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lunes, 16 de octubre de 2017

Los que no aplauden y la censura.




En México como en otras partes del continente la censura y el abuso en el uso del poder comienzan a ser de manera más frecuente la pauta de conducta de gobernantes.
Armando Enríquez Vázquez
No importa si son de Izquierda como Nicolás Maduro, el dictador de izquierda de Venezuela, o de la más extrema derecha supremacista blanca como Donald Trump, o tan sólo corruptos avariciosos como los miembros de la clase política mexicana, lo cierto es que hoy la censura y los ataques contra la libertad de expresión, los periodistas y los medios de comunicación es una de las constantes a lo largo ancho del mundo, pero en especial en el continente americano.
La descalificación arbitraria ejercida desde el poder va desde la simple censura, la presión para el despido de periodistas, las amenazas, hasta el asesinato y si un sexenio se ha sido particularmente enemigo de la libertad de expresión ha sido el de Enrique Peña Nieto, no sólo él, los gobernadores priístas como Javier Duarte se encargaron de silenciar a las voces que cuestionaron su forma de gobernar y de denunciar los abusos y actos delictivos en que el gobernador de Veracruz, su esposa y todo su gabinete estuvieron envueltos, ahora también el intrascendente, pero intolerante y censor Presidente del PRI Nacional Enrique Ochoa Reza uso el supuesto poder que tiene desde el estado para silenciar a Mario Amparo Casar, Ricardo Raphael y a Leonardo Curzio, porque no aguantó el que se develará su maquiavélico y patético plan de no aportar realmente nada a las víctimas de los terremotos de septiembre y poner todas las cartas a favor del PRI para retomar el control del país en todos los ámbitos.
Ya a principio del fallido sexenio de Peña Nieto este se quejó de manera involuntaria de que los periodistas “no aplaudían” a sus palabras como seguramente lo hicieron los más serviles periodistas locales del Estado de México durante su gobierno. La petulancia y la ceguera de los políticos los hace pensar que todo lo que hacen y dicen es digno de una línea en el libro de la historia, lo que a veces resulta cierto, pero no necesariamente como una forma de reconocer o admirar su trabajo si no todo lo contrario.
La censura descarada qué es parte de la forma de gobernar de Peña Nieto y todos los nuevos priístas, a regresado a la antigua manía de pagar a medios y utilizarlos a su favor. Televisa y El Universal parecen ser los más claros ejemplos de esto, pero no son los únicos. Las presiones para forzar la salida de Carmen Aristegui de MVS, Pedro Ferriz de Con de Imagen y la reciente contra los comunicadores de NRM, no han sido aplicadas a ellos, sino a los dueños de los medios; Joaquín Vargas, Olegario Vázquez Aldir y Edilberto Huesca amenazando con la inversión del estado en sus estaciones de radio.
Es necesario legislar acerca de los gastos exagerados que hace el estado en publicidad en medios y en producción de propaganda redundante y chabacana, que sirve básicamente para presionar a los medios y obligarlos a decir lo que personajes oscuros y autoritarios quieren que la gente oiga. Aunque ya sabemos que los legisladores que son parte de ese mismo esquema jamás habrán de sentarse a proponer leyes al respecto.
Muchas de las estaciones de radio y de los canales de televisión son incapaces de sobrevivir con su oferta de programación, pues esta no es atractiva para las audiencias y mucho menos para los anunciantes, pero jamás la cambiaran porque sus inocuos y poco creativos programas no tienen necesidad alguna de competir con nada pues esos medios se sostienen con lo que el gobierno federal y los locales invierten en ellos para tener la programación que más le conviene a los miembros de la partidocracia.
Las concesiones se pagan con lealtad a los partidos, es por eso que las audiencias seguimos siendo víctimas de la mediocridad creativa y en materia de contenidos de los dueños de los medios y sus directores de programación y contenidos.
En México ni la ciudadanía, ni gran parte de la prensa está dispuesta a aplaudir por aplaudir a un partido político como el PRI que en su nueva presentación solo ha demostrado las ganas que tiene hacer de nuestro país su botín, silenciando escándalos como el de la Casa Blanca, la trata de personas de su ex líder en la CDMX (Marca Registrada), Oderbrecht, la situación de todos los que trabajando en el SAT se enriquecieron en Panamá y cuyos nombres desaparecieron los medios, comprados y presionado, de los Papeles de Panamá, a partir de cañonazos en la inversión publicitaria en medios.
No aplaudir a los políticos que se congratulan entre ellos con lo que creen que son gracias, como sucede con el plan de humo de Enrique Ochoa Reza de utilizar lo que no iba a utilizar el PRI para nada en la reconstrucción del país, pero no tocar ni cuestionar todo el dinero que recibirán los partidos, siendo el que más va a recibir el PRI, así como el intento de dar un golpe de muerte a la dizque democracia mexicana pidiendo todo aquellos a lo que en otros sexenios se ha negado el PRI pero que hoy puede representar la única manera de que ese partido tenga alguna relevancia a partir de 2018, como la desaparición de plurinominales y el cero financiamiento público a los partidos políticos. El PRI comienza a desarrollar ya una represión, hoy todavía suave, pero que conociendo el lado asesino del PRI igual puede llegar a manifestarse de manera radical y violenta.
Al inicio del sexenio y con motivo de la Reforma en telecomunicaciones Peña Nieto dio un discurso hablando acerca de la importancia de la competencia y del libre mercado en materia de telecomunicaciones, con la censura que ha ejercido desde su incapacidad para gobernar ha traicionado todas esas ideas que en aquella ocasión expuso y develado el lado más oscuro y conocido del PRI.

