jueves, 23 de febrero de 2017

Salario mínimo y un pésimo gobierno.



Miguel Ángel Mancera, habló de la necesidad de aumentar el salario mínimo a por los menos $80.00 pesos diarios, si pienso en los cínicos diputados, senadores el salario mínimo debería aumentar a por lo menos ciento cincuenta pesos diarios.

Armando Enríquez Vázquez

No necesitábamos que nos lo dijera el dato el INEGI, para saber que una medida como el alza de los combustibles, la energía eléctrica y el gas provocaría un alza en la inflación del país.
Cómo tampoco necesitamos ser genios para saber que con la inflación en lo que va en los dos primeros meses del año ha quedado anulado el miserable incremento acordado por el gobierno federal y los empresarios al salario mínimo de los trabajadores del país.
Es cierto, que no todos los mexicanos ganan el salario mínimo, sin embargo, de acuerdo con la UNAM es más del 60% de los mexicanos, cierto también es que este sirve de referencia para el aumento de sueldos en los niveles superiores inmediatos y por lo tanto influye en las percepciones de un gran número de mexicanos.
La indiferencia del gobierno federal o de los gobiernos locales ante este hecho es solo una muestra más que la idea del bienestar nacional es lo que menos tienen en mente los políticos de la partidocracia nacional.
Hace ya algunos años que el Jefe de Gobierno de la CDMX (Marca Registrada), Miguel Ángel Mancera, habló de la necesidad de aumentar el salario mínimo a por los menos $80.00 pesos diarios, si pienso en los cínicos diputados, senadores y el consejero del INE Benito Nacif que se han manifestado en contra de la reducción de sus salarios y bonos porque como dijo el patético Javier Lozano del PAN, tendría entonces que salir a robar, que es lo que ha estado haciendo desde hace mucho tiempo, el salario mínimo debería aumentar a por lo menos ciento cincuenta o doscientos pesos diarios.
Los economistas, los políticos, los empresarios, pondrían el grito en el cielo y alertarían a la población con sus aliados en los medios de comunicación de los peligros que una medida así traería a la economía; Inflación desmedida y el peligro de la inestabilidad social serían las primeras estupideces que argumentarían. La verdad es que sería todo lo contrario si el gobierno por una vez gobernara y obligara a los empresarios a ser ellos los que en un principio y por primera vez se apretaran el cinturón. Y digo en un principio, porque a mayor dinero en la calle la economía interna tendría que crecer y se venderían un mayor número de bienes de todo tipo.
No es un asunto, como lo ha hecho el PRI en tantas ocasiones, de hacer billetes por hacerlos, lo que sabemos muy bien en lo que acaba y a quien enriquece, si no evaluar las posibilidades reales del monto de un aumento real del salario mínimo.
Desde la llegada de los tecnócratas a la presidencia de la República a finales del siglo pasado, los mejores pretextos para joder a los mexicanos han sido la macroeconomía y las situaciones internacionales. A partir de estas mentiras y de la alianza con el FMI y el Banco Mundial, en México es salario y en específico el llamado salario mínimo ha perdido su valor adquisitivo de manera sensible, incluso es uno de los generadores de pobreza en el país. De acuerdo con estudios de la UNAM en 25 años el salario mínimo ha perdido más del 70% de poder adquisitivo, al menos hasta 2013.
Sin embargo, las percepciones de legisladores, magistrados, funcionarios y demás burócratas que no tienen oficio, ni beneficio como los consejeros del INE, del IFT o del INAI alcanzaron niveles que resultan ofensivos para los mexicanos trabajadores.
Lo que es peor las cantidades multimillonarias que han sido robadas con impunidad por los ex gobernadores del PRI, del PAN, del PRD y servidores que hoy trabajan en ese adefesio llamado Morena, son ejemplo de que el dinero se puede utilizar en rubros que tienen que ver con las obligaciones de gobierno, pero estos sinvergüenzas que gobiernan prefieren guardar ese dinero en sus bolsillos y los de sus familiares y prestanombres. Ninguna autoridad judicial habrá de perseguirlos y el primero en aprobar este comportamiento es el jefe del estado mexicano Enrique Peña Nieto.
El caso más escandaloso, después de los gobernadores y la impunidad de la que gozan, son las cantidades de dinero que reciben los partidos políticos del erario público mientras por otro lado extienden las manos para recibir dinero de empresarios, incluyendo al desfachatado mesías tropical quien en su bipolaridad hoy sabemos que está aliado a grupos cercanos a Carlos Salinas de Gortari, a Televisa, a Slim y a todo aquel que quiera embarrarle la mano al corrupto y cínico tabasqueño. Que en su bipolaridad ha pasado de acusar al PRIAN, apoyar a Peña Nieto y después acusar sin pruebas reales a la marina de una masacre en Nayarit el fin de semana pasado con la caída del H2.
A lo largo de este siglo y sobretodo en el actual sexenio la incapacidad para brindar bienestar a los mexicanos, para brindar seguridad, para hacer de México un país próspero es clara. Existen casos en que la reactivación del consumo interno de un país se logra a partir de aumentar los salarios y congelar los precios. Algo que parece una herejía a los economistas simplones, medios de comunicación y gobernantes empecinados en ayudar a un crecimiento del sector empresarial basado en la avaricia y la usura de grupos bancarios y establecimientos que cada día ofertan créditos de altos réditos por cualquier producto o servicio.
No hace falta ser economista para entender la ley de la oferta y la demanda, como tampoco hace falta serlo para entender que a un mayor flujo de dinero en las calles, un mayor número de transacciones mercantiles, con más satisfactores cubiertos la población es más feliz, más proactiva, pero claro eso a los gobiernos de nuestra partidocracia ni les interesa, ni les conviene, desde López Obrador hasta Peña Nieto entre más puedan hacerle sentir a los mexicanos que su regalo-dadiva es un logro de la democracia, trátese de una tarjeta con dinero o del permiso para ir a saquear tiendas, es suficiente. Entre más ignorante y más hambreado el pueblo para estos corruptos mejor.
El mal gobierno y la falta de responsabilidad por parte de funcionarios y gobernantes van de la mano de la pésima calidad de vida de más del 60% de los mexicanos. Peña Nieto de manera consciente se niega a dar a los mexicanos una mejor calidad de vida, se empeña en hundir al país a fuerza de golpes como la destrucción de PEMEX, una serie de reformas fallidas incluida la educativa donde su secretario sólo atinó a terminar doblando las manos ante la CNTE, una serie de reformas encaminadas a enriquecerlo a él y a sus secretarios de una manera que resulta vergonzante. Una política interna en la que sólo piensa que él merece más dinero juntos con Javier Lozano, la diputada Susana Corella Platt y el desvergonzado consejero del INE Benito Nacif, entre muchos otros, que deberían poner ese sueldo en manos de una familia mexicana clase media baja para ver que alcanza para vivir y sobra para un par de meses más. Todo siempre a costa del sufrimiento de menos afortunados, siempre utilizando el salario de los desposeídos, como diría López Portillo, como una palanca más para ejercer su autoridad y su tiranía.
Ya es hora de decir no a una partidocracia que sólo ve por ella y por sus miembros. Es hora de decir si a México.

publicado en blureport.com.mx el 15 de febrero de 2017

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