domingo, 7 de diciembre de 2014

Lance Wyman diseñando en México.



El norteamericano nacido en Nueva Jersey dejó en nuestro país no sólo la iconografía de los Juegos Olímpicos de 1968, el metro y el Mundial de México 70. Corporativos e instituciones ostentan diseños de Wyman.
Armando Enríquez Vázquez.
Hace algunos meses escribí sobre la mascota desconocida del Campeonato Mundial de Futbol Soccer México 1970: Pico, y sobre Lance Wyman el hombre que lo creó junto con identidad de dicho campeonato de futbol soccer.
El mundial no fue la primera experiencia de Wyman con eventos deportivos internacionales, como tampoco lo era que estos se realizaran en nuestro país y él resultara encargado del diseño. Wyman es famoso, entre otras cosas, por el diseño que hizo para el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de 1968. Lance Wyman ha tenido a lo largo de su vida mucho que ver con nuestro país y con diferentes campos del diseño en él.
Wyman nació en Newark en 1937. Su padre era pescador y su abuelo era un vaquero del sur de los Estados Unidos que contaba al pequeño Lance, historias de bandoleros. Años después durante su adolescencia Wyman trabajó durante las vacaciones de verano de la escuela en diferentes fábricas de la región. Lo que lo hizo sensible a los sistemas de señalización que existían al interior de las fábricas.
Wyman estudió en el Pratt Institute diseño industrial y comenzó a trabajar para General Motors. En 1960 se graduó. A mediados de la década de los años sesentas y gracias a la amistad que hizo con Eduardo Terrazas y Peter Murdoch quienes colaboraban con el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez en el concurso de la imagen para las Olimpiadas de 1968, Wyman llegó a nuestro país para integrarse en el equipo. Según recuerda Wyman las instrucciones de Ramírez Vázquez fueron muy sencillas. México no podía aceptar en su imagen mundial al indio con sombrero dormido debajo de un cactus.
Wyman llegó a nuestro país sin saber nada de él, por lo que lo primero que hizo fue pasarse unos días en el Museo Nacional de Antropología tratar de absorber lo más sobre las imágenes prehíspanicas y entre algunos diseños de grecas, su amor por el Op Art, tan de moda en esos años y el conocimiento de los tejidos huicholes se enfrascó en crear la propuesta que integraba los cinco aros olímpicos, con la fecha en que se desarrolló la competencia y el nombre de nuestro país.
La propuesta de Wyman no sólo fue la ganadora, si no que a la fecha es una de las más reconocidas y comentadas dentro de la historia del diseño gráfico mundial. Pero el trabajo de Wyman no se limitó al logotipo de la competencia, junto con un grupo de estudiantes y egresados de la carrera de diseño industrial de la Universidad Iberoamericana, Wyman creó todo el sistema de comunicación de los juegos. En 1966, no existía aún la carrera de diseño gráfico en nuestro país. Wyman creó logos para cada evento que gracias a la sencillez y universalidad de la iconografía ahorraban a los organizadores el poner todos los letreros en tres idiomas; francés, inglés y español.
Ese mismo sistema de iconos fue implementado en los boletos de los eventos deportivos. Toda una tipografía fue creada.



Además Wyman diseñó el logotipo de la paloma de la paz y todo un grupo de iconos para los diferentes eventos de tipo cultural que se llevaron a cabo dentro de la misma Olimpiada.
Se emitió una serie de timbres postales que representan las diferentes disciplinas deportivas de la gesta deportiva a partir de siluetas de atletas ejecutando su deporte sobre fondos de colores muy brillantes. Pero además se emitieron timbres de carácter cultural, uno de los que más enorgullece a Wyman es uno con la efigie Martin Luther King el activista de los derechos civiles de los negros que había sido asesinado en Memphis unos meses antes. Este fue el primer timbre que se emitió en el mundo reconociendo la lucha del reverendo King.
En México 1968, fue también un año de descontento estudiantil, que terminó como todos sabemos con la matanza de estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas, ordenadas por el gobierno federal.
En muchos de los carteles de protesta a lo largo del movimiento, los estudiantes utilizaron el diseño de Wyman. Este hecho durante muchos años produjo en el diseñador una serie de sentimientos encontrados. Por un lado el hecho de que sus diseños fueran identificados con un gobierno asesino y represor lo hacían sentirse partícipe. Pero por otra parte no dejaba de enorgullecerlo el reconocimiento del posicionamiento de su trabajo como identidad de los juegos a pesar del mensaje demagógico que el gobierno de Díaz Ordaz hizo de los mismos.
En una entrevista que Wyman concedió a Emmet Byrne, el diseñador recordó como uno de los actos más subversivos y contundentes en materia visual del movimiento consistió en poner pintura roja en el centro de las calcomanías de la paloma de la paz que el gobierno de Díaz Ordaz había repartido a los comerciantes de la Ciudad de México para promover la naturaleza pacifica de los juegos.
Casi veinte años después cuando Wyman fue invitado a dar una conferencia a la escuela de artes plásticas de la UNAM, al final de la misma El director de la escuela le regaló al diseñador un libro llamado La gráfica del 68. El director le agradeció a Wyman entonces el haber creado diseños que permitieron a los estudiantes protestar contra el sistema y el discurso oficial. Wyman dice que en ese momento se sintió tranquilo y con ello cerró un ciclo de su vida.
Pero Wyman diseñó otro de los sistemas visuales de nuestra ciudad que nos acompaña a diario: la iconografía de la línea uno del metro. Wyman creo los iconos que sobreviven y con los que identificamos a las estaciones Chapultepec, Juanacatlán, Pino Suárez, Insurgentes, Cuauhtémoc, Candelaria de los Patos, La Merced, etc.
Wyman pensó en  iconos que dijeran al usuario sin importar si hablaba o no español el nombre de la estación y le dijera algo del barrio o locación donde está se encontraba.  Gracias a este trabajo Wyman diseñó después el del sistema del metro en Washington, así como la señalización de las rutas de otras ciudades y hasta de los zoológicos de Washington y de Minnesota.



En México diseñó también toda la señalización para la Nueva Central de Abastos de la Ciudad de México. Su trabajo también lo vemos a constantemente en diferentes empresas y organizaciones de nuestro país donde la imagen corporativa y los diseños de los logos fueron creados por Lance Wyman. El logotipo de la Tienda de Todo  es un trabajo que muchos de nosotros podemos recordar, Wyman lo ideo pensando en su amigo y compadre Matías Goeritz. El chapulín que coronó muchos años el edificio donde estaba el hotel Presidente Chapultepec enfrente del Auditorio Nacional es otro ejemplo. Pero entre los que sobreviven están los logos del Hotel Camino Real, las pastas La Moderna, Vanity,  y uno de los que más gusta a su autor el; de la empresa fundidora de tubería Hylsa donde el diseñador incorporó una olla de fundición a la H  del nombre de la empresa.
El museo del papalote y el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO) también son diseño de Lance Wyman.

Actualmente el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) tiene una exposición sobre el trabajo del diseñador, armada por la curadora Pilar García, a la que vale mucho la pena acudir.  



publicado en the point.com.mx el 26 de noviembre de 2014

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