imagen: DeathtoStock.com

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Un hilito de sangre.




En México, debemos de plantearnos hasta donde tenemos que presionar para que los gobernantes y funcionarios públicos actúen conforme a la ley. 

Armando Enríquez Vázquez

Tras el besamanos del 2 de septiembre en Palacio Nacional sólo queda un doble mal sabor de boca y no puedo decidir cual deja el peor regusto; si el cinismo del presidente Enrique Peña Nieto que tras un discurso lleno de demagogia, populismo, decide atacar al populismo y la demagogia. Un discurso donde el presidente habló de transparencia y de los nuevos negocios para el grupo en el poder que en su momento el secretario de la función pública habrá de legitimizar con una investigación amañada como la que llevó a cabo en con el asunto de la Casa Blanca.
O el servilismo y actitud agachona de todos aquellos que asistieron a Palacio Nacional a actuar de paleros del presidente. Secretarios de estado, gobernadores, empresarios que son incapaces de articular un dialogo critico frente a la figura presidencial. Porque el presidente es sordo, ciego y muy hablador. El país no crece, no avanza y las palabras infladas del presidente no resuelven absolutamente nada.
El populismo del presidente habla de los esfuerzos del gobierno por hacer más con menos en 2016 y sin embargo nada nos dijo acerca de recortes de salarios en los altos mandos de este país, en una reforma política que elimine diputados y senadores plurinominales, nada se dijo de la reducción del aparato burocrático corrupto y opaco que durante décadas a sangrado la economía del país, nada dijo el presidente acerca de la eliminación del fuero que ha convertido a tantos legisladores, funcionarios y jueces en criminales con permiso. No nos dijo que tenga planes de recortar la inversión en la propaganda con la que su gobierno calla a dueños de medios y donde la transparencia del servilismo de la gran mayoría de los medios es directamente proporcional a esa inversión oficial en sus tiempos aire o páginas de los diarios. No nada dijo de eso pero si hablo de un tema de finales del siglo la salvación de dos especies del Golfo de Cortés;  la vaquita marina y la totoaba.
El presidente sí dedicó sin embargo un par de líneas a las redes sociales, y se refirió a ella como hace cincuenta años se hablaba de la amenaza comunista; como un lugar de falsas salidas. Ante la incapacidad del presidente de tolerar el aspecto democrático de las redes sociales que da espacio y lugar a las voces de todos tonos, matices y radicalismos, pero lo único que no puede negar el presidente y sus asesores es la incapacidad para poder ganar ese espacio por parte de él y de su partido. Más allá de los autoelogios de un presidente que convierte cada uno de sus actos en una más de sus torpezas virales, no existe una manera que el o sus asesores entiendan el poder de las redes sociales.   
