lunes, 22 de diciembre de 2014

El Sheriff de Nottingham.



El fracaso de la politica economica de Peña Nieto nos hace pensar en los peores momentos de nuestra historia reciente y en la Inglaterra medieval.

Armando Enríquez Vázquez

El nombre del enemigo jurado de Robin Hood en las diferentes historias que existen de este legendario personaje que en teoría ayudaba a los pobres de Inglaterra asaltando a los ricos, y vivía en el bosque de Sherwood, junto con su banda de alegres secuaces, durante la ausencia del rey Ricardo III, también conocido como Corazón de León, cuando partió a luchar contra Saladino buscando recuperar Jerusalén en la tercera cruzada.
Históricamente,  el titulo de Sheriff de Nottingham  lo ostentó durante la ausencia de Ricardo III, de 1191 a 1194, un hombre llamado William de Wendenal. Al partir el rey, Wendenal quedó encargado junto con otros aristócratas de la corte inglesa. Muy poco o casi nada se sabe sobre el personaje histórico y la mayor parte de su biografía se basa en especulaciones. Las diferentes historias de Robin Hood pintan al Sheriff de Nottingham como un hombre cruel y corrupto encargado de cuidar los feudos del rey, cobrar impuestos, evitar la cacería ilegal de los ciervos en el coto real, así como de castigar a todos aquellos que no obedecieran la ley.
La visión de los habitantes del reino como un activo fijo del gobernante, no es privativa de la edad media inglesa y es aun en muchos países la norma. El nuestro es uno de esos países. La desastrosa y caprichosa forma en que la Secretaria de Hacienda y Crédito Público ha elaborado los presupuestos anuales de ingresos y egresos, pertenece más a historias como la el traje nuevo del emperador que a un estudio minucioso del entorno mundial y de sus variables.
José López Portillo contaba parte en broma, parte verdad y a manera de metáfora esa realidad llena de lisonjas que rodea al poder en México, qué cuando un presidente pregunta ¿qué hora es? Su séquito responde: La que usted diga, Señor Presidente.
Desgraciadamente la fórmula cortesana, no funciona en la economía y mucho menos en la economía internacional y a pesar de la obviedad de este hecho, tanto el secretario de hacienda, como los legisladores del país se creen ser poseedores de una varita mágica que los ayuda a determinar y predecir a voluntad y conveniencia el futuro de los diversos factores que impactan en nuestra economía. Que un decreto del Congreso de la Unión y la voz del titular de Hacienda son capaces de fijar los precios del mercado del petróleo a nivel mundial o la paridad del peso frente a las divisas extranjeras. Bajo esta ilógica ecuación pretenden adecuar los proyectos de la nación a su buena voluntad en el caso de uno y en la ignorancia, pereza y servilismo de los otros.
A pesar de la orden presidencial de crecer seguramente 2015 no será ni por mucho el año en que nuestra economía despegue. Por el contrario al encontrar un enorme déficit en el presupuesto aprobado seguramente las huestes de hacienda saldrán a aterrorizar a los contribuyentes, como todo buen gobierno priísta de las décadas de los setentas, ochentas y noventas del siglo XX.
Los ciudadanos somos la caja grande de un estado, que por otro lado y sin ningún pudor exenta de pago de impuestos a Televisa o impone multas ridículas a empresas que dañan la salud de miles de mexicanos como la minera México.
Entonces, como el Sheriff de Nottingham, el estado mexicano, se sirve de las contribuciones de los mexicanos para financiar sus corruptelas, sus negocios espurios con empresarios y las dádivas que comparte con el crimen organizado.
Es claro que el presupuesto en México se elabora privilegiando la visión del estado para enriquecer a funcionarios, cúpulas de los partidos políticos y a los socios empresarios de los funcionarios federales, estatales y regionales, antes que al progreso y crecimiento del país.
Las reformas estructurales, en especial la energética, han fallado mucho antes de empezar a funcionar. Los tan anunciados beneficios para la población como lo tan anunciada reducción de las tarifas eléctricas y el precio de la gasolina resultaron solo mentiras. Esta semana el diario Financial Times pone en duda lo atractivo de la reforma ante la baja radical en los precios del crudo. La estrategia de la OPEP resultó más efectiva que todos los movimientos en contra del fracking.
El constante cambio, a la baja, en las expectativas anuales de crecimiento en el país es contundente y clásico de los gobiernos Priístas.
Ante una realidad que rehúsa a ajustarse a los pronósticos de Hacienda y los legisladores, en el presupuesto de 2015 se avizoran severos recortes a menos de un mes de entrar en vigor. 
Diputados y senadores, son en última instancia los culpables, por haber aceptado ese presupuesto y me gustaria ver el comercial donde lo admitan.
El negocio de gobernantes y sus cómplices no puede menguar. Para ellos México no es un país a gobernar y hacer crecer. Es un botín. Para ellos los mexicanos somos lo mismo que los siervos de Ricardo III.
Los impuestos en teoría sirven para crear infraestructura real, para que en todas las calles exista  alumbrado público, para que los servicios de salud del estado sean de calidad, que las farmacias del sistema de salud del estado estén surtidas y no haya enormes filas de pacientes que necesitan ser atendidos de urgencia. Los impuestos hacen que los policías estén bien pagados y por lo tanto los habitantes confíen en ellos. Se sientan seguros. Para que las pensiones de los viejos les permitan vivir de una forma digna.
Las generaciones que nacimos en los sesenta, setenta y ochenta sabemos perfectamente lo que es vivir en las crisis provocadas por la codicia de los priístas, vivimos por más de tres décadas con un país estancado y una visión oficial que hacía de la tan criticada foxilandia una tierra desolada y de pobreza. De presupuestos como el que se plantea para el año entrante que terminan terrorismo fiscal y después en crisis sexenales, con políticos y empresarios enriquecidos fuera del país.
Debemos exigir que se deje de gastar esa enorme parte de nuestros impuestos utilizada para la escandalosa propaganda oficial, disfrazada de promoción de actos y obras de un gobierno que no funciona. Que se deje de financiar a los comités de partidos políticos, muchos de los cuales serían incapaces de mantenerse por sí mismos y que mejor se legisle de una manera exigente para impedir la infiltración del crimen organizado. Es indispensable eliminar gastos superfluos y exagerados como viáticos y beneficios para una burocracia que ha sido un lastre para el crecimiento de México. Qué son un mal innecesario que sufre la población que lidia con ellos a diario en ventanillas.
La recaudación aumenta no cuando se utiliza el terrorismo desde el estado como lo acostumbran los gobiernos priistas, para seguir medrando con el país, si no cuando los ciudadanos nos beneficiamos con nuestras contribuciones, cuando nos damos cuenta en la realidad que el dinero se convierte en hechos y no en spots de televisión de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, porque en el ámbito de la impudicia, los tres poderes son iguales.
México se parte y se reparte. En todas las áreas de gobierno y en cualquiera de sus niveles existen Sheriffs de Nottingham dispuestos a declararnos a los ciudadanos como forajidos y lo peor es que nosotros lo hemos y lo seguimos permitiendo.


publicado en blureport.com.mx el 10  de diciembre de 2014.
imagen: en.wikipedia.org