegada a los Vikingos de Bradford.
Por su parte Case Keenum, llegó a los Vikingos en 2017 proveniente de los Carneros de Los Ángeles y tras las lesiones de Bridgewater y Bradford se hizo cargo del equipo y lo llevó al Playoff de 2017. Al finalizar la temporada la pregunta era si los Vikingos se desharían de alguno de sus tres quarterbacks, sí la franquicia optaría por la juventud de Bridgewater sobre la efectividad de Keenum y donde quedaría la experiencia de Bradford. ¿Alguno de los tres sería despedido por los Vikingos? ¿Cuál de ellos?
La respuesta se dio a conocer el pasado 13 de marzo, los Vikingos hicieron algo impensable y que no entraba en los cálculos de nadie en la NFL o entre los aficionados hubiera previsto. Los Vikingos se deshicieron de los tres quarterbacks y optaron por la dudosa capacidad de Kirk Cousins que no logró calificar a los Pieles Rojas de Washington en la temporada pasada. Los dos únicos juegos de post temporada del ex Piel Roja en 2012 y 2015 los perdió frente a Seattle y Green Bay respectivamente, pero además la cifra del contrato es una de las más altas en la historia de la NFL: 3 años por 84 millones de dólares. Aunque los especialistas siguen pensando en que Cousins es un jugador excepcional, los hechos los contradicen.
Los Vikingos cuentan entre sus jugadores con otro quarterback Kyle Sloter, quien enlistado con los Broncos de Denver y nunca jugó y que fue activado por los Vikingos en septiembre de 2017 cuando las alarmas por lesiones entre los mariscales de campo del equipo comenzaron a sonar.
Bridgewater es un quarterback que parece haber quedado lesionado y ser un jugador poco fiable a futuro, mientras que tanto Bradford como Keenum no son novatos; Bradford tiene 7 temporadas en la NFL y Keenum 6 temporadas en la liga. Deshacerse de tres quarterbacks y en especial de Keenum que se encuentra en un buen momento, parecería lógico sí los Vikingos estuvieran listos para contratar a un egresado de las universidades para contar con sangre nueva para los próximos años. Sin embargo, la actitud de los dueños, ejecutivos y entrenadores de Vikingos parece bipolar. Contar con tres buenas cartas para deshacerse de ellas por un quarterback de similar veteranía a Keenum y quien aún necesita crear un liderazgo al interior del equipo.
Los tres quarterbacks despedidos no tardaron en encontrar trabajo Keenum jugará con los Broncos de Denver, Bradford reemplazará a Carson Palmer en los Cardenales de Arizona, finalmente Teddy Bridgewater jugará con los Jets de Nueva York. Resultará muy interesante ver el desempeño de los cuatro en la temporada 2018 y ver si los estrategas de los Vikingos acertaron en su contratación o si alguno de los otros tres equipos resalta a lo largo de las 16 jornadas y consigue mejores resultados que los Vikingos gracias a sus quarterbacks.
Durante la selección de jugadores colegiales de 2018, los Vikingos contrataron al joven Peter Pujals, egresado de la Universidad Holy Cross, ubicada en Notre Dame, Indiana. Además contrataron al ex quarterback de los Broncos de Denver Trevor Siemian quien no brilló con el equipo de Colorado.



una versión de este texto se publicó en marzo en pizarraycancha.com
imagen vikings.com

sábado, 14 de abril de 2018

Bob Griese la era dorada y olvidada de los Delfines de Miami.




El quarterback que concluyó la temporada perfecta de los Delfines en 1972 y participó como el líder del equipo en otras once que jugó para la franquicia de Miami.