México no dejará de ser un país tercer mundista, en tanto en el congreso existan voces retrogradas como las de la bancada priísta que no tolera las voces disidentes de la supuesta oposición. El discurso stalinista de la diputada del PRI Yulma Romero frente a la propuesta del Perredista Jesús Zambrano sólo demuestra su incapacidad para coordinar y ese espíritu priísta de no saber perder, de no reconocer y de ufanarse de su prepotencia, que se reafirma cuando al día siguiente el coordinador de la bancada priísta en San Lázaro sale con una disculpa tonta y conciliatoria que como siempre contradice sin pudor las acciones y palabra de su partido y sus miembros.
En estos últimos meses cada vez que Enrique Peña Nieto habla de populismo y demagogia, me parece notar que un hilo de sangre le corre por la boca. Más allá de si escuchamos o no su oratoria populista y demagógica, es el momento de voltear y ver que está pasando no muy lejos de nuestras fronteras. Frente a un escenario que nos ofrece tres años más de inmovilidad, de decrecimiento, de corrupción violencia creciente como lo demuestran los hallazgos diario de fosas a lo ancho y largo del país. Frente a una partidocracia incapaz de escuchar a los ciudadanos, lo que sucede en Guatemala, lo que pasa en Brasil son ejemplos a seguir por lo mexicanos.
Cuando a un presidente como Otto Pérez Molina en un país con una tradición de gobiernos militares y autoritarios renuncia frente a la presión de los ciudadanos por sus actividades criminales que lo han llevado a traicionar en su país. En México muchos secretarios y funcionarios traicionan al país a diario.
En México, debemos de plantearnos hasta donde tenemos que presionar para que los gobernantes y funcionarios públicos actúen conforme a la ley, lo que de ninguna manera es populismo, se trata de establecer ese Estado Derecho que el actual presidente de México tanto invoca y él y sus funcionarios han sido incapaces de crear.
Mal hicieron Fox y Calderón en hacer del día del Presidente una reunión de lambiscones que aplauden a tontos y ciegos. Que sano sería para el país el que el presidente tuviera el valor de plantarse frente a los diferentes grupos políticos y responder para bien o para mal a todas las corrientes y no protegido por su séquito de lambiscones y un pódium desde donde atacar sin atreverse a decir el nombre de López Obrador, acusándolo de lo mismo que ha sido la base de su administración; el populismo y la demagogia. Mientras el líder de Morena continua con el mismo discurso de hace quince años, el presidente apuntala su populismo en los millones de televisiones que regala para que la gente pueda ver la tele tras el apagón analógico, para que la propaganda oficial disfrazada de noticias y la que sirve para sostener a los medios de comunicación llegue directo a los sectores que ellos piensan son su clientela. Su demagogia en los spots propagandísticos de Mover a México.
Lo preocupante debería ser para el presidente que nadie le cree, absolutamente nadie. Su incapacidad para mover la opinión de México y los mexicanos a su favor es más contundente que todas las palabras vanas que aplauden sus funcionarios.


publicado el 4 de septiembre de 2015 en blureport.com,mx

sábado, 29 de agosto de 2015

Somos presos políticos de la partidocracia.




La idea gubernamental parece ser contenernos a todos y ponernos a trabajar en favor de unas autoridades en la que cada día menos creemos y a las que vemos enriquecerse impunemente.

