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domingo, 4 de octubre de 2015

Un año después.



A lo largo de doce meses hemos visto verdades históricas destruidas en minutos por minuciosas investigaciones de extranjeros que hablan de manera más clara que los políticos funcionarios que tratan de salvar a los involucrados y ocultar los hechos.

Armando Enríquez Vázquez.

Pasaron los primeros doce meses tras la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, a lo largo de este tiempo hemos visto una investigación mal llevada, informes sesgados, una pésima actuación de las autoridades locales y federales. Hemos visto como los buhoneros de la información han hecho del tema uno que vende revistas y periódicos; desde los detractores del gobierno que piensan que el tema se limita a 43 desaparecidos en un país donde a diario desaparecen ciudadanos, hasta los lambiscones del sistema que han pasado de usar la teoría del vandalismo, a la del PRD culpable, a la del tráfico de drogas, aumentando el amarillismo de sus notas y reportajes, a cual más insensible. Medios y periodistas vendidos a un gobierno que les da canonjías a partir de que se traicionen como informadores.
A lo largo de doce meses hemos visto verdades históricas destruidas en minutos por minuciosas investigaciones de extranjeros que hablan de manera más clara que los políticos funcionarios que tratan de salvar a los involucrados y ocultar los hechos.
El sábado, mientras, de acuerdo con los números del GDF, 18 mil personas se manifestaron en la Ciudad de México y otros miles en Guerrero, Chihuahua, Hidalgo, Sinaloa, Veracruz, Aguascalientes, Oaxaca y Michoacán en contingentes de diversos tamaños, el presidente Enrique Peña Nieto sordo y ajeno a México escuchaba esos aplausos que tanto lo complacen en la Asamblea General de la ONU, primero y después, el presidente intervino en la Cumbre de Igualdad de Género y Empoderamiento de las mujeres: un compromiso para la acción. Sin importarle el número de feminicidios que se comenten en nuestro país y en especial en el Estado de México que él gobernó.
El presidente sólo tiene oídos para lo que quiere escuchar y desgraciadamente lo mismo sucede con los padres de los normalistas y sus representantes en los medios y legales. La creación de una fiscalía especial es sólo atole con el dedo, para retrasar de una manera burocrática algo que ya podemos imaginar.  La aprobación por parte del congreso de la Unión de las demandas de los padres es otra forma de darles el avión  y sólo el Senado se opuso a un punto que podía comprometer a los partidos y que tenía que ver con el relanzamiento de la investigación con la supervisión de grupos internacionales, lo de los extranjeros lo borró el senado, no vaya a ser que descubran lo que los partidos no quieren que sepamos.
Pero lo que hará muy difícil llegar a un final que convenza a los dos grupos. Ambos grupos, padres y gobierno han polarizado su posición y pareciera que ninguno esta dispuesto a ceder a diferentes puntos de visa que no sean los propios.
Después de un año en el que 43 de los miles de desaparecidos en nuestro país tienen rostro, familia y una historia que a todos ha impactado, las preguntas esenciales parecen no estar en la agenda de nadie.
¿Por qué después de un año no sabemos nada de las declaraciones del Alcalde José Luis Abarca y su esposa María de los Ángeles Pineda Villa? ¿Cómo es posible que las facciones partidistas del PRI y el PRD discutan de quien fue culpa cuando todo señala a responsabilidades tanto locales, como estatales y federales? ¿Si el gobierno federal no tuviera que ver en el asunto entonces porque se han encargado de ensuciar y entorpecer la investigación? ¿Cuándo finalmente veremos que la manipulación de una investigación pone a los responsables tras las rejas? ¿Acaso Murillo Karam no merece ser investigado de manera judicial por la irresponsabilidad de sus actos y declaraciones? ¿No es ahora cuando Arely Gómez debe demostrar su compromiso con la verdad y no con el presidente y el grupo Televisa? ¿Cuándo la muerte de los 43 jóvenes será calificada como lo que fue un crimen protegido por el estado?
Nos debe queda claro que sí se trata de asunto de partidos políticos y sus nexos con el crimen organizado. Nexos que miembros de los principales partidos políticos tienen y manejan con impunidad para satisfacer su ambición y que los lleva nos sólo a hacer negocios sino a ser parte activa del crimen organizado en nuestro país. Miembros del PRI, PAN, PRD PVEM y Morena tienen mucha cola que les pisen y muchas explicaciones que dar a los ciudadanos, desgraciadamente estamos hablando de las fuerzas políticas que controlan los poderes ejecutivo, legislativo y judicial del país, tanto a nivel federal como estatal. En pocas palabras estamos inmersos en un círculo vicioso del que es difícil salir porque como vimos la semana pasada el discurso demagógico y patético de los miembros de estos partidos en el congreso de la Unión se limita a acusaciones en contra de todos los demás pero carece de la autocrítica tan necesaria para tener políticos y estadistas que puedan realmente hacer avanzar a este país.
De acuerdo con una investigación de Animal Político y reproducida por el portal Insight Crime, en México las autoridades, sobre todo las estatales, manipulan y maquillan las cifras del crimen a conveniencia y coludidos con las autoridades federales responsables. La misma impunidad con la que aparentemente el matrimonio Abarca, miembros del PRD y del crimen organizado, desaparecieron no sólo a los estudiantes, ya que hay otras seis investigaciones por desaparición en las que al parecer están involucrados el alcalde y su esposa, la encontramos en el hijo del ex gobernador priísta de Michoacán Fausto Vallejo, Rodrigo Vallejo quien sin problema alguno se entrevistaba con Servando Gómez La Tuta.
Un año después nos siguen faltando los 43, nos sigue faltando la verdad sobre lo que pasó con los jóvenes, pero en realidad a ningún político, ni partido político parece interesarle la verdad. A la gran mayoría de los periodistas tampoco, porque el asunto parece limitarse a portadas que vendan.  Aun año la sociedad civil no sólo se unió al clamor de los padres, si no la necesidad de que en nuestro país exista un verdadero estado de derecho.