Armando Enríquez Vázquez

Antes que Terry Bradshaw, Roger Stauback o Joe Montana y mucho antes que Tom Brady existió Bob Griese. Claro que Griese nunca fue un quaterback tan eficiente y efectivo como los anteriores, nunca fue nombrado como MVP en ninguno de los tres Superbowls en los que participó. Fue un jugador susceptible a lesiones y su libro de jugadas se basaba más en jugadas por tierra. A pesar de todo ello es una leyenda al interior de la franquicia de Miami y un hombre querido y respetado por todos los aficionados de los Delfines por ser entre otras cosas, el único que ha logrado que los Delfines conquisten el máximo título de la NFL. El valor de Griese radicaba en su visión para llamar las jugadas.
A diferencia de Joe Namath que pasó a la historia por ser el primer quarterback de un equipo de la AFL en vencer a un equipo de la vieja NFL en un Superbowl y luego se perdió en los escándalos y las fiestas, Griese fue un quarterback constante y disciplinado que logró llevar a los Delfines a tres Superbowl consecutivos, ganar dos de ellos y lograr lo que nadie desde sus días ha conseguido en la NFL, una temporada perfecta, sin perder un sólo encuentro, aunque nunca se debe perder de vista que durante esa temporada Griese no jugó 8 de los juegos por lesiones, pero regresó a tiempo para ganar el Superbowl para el equipo de Miami.
Robert Allen Griese nació el 3 de febrero de 1945 en Evansville, Indiana. Estudio y jugó como quarterback, pateador y pateador de despeje en la Universidad Purdue. En 1967, fue la primera selección de los Delfines en el Draft.
En su primera temporada Griese lanzó para 2005 yardas y 15 anotaciones, aunque también lanzó 18 pases que fueron interceptados. Su mejor temporada en cuanto a yardas logradas por aire se dio al año siguiente cuando consiguió 2473 yardas por aire y en 1977 alcanzó su temporada con más pases de anotación con 22.
En 1970 la historia de los Delfines cambió cuando Don Shula llegó al equipo como entrenador. Shula había sido el entrenador de los Colts de Baltimore y perdido el famoso Superbowl III que demostró que la AFL era una liga seria y competitiva. Hasta 1970 la corta historia de los Delfines de Miami los mostraba como una franquicia perdedora.
Griese bajo la dirección de Shula se convirtió en el líder del equipo, no necesitaba lanzar pases para estar al mando de la ofensiva y brillar con el número 12 en el jersey. Griese fue sin duda uno de los grandes estrategas del futbol americano profesional. Los Delfines llegaron a su primer Superbowl en la temporada de 1971 y enfrentaron a los Vaqueros de Dallas. Griese tuvo una tarde para olvidar al lanzar 23 pases y completar sólo 12, sin anotaciones, con una intercepción y únicamente 134 yardas.
Al siguiente año los Delfines lograron llegar por segunda ocasión a un Superbowl. 1972 marcó la famosa temporada invicta de los tiempos modernos de la NFL, algo que ningún equipo ha podido repetir. Griese tuvo una tarde gris durante el Superbowl VII lanzo en 11 ocasiones para completar sólo 8 pases, consiguió 88 yardas, una anotación y una intercepción. Fue el ataque terrestre de los Delfines y el gran Larry Csonka los que brillaron para derrotar esa tarde de enero a los Pieles Rojas de Washington, por marcador 14-7.
Al año siguiente los Delfines llegaron por tercer año consecutivo al juego de campeonato de la NFL, en esta ocasión en contra de los Vikingos de Minnesota esa tarde Bob Griese sólo lanzó 7 pases, aunque completó 6, logró 77 yardas y ninguna anotación. Los Delfines ganaron con un marcador de 24 a 7.
Las lesiones acabaron con las expectativas de los Delfines los dos siguientes años y poco a poco la carrera de Griese como quarterback comenzó a palidecer frente al ascenso de Terry Bradshaw y la consolidación de la carrera de Roger Staubach. En 1980 con un poco más de 25,000 yardas y 192 anotaciones Bob Griese se retiró del futbol americano profesional.
A principios de los años ochenta fue comentarista para la NBC, después de ABC y últimamente para los juegos colegiales de ESPN. También es analista del canal de televisión de los Delfines y en 1985 su número fue retirado de los jerseys de los Delfines y su nombre se encuentra en el círculo de honor del Hard Rock Stadium, casa de los Delfines.
El máximo honor que todo jugador de futbol americano profesional de la NFL puede tener, lo obtuvo en 1990 cuando fue seleccionado miembro del Salón de la Fama.
Griese vive en Florida y tiene 73 años.



imagen:americanfootball.wikia.com

viernes, 22 de enero de 2016

Doug Williams el primer quarterback negro en jugar como titular en el Superbowl.




El primer quarterback negro en llegar a un Superbowl, fue también el primero en ganarlo y ser nombrado el jugador más valioso del encuentro.
Armando Enríquez Vázquez.

A lo largo de las primeras décadas de su historia, los Pieles Rojas de Washington, se caracterizaron por las imposiciones de su dueño y fundador, así como su polémica personalidad. Entre una de esas características se encontraba su recalcitrante racismo. George Preston Marshall fue obligado en 1962, más de quince años después de que el primer jugador negro formara parte de la NFL, por el secretario del Interior del gobierno de Estados Unidos; Stewart Udall, quien amenazó a Marshall con revocarle el contrato de renta del estadio de Washington, casa de los Pieles Rojas, si no contrataba jugadores negros en el equipo. Marshall cedió y contrató como primera selección del equipo al corredor Ernie Davis de la universidad de Syracuse. Ese mismo equipo que durante décadas se distinguió por el racismo de su fundador y primer dueño, habría de ver en 1988 sus sueños de campeonato realizados gracias al primer quarterback negro en jugar un Superbowl como titular y también el primero en ganarlo. Su nombre Doug Williams.
Williams nació el 9 de agosto de 1955 en el pueblo de Zachary en Luisiana. Jugó en la Universidad Estatal de Grambling. En 1978, los Bucaneros de Tampa Bay seleccionaron a Williams como su primera selección bajo las recomendaciones de coordinador ofensivo Joe Gibbs, que sirvió como scout del equipo. Los Bucaneros eran en ese momento una de las dos nuevas franquicias en la NFL, habían empezado a jugar en 1976. Doug Williams fue durante sus años con los Bucaneros, el único quarterback negro titular en la NFL. De 1978 a 1982 Williams logró hacer de la peor franquicia en la historia de la NFL en su momento, con veintiséis juegos perdidos de manera consecutiva, un record que en 2008 les fue finalmente arrebatado por los Leones de Detroit, llegara en 1979 a los Play Off con un record de 10 ganados y seis perdidos. Lo mismo sucedió en 1981. Tras la temporada de 1982, donde una vez más Williams llevó a los Bucaneros a la post temporada, Doug renunció a los Bucaneros y a la NFL por no haber logrado mejoras en su situación contractual. La codicia y terquedad del dueño del equipo de Tampa, Hugh Culverhouse, quien se negó, a pesar de las protestas del entrenador John McKay y otros al interior del equipo, a hacer una oferta interesante al quarterback. La salida de Williams marcó la ausencia de los Bucaneros de los juegos de Play Off los siguientes catorce años.
Al no existir un equipo en la NFL interesado en Williams, Doug decidió jugar para la USFL, y el equipo de los Forajidos de Oklahoma lo contrató. Doug Williams jugó las temporadas de 1984 y 1985 con el equipo que en la última temporada de la Liga jugó en Arizona. En 1986, una vez que la aventura de la USFL concluyó, Williams intentó volver a la NFL. Joe Gibbs, era en ese entonces el entrenador de los Pieles Rojas de Washington y pidió a la gerencia del equipo contratar a Williams como quarterback sustituto para el equipo de la capital de Estados Unidos. Williams comenzó como el sustituto de Jay Schroeder. En 1987, Williams tuvo que reemplazar a Schroeder por una lesión, a pesar de únicamente jugar en menos de la mitad de los juegos de la temporada y no siempre con los mejores resultados, al parecer Williams tenía la capacidad de crear un mejor ambiente de trabajo al interior del equipo que Schroeder, por lo que fue designado por Gibbs para ser el titular de los Pieles Rojas para los Play Off.
La decisión probó ser la correcta y después de que los Pieles Rojas vencieran a los Vikingos de Minnesota en el juego de campeonato de la conferencia nacional por marcador de 17-10, se convirtieron en los contendientes de dicha conferencia para el Superbowl XXII que se efectuó el 31 de enero de 1988 en el estadio Jack Murphy de San Diego California. Los Pieles Rojas se enfrentaron a los Broncos de Denver.
Aquel día, Doug Williams lanzó 340 yardas y 4 pases de anotación, todos en el segundo cuarto, para una contundente victoria de los Pieles Rojas por marcador de 42 – 10. De esta manera los Pieles Rojas ganaron su segundo trofeo Vince Lombardi.
Williams fue nombrado el jugador más valioso del encuentro haciendo historia en la NFL en muchos sentidos; el primer quarterback negro titular en un Superbowl, cuatro pases de anotación en un solo cuarto, 340 yardas lanzadas y el primer MVP quarterback negro. Habrían de pasar veintiséis años antes de que un quarterback titular volviera a ser negro. En 2014, en el Superbowl XLVIII, Rusell Wilson comandando a los Halcones Marinos de Seattle se convirtió en el segundo.
Williams jugó hasta 1989 con los Pieles Rojas antes de retirarse del emparrillado. A lo largo de su carrera como quarterback Williams lanzó 100 pases de anotación y 16 998 yardas. Una vez terminada su carrera como jugador Doug Williams inició una carrera como entrenador. Primero en el circuito preparatoriano en 1997, pero al año siguiente fue contratado por su alma mater la Universidad estatal de Grambling. Trabajó en esta universidad como entrenador hasta 2002, fecha desde la cual Williams ha trabajado en la NFL en los equipos en los que jugó; Bucaneros de Tampa y Pieles Rojas de Washington.
Joe Gibbs manifestó al final de aquel Superbowl XXII: Doug terminó siendo el hombre correcto en el lugar correcto. Esta es la historia de un hombre que jugó de manera impresionante cuando llegó del colegial a la NFL, después jugó en la USFL, regresó para jugar como sustituto y vino desde atrás para ganar el MVP en el Superbowl. Es una de las grandes historias en la Historia de los deportes.