Armando Enríquez Vázquez

 Si no me equivoco fue Luis Echeverría, con esa desfachatez que ostentaba cuando fue el dictadorzuelo de México por seis años, quien declaró que en México no existían presos políticos si no políticos presos. Hoy los presos somos todos los ciudadanos.
A lo largo de los sexenios del PNR y más tarde del PRI la historia pasó de desaparecer asesinando a los opositores y críticos del régimen a encerrarlos en las peores mazmorras de Lecumberri o incluso mandarlos a las Islas Marías como hicieron con José Revueltas, uno de nuestros más importantes escritores. David Alfaro Siqueiros, el muralista, también fue encarcelado varias veces a lo largo de su vida. Heberto Castillo, Gilberto Rincón Gallardo, Luis González de Alba, personajes importantes dentro de la vida política, de la investigación ciéntifica y las letras de la segunda mitad del siglo XX,  fueron todos en su momento presos políticos en México. Con la llegada de las nuevas generaciones de burócratas empezando por el mismo Echeverría y tecnócratas cómo Salinas de Gortari los presos políticos comenzaron a aparecer dentro de las mismas filas del PRI. El Prinosaurio en su paranoia y soberbia tiránica castigaba con la cárcel a los que consideraba traidores o simplemente no eran amigos del gobernante en turno; Jorge Díaz Serrano, director de PEMEX, Joaquín Hernández Galicia alias La Quina, en su momento poderosísimo líder petrolero, Raúl Salinas, hermano del presidente, y este sexenio Elba Esther Gordillo, líder del SNTE, ninguno de ellos personajes ejemplares o con las manos limpias, pero cuyo mayor pecado no fue el robo sino lo arriba mencionado. Todos en su momento fueron chivos expiatorios de la corrupción del Estado y presentados como delincuentes.
El gobierno de Enrique Peña Nieto ha regresado a las prácticas de censura, represión y golpeo que utilizó el PRI de Díaz Ordaz y de Echeverría, asesinando detenidos en circunstancias y formas que recuerdan la guerra sucia de finales de los sesenta y los setentas, la diferencia es que entonces para enfrentar a diversos grupos guerrilleros actuaban a lo largo y ancho del país, incluyendo las principales zonas urbanas del país; la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, Gustavo Día Ordaz y Luis Echeverría crearon grupos porriles y paramilitares como los famosos Halcones para reprimir, desaparecer y asesinar a los considerados enemigos del estado: en el actual gobierno han sido directamente las fuerzas del estado las encargadas de esta labor como al parecer sucedió en Ayotzinapa, Tlataya y Tanhuato.
De acuerdo con una nota publicada el año pasado en el diario El Economista, en México había más de 300 presos políticos, muchos de ellos miembros de las autodefensas michoacanas que pusieron en jaque a las corruptas autoridades priístas del estado, y cuya cabeza más visible es José Manuel Mireles que no sólo fue crítico de los gobernadores priístas Fausto Vallejo y Jesús Reyna a quienes con el tiempo se les han descubierto sus nexos con el crimen organizado, sino también del comisionado Alfredo Castillo y del Presidente. Mireles, a pesar de que a principios de julio existieron rumores acerca de su posible liberación, aún permanece en la cárcel. Este año a la lista de estos activistas michoacanos presos, que sólo defienden su casa y a sus familias, se sumó el joven Cemei Verdía. Existen también presos politicos en otros estados como Guerrero y Chiapas.