publicado por blureport.com.mx el 28 de septiembre de 2015

jueves, 18 de diciembre de 2014

Ayotzinapa somos casi todos.



La falta de sensibilidad del presidente es más que obvia.

Armando Enríquez Vázquez

Al escuchar al Presidente Enrique Peña Nieto hablar de los cambios “profundos” que harán a México cambiar, noto mucha demagogia y una ingenua buena voluntad. Cambiar a México, reconquistar la confianza de la ciudadanía no puede limitarse a un cambio en la impartición de justicia o en la estructura de las policías. No se trata de beneficiar a unos creando Zonas Especiales porque a lo ancho y largo de México más del sesenta por ciento de la ciudadanía gana menos de diez mil pesos mensuales.  
No porqué su autocomplaciente gabinete le aplauda con sólo verlo caminar quiere decir que vayamos a creer que esta vez sí el proyecto de nación es para el bien de los mexicanos y no de los políticos y sus amigos empresarios.
A lo largo de las últimas semanas el Presidente ha dado en aludir al dolor del pueblo mexicano, cuando la verdad los mexicanos estamos más que dolidos. Y si no lo sabe Peña Nieto aun es porque no ha querido escuchar el clamor de cientos de miles de mexicanos que se lo gritaron a la puerta de Palacio Nacional la semana pasada. Estamos cansados, como dice uno de los hashtags más populares por más de diez días en twitter. Estamos cansados de las soluciones políticas, de los políticos, de su falta de tacto, de la impunidad, de las transas, de los poderes fácticos, de instituciones que en vez de ser independientes están al servicio del poder ejecutivo como la CNDH, el INE, el IFAI y a últimas fechas el recién creado IFT.
Una vez más quedó demostrado con el discurso del Presidente que los políticos son incapaces de llamar al pan, pan y al vino, vino.
La afrenta que agravia a los mexicanos no se resuelve con iniciativas que pueden perderse en los laberintos y calendarios burocráticos de las cámaras legislativas de nuestro país. Las acciones deben ser inmediatas y de ser tratadas con la mayor seriedad y no como punta de arranque de las campañas electorales del año entrante.
Es cierto, desde hace ya varios sexenios la seguridad es uno de los asuntos que más preocupa a los mexicanos. Pero acaso no era momento también, si de cambios se trata, de hablar de las amenazas en materia económica que parecen cernirse sobre nuestro país para el año entrante, no era importante hablar de cómo se va impulsar el empleo y el crecimiento que han estado estancados los dos últimos años.
Si bien es cierto que casi todo lo expuesto por el mandatario podría ayudar a solucionar la situación de seguridad de nuestro país, es obligación ciudadana preguntar a la autoridad ¿por qué la iniciativa habla de los gobiernos municipales, y no de todos los niveles de gobierno del país? ¿Por qué está tan seguro el Presidente de que gobiernos estatales o sectores del gobierno federal no están infiltrados? ¿Por qué nunca se habla del fuero que gozan los legisladores de nuestro país? En más de una ocasión se ha demostrado como miembros de las cámaras aprovechan el fuero para cometer delitos de toda índole.
La fiscalía anticorrupción puede ser algo que vuelva a dar confianza a los mexicanos en su gobierno, siempre y cuando las primeras empresas privadas en ser investigadas y rendir cuentas  sean Soriana, Televisa, Constructora Teya, Prodemex, Grupo Empresarial Ángeles, entre otras empresas que se han visto beneficiadas de diferentes maneras en el actual sexenio.
