sábado, 16 de abril de 2016

Entre demonios y enanos del tapanco.




Sueltos y desatados gritan desde el fondo con ganas de espantarnos y salirnos con su ahí viene el lobo lo peor de la clase gobernante de nuestro país.

Armando Enríquez Vázquez

Durante los años más álgidos del priíato, o la dictablanda el siglo pasado, tanto los presidentes como diferentes funcionarios y líderes sindicales, por ejemplo, el corrupto Fidel Velázquez, se divertían declarando a la prensa diferentes metáforas y dichos con los que creían demostrar su sagacidad, algo con lo que los miembros de ese partido han siempre querido suplir su falta de honradez, integridad y amor por la patria, y su sensibilidad popular.
De entre todas esas declaraciones ingeniosas de priístas prepotentes, recuerdo en este momento político dos; Los demonios andan sueltos dicha por Carlos Salinas de Gortari, quién sin darse cuenta se mordió la lengua en el momento de pronunciar la frase y la de Los enanos del tapanco, que utilizaba José López Portillo desde su altanería intelectual para referirse a los partidos de oposición y sus miembros.
Vale la pena aclarar que los panistas por más que intentaron brillar con frases jamás pudieron superar el cinismo dicharachero de los priístas. Las declaraciones panistas pecaban de estúpidas o de ingenuas, por no hablar de las de los perredistas y el líder de Morena han sido una serie de afrentas a la inteligencia por decir lo menos.
El origen del enano del tapanco tiene que ver con un prostíbulo, o una taberna, según la fuente, donde para deshacerse de clientes molestos o que se volvían indeseables desde el fondo del establecimiento se escuchaba una grave y atemorizante voz que los amenazaba y obligaba a abandonar el establecimiento, hasta que llegado el día que el dueño de la voz tuvo que hacerse presente, la clientela se desengañó pues se trataba de un enano y no de un poderoso celador.
Hoy podemos calificar de enanos del tapanco a casi todos los políticos sin importar el partido al que pertenecen y además son pequeños demonios que andan sueltos haciendo de las suyas. Cuando el Gobernador del Estado de México Eruviel Ávila promueve, por abajo del agua, que su gobierno lo haga merecedor de una medalla por lo buen tipo que es, México da un salto al pasado de dos siglos y nos recuerda el narcisismo de otros gobernantes como Santana. Claro, hoy gracias a la democracia, los periodistas y las redes sociales, al jefe de gobierno mexiquense no le quedó más que recular y con todo un berrinche interno negarse a recibir la presea que el mismo se otorgó. ¿Ese es el tipo de políticos que esperamos los mexicanos que gobiernen en 2018? ¿Otro egocentrista como López Portillo, Salinas de Gortari o Luis Echeverría incapaz de resolver los problemas de violencia y crimen organizado en su entidad, mismos que en parte le heredó Peña Nieto, pero que se sonríe en el espejo diciéndose lo chingón que es?
Ni que decir ya del baladí jefe de la CDMX (Marca Registrada), que se prueba constantemente una banda presidencial fantasma, mientras sus tonterías y negligencias han hecho de la CDMX (Marca Registrada) un verdadero caldo de cultivo para la corrupción, la negligencia y la estupidez. Problemas que van desde la contaminación, hasta su sumisión al presidente y los sindicatos de la CDMX (Marca Registrada). Corrupción en la construcción y el transporte público concesionado y temas tan nimios y olvidados el castigo ejemplar para Inti Muñoz irresponsable y corrupto miembro del PRD que sin escrúpulo alguno destruyó una de las obras distintivas de nuestra ciudad como lo es la estatua de Manuel Tolsá; El Caballito, de tres meses de inhabilitación para ejercer cargos públicos. Hasta problemas que afectan a la salud de todos los habitantes de la capital del país como consecuencia de su reglamento de tránsito o su contubernio con el gobierno federal para crear un congreso constituyente de la CDMX (Marca Registrada) a modo del PRI. Pero el jefe de gobierno no deja de hacer genuflexiones ante una audiencia imaginaria de ciento veinte millones de mexicanos que según él están dispuestos a elegirlo presidente de la nación.
Demonios enanos como el fiscal y el gobernador de Veracruz quienes han permitido que en aquella entidad se violen de manera sistemática todos los derechos de los ciudadanos desde la libertad de expresión con el asesinato de periodistas, el de libre tránsito cuando autoridades de diferentes municipios secuestran a jóvenes para entregarlos al crimen organizado y promueven la violencia de género al encubrir a violadores y agresores sexuales únicamente por pertenecer a la clase poderosamente económica del estado y el PRI y sus miembro han decidido mirar en otro sentido y evitar que el gobernador sea enjuiciado políticamente.
NI que decir de los diputados enanos del PRI que llegan en bicicleta a la Cámara, tratando de hacernos creer que tienen conciencia social de los sucesos capitalinos de contaminación, mientras que sus guaruras y choferes manejan detrás de ellos porque en la tarde esos mismos legisladores necesitan trasladarse en auto a sus diferentes compromisos. Que aplauden y hacen caravanas a las ocurrencias del presidente Peña Nieto que no ha podido demostrar los beneficios de sus reformas y el país inicia el camino a una de las clásicas crisis económicas sexenales priístas donde tarde o temprano se pretenderá que seamos los ciudadanos los que rescatemos a un PEMEX, que era un estorbo para el plan privatizador de Peña Nieto y empresarios que lo dominan, y hoy se convierte en un potencial número de votos a través del corrupto sindicato de la paraestatal.
Un procurador de Justicia de la CDMX (Marca Registrada), incapaz de resolver cualquier caso y que carga al menos con la desaparición de los muchachos del bar Heaven en pleno Paseo de la Reforma, los asesinatos de Narvarte y más recientemente la misteriosa muerte del guarura de Lord Ferrari.
Un secretario de Hacienda incapaz de hacer crecer al país y de mostrar una estrategia económica correcta y una secretaria de desarrollo agrario capaz de irrumpir de manera autoritaria en un medio de comunicación para censurar a los autores de un reportaje que habla del fracaso de su estrategia contra la pobreza.
Los enanos del tapanco y los demonios de nuestra política no sólo andan sueltos, sino que los vemos danzar de manera bufonesca, burlándose de todos nosotros desde los salones del poder legislativo, aprobando y votando leyes a modo y que pueden violar pues gozan del fuero que ellos mismo se han conferido desde hace ya casi un siglo. Desde las sillas de sus gubernaturas.
Esperpentos que desde el poder judicial han defendido y amparado, lo indefendible por un puñado de monedas.
Payasos de circo que dirigen partidos políticos y solo buscan la risa fácil. Pero no dejan de ser eso enanos del tapanco que sólo habrán de vociferar hasta que como una ciudadanía unida los hagamos callar de una buena vez y por todas. Exorcizándolos de nuestra vida política y mandándolos a un museo de los horrores nacionales que todos los días crece con sus acciones y trapacerías.

publicado en blureport.com.mx el 4 de abril de 2016