Más allá de los actos de privación de libertad por ideas y acciones políticas, este gobierno se ha caracterizado por acallar las voces críticas en los medios y corre un rumor de que ya se esta fraguando un golpe contra el diario Reforma desde Los Pinos, lo que convertiría a Peña Nieto en el perfecto émulo de Luis Echeverría, recordemos que el presidente pagó y entrego la dirección de  El Excélsior a Regino Díaz Redondo por traicionar y orquestar un golpe desde la cooperativa para destituir de la dirección del periódico a Julio Scherer y un gran número de periodistas y colaboradores. Confirmando, así, la frase de que la ignorancia de la historia, irremediablemente lleva a repetirla.
La idea gubernamental parece ser contenernos a todos y ponernos a trabajar en favor de unas autoridades en la que cada día menos creemos y a las que vemos enriquecerse impunemente. De una manera que recuerda los sistemas feudales o de los estados totalitarios.
Queda claro el rechazo generalizado al presidente, manifiesto en las encuestas de aprobación. Lo cual no parece preocuparlo. La manifiesta incapacidad del hombre y sus asesores para reaccionar de manera inmediata, lo cual sólo hacen ante estupideces como si el señor sabe o no ponerse los calcetines, que en realidad debería ser tan intrascendente para todos los demás como lo es el color de sus tenis, sólo demuestra el menosprecio hacia los ciudadanos, incluso a quienes sí votaron por él en 2012.
Restan tres años en que el buque del peñismo, encallado desde casi un año, ya no se moverá y la única respuesta que tenemos hoy es que somos presos políticos, sin derecho a explicaciones. Encerrados en los casi dos millones de kilómetros cuadrados de territorio nacional. Presos politicos porque nuestras ambiciones de encontrar a los candidatos ideales se topan ante los posibles candados que los legisladores estatales, como los poblanos se aprestan a poner a las candidaturas independientes. La declaración de la diputada local Silvia Tanús Osorio del PRI al declarar que ella representa a un partido político cuando los legisladores supuestamente representan a los electores, claro como ella es diputada plurinominal nadie, sólo sus correligionarios, votaron por la mujer, solo refuerza esta realidad. Actualmente Chihuahua, Veracruz y Tamaulipas, tres estados priístas ya cuentan con los candados a los independientes, para que ningún otro Bronco los vaya a investigar.
La partidocracia mexicana, hija directa del PRI de carro completo del siglo pasado, no está dispuesta a dejar a los ciudadanos seleccionar, presentar y elegir a las autoridades que realmente queremos para nuestras comunidades, estados y país. La falaz democracia del PRI, PAN y PRD, celosamente resguarda por su caniche el INE está a punto de encerrarnos en esas celdas de muros transparentes como en las que se vive en Venezuela, Cuba y China.
Existen otros factores que se suman a esta preocupación sobre un estado sordo, ciego y autoritario. Uno. Peña Nieto gobierna un Estado fallido. Un presidente incapaz de hablar y dialogar con sus gobernados, interesado únicamente en aplausos, jamás será autocritico, es incapaz de la reflexión. Los temas eje de nuestro país se quedan en el hueco discurso de las reformas que continúan sin despegar y son dignos de aclaración únicamente en caso de la crítica internacional. Dos la orden de los tres partidos a sus miembros en los congresos locales para bloquear las candidaturas independientes, lo que demuestra claramente la negativa de los tres principales partidos políticos a modificar sus actitudes y conductas. México es su botín, no están dispuestos a compartirlo con nadie. Tres la negación esquizofrénica de que el mundo cambió desde la última vez que el PRI gobernó y que el PRI no lo hizo a pesar de haber sido rechazado dos veces en las urnas por los mexicanos, se conformó con infectar e institucionalizar a los principales partidos de izquierda y derecha.
Todo sumado nos lleva a la idea de que los presos políticos somos aquellos que diferimos del partido oficial, su presidente y sus partidos aliados, lo que quiere decir que somos todos.

