lunes, 12 de septiembre de 2016

Otras mujeres que nos dieron patria.




Olvidadas por muchos historiadores y cronistas, las mujeres que lucharon codo a codo con Vicente Guerrero, Morelos o actuaron por su cuenta para crear México, no fueron pocas.
Armando Enríquez Vázquez.

Nunca dejará de sorprenderme la cantidad de mujeres que se sumaron a la causa independentista, como en el caso de la Revolución cien años después, estas heroínas nacionales han sido relegadas por los androcentristas historiadores del país al papel de viles soldaderas, prostitutas o desamparadas que no tenían otra opción que refugiarse bajo las armas y las sábanas de diferentes guerrilleros y combatientes por la independencia o el cambio social a principios del siglo XX. El año pasado presente a unas cuantas de ellas y este año estando en el mes patrio pretendo hablar de otras tantas.
Gracias a excepcionales escritores como José Joaquín Fernández de Lizardi, el Pensador Mexicano, y algunos otros del pasado y el presente, los nombres de algunas de estas valientes y patriotas mujeres han logrado sobrevivir.
Por ejemplo, María Fermina Rivera, quien nació en el poblado de Tlaltizapán en lo que es hoy el estado de Morelos, pero que en los tiempos previos a la Independencia formaba parte aun del Marquesado del Valle de Oaxaca. Aparte de este hecho se sabe que María Fermina se casó con un militar insurgente, de nombre José María Rivera que en el ejército de Vicente Guerrero era coronel de caballería. José María Rivera murió en una batalla y María Fermina continuó luchando con la insurgencia al lado de Guerrero y sus hombres. Al par que ellos, sufrió el hambre y las penas que la guerra de guerrillas impuso al líder de la revuelta. En 1821, peleando codo a codo en la toma de Chichihualco murió alcanzada por las balas realistas.
Así también, el autor de El periquillo sarniento y periodista consigna en los folletos de los años 1824-1827 recopilados y publicados por la UNAM, la existencia de la llamada Heroína de Huichapan; Altagracia Mercado. Altagracia Mercado de acuerdo a otras fuentes fue amante de un guerrillero insurgente de la zona de Huichapan en lo que es hoy el estado de Hidalgo. Seguidora de las ideas independentista Altagracia que poseía dinero, formó un grupo armado que durante algún tiempo al inicio de la gesta por la Independencia fue un dolor de cabeza para los realistas de la zona. De acuerdo con la leyenda en el enfrentamiento que acabó con las fuerzas de Altagracia, el 27 de octubre de 1819, sólo ella quedó al final con vida enfrentando a los realistas, cosa que le valió el reconocimiento de las tropas enemigas que la capturaron viva y en lugar de fusilarla como era la orden, Altagracia fue enviada como prisionera a la Ciudad de México en donde cumplió una sentencia de 4 años de trabajos forzados. Después Altagracia desaparece de la historia.
Otra mujer mencionada por diferentes fuentes y cuya biografía completa es desconocida es María Petra Teruel de Velasco, de acuerdo con José C. Valadés, en su libro Orígenes de la República Mexicana: la aurora constitucional, había dos tertulias importantes en la Ciudad de México tras la Guerra de Independencia, una en la casa de María Ignacia La Güera Rodríguez, en ella se daban cita los ex simpatizantes de la corona española que se habían convertido a la causa de Iturbide. La otra tertulia se llevaba a cabo en la casa de María Petra Teruel de Velasco. En la casa de esta dama se encontraban regularmente ex combatientes de la Independencia, por razones que parecen ser consecuencia natural de la actividad de esta mujer durante los años del conflicto armado.
María Petra Teruel de Velasco se distinguió en los años de la lucha por la independencia por ocultar a fugitivos insurgentes, así como velar por el bienestar de aquellos que caían presos de las fuerzas realistas. Amiga de Leona Vicario, esta mujer de la aristocracia novohispana, casada con un hacendado, no corrió la suerte de su amiga en el panteón de los forjadores de la patria, desconocemos otros datos de su vida y sólo queda el sobrenombre con el que se le reconoce su labor en favor de la causa mexicana; Ángel protector de los insurgentes.
Prisca Marquina Ocampo fue una de las tantas mujeres que luchó a lo largo de la tierra caliente de lo que es hoy el estado de Guerrero. Originaria del pueblo de Tepecoacuilco, se casó con un hombre que luchaba bajo las órdenes de Valerio Trujano, llamado Pedro Pineda. Prisca combatió contra los realistas en el sitio de Huajapan que duró tres meses, hasta que Morelos liberó el poblado. Al enterarse de la prisión de Morelos, Prisca se encargó de visitar y llevar alimentos al caudillo insurgente, lo que a la larga le valió ser enjuiciada por sedición en la Ciudad de México.  
Existen registros de mujeres que por el simple hecho de alentar a los insurgentes o promover las ideas y no las armas fueron ejecutadas por las fuerzas realistas; Anna Villegas en la zona de Tuxpan, de quien se sabe fue ejecutada el 30 de julio de 1811, por promover la revuelta entre los habitantes y comunidades indígenas de la región.  Lo mismo sucedió con Carmen Camacho quien fue fusilada en diciembre de 1811 en Acámbaro, Guanajuato por instigar a las tropas realistas a pasarse al bando insurgente, entre otras.
En una próxima columna hablaré de otras de valientes mujeres que nos dieron patria.

publicado en mamaejecutiva.net el 5 de septiembre de 2016