Las nuevas iniciativas en materia de transparencia en la licitación, que propondrá el presidente deberán dar la certeza de que México se convierta en un país en el que los ciudadanos estemos seguros que es la competencia y no los compadrazgos, las razones por las que se otorga un contrato de obra pública. Eso es lo que hará crecer a las personas y a las empresas.
No se trata nada más de quitar el salario mínimo de la referencia de multas y pago de servicios, se trata de crear las condiciones laborales y salariales que puedan resultar en el beneficio de todos los mexicanos y no sólo en esos estados del sur que por la avaricia de sus políticos han caído en la pobreza extrema y son focos de violencia que no necesariamente está relacionada con el crimen organizado. Que el salario mínimo crezca de manera que en pocos años recupere el poder adquisitivo perdido. Hoy el control severo debe estar en los precios no en los salarios.
El Presidente ha pedido a los mexicanos ser propositivos para forjar los nuevos rumbos de la nación, pero él, debe aprender a escuchar y no hablar de violencia sin antes reconocer que fuera de ese puñado de personas, infiltradas o no, anarquistas o parte de Estado, los mexicanos dentro y fuera del país queremos cambios de manera pacífica. Cambios que eviten que nuestros jóvenes salgan del país, que nuestros adultos mayores de 40 años puedan aspirar a empleos dignos y bien remunerados, que los adultos mayores tengan una asistencia social de primera y pensiones dignas que no los obliguen a mendigar en las calles.
Existen dos puntos que me parecen fuera de lugar en cuanto a dar confianza en la operación cicatrización que pretende presidencia: La creación de un número telefónico de emergencia nacional es un tanto absurda para resolver el número de desapariciones y de delitos que a diario se comenten en el territorio nacional y el número de identificación, parece más una táctica de un gobierno totalitario y represor. ¿Qué acaso no existe ya una CURP que nos identifica a todos? ¿Será que la CURP también ha sido infiltrada copiada y modificada por el crimen organizado a su voluntad?
Y existe una frase que demuestra la falta de tacto político del Presidente y de quien le escribe y supervisa sus discursos. Enrique Peña Nieto no es, ni pude proclamar ser Ayotzinapa y menos si en el principio del discurso se aceptó su responsabilidad como jefe del estado de la tragedia. No cuando ante los ojos de muchos mexicanos es también el responsable de la impunidad y la corrupción actual en nuestra nación.
La libertad y el bienestar deben estar contemplados de manera tácita en el estado de derecho, en la carta magna y en la mente de nuestros gobernantes y funcionarios. Sí algo me sorprende de los discursos y dichos de la última semana es el tono conciliador del General Salvador Cienfuegos Zepeda en su discurso del 20 de noviembre en el Campo Marte que contrasta con las palabras bélicas y en contra de la población que utiliza el Presidente Peña Nieto siempre aludiendo a la violencia antes que a la paz, lo mismo que hacen otros servidores públicos, pero sobretodo de los comentaristas y lectores de noticias de los medios que parecen tener la consigna de sembrar el miedo y la discordia entre los mexicanos.

publicado el 4 de diciembre de 2014 en blureport.com.mx

lunes, 1 de diciembre de 2014

Desaparecidos.



En treinta años moverse de manera libre por el territorio nacional cambió de manera dramática. Pero nadie quiere asumir responsabilidades.


Armando Enríquez Vázquez.