publicado en blureport.com.mx el 21 de agosto de 2015
imagen DeathtoStock

sábado, 22 de agosto de 2015

La libertad de prensa en México está muerta.



La libertad de prensa en México no es más que un cadáver que cayó víctima del estado, del crimen organizado y de una justicia inexistente.


Armando Enríquez Vázquez.

El New York Times publicó un editorial el domingo 16 de agosto titulado El Asesinato de la libertad de prensa en México. El reportaje hace mención a las amenazas veladas que el gobernador de Veracruz, Javier Duarte, hizo a los miembros de la prensa en ese estado el pasado 29 de julio, un día antes de la muerte del fotoperiodista Rubén Espinosa. Y destaca como los periodistas mexicanos se encuentran cada día con más trabas para ejercer su profesión. Coptados entre un sistema judicial muy débil y una corrupción escandalosa, que han permitido a diferentes políticos y funcionarios amenazar y matar a informadores, a los periodistas mexicanos cada día les es más difícil ejercer su profesión.
El 15 de agosto un importante grupo de periodistas, escritores y artistas mexicanos publicó a través de PEN International, la asociación mundial fundada en Londres en 1921 y encargada de promover la literatura y libertad de expresión, una carta abierta para exigir al Presidente Peña Nieto a investigar la muerte de periodistas en México, así como a crear mecanismos que protejan la vida de los mismos. (Se puede leer la versión en inglés en http://www.pen.org/blog/president-pe%C3%B1a-nieto-investigate-murders-journalists-mexico-and-establish-mechanisms-protect ).
Una de las conclusiones de la editorial es que en muchas regiones de México los periodistas amenazados tanto por el crimen organizado como por los gobernantes enfrentan la opción de auto censurarse o ser callados por las balas. Pero hay existe otro factor del periodismo o de los periodistas que también ha sido parte esencial de que el gobierno crea que la libertad de prensa se acaba con billetes o con balas. Me refiero a reporteros y medios chayoteros encargados en  denigrar su profesión aceptando dinero para callar o avalar las vilezas de funcionarios y gobiernos, de la misma forma que lo hacen los empresarios corruptos, como los hay tantos en estos días, que hemos conocido gracias a escándalos como los de la Casa Blanca de Peña Nieto o los casos del Grupo PHL en el Estado de México y que seguramente son tan sólo la punta de un Iceberg que flota gracias a los gases de la corrupción que en él se lleva a cabo y que denigran a la clase empresarial nacional. En especial debemos poner atención en la secuela de reporteros, lectores de noticias y experiodistas ligados a Televisa que se ven envueltos en casos de narcotráfico y tráfico de influencias.
Desde las extrañas camionetas con el logo de la empresa de televisión en Nicaragua, la aparición del corresponsal en Michoacán de dicha empresa en negociaciones con la Tuta y recientemente por un lado el caso del ex reportero de Televisa en Orizaba asesinado junto con el líder local de los Zetas y quién de acuerdo con el director del diario El Buen Tono, era el encargado de repartir el dinero de la organización delictiva entre los llamados periodistas. Por el otro, la aparición de Dolores, Lolita, Ayala en el helicóptero accidentado del gobernador de Chihuahua César Duarte acusado de corrupto por más de un medio en el país y responsable de un aumento escandaloso en la inseguridad y reaparición del crimen organizado en el estado más grande de la República. Claro por más que los ciudadanos demandemos una investigación a la empresa de Azcárraga Jean, muy probablemente la PGR, dirigida por la hermana de uno de los principales ejecutivos e incondicionales de Emilito, se negaría a proceder o encontraría los pretextos necesarios para deslindarse del caso.
Por supuesto que a ese tipo de seudo periodistas no es a los que amenazó Javier Duarte, Gobernador de Veracruz, si no a aquellos que se vuelven incómodos a un sistema que cada día nos es más incómodo a la mayoría de los mexicanos.
Nuestra democracia está muerta gracias a la partidocracia y al servilismo del INE, nuestras instituciones putrefactas por el exceso de corrupción a las que se ven sometidas por funcionarios mezquinos, ahora gracias al New York Times lo sabe todo el mundo, la libertad de prensa en México no es más que un cadáver que cayó víctima del estado, del crimen organizado y de una justicia inexistente; a un poder judicial inepto, incapaz y corrupto.
La imagen internacional del gobierno mexicano cada día es más cuestionada, incluso si somos estrictos al juzgar algunas de las declaraciones del aspirante republicano a la candidatura presidencial Donald Trump, debemos reconocer que están basadas en la vergonzante realidad de corrupción y opacidad del gobierno encabezado por Peña Nieto y no pueden ser desmentidas, ni rebatidas, a diferencia de lo que sucede con muchas otras basadas en la especulación y su visión racista del mundo, que fácilmente son rebatibles.

