miércoles, 11 de mayo de 2016

Quitarse un brassiere y su sentido político.



Una absurda imagen para promoverse políticamente y la intrigada mente de todos los ciudadanos que esperamos que nos expliquen el significado.
Armando Enríquez Vázquez.
A finales de los años sesenta del siglo pasado y en plena revolución de las flores, muchas mujeres en Estados Unidos decidieron como una forma de manifestar su libertad y su lucha feminista por la igualdad de géneros quemar sus brassieres en público. Las historias y leyendas urbanas llevan este tipo de actos hasta el concurso de Miss America en 1968, algo que jamás ocurrió, pero es muestra clara de esas ideas de la generación de las flores que pensaba luchar contra todo lo establecido incluidos los brassieres opresores de los senos femeninos.
Hace unos días en la estación Zapata del Metro me topé con una imagen insólita para la lucha política que se desarrolla en la capital del país en estos días; la elección de la asamblea constituyente que habrá de proveer a la Ciudad de México con su primera constitución. Se trata de una fotografía en close up de las manos de una mujer desabrochándose el brassiere. La frase #Libérate Ciudad de México.
En un principio la imagen lo agarra a uno desprevenido y puede llegar a pensar en una más de las campañas de protección en la activa vida sexual de los jóvenes. Pero no. La sorpresa es que la fotografía está firmada por el partido político Nueva Alianza, creado por el magisterio de nuestro país.
La verdad es que la imagen ya de por si absurda como parte de una campaña política, resulta tres veces más absurda si la analizamos con un poco de detenimiento. La idea resulta incongruente para cualquiera en su sano juicio. Hacer de la Ciudad de México una mujer que por razones no muy claras si de deseo o de molestia ha decidido despojarse del brassiere, que oprime o en el mejor de los casos contiene sus senos, carece de lógica. ¿Cómo llegó el publicista responsable de tan ridícula campaña a la idea de que la Ciudad es una mujer? ¿por el simple hecho del género de la palabra? ¿Por qué la victoria alada que tanto nos identifica es una mujer, a pesar de que nunca le visto un brassiere puesto? ¿Por qué el calenturiento publicista no pensó en nada mejor en el calor de esta maldita primavera, que, en una mujer desnudándose para símil de la ciudad en rebeldía?
Ahora ese mismo y brillante partido que nos brindó la propositiva campaña de: ¿y tu eres turquesa? A güevo, durante las elecciones intermedias del año pasado, nos propone que la ciudad se libere dejando las tetas al aire. Solo que quien ideó la campaña y la ejecutó no se percató de un pequeño detalle #Libérate Ciudad de México se está despojando de un brassiere color turquesa. O sea, fuera Nueva Alianza de nuestra ciudad, en la cual es parte de una minoría.



Alguien podría decir que estoy mal, que la Ciudad se está poniendo el brassiere turquesa, pero entonces ¿dónde está el amarillo del que se despojó? y ¿por qué la foto se acompaña de la frase Libérate y no de una como bienvenido el turquesa o algo que tenga una connotación positiva y no negativa?
Hoy que tanto hablamos de violencia de género, equidad entre hombres y mujeres y muchos otros temas políticamente correctos que forman parte de la agenda política de todos los partidos políticos el hacer una propuesta como la de Nueva Alianza, resulta política y socialmente hipócrita. Un partido que dice tener una responsabilidad social, no puede permitirse una campaña tan sexista.
Las ocurrencias no tienen lugar en la propaganda política, como no la tienen en ningún otro género de la publicidad. Gastar dinero por gastarlo ese es el verdadero riesgo de otorgar dinero del erario a diestra y siniestra a personas y partidos que se merecen mucho menos.

publicado en thepoint.com.mx el 21 de abril de 2016