lunes, 8 de diciembre de 2014

Cadenas Nacionales y una reforma por reformar



Todo está listo para licitar nuevas cadenas de televisiòn abierta y sin embargo la reforma esta trunca aun.

Armando Enríquez Vázquez

A finales de la semana pasada el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) dio a conocer el nombre de los tres postores para las nuevas cadenas de televisión digital abierta que tendremos próximamente en nuestro país; Cadena3 de Olegario Vázquez Raña, Grupo Radio Centro de Francisco Aguirre y Centro de Información Nacional de Estudios Tepeyac de Mario Vázquez Raña.
 De los ocho nombres que hace más de un mes manejó la revista Forbes cinco se retiraron de la licitación, las razones se pueden entender si es cierto lo que los especialistas prevén; que las dos nuevas cadenas nacionales solo afectaran en un 16% la participación de mercado de Televisa y Televisión Azteca y esto hasta el año 2020. En los últimos años aunque la televisión abierta sigue siendo el medio principal de la inversión publicitaria, las audiencias de la televisión pública y la misma inversión publicitaria comienzan a migrar a la televisión de paga y a Internet. Lo que quiere decir que ese 16% será aún menor.
Para 2020 los medios multiplataforma estarán totalmente en boga y en ese sentido Telmex con unotv y Clarovideo lleva una ventaja muy clara. Los mercados regionales como lo será una cadena de televisión abierta resultaran poco atractivos para comerciantes, inversionistas y audiencias. La posibilidad de acceder a contenidos on demand, esto es acorde a los tiempos de espectadores, es una de las grandes diferencias entre la televisión y el Internet. Hoy son los jóvenes entre 15 y 35 años los que más contenidos obtienen en Internet. El universo de televidentes será muy pequeño en comparación con de los Internautas. El mercado de habla latina será mayor a 300 millones de espectadores potenciales, mercados donde tanto Clarovideo como Televisa se encuentran bien posicionados. Los mercados para la televisión abierta quedarán relegados a grupos marginales mayores de 50 años de edad con poco poder adquisitivo. En el mejor de los casos a los seguidores de la liga de futbol mexicana.
La importancia y viabilidad de negocio de los contenidos a través de Internet queda demostrada con un hecho sencillo: por primera vez en nuestro país un programa de Internet que se puede encontrar en You tube llamado el Pulso de la República, se anuncia por radio. El Pulso de la República es un noticiero mordaz, inteligente, crítico que ha crecido en audiencia y transmisiones en los poco más de dos años que lleva de producirse. Hay que hacer notar que ninguna de las grandes empresas de comunicación se encuentra detrás de esta producción.
Frente a este panorama, mi principal duda es ¿dónde está el negocio para estos nuevos aspirantes a entrar en un escenario que para todos es claro está en plena transformación?, y en el cual se puede prever que la televisión abierta como la conocemos está por cambiar de manera radical. La única respuesta se encuentra en negocios rápidos y prebendas a los gobiernos locales o federal. Una vez más corrupción e impunidad.
La pregunta habrá que hacerla a Olegario Vázquez Aldir, a su tío Mario Vázquez Raña y a Francisco Aguirre.
Por su parte el Instituto Federal de Telecomunicaciones al presentar a los tres postores a las dos cadenas nacionales de televisión abierta digital, mencionó esa idea que desde que el presidente anunció la reforma en marzo del año pasado se ha vuelto un lugar común de esta reforma; la competencia.
En México la competencia en la televisión ha sido muy poca y cuando Luis Echeverría decidió dar el poder a un solo soldado del PRI; Emilio Azcárraga Milmo a principios de la década de los setenta, no sólo la eliminó por casi veinte años, si no que nunca imaginó que estaba dando carta blanca a la creación del imperio de mal gusto, mediocridad y promoción de la estupidez. Al mismo tiempo permitió el nacimiento de un poder fáctico de impunidad, prepotencia donde en el que se han promovido muchos y diferentes tipos de delitos. Para Echeverría acabar con las voces disidentes era una de sus obsesiones como lo demostró con su participación en  los hechos de 1968, 1972 o con el golpe que desde la presidencia orquestó para acabar con la dirección del diario Excélsior que en ese entonces encabezaba Julio Scherer.
Ese mismo IFT que habla de la competencia, el 7 de noviembre pasado decidió negarle a MVS la solicitud para transmitir por televisión abierta en el área metropolitana de la Ciudad de México la señal del canal 52. Lo que levanta la suspicacia de si la decisión del IFT no está ligada al hecho de que MVS transmita el noticiero de Carmen Aristegui, quien ha demostrado ser una, tras la amañada salida de Pedro Ferriz de Con de la radio, de la pocas voces críticas del gobierno en los medios.
Ese mismo instituto que dice promover la competencia, es el que ha determinado junto con las bancadas de Televisa y Azteca en el poder legislativo atacar de todas la maneras posibles a las empresas de telefonía de Carlos Slim y el mismo que se negó a declarar la preponderancia en la televisión de paga por no afectar los intereses de Televisa.
Hay un tema del que no se ha querido hacer consciente a los mexicanos. La transmisión digital terrestre permite a los concesionarios de las frecuencias comprimir la señal de su transmisión  lo que se traduce en que cada canal tiene tres señales diferentes en la frecuencia en la que en el formato análogo sólo se tenía uno. Esto obviamente permite los concesionarios la posibilidad de ofrecer un mayor número de contenidos a los espectadores, esperemos que a los concesionarios se les ocurra producir más contenidos, porque mañosamente los legisladores obviaron este hecho, por ignorancia o porque así se los ordenaron los dueños del duopolio al que sirven de manera vergonzosa.
El IFT ha demostrado desde su creación ser poco transparente, no ser autónomo y que sus decisiones están dictadas por los poderes políticos y fácticos de nuestro país.

Publicado en blureport.com.mx el 25 de noviembre de 2014
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