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jueves, 30 de agosto de 2018

De propaganda a tortura auditiva, pasando por el reggaeton.



En un país de corrupciones y trapacerías, donde los creadores se dedican a hacer campaña contra la piratería, resulta que muchos candidatos toman la obra de otro la destrozan sin pagar por el plagio. Eso sin contar la contaminación auditiva que generan.

Armando Enríquez Vazquez

Prendo la radio por la mañana y: “A , A, A Anaya el futuro comienza en el presente” , o “Vota por el PES, vota por Andrés”, o el himno de Movimiento Ciudadano ahora a ritmo de marichi borracho de Garibaldi y maldigo la hora que a candidatos, candidatas y publicistas se les ocurrió que el marketing político se basa en crear tontos estribillos aunada a música popular y populachera para promover a los candidatos.
A lo largo de mi vida he escuchado a suficientes jinglistas, en el mejor de los casos, convertidos en “ideólogos musicales” para saber que algo esta podrido en la mente de quienes manejan la propaganda política en nuestro país y cada elección que pasa, se pudre más.
En los años ochenta y mientras pasaba una temporada de mi vida en la ciudad de Chihuahua el Partido Acción Nacional y su candidato Luis H. Álvarez tenían como jingle de propaganda una canción infantil llamada “Pajaritos a volar” para dar a entender al electorado la derrota del PRI en el estado más grande de la república, algo que no sucedió entonces, pero si unos años después, cuando creo que los chihuahuenses habían ya olvidado la ridícula cancioncita.
Hace un par de años una tía me mostró un viejo disco de 45rpm con un himno en honor del candidato oficial de 1940 el General Manuel Ávila Camacho, una composición típica de la época con aires que recuerdan el triunfalismo del fascismo italiano.
Y así a lo largo de las décadas los mexicanos hemos escuchado los mismos sueños guajiros de crecimiento, un mejor futuro y la tan anhelada y al parecer mítica justicia social en voz de diferentes cantantes, en todas las tonadas posibles, de la marcha militar al reggaeton, de la balada pop a la música tribal y casi siempre plagiando música e insertándole palabras en favor