El gobierno tiene una responsabilidad diaria que se niega a cumplir; la salvaguarda de los mexicanos; ya sean periodistas, ingenieros, amas de casa, estudiantes, obreros, grupos indígenas y sin embargo los discurso demagógicos de Peña Nieto y todos sus funcionarios nos remitan a la realidad de que ellos están convencidos de que nosotros estamos convencidos de vivir en una Dictadura Perfecta de película.

publicado en blureport.com.mx el 17 de agosto de 2015
imagen: deathtoStock

lunes, 1 de diciembre de 2014

Desaparecidos.



En treinta años moverse de manera libre por el territorio nacional cambió de manera dramática. Pero nadie quiere asumir responsabilidades.


Armando Enríquez Vázquez.

Hace treinta años, tal vez un poco más, por motivos personales tuve que trasladarme en varias ocasiones de la Ciudad de México a la de Chihuahua, manejando yo sólo en un automóvil último modelo. En otras ocasiones lo hice acompañado de mi hermano, o de amigos. Apenas teníamos veinte años y en México se podía transitar como nos lo garantiza la Constitución de manera libre y sin peligros. Hoy ese mismo trayecto no lo haría ni en una urgencia.
La semana pasada una querida amiga me contaba como su hija que apenas va a cumplir 17 años le comentó que toda su generación está consciente de que un día al salir rumbo a la escuela, a una reunión entre amigos, familiares, a una fiesta o simplemente a comprar algo ya no van a regresar. Van a desaparecer. Mi amiga no vive en Tamaulipas o Michoacán, tampoco en Guerrero o en Chihuahua. Vive en la zona metropolitana de la Ciudad de México, en el Estado de México que nuestro actual presidente no supo, ni pudo gobernar y en el que se maquillan las cifras de violencia y feminicidios. Pero cuya realidad queda retratada a diario en grotescas primeras planas de la nota roja.
Muchos de nosotros conocemos la angustia y dolor de no saber acerca de un familiar por horas o días, sin embargo no puedo, ni creo poder imaginar el dolor y la angustia de los padres y familiares de los normalistas de Ayotzinapa, ni el de otros cientos de miles de mexicanos que no saben de sus familiares desde hace días, semanas, meses y años. Porque más allá de los desaparecidos queda un círculo de dolor, una sociedad herida y afrentada; huérfanos, viudas, viudos y padres sin hijos. Un círculo que con el tiempo se puede volver de rencor
Hace ya muchos años, varios sexenios que empezaron a desaparecer mexicanos de manera sistemática. Víctimas del crimen organizado, víctimas de la ineficiencia de un estado infiltrado. Muchos de ellos hay que decirlo son miembros de los diferentes bandos de esa guerra que se lleva a cabo en nuestro país entre narcotraficantes, muchos otros son víctimas de delitos del fuero común, otros son miembros honrados del ejército, de la marina que son levantados por criminales en represalia por sus acciones en contra de sus actos criminales, muchos son empresarios, estudiantes, amas de casa y trabajadores comunes víctimas de robos y extorsión, otros más son periodistas incómodos y muchos otros son ciudadanos que son utilizados para trata de personas o como en el caso de Ayotzinapa mexicanos ejerciendo su derecho de transito por el país que llegan en el peor momento al lugar equivocado.
Oficial y extraoficialmente el país se ha convertido en una enorme fosa llena de cadáveres de desconocidos. Desconocidos que en muchos casos hace tiempo que faltan a la mesa de casa, al trabajo o a la escuela. Incluso desconocidos extranjeros que en su afán por llegar a Estados Unidos se han topado con la violencia de nuestro país.
La violencia es reprobable, como dice el presidente Peña Nieto y los demás miembros del partido en el poder, tienen razón, pero hay que recordar que la violencia en México ha surgido desde hace décadas del Estado y en especial de los gobiernos priístas, como sucedió en 1968 y 1972. Que la violencia del Estado surge desde la simple afrenta de que los legisladores de nuestro país se escuden en el fuero para dedicarse a negocios turbios de crimen organizado o de delitos del fuero común. Que la violencia del Estado inicia cuando los ciudadanos nos convertimos en una estadística a la hora de votar y en un mal necesario a la hora de gobernar o de operar una administración federal o local. Cuando los mexicanos somos objeto del terrorismo fiscal de un estado incapaz de mostrar logros tangibles de la recaudación y se protege a los grandes empresarios dueños de monopolios en los medios de comunicación o de la salud en nuestro país, por ejemplo.
La violencia es reprobable  y en su caso es necesario aclarar el financiamiento y logística de los últimos actos vandálicos que se han llevado a cabo en nuestra ciudad capital ya que a todas luces han sido personas ajenas a los manifestantes que han rechazado la participación de miembros de cualquier partido político, incluidos los supuestos partidos de izquierda PRD y Morena. La violencia parece ser financiada por todos los actores políticos de nuestro país empezando por Andrés Manuel López Obrador y terminando en las puertas de Bucareli.
El secretario de gobernación Miguel Ángel Osorio Chong declaró a los medios que no se puede exigir justicia desde la violencia, habrá que recordarle al funcionario que la injusticia y la violencia nacieron desde los proyectos de nación de su partido durante los gobiernos de López Mateos, Díaz Ordaz, Echeverría y Salinas. Que la violencia que ha sufrido el pueblo mexicano tiene su origen en el sistema de desigualdad y prebendas que forjaron desde el poder sus correligionarios. Cuando desde el poder priísta se defiende y protege a gobernadores pederastas como Mario Marín y líderes de su partido que operan redes de trata de personas con dinero público. Cuando se atenta contra el bienestar de los mexicanos con el insulto al que llaman salario mínimo.
Toda violencia es reprobable. Más, cuando esta atenta contra la viabilidad del país en aras de los diferentes intereses partidistas en vista de las elecciones del próximo año. El Gobierno Federal olvida al atacar a los estados gobernados por la oposición,  que son mucho más los estados gobernados por priístas que están sumergidos en la violencia. No se trata de exculpar a la dizque izquierda mexicana, o la derecha, simplemente señalar que no se puede acusar los demás sin reconocer los feminicidios y levantones que a diario se llevan a cabo en el Estado de México, los pueblos abandonados en Michoacán, Veracruz, Chihuahua, Tamaulipas o Coahuila.
Reprobable y violentas son las provocaciones diarias por parte de funcionarios y legisladores. La manipulación de la verdad que hacen muchos medios de comunicación. La complicidad de los órganos del estado como los institutos electorales locales, el IFT, el INE o la CNDH para validar un sistema que está muy lejos de ser un estado de derecho. La poca transparencia en la mayoría de los actos de gobierno a todos los niveles.
En México son más, mucho más de 43, los desaparecidos. En México queremos que de manera pacífica se resuelva la ineficiencia e incapacidad del Gobierno Federal, de la PGR, de los partidos políticos. La desigualdad y la injusticia.

Los mexicanos anhelamos que desaparezca la inseguridad, que la prepotencia y soberbia de las autoridades y funcionarios federales, estatales y locales queden enterradas. Qué cualquiera y de cualquier edad pueda recorrer nuestro país de manera libre y segura, que los jóvenes sientan que hay un futuro en nuestro país. Que el plan de país sea el mismo para gobierno y gobernados.

publicado en blureport.com.mx el 20 de noviembre de 2014