viernes, 6 de mayo de 2016

Silencio hipócrita.



En México a los gobernantes los tiene sin cuidado lo que opinemos y manifestemos los ciudadanos.

Armando Enríquez Vázquez

Cuando el domingo 24 de abril miles de mujeres y hombres en 30 entidades de la República se manifestaron contra la violencia de género en nuestro país, los gobiernos, federal y estatales prefirieron guardar silencio.
Vivas nos queremos fue el gran lema de la protesta. Pero ni Enrique Peña Nieto, ni Miguel Ángel Mancera, ni ninguno otro de los gobernadores dijeron nada. Prefieren guardar un silencio que los hace cómplices de la discriminación, de la violencia, de los asesinatos de género y del machismo. Sólo baste recordarles a estos mudos políticos que en México la mayoría de la población está compuesta por mujeres. Así que, solamente por puro interés electoral deberían de intentar quedar bien con ellas.
En México los feminicidios no disminuyen y al no existir cifras reales, ni oficiales, las autoridades prefieren hacerse de la vista gorda, guardar silencio. En casi todas las entidades, el ejemplo más atroz es el Estado de México donde desde los tiempos en que Peña Nieto era gobernador, la vida humana y en especial de las mujeres es minimizada. Sólo hay recordar el burdo espectáculo que la procuraduría de justicia de ese estado montó con el caso de Paulette, siendo Peña Nieto Gobernador y bajo su tácito consentimiento el entonces procurador de justicia del Estado de México, Alberto Bazbaz se burló de la ciudadanía con el descubrimiento del cadáver de la niña. Solo hay que ver el número de jóvenes mexicanas que desaparecen o aparecen muertas en el estado de México para darnos cuenta que las políticas, social y de seguridad tanto de Peña Nieto como la del actual gobernador Eruviel Ávila es una simple y llana farsa. Lo mismo sucede en Veracruz, la CDMX (Marca Registrada), Chiapas y sin duada esta politicadamisogina surge en las entrañas de partidos como el PRI.  Baste recordar como el PRI esconde en sus filas y defiende a capa y espada a proxenetas como Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre o pederastas como Mario Marín.
La mujer mexicana a pesar de la discriminación, de la violencia, del acoso sexual que sufre en la calle y en su centro laboral, es en general más productiva que los hombres. una gran parte de las familias mexicanas dependen de madres trabajadoras, solteras, abandonadas o viudas. Pero el estado y los políticos siguen queriendo hacerles creer que les han conseguido grandes espacios de participación ciudadana, lo que sea que quieran decir con este eufemismo, al concederles la igualdad de género, aunque en realidad no hayan hecho absolutamente nada en comparación de cientos, tal vez miles de mujeres que a lo largo de nuestra historia han creado y forjado a fuerza de trabajo, valentía, lucha física e ideológica los espacios y derechos de todas las demás mexicanas.
Este mismo fin de semana el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes presentó su informe final sobre el caso Ayotzinapa y la desaparición de 43 estudiantes normalistas en Guerrero, caso que durante año y medio el gobierno de Enrique Peña Nieto ha querido archivar con lo que suponíamos era una verdad histórica similar a la de Paulette pero que de acuerdo con el informe de los expertos es aún más falsa, más podrida y más manipulada por un gobierno que se ha encargado en cuatro años en destrozar, la ya de por si dudosa confianza en las instituciones.  
Cuando un gobierno a través de torturas consigue las pistas para esclarecer un crimen, muy difícilmente se puede hablar de una verdad histórica y si tendríamos que estar viendo y exigiendo la detención de funcionarios de la PGR, incluidos el anterior procurador y la mujer que lo sustituyó, puesto que más que cómplices seguramente son autores intelectuales de toda la sarta de mentiras oficiales que se han dicho en todo este tiempo. Pero, una vez más este tipo de asuntos son minimizados y no requieren de un posicionamiento del presidente que en su inconsciencia y falta de conocimiento del país prefiere inaugurar un tianguis turístico, utilizando a niños mazahuas como escudo de lágrimas de su plan de negocios para acabar con México. Así como lo instruyo y enseño Televisa y su pésima escuela de telenovelas.
Cuando Gustavo Díaz Ordaz salió a justificar la masacre de Tlatelolco lo hizo convencido de que había actuado por el bien de México, por el bien de su partido y de la estabilidad del país. Peña Nieto carece de la fuerza, del cinismo y de la convicción del asesino poblano, el simplemente prefiere voltear en otra dirección, guardar silencio, hacer como que no escucha, creer que le creemos que México está mejor. Sus asesores y la corte de los milagros que lo rodea menean la cabeza asintiendo a las ocurrencias del mexiquense mientras roban y defraudan a la nación y a los mexicanos.
Los senadores como Emilio Gamboa Patrón están dispuestos a frenar la ley de transparencia, defendiendo sus intereses propios y anteponiéndolos a la noción de patria y de democracia. Como nadie nos ha aclarado que hacía un funcionario del SAT entre los nombres revelados por los papeles de Panamá.
En México, hoy, a los gobernantes los tiene sin cuidado lo que opinemos y manifestemos los ciudadanos, ellos prefieren mantener una sonrisa hipócrita y hacer caso omiso al sentir de la ciudadanía.

publicado en blureport.com.mx el 1 mayo de 2016