Hace treinta años, tal vez un poco más, por motivos personales tuve que trasladarme en varias ocasiones de la Ciudad de México a la de Chihuahua, manejando yo sólo en un automóvil último modelo. En otras ocasiones lo hice acompañado de mi hermano, o de amigos. Apenas teníamos veinte años y en México se podía transitar como nos lo garantiza la Constitución de manera libre y sin peligros. Hoy ese mismo trayecto no lo haría ni en una urgencia.
La semana pasada una querida amiga me contaba como su hija que apenas va a cumplir 17 años le comentó que toda su generación está consciente de que un día al salir rumbo a la escuela, a una reunión entre amigos, familiares, a una fiesta o simplemente a comprar algo ya no van a regresar. Van a desaparecer. Mi amiga no vive en Tamaulipas o Michoacán, tampoco en Guerrero o en Chihuahua. Vive en la zona metropolitana de la Ciudad de México, en el Estado de México que nuestro actual presidente no supo, ni pudo gobernar y en el que se maquillan las cifras de violencia y feminicidios. Pero cuya realidad queda retratada a diario en grotescas primeras planas de la nota roja.
Muchos de nosotros conocemos la angustia y dolor de no saber acerca de un familiar por horas o días, sin embargo no puedo, ni creo poder imaginar el dolor y la angustia de los padres y familiares de los normalistas de Ayotzinapa, ni el de otros cientos de miles de mexicanos que no saben de sus familiares desde hace días, semanas, meses y años. Porque más allá de los desaparecidos queda un círculo de dolor, una sociedad herida y afrentada; huérfanos, viudas, viudos y padres sin hijos. Un círculo que con el tiempo se puede volver de rencor
Hace ya muchos años, varios sexenios que empezaron a desaparecer mexicanos de manera sistemática. Víctimas del crimen organizado, víctimas de la ineficiencia de un estado infiltrado. Muchos de ellos hay que decirlo son miembros de los diferentes bandos de esa guerra que se lleva a cabo en nuestro país entre narcotraficantes, muchos otros son víctimas de delitos del fuero común, otros son miembros honrados del ejército, de la marina que son levantados por criminales en represalia por sus acciones en contra de sus actos criminales, muchos son empresarios, estudiantes, amas de casa y trabajadores comunes víctimas de robos y extorsión, otros más son periodistas incómodos y muchos otros son ciudadanos que son utilizados para trata de personas o como en el caso de Ayotzinapa mexicanos ejerciendo su derecho de transito por el país que llegan en el peor momento al lugar equivocado.
Oficial y extraoficialmente el país se ha convertido en una enorme fosa llena de cadáveres de desconocidos. Desconocidos que en muchos casos hace tiempo que faltan a la mesa de casa, al trabajo o a la escuela. Incluso desconocidos extranjeros que en su afán por llegar a Estados Unidos se han topado con la violencia de nuestro país.
