viernes, 19 de junio de 2015

Los sordos.




Los grandes perdedores de las elecciones de junio de 2015; los partidos políticos, tienen tres presidentes incapaces de escuchar a la ciudadanía.

Armando Enríquez Vázquez

Tras la retirada de la marea de verborrea electoral, una vez pasado el 7 de junio, las aguas se aplacaron. Las cifras quedaron al descubierto y los resultados quedaron claros en la mayoría de los casos. Los presidentes de los partidos políticos se vieron obligados a dar la cara ante la opinión pública y dar las razones del retroceso de sus partidos en las urnas.
A lo largo de la semana escuché a Carlos Navarrete y a Gustavo Madero ser cuestionados al respecto. Me quedó claro que ninguno de los dos viven en un mundo real, que la soberbia y la prepotencia son lo suyo. En ambos casos el fracaso se les subió a la cabeza.
Resulta patético e insultante escuchar a Gustavo Madero que tanto bien le hizo al PAN al dejar la presidencia del instituto a principios de año. Nadie le pidió razones cuando abandonó a Josefina Vázquez Mota en la campaña presidencial para arrojar su candidatura a la ira y enconó de Felipe Calderón, quién tras presentarse en Michoacán a apoyar a su hermana, inclinó la balanza a favor de Silvano Aureoles, por lo que debería quedar claro que su lugar está lejos y fuera de la política nacional. De acuerdo con el presidente panista nadie le está pidiendo resultados por los resultados perdedores del 7 de junio, tal vez porque los panistas se están acostumbrando a perder o tal vez porque Madero se ha ido quedando sordo.
Cuando uno escucha los pretextos y justificaciones que el presidente del PAN da a los medios, la forma grosera y arrogante que tiene de no escuchar y de sí tratar de vender su extraña realidad a los lectores de noticias, arguyendo que el PAN es la primera fuerza en el congreso neolonés cuando no pudieron ganar la gubernatura. Lo que alguna vez fueron los ideales políticos de Manuel Gómez Morín hoy se han convertido en las alucinaciones de un megalómano, autoritario.
Y si la derecha está mal, la izquierda no se encuentra mejor. Carlos Navarrete tiene también un tono de persona que no está en sus cabales. A diferencia de los delirios de grandeza del panista, Navarrete sufre de delirio de persecución y en la derrota estrepitosa del PRD en el Distrito Federal y a nivel nacional a manos de Morena, el líder perredista sólo ve conspiraciones y traiciones de miembros del partido. El repudio que su partido sufrió en Morelos, se debe a que los morelenses están hartos de la corrupción que ha comandado Graco Ramírez, y no porque los perredistas de Morelos hayan cambiado de camiseta por la del equipo del futbolista. Perdieron Guerrero uno de sus principales bastiones. Con la victoria en Michoacán al PRD no le alcanzan a salir las cuentas a Navarrete.
Las pocas victorias de ambos institutos políticos, son proclamadas por sus líderes como si gracias a ellas se hubieran colocado en el primer lugar de las preferencias electorales del país. Como si bajo su mando el PAN y el PRD se hubieran convertido en la primera fuerza política nacional. La incapacidad de la autocrítica, de la reflexión poco ayudará a estos partidos a crecer en los próximos tres años, dejando el campo abierto a un PRI, que tampoco tiene mucho de que presumir, pero lo cierto es que logró su objetivo.
No he escuchado a César Camacho hablar, pero seguramente tiene pretextos de sobra para no reconocer los terribles reveses que su partido sufrió en Nuevo León, Michoacán, Querétaro y en la capital tapatía.
Vivir en la negación parece ser un síndrome de los políticos mexicanos, en especial de aquellos que pierden y se niegan a reconocerlo. Así lo vivimos durante el 2006, 2012 y ahora en las delegaciones que ganó el PRD por parte de los antes seguidores  y hoy acólitos de Andrés Manuel López Obrador y Morena, incluso el presidente del nuevo partido Martí Batres tiene esa actitud condescendiente con los medios, hoy que ganaron tanto, como no la había tenido desde que Adrés Manuel lo eligió como subsecretario de gobierno en la Ciudad de México.
Lo que más me llama la atención en los argumentos de Madero, Navarrete y Batres es la exclusión de la ciudadanía. Para ellos lo importante son las estrategias, los números de sus ganancias, las excusas torpes o alardes bravucones de imputación de elecciones, pero la ciudadanía, su opinión, su voto de castigo o de rechazo, eso no existe. Es sólo una percepción de los torpes analistas políticos de nuestro país o parte de un complot.

Tal vez, por eso en las próximas elecciones del año entrante, cuando se jueguen 12 gubernaturas, en 2017  y sobre todo en 2018 veremos a más candidatos independientes y de pequeños partidos ciudadanos como Movimiento Ciudadano ganar elecciones.

publicado en blureport.com.mx el 15 de junio de 2015
imagen deathtoStock