imagen: wildwestsports.com

jueves, 5 de marzo de 2015

Lawrence Taylor la oscuridad tras la gloria.


Sin duda Lawrence Taylor es uno de los mejores jugadores en la historia del futbol americano y como otros uno lleno de historias que poco pueden alentar a los jóvenes seguidores de la NFL.
Armando Enríquez Vázquez.
Hace ya más de 20 años, el 10 de octubre de 1994 que los Gigantes de Nueva York retiraron de sus jerseys el número 56. El número que por 13 temporadas portó Lawrence Taylor. Sólo un año antes Taylor había decidido dejar el emparrillado.
Esa noche los Gigantes jugaban en contra de los Vikingos de Minnesota y Lawrence regresó al estadio que tantos triunfos y logros lo vio conseguir y al público que lo adoraba para ser homenajeado, para pasar a ser de ese círculo de jugadores inmortales cuyo número no será usado por nadie más.
Lawrence Julius Taylor nació el 4 de febrero de 1959 en Williamsburg, Virginia. En su infancia jugó béisbol y no fue hasta los quince años que comenzó a jugar futbol americano, sus años como universitario jugó para la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill y se distinguió como un fiero linebacker.
En 1981, el año de su elegibilidad para jugar en la NFL, Lawrence no tuvo que esperar mucho pues fue la primera selección de Gigantes de Nueva York y la segunda selección de todo el proceso.
Catorce años después en la noche que su número habría de ser retirado. Lawrence Taylor era un sinónimo de los Gigantes, una leyenda no sólo del equipo, si no de la NFL, para muchos el mejor linebacker que jamás haya jugado futbol americano.
Creo que debería estar nervioso, pero no lo estoy porque esta es mi casa. Este es una de los tres momentos de los que más me enorgullezco que me han sucedido aquí. El primero fue en 1981 cuando derrotamos a Dallas y regresamos a los juegos de Play Off después de veinte años. El segundo fue en 1987 le ganamos a los Pieles Rojas y pasamos al Superbowl. El tercero es esta noche…
La llegada de Taylor a los Gigantes marcó un cambió en el equipo. No fue sólo él, pero el papel que jugó en ese cambio de mentalidad fue muy importante. Su llegada al equipo no fue una mera coincidencia con el primer juego de Play Offs para los Gigantes en veinte años, Taylor se ganó la titularidad en el equipo desde la pretemporada donde jugó despiadadamente en contra de sus adversarios, Terry Bradshaw, el quarteback de los Acereros de Pittsburgh años después declaró: Yo sólo me preguntaba, ¿quién es este tipo? Una y otra vez me golpeaba llegando desde mi punto ciego y estaba destrozándome las costillas.
Sus compañeros lo llamaban en broma Superman y decían que en lugar de casillero debía tener una cabina telefónica.
Lawrence estaba bajo el mando del entrenador defensivo de los Gigantes, Bill Parcells. La relación entre los dos fue difícil por lo exigente de Parcells y lo rebelde de Taylor. Con el tiempo Parcells sería el entrenador en jefe de los Gigantes y Taylor uno de los pilares para llevar al equipo a dos Superbowls y ganarlos.
El primero en enero de 1987 cuando en la edición número XXI los Gigantes derrotaron a los Broncos de Denver por marcador de 39 -20 y la segunda vez cuando los Gigantes enfrentaron y derrotaron a los Bills de Buffalo por un punto 20-19 en el Superbowl XX.
Pero no todo fue miel sobre hojuelas en la carrera, ni en la vida de LT como lo llamaban la prensa, los aficionados y sus compañeros de equipo. Llevaba un estilo de vida en los límites, corría y destrozaba autos, vivía como rockstar, sexo drogas y rocanrol. No seguía las normas, ni las reglas.
En un momento los directivos de los Gigantes decidieron asegurar la vida del linebacker, como forma de no perder una parte de su inversión. En 1987 y 1988 Taylor dio positivo en las pruebas de antidoping por haber consumido cocaína. En 1988 fue suspendido por la liga treinta días.
Taylor siempre encontró apoyo en Wellington Mara, dueño delos Gigantes y aquella noche del 10 de octubre así los reconoció:
Quiero agradece al señor Mara y a su familia por siempre estar ahí cuando los necesité. Al señor Tisch (gerente del equipo) por la sabiduría que me ha enseñado en estos últimos tres años y a Bill Parcells por formar una parte tan importante de mi vida y haberme enseñado a jugar este deporte.
A lo largo de su carrera profesional Taylor logró más de 132 detenciones del quarterback detrás de la línea de scrimmage, nueve intercepciones, recuperó once fumbles y anotó en dos ocasiones. Tras su retiro del futbol Lawrence se ha dedicado a ser comentarista deportivo y actor, pero siempre ha estado rodeado por la controversia que sus actividades como, parrandero y drogadicto le han acarreado. Incluso el mismo reconoce haber llegado al extremo de vivir en una casa semi vacía donde se la pasaba consumiendo narcóticos. Acusado de contratar prostitutas menores de edad. La vida de Taylor ha sido por momentos un infierno.
En una entrevista en 2009 declaro que LT estaba muerto y enterrado y que él estaba contento de ser Lawrence Taylor y estar libre de adicciones. El público de Nueva York le perdonó siempre sus excesos y lo aclamó en cada una de sus grandes jugadas.
Pero no es por ellos, esta noche es nuestra, de ustedes los aficionados a los Gigantes y yo. Ustedes siempre han creído en mí y tenido fe en mí sin importar lo que suceda en mi vida. Sin ustedes no habría Lawrence Taylor, no habría L.T.
Terminó diciendo esa noche en que su número, el número 56 fue retirado de los jerseys de los Gigantes.
John Madden se refirió a Taylor de la siguiente manera:

Lawrence Taylor defensivamente tuvo un impacto como ningún otro jugador que yo haya visto jugar. Cambió la manera en que la defensiva se juega, la manera en que se juega al momento de pasar o correr, la manera en que los linebackers juegan y la manera en que las ofensivas bloquean a los linebackers.

imagen nydailynews.com

lunes, 2 de febrero de 2015

Al Davis el Raider mayor.




El más polémico de los integrantes de los Raiders de Oakland ha sido sin duda quien fue su entrenador, gerente general, dueño y comisionado de la AFL.

Entre los personajes más polémicos de la NFL, se encuentra Al Davis. Amado y Odiado en Oakland y Los Ángeles. Marrullero, astuto, solidario, audaz, empresario, inteligente, todos son adjetivos que encajan en la persona de Al Davis. Temido y respetado por sus adversarios. Al Davis jamás jugó futbol americano de manera profesional, ni colegial pero tuvo la determinación para aprender que lo más importante del juego se encontraba en la implementación de las estrategias ofensivas y defensivas dentro y fuera del emparrillado. En ocasiones estas decisiones lo llevaron a controversias legales, a odios y amores de aficionados, jugadores, dueños de equipos y entrenadores. Al Davis fue un hombre apasionado del futbol americano y más de sus Raiders de Oakland. Pero además fue un hombre con un compromiso y visión social.
Nació el 4 de julio de 1929, en Brockton Massachusetts. Davis, demostró gran interés por los deportes sin lograr destacar realmente en ninguno, sin embargo lo que si demostró fue un gran interés por la estrategia y decisiones que en los vestidores tomaban los entrenadores para desarrollar las ofensivas y defensivas sobre todo en el futbol americano.
Durante sus años en la universidad de Syracuse, Al Davis, comenzó a hacerse presente en todas las practicas del equipo de futbol americano hasta que el entrenador decidió correrlo, sospechando que Davis, a quién veía tomar notas, fuera un espía. De cualquier manera Davis no se desalentó y continuó aprendiendo acerca de las estrategias del futbol americano, incluso atendiendo a cursos académicos que impartían los asistentes del entrenador y a los que por lo general sólo se inscribían jugadores.
Finalmente, en 1950, tras graduarse de la universidad, Davis consiguió un trabajo en la Universidad de Adelphi en Long Island como entrenador del equipo de nuevos ingresos en la institución. Dos años después al ser reclutado por el ejército para participar en la guerra de Corea, Davis logró permanecer en Estados Unidos en relaciones públicas del ejército primero y más tarde como entrenador de futbol americano en la base de Fort Belvoir cerca de la ciudad de Washington.
En esos años muchos de los jugadores que más tarde formarían parte de los equipos de la NFL eran reclutados en el ejército y Davis se dedicó a vender información acerca de los jugadores a los diferentes equipos profesionales, así fue como conoció a su futuro rival Pete Rozelle quien se acercó a Davies buscando información para los Carneros de Los Ángeles, sin embargo al no tener dinero Davis no le dio ninguna información.
El siguiente empleo de Al Davis fue como scout free lance para los Potros de Baltimore. Su amistad con el entrenador de los Potros Weeb Ewbank, le permitió a Davis hacerse de su siguiente trabajo como asistente del entrenador de novatos en The Citadel en Carolina del Sur. Al final de su estadía en la universidad se habló de malas actitudes de Davis violando las normas del futbol americano colegial al otorgar bonos monetarios a los jugadores y también de presionar a los profesores de la universidad para que le otorgaran a los jugadores las calificaciones necesarias para que no fueran suspendidos del equipo. De ahí paso a USC, finalmente en 1960 fue contratado por un equipo profesional, los recién creados Cargadores de Los Ángeles de la nueva liga, la AFL. Davis fue el encargado de los profundos del equipo. Dacis con el pasar de los años desarrollaría toda una serie de estrategias defensivas y sobre todo basándose en los esquineros y profundos.



En 1962, los Raiders de Oakland también de la AFL, despidieron a su entrenador en jefe. El equipo era un desastre y los expertos estaban de acuerdo en que su estado sólo era superado por el desastre que habían sido los Titanes de Nueva York. Ambos equipos eran los ejemplos vivientes de lo que significa un pésimo negocio. A lo que había que sumar los Raiders se encontraban en el fondo de la tabla y eran el hazmerreír de la AFL. En enero de 1963, tras unos días de negociación con los dueños de los Raiders; F. Wayne Valley y Ed McGah, Al Davis fue nombrado entrenador y gerente general por los siguientes tres años.
Valley alguna vez declaró: Necesitábamos ganar a como diera lugar. A donde quiera que iba la gente hablaba de lo cabrón que era Al Davis, así que pensé algo bueno debe estar haciendo.
Al Davis tomó las riendas del equipo y comenzó con la reestructuración del equipo a todos niveles, cuando iniciaron los entrenamientos con vista a la temporada de 1963 lo jugadores se encontraron con una campaña motivacional que incluía frases pegadas en las paredes rumbo a los vestidores. Entre ellas la ya legendaria Comittment to Excellence. La temporada de 1963, fue para los Raiders su primera temporada ganadora. A lo largo de los siguientes veinte años Al Davis desde su puesto como entrenador y más tarde como dueño de los Raiders logró tener a la franquicia más exitosa de todos los tiempos en el deporte profesional de Estados Unidos, cosa que desde hace ya mucho tiempo dejo de ser cierta.
Los Raiders en la siguiente temporada regresaron a las derrotas y tuvieron de nuevo una temporada perdedora, pero en 1965 los Raiders regresaron a tener una temporada ganadora.
A inicios del año 1966, La AFL ya era vista con cierta preocupación por la NFL. Los contratos de las cadenas de televisión y las contrataciones de estrellas del futbol colegial como Joe Namath por parte de los Jets de Nueva York, no estaban haciendo las cosas tan fáciles como George Halas había anticipado para eliminar a la joven liga. En una reunión de dueños de la AFL se propuso el poner al frente de la liga a un comisionado agresivo y capaz de llevar a la AFL al siguiente nivel. Con la venia de Valley, Al Davis tomó la oficina de comisionado de la AFL a principios de abril de 1966 y de manera inmediata inició la ofensiva contra la NFL. Davis comenzó firmando a los quarterback estrellas de la NFL, consiguió un trato con Roman Gabriel, de los Carneros de los Angeles, a pesar de que aun tenía un año para finalizar su contrato con los Carneros. Una vez firmado el contrato y a pesar de la espera de un año, Gabriel recibió un bono de cien mil dólares. Siguió el quarterback delos 49ers de San Francisco; John Brodie.
Está agresividad y poder de convencimiento a la hora de contratar era una de las cualidades más conocidas de Davis. En sus tiempos como entrenador asistente de los Cargadores, estaba dispuesto a contratar al receptor de la Universidad de Arkansas Lance Alworth. Los 49ers tenían la mira puesta en el joven se decía que iba a ser su primera selección colegial. Davis fue al último juego de la temporada de Arkansas y al final del mismo saltó al emparrillado y corrió hasta alcanzar al joven y conseguir su firma, ante la mirada perpleja de los representantes de los 49ers.
En otra ocasión llamó al guardia de Syracuse, Walt Sweeny a las tres de la mañana. Cuando uno de sus asistentes le preguntó ¿por qué había hecho algo así? Davis contestó: Para que se acuerde mí. No hay manera de que olvide al tipo que lo despertó a las tres de la mañana.
Pero toda la energía que utilizó como comisionado de la AFL fue malgastada. Los dueños de la NFL preocupados por la situación aceleraron la firma de un acuerdo de fusión con la AFL. Los dueños de la nueva liga acordaron con los de la vieja liga que el comisionado de la NFL Pete Rozelle quedaría al frente de la fusión.
Al Davis se sintió utilizado y traicionado, asunto en el que algunos de los historiadores del futbol americano están de acuerdo con los motivos del malestar de Davis, quien renunció a la comisión de la AFL y regresó al frente de los Raiders. Esta vez Davis compró una tercera parte del equipo compartiendo la propiedad de la franquicia con Valley y McGah. Cuatro meses duró Davis al frente de la AFL.



A partir de ese momento, Davis se dedicó en cuerpo y alma a construir la franquicia que todos conocemos, cambio el uniforme al negro y plata que de acuerdo con el resultaba más intimidante para el contrario, diseño el logo del pirata con casco y los dos sables en el escudo, Como entrenador del equipo Davis designó a John Rauch quien llevó a los Raiders a ganar el campeonato de la AFL en 1967 derrotando a los Petroleros de Houston 40 a 7, lo que hizo a los Raiders enfrentar a los Empacadores de Green Bay en el Superbowl II que perdieron 33-14.
En 1969 un nuevo entrenador se hizo cargo de los Raiders; John Madden. En 1966 mientras buscaba talento en la Universidad de San Diego State, Al Davis conoció a Madden que era en ese momento entrenador de la universidad y se encontraba sentado en la banca repasando la estrategia defensiva para el juego de ese día. Cuando Davis le preguntó que hacía Madden compartió con Davis como pensaba atacar a la ofensiva de su rival, Davis ofreció su punto de vista e hizo algunas sugerencias que llamaron la atención de Madden, algunas de las cuales puso en práctica aquel día. San Diego State ganó 36-0. Madden no volvió a saber de Davis, al final de la temporada colegial, fue Rauch quien llamó a Madden para ofrecerle un puesto como entrenador asistente en los Raiders, dos años después de su llegada a Oakland Madden tomó las riendas del equipo.  
Entre las muchas cosas que hicieron famoso a Davis, estaba el dar cabida en el equipo a jugadores rechazados en otros equipos y en otras ligas. Formar equipos duros, con jugadores rudos. Así como el utilizar todo tipo de artimañas contra sus rivales, entre ellas poner micrófonos en el vestidor del equipo visitante en el estadio de Oakland.
Finalmente y gracias a ciertos ardides legales Al Davis se convirtió en el dueño mayoritario de los Raiders en 1972
Madden tomó a esos jugadores y los convirtió en uno de los mejores equipos de los que se tenga memoria. Los Raiders ganaron en 1976 su primer Superbowl. La onceava edición del juego de campeonato a los Vikingos de Minnesota por marcador de 32-14. En 1979 Madden renunció a los Raiders y fue sustituido por Tom Flores que se convirtió en el primer entrenador de origen hispano en la NFL. Flores había sido quarterback de los Raiders. Tom Flores llevó a los Raiders a ganar el Superbowl XV en contra de las Águilas de Filadelfia por marcador de 27-10.
Mientras los Raiders peleaban en el campo, Davis había iniciado una disputa primero por lograr mejoras en el estadio de Oakland y al no conseguir nada, Davis decidió cambiar la sede del equipo a la ciudad de Los Ángeles, querella que llevó hasta los tribunales enfrentándose al resto de los dueños de la NFL y al comisionado Pete Rozelle. Finalmente Davis ganó y a partir de la temporada de 1982 los Raiders comenzaron a jugar en su nueva casa el Coliseo de Los Ángeles.
En 1984 los Raiders ganaron su tercer Superbowl, esta vez frente a los Pieles Rojas de Washington por marcador de 38 a 9. Al Davis comenzó otro de los grandes pleitos de su vida esta vez en contra del corredor estrella del equipo Marcus Allen a quien el dueño acusó de fingir lesiones. Nadie ganó, Allen pasó largos momentos en la banca y Davis viendo a su estrella desperdiciada. Hasta que finalmente Allen se fue a jugar sus años finales con los Jefes de Kansas City.
En 1990 los Raiders se convirtieron en el primer equipo de la NFL en tener un entrenador negro; Art Shell que había sido jugador con la escuadra también. En ese sentido de la igualdad Davis era reconocido por no utilizar hoteles que practicaran la segregación racial en los años sesenta, en sus épocas de la AFL. También fue el primer dueño de la NFL en nombrar a una mujer como gerente general de un equipo de futbol americano profesional; Amy Trask.
A principios de la década de los noventa y con el mismo tipo de problemas que una década antes Davis enfrentó en Oakland; un estadio viejo, sin comodidades y caraente de lujos de su época el Coliseo comenzó a ser insuficiente para las aspiraciones del dueño de los Raiders, que en 1995 regresó a la franquicia a Oakland. Miles de aficionados tanto de Oakland como de Los Ángeles aún sienten una gran animadversión por Al Davis y su forma de cambiar la sede del equipo sin jamás tener en cuenta su lealtad al equipo.
Los Raiders regresaron una vez más al Superbowl, el número XXXVII en 2003 y perdieron frente a los Bucaneros de Tampa Bay, cuyo entrenador Jon Gruden había sido el entrenador de los Raiders hasta ese año en que Davis volvió a sorprender a todos cambiando a Gruden a los Bucaneros. El marcador fue Tampa Bay 48 los Raiders 21.
Al Davis no volvió a ver a su equipo llegar a otro Superbowl. El 8 de octubre de 2011 a la edad de 82 años Al Davis murió en su casa de un mal cardíaco. A esa hora los Raiders jugaban en contra de los Texanos de Houston, en la última jugada del encuentro el jugador de los Raiders, Michael Huff, interceptó un pase a Matt Schaub en la zona de anotación que impidió que los Texanos ganaran el encuentro. Los Raiders se dieron cuenta después de la jugada que sólo tenían diez jugadores en el emparrillado. La jugada se conoce como la Divina Intercepción y no faltó quien dijera que el onceavo jugador había sido el espíritu de Al Davis.

Imagenes: forum bodybuildong.com
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domingo, 14 de diciembre de 2014

Harry Wismer el polémico dueño de los Titanes de Nueva York.


En el famoso Club de los Tontos que dio origen a la AFL, hubo un hombre que no alcanzó la fama de los otros y cuya franquicia cambió de nombre y de dueño a los dos años.
Armando Enríquez Vázquez.
Harry Wismer fue de todo un poco en el futbol americano, jugador, cronista, periodista y dueño de equipos de la NFL y de la AFL, a lo largo de una vida polémica. Fue un entusiasta de la creación de la AFL, consiguió los primeros contratos de televisión para la nueva liga y fue también el primero en perder su franquicia, a los dos años de haber iniciado la liga.
Wismer nació en Port Huron, Michigan el 30 de junio de 1913. Desde niño le llamaba la atención la fama y mientras secaba los platos de su casa prometía a su madre que llegaría el día en que ella no tendría que pagar ni una sola cuenta, que él las pagaría todas por ella. En su juventud su habilidad en los deportes lo llevó a ganar una beca para estudiar la preparatoria en Wisconsin. Jugó futbol americano para la Universidad de Florida por un año y después abandonó La Florida para jugar con la Universidad Estatal de Michigan. Debido a una lesión en la pierna se vio obligado a retirarse del emparrillado, pero el entrenador de la Universidad le consiguió un empleo como cronista de los juegos de la Universidad.
Gracias a su inquietud y a sus ganas de crecer, Wismer viajó a la ciudad de Detroit para conocer y entrevistarse con G. A. Richards entonces dueño de los Leones de Detroit y de una estación de radio, quien lo contrato por 10 dólares a la semana para hacer un programa sobre los Leones. Harry pedía aventón para viajar cinco veces a la semana desde la Universidad a la Detroit. Un año después de iniciar sus labores en radio, Wismer abandonó los estudios para dedicarse de lleno a la radio, Richards lo nombró entonces director de deportes de la estación.
Gracias a su pragmatismo y su interés en crear relaciones con gente importante Wismer se casó en 1941 con la sobrina consentida de Henry Ford; Betty Bryant. Un año después viajó a Washington donde otra estación de radio lo contrató para narrar los partidos de los Pieles Rojas de Washington. El primer partido que narró fue el legendario 73 a 0 que los Osos de Chicago infringieron a los Pieles Rojas y que hasta la fecha se mantiene como el record de la mayor paliza en la NFL. A lo largo de su carrera como cronista y comentarista de radio Wismer fue objeto de críticas por su poca atención al juego y su mucha invención a describir las actividades sociales en la tribuna.
Se cuenta que en una ocasión en un juego del ejército donde un jugador de nombre Doc Blanchard corrió setenta yardas para anotar un touchdown, Wismer confundió el nombre del jugador y dio el crédito de la jugada a otro llamado Glenn Davis, cuando finalmente se Wismer se percató de su error le informó a los radioescuchas que Davis le acababa de dar un pase lateral a Blanchard y este había conseguido la anotación.
Otro día mientras transmitía un encuentro de Play Off, Wismer, narró: Llega a la yarda treinta y cinco, sigue a la cuarenta, cuarenta y cinco, cincuenta, cincuenta y cinco… Una más,  así describió r una patada de intentó de gol de campo: Patea y es una hermosa patada, por donde se vea es espectacular y no es buena.
 Pero lo más criticado de las narraciones de Wismer era la facilidad con la que el cronista hacía que políticos y estrellas de cine aparecieran en las tribunas del estadio a pesar de que no estuvieran siquiera en la ciudad. Inventaba que el presidente de Estados Unidos se encontraba en las gradas.  Que algún actor de cine pasaba frente a él y lo saludaba. Wismer, además, al nombrar a las celebridades que acudían a los partidos incluía de repente en la lista de nombres el de algún amigo suyo.
Con el tiempo llego a tener un 25% de las acciones de los Pieles Rojas de Washington sin embargo sus desacuerdos constantes con Georges P. Marshall, fundador y dueño mayoritario del equipo lo llevaron a vender su parte. De acuerdo con Wismer, su principal diferencia se basaba en la disputa de Wismer para contratar jugadores negros, cosa que el racista de Marshall se negó durante muchos años a hacer hasta que finalmente la Liga lo obligó. Wismer también fue accionista de los Leones de Detroit, junto con otro de los futuros dueños de equipos en la AFL, Ralph C. Wilson Jr. quien sería dueño de los Bills de Buffalo hasta su muerte.
Wismer comenzó también a transmitir los juegos de la Universidad de Notre Dame y en 1953 participó en la producción de resúmenes de los juegos colegiales que eran transmitidos por la televisión americana los domingos por la tarde y se recortaban a 75 minutos de duración.
A finales de la década de cincuenta Lamar Hunt y Bud Adams que habían intentado sin éxito obtener una franquicia de la NFL y que habían decidido crear su propia liga se acercaron a Wismer, por sus contactos con la industria de la televisión para ver si le interesaba formar una franquicia de para su liga. Wismer aceptó y eligió la ciudad de  Nueva York para su equipo al cual llamó Titanes. Los contactos de Wismer lograron una negociación con la ABC que hacía viable las primeras temporadas de la AFL. De hecho estas negociaciones fueron la base para todas futuras negociaciones de la NFL.
Para muchos Harry Wismer era el hombre que mayores ganancias tendría dentro de la nueva liga, su equipo jugaba en la ciudad más habitada de Estados Unidos y tenía lo mejor de los contratos de televisión. Sin embargo, en su contra había tres cosas, la primera la importancia y antigüedad de la franquicia de la NFL; los Gigantes de Nueva York, después estaba la sede que Wismer consiguió para el equipo y que se trataba de los antiguos campos de Polo de Nueva York que se encontraban en muy mal estado y finalmente era que Wismer a diferencia de otro dueños de la AFL como Lamar Hunt, Bud Adams o Barron Hilton no tenía tanto dinero y su apuesta falló.
En un artículo de Sports Illustrated de 1962 que hablaba de los avances de la AFL se mencionaba a dos equipos que podían estar en graves problemas los Raiders de Oakland que tenían un equipo muy débil y muy mala asistencia a su estadio y los Titanes de Nueva York que tenían los mismos problemas y además a Harry Wismer.
La gente no asistió a los juegos como Wismer hubiera querido y él quedó en bancarrota. La Liga intervinó y se hizo cargo de los sueldos de los jugadores a finales de 1962, o sea tan solo la segunda temporada de la AFL. Para 1963 el equipo fue vendido por la Liga a un empresario de nombre Sonny Werblin que cambió el nombre del equipo por el de Jets y los traslado al Shea Stadium.
Harry Wismer quedó arruinado y se dedicó a beber, se mudó de regreso a Michigan. Escribió un libro llamado The Public Call It Sport, que pasó sin pena ni gloria. Estuvo envuelto en algunos proyectos deportivos, se le diagnosticó cáncer de cadera y sufrió un tratamiento que incluyó operaciones. Wismer terminó regresando a Nueva York, donde al no gozar ya de ninguna fama, su depresión y su alcoholismo se incrementaron. El 2 de diciembre de 1967 se cayó en las escaleras de un restaurante sufriendo una fractura de cráneo, al día siguiente murió a la edad de 54 años.

Imagen: en.wikipedia.org

sábado, 19 de julio de 2014

Joe Don Looney un jugador del que nunca oíste hablar.





Nunca jugó más de dos temporadas para un equipo, ni siquiera durante etapa colegial. Sin embargo los equipos lo querían en su alineación.

Armando Enríquez Vázquez.

Entre las historias de grandes Jugadores con un temperamento muy especial resalta la de Joe Don Looney, quien jugó para los Gigantes de Nueva York, los Colts de Baltimore, los Leones de Detroit, los Pieles Rojas de Washington y los Santos de Nueva Orleans.
Todo mundo creía que Joe Don Looney era un jugador excepcional; tenía el cuerpo de un Linebacker y la velocidad de un corredor,  por eso cinco diferentes entrenadores pensaron que podría ser una de las grandes estrellas del futbol americano, lo malo es que lo hizo en un periodo de tiempo muy corto, de 1964 a 1969. Todo porque Joe tenía problemas para reconocer a la autoridad y el ejecutar ciertas órdenes que le parecían estaban fuera de sus deberes como jugador. Algunos de los que jugaron con él dicen que no tenía ningún compromiso con el deporte. Su apellido que en inglés significa loco, lo que le valió el que muchos hicieran juegos de palabras entre su actitud y su apellido.
Joe Don Looney nació el 10 de Octubre de 1942 en Fort Worth, Texas. La fama de problemático precedía a Looney mucho antes de llegar a la NFL, durante su época como jugador colegial Joe fue expulsado y cambió de universidad en cuatro ocasiones y sin embargo estableció un record en el futbol colegial para patadas de despeje en 1961 y es recordado en la Universidad de Oklahoma por su gran actuación durante la temporada de 1962. Al año siguiente jugó solo tres juegos antes de que el entrenador de los Sooners lo expulsara del equipo, por golpear a uno de los asistentes de entrenador.
Aun así varios equipos de la NFL y de la AFL fijaron sus ojos en el joven corredor. En 1964, los Gigantes de Nueva York lo seleccionaron en la primera ronda del fichaje. Allie Sherman el entrenador de los Gigantes creía que a pesar de los problemas de personalidad de Looney, sería el jugador perfecto para los Gigantes. Pero Joe Don Looney vistió solamente 25 días el jersey de los Gigantes durante el entrenamiento de verano, la mayor parte del tiempo la pasaba a solas, recluido en su cuarto haciendo ejercicio. Fue despedido el día que Sherman le pidió que se vendara los tobillos, a lo que Looney se negó y le respondió al entrenador:
-No lo voy a hacer porque yo conozco mis tobillos mejor que usted.


Una vez fuera de los Gigantes, Don Schula que era entrenador de los Colts de Baltimore se empeñó en tenerlo en su franquicia. Schula al igual que Sherman creía que el Looney podía ser una de las grandes estrellas de la NFL, sin embargo Looney solamente corrió la bola en 23 ocasiones en toda la temporada, para 127 yardas y un touchdown. El corredor que además era un buen pateador de despeje, ponía nervioso a Schula con su actitud y en alguna ocasión el entrenador declaró que no lo metía a despejar porque le daba miedo que Looney en lugar de patear el balón hiciera cualquier otra cosa. Pero lo que fue decisivo para que se le transfiriera a un nuevo equipo fue que el día Schula le llamó la atención por llegar 15 minutos tarde a una sesión de trabajo y lo multó con cien dólares. Looney molesto encaró al entrenador y le exigió cien dólares por haber llegado quince minutos antes a la reunión del día anterior.
En 1965 Looney jugó con los Leones de Detroit. En la que sin duda fue su mejor temporada con 114 acarreos de balón, 356 yardas ganadas y 5 touchdowns. En 1966 sólo jugó tres partidos con los Leones antes de que su carácter hiciera que lo transfirieran de nuevo.
En el último encuentro que jugó con la franquicia de Detroit, el entrenador Harry Gilmer se acercó a Looney y le dio instrucciones para el Quarterback del equipo. Looney se volteó y le contestó a Gilmer:
-¡Carajo, Harry, si quieres un mensajero contrata a Western Union!
Looney se dio la media vuelta y se sentó en la banca. Al día siguiente fue transferido a los Pieles Rojas de Washington donde terminó la temporada. Se dice que en un partido en contra de Cleveland, el corredor estelar de los Pieles Rojas se lastimó, por lo que el entrenador Otto Graham comenzó a llamarlo, pero Looney estaba absorto en sus ideas en la banca, hasta que uno de sus compañeros le hizo notar que el entrenador lo llamaba y que el equipo lo necesitaba. Looney en su estilo habitual se limitó a gritarle al entrenador:
-¡Otto dame unos minutos para calentar, mete alguien más a jugar mientras!
En 1967 una pelea con el linebacker titular y compañero de habitación de Looney; Sam Huff, llevó a su despido de los Pieles rojas con tan sólo cuatro partidos de la temporada jugados.
En 1968 Joe fue enrolado para combatir en Vietnam. En 1969 regresó y los Santos de Nueva Orleans lo invitaron a su campo de entrenamiento. Solamente jugó tres juegos con los Santos, acarreó el balón en tres ocasiones y perdió 5 yardas en total.
Joe Don Looney se retiró finalmente del futbol americano, hay quienes dicen que la guerra lo cambio radicalmente. Looney se divorció y se fue a vivir a Hong Kong donde compró un bote en el que vivió unos años. Se convirtió al hinduismo. Después vivió en Sudamérica.
Finalmente cuando regresó a Estados Unidos construyó una casa con paneles solares, sin teléfono donde vivió aislado.
El 24 de septiembre de 1988 Joe Don Looney murió en un accidente de motocicleta, tenía 45 años de edad.

imagenes: spokeo.com