La violencia es reprobable, como dice el presidente Peña Nieto y los demás miembros del partido en el poder, tienen razón, pero hay que recordar que la violencia en México ha surgido desde hace décadas del Estado y en especial de los gobiernos priístas, como sucedió en 1968 y 1972. Que la violencia del Estado surge desde la simple afrenta de que los legisladores de nuestro país se escuden en el fuero para dedicarse a negocios turbios de crimen organizado o de delitos del fuero común. Que la violencia del Estado inicia cuando los ciudadanos nos convertimos en una estadística a la hora de votar y en un mal necesario a la hora de gobernar o de operar una administración federal o local. Cuando los mexicanos somos objeto del terrorismo fiscal de un estado incapaz de mostrar logros tangibles de la recaudación y se protege a los grandes empresarios dueños de monopolios en los medios de comunicación o de la salud en nuestro país, por ejemplo.
La violencia es reprobable  y en su caso es necesario aclarar el financiamiento y logística de los últimos actos vandálicos que se han llevado a cabo en nuestra ciudad capital ya que a todas luces han sido personas ajenas a los manifestantes que han rechazado la participación de miembros de cualquier partido político, incluidos los supuestos partidos de izquierda PRD y Morena. La violencia parece ser financiada por todos los actores políticos de nuestro país empezando por Andrés Manuel López Obrador y terminando en las puertas de Bucareli.
El secretario de gobernación Miguel Ángel Osorio Chong declaró a los medios que no se puede exigir justicia desde la violencia, habrá que recordarle al funcionario que la injusticia y la violencia nacieron desde los proyectos de nación de su partido durante los gobiernos de López Mateos, Díaz Ordaz, Echeverría y Salinas. Que la violencia que ha sufrido el pueblo mexicano tiene su origen en el sistema de desigualdad y prebendas que forjaron desde el poder sus correligionarios. Cuando desde el poder priísta se defiende y protege a gobernadores pederastas como Mario Marín y líderes de su partido que operan redes de trata de personas con dinero público. Cuando se atenta contra el bienestar de los mexicanos con el insulto al que llaman salario mínimo.
Toda violencia es reprobable. Más, cuando esta atenta contra la viabilidad del país en aras de los diferentes intereses partidistas en vista de las elecciones del próximo año. El Gobierno Federal olvida al atacar a los estados gobernados por la oposición,  que son mucho más los estados gobernados por priístas que están sumergidos en la violencia. No se trata de exculpar a la dizque izquierda mexicana, o la derecha, simplemente señalar que no se puede acusar los demás sin reconocer los feminicidios y levantones que a diario se llevan a cabo en el Estado de México, los pueblos abandonados en Michoacán, Veracruz, Chihuahua, Tamaulipas o Coahuila.
Reprobable y violentas son las provocaciones diarias por parte de funcionarios y legisladores. La manipulación de la verdad que hacen muchos medios de comunicación. La complicidad de los órganos del estado como los institutos electorales locales, el IFT, el INE o la CNDH para validar un sistema que está muy lejos de ser un estado de derecho. La poca transparencia en la mayoría de los actos de gobierno a todos los niveles.
En México son más, mucho más de 43, los desaparecidos. En México queremos que de manera pacífica se resuelva la ineficiencia e incapacidad del Gobierno Federal, de la PGR, de los partidos políticos. La desigualdad y la injusticia.

Los mexicanos anhelamos que desaparezca la inseguridad, que la prepotencia y soberbia de las autoridades y funcionarios federales, estatales y locales queden enterradas. Qué cualquiera y de cualquier edad pueda recorrer nuestro país de manera libre y segura, que los jóvenes sientan que hay un futuro en nuestro país. Que el plan de país sea el mismo para gobierno y gobernados.

publicado en blureport.com.mx el 20 de noviembre de 2014 

lunes, 24 de noviembre de 2014

México en el MoMA



El pasado lunes 10 de noviembre en el Museo de Arte Moderno tres de los más importantes cineastas de nuestro país firmaron una declaración hablando sobre lo mal que está México.

Armando Enrìquez Vázquez

La fotografía es contundente: dos hombres maduros vestidos de negro y con caras que denotan dolor, impotencia, lejanía. Se trata de Guillermo del Toro y de Alfonso Cuarón, quienes el pasado lunes 10 de noviembre en un evento organizado en Museo de Arte Moderno de Nueva York en honor de Alfonso Cuarón, aprovecharon para dar a conocer un comunicado firmado además por el también cineasta Alejandro González Iñárritu, quien no estuvo presente en el evento, para llamar la atención del mundo acerca de lo que está pasando en nuestro País. Al día siguiente del evento en una entrevista Del Toro declaró:
-…Podemos estar exiliados, podemos viajar por todo el mundo y trabajar en cualquier país, pero al fin de cuentas somos mexicanos y es muy importante que podamos hacer esto del conocimiento de la comunidad internacional, llamar la atención acerca de la creciente y brutal violación a los derechos humanos que se lleva a cabo aquí justo del otro lado de la frontera de los Estados Unidos.
Durante el encuentro de futbol el miércoles 12 entre la selección mexicana y la de Holanda efectuado en Ámsterdam, aficionados mexicanos, gritaron a coro injusticia, se manifestaron con guantes negros y al minuto 43 del partido sacaron fotografías de los 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa.
Veladoras el martes 11 por la noches en muchas partes del país y en varios países alrededor del mundo.
En el fondo los ciudadanos también estamos ya cansados, de gobiernos corruptos, de narcofuncionarios, de partidos políticos que sólo ven al país como su negocio particular.
El comunicado firmado por los tres cineastas dice:
El Gobierno Federal argumenta que estos sucesos, (En referencia a los acontecimientos de Ayotzinapa), son solo violencia de la región, pero no es así. Como ya lo señaló Human Rights Watch; “Estos asesinatos y desapariciones forzadas son sólo el reflejo de un esquema mucho mayor de abusos y son consecuencia del fracaso de muchos años de las autoridades mexicanas…” Creemos que estos crímenes son sistemáticos y solo nos hablan de un mal mucho mayor, las vagas líneas entre el crimen organizado y los funcionarios de alto nivel en el gobierno mexicano. Debemos exigir una respuesta a esto y debemos exigirla ahora.
Recordemos que hace unos meses Alfonso Cuarón publicó en medios nacionales una serie de preguntas al presidente, Enrique Peña Nieto, acerca de la reforma energética. Las cuales el presidente contestó de manera escueta y vaga. Mismas preguntas que aquellos periodistas serviles al sistema se apresuraron a descalificar de la misma manera que cuestionaron la calidad profesional y moral de Cuarón para hacerlas.
Se les olvida a estos pseudo periodistas y dueños de medios que dictan línea a sus empleados para poder cobrar chayotes al gobierno, que los ciudadanos tenemos el derecho de cuestionar a las autoridades y servidores públicos que nosotros elegimos o que dicen representarnos. Que ellos no se sientan ciudadanos  o hayan renunciado a sus derechos ciudadanos nos es culpa de todos los demás.
México es el país que aporta al mayor número de migrantes entre los países latinoamericanos un poco más del 42% de acuerdo con estudio dado a conocer esta semana por La Comisión Económica para América Latina CEPAL. Si los mexicanos deciden abandonar su casa, su familia, su patria es porque algo está podrido, muy podrido en nuestro país.
No es sólo la casa y el avión del presidente. No es que un gobernador pueda comprar un banco o otro secuestrar a sus hijos. No se trata únicamente de que un hombre desfalque las finanzas de su estado mientras lo gobierna y sea incapaz de explicar cómo desapareció la población entera de un pueblo del desierto.
No solo son ellos, son los jueces que dan amparos a diestra y siniestra, los legisladores que crean leyes que benefician sólo los intereses de sus amigos. Son empresas impúdicas e impunes como Televisa, Oceanografía y tantas otras.
Queremos aprovechar esta oportunidad para pedirles que se unan al dolor y la indignación que sienten las familias de los estudiantes desaparecidos y cada ciudadano en México que vive en esta atroz realidad diaria y pedirles que sean conscientes de esta violación a los derechos humanos que se lleva a cabo de manera regular tan cerca de ustedes y de manera sistemática.
Así concluye el comunicado de los cineastas mexicanos.
¡Qué bueno que México este en los estadios de Europa, en los museos más importantes, en boca de todos! ¡Qué patético que sea porque somos víctimas de una clase política y de gobiernos asesinos, corruptos, impunes y cínicos!

Armando Enríquez Vázquez
Productor de tv y escritor

@cernicalo.

Publicado en blureport.com.mx el 17 de noviembre de 2014
imagen:scpr.org

jueves, 23 de octubre de 2014

Malala, el premio, la inspiración y el derecho a la educación.


La ganadora más joven del Premio Nobel de la Paz nos obliga a voltear la mirada a la educación y a las ganas de superación de millones de jóvenes en el mundo.

Armando Enríquez Vázquez

La mañana del 9 de octubre de 2012, mientras se dirigía a su casa tras terminar sus clases diarias en la escuela acompañada de otras niñas, Malala Yousafzai de tan sólo catorce años fue baleada en la cabeza por una miembro de los talibanes en la ciudad de Mingora en Paquistan.
La causa del atentado que sufrieron la joven y dos de sus amigas ese día, fue que Malala tenía un Blog en Urdu para la BBC, en el que defendía el derecho de las niñas y sobretodo de las niñas musulmanas a la educación.
Tras el atentado Malala fue operada primero en Paquistán y trasladada días después a Inglaterra donde reside actualmente. Tras múltiples operaciones Malala pudo regresar a la escuela en marzo de 2013. Malala compartió sus experiencias con la escritora Christina Lamb y de la colaboración entre ambas surgió el libro Yo soy Malala. Víctima de la intolerancia, la ignorancia y el radicalismo religioso la joven se ha convertido en una vocera internacional en favor de la educación en especial de la educación de niños y mujeres.
La semana pasada Malala se convirtió en la persona más joven, con solo 17 años de edad, en recibir el Premio Nobel de la Paz.
Ya en 2013, cuando la joven apareció en la sala del consejo de las Naciones Unidas puso muy en claro que estaba frente a todos los miembros del organismo internacional para defender el derecho de todos los niños a la educación. Sin negar sus creencias religiosas Malala inició su discurso alabando a Alá.
“Existen cientos de activistas por los derechos humanos y trabajadores sociales, que no sólo hablan de derechos humanos, si no que luchan por alcanzar sus metas en cuanto a educación, paz y equidad. Miles de seres humanos han sido asesinados por terroristas y millones han resultado heridos. Yo soy solo una de ellos. Así que aquí estoy... una niña entre muchas.”
Ese discurso frente a la comunidad internacional terminó con las siguientes palabras:
“Queridos hermanos y hermanas, no debemos olvidar que millones de personas en el mundo sufren de pobreza, injusticia e ignorancia. No debemos olvidar que millones de niños no tienen escuela. No debemos olvidar que nuestros hermanos y hermanas están esperando un futuro brillante y lleno de paz. Emprendamos una lucha internacional en contra del analfabetismo, de la pobreza y el terrorismo, levantemos nuestras plumas y libros. Son nuestras armas más poderosas. Un niño, un maestro, una pluma y un libro pueden cambiar al mundo. La educación es la única solución. La educación es primero.
Malala estaba en clase cuando su maestra de química la felicitó al mismo tiempo que le informaba que había ganado el Premio Nobel de la Paz. Malala terminó su día escolar para ir a casa a celebrar.
La joven paquistaní se ha convertido en inspiración para miles de mujeres y niñas alrededor del mundo y cuando la academia sueca del Premio Nobel decidió otorgarle el premio de la paz de este año, nos obliga a mirar a los sistemas educativos en el mundo entero. A revisar las oportunidades a las que pueden aspirar los jóvenes y a las que tienen derecho. A denunciar y atacar las causas con las que los grupos intransigentes pretenden acabar con los sueños y aspiraciones de millones de habitantes del planeta al negarles la educación.
Hoy cuando en los países del primer mundo se comienzan a discutir los retos que enfrenta la educación tradicional frente a la tecnología y un mundo globalizado. Hoy que gozamos de programas de educación a distancia y gratuita. En otras partes del mundo el reto es otorgar ese mínimo de educación a millones de niños y jóvenes que les permita mejorar sus condiciones de vida.
Hoy mientras una jovencita musulmana es galardonada con uno de los premios más importantes en el planeta. En otras regiones del mundo existen seres humanos que ni siquiera saben leer.
En México cientos de miles de estudiantes intentan dialogar con el gobierno para que la educación en el Instituto Politécnico Nacional recupera la dignidad de la que la quieren privar sus directivos y las autoridades federales.
Más de un millón de niños en nuestro país carecen de acceso a una educación que les permita vivir de manera respetable y son, por lo tanto, orillados a trabajar para el crimen organizado, lo que reduce de manera importante de sus expectativas de vida.
Sin olvidar a los jóvenes que al manifestarse por sus derechos educativos fueron secuestrados, en una región tan cercana a la capital del país como lo es Iguala. Estudiantes mexicanos victimas del terrorismo producto en nuestra sociedad de la impunidad, la corrupción en todos los niveles de gobierno y la complicidad de todos los partidos políticos que han sido infiltrados por el crimen organizado.
Muy triste e indignante es escuchar voces en la sociedad civil que intentan justificar los hechos de Ayotzinapa, argumentando en contra de los jóvenes su actitud contestataria y de izquierda, Pero esos miembros de la sociedad civil parecen olvidar su responsabilidad al haber elegido a un hombre que todos sabían en la comunidad tenía nexos con el crimen organizado.

Cuestionar la educación que ampara y promueve nuestra Constitución, esa que debe ser gratuita, laica y para todos los mexicanos, ha sido labor de los últimos sexenios tanto priístas como panistas. Esos mismos que han intentado con la misma actitud terrorista de los talibanes, impedir a la mayoría de los ciudadanos mexicanos acceder a la educación de calidad, permitiendo a sindicatos y sectores de la sociedad apropiarse del tema y en el peor de los casos de la aulas, logrando así que la mayoría de los mexicanos permanezca en las sombras de la ignorancia.

publicado en blureport.mx el 16 de octubre de 2014
Imagen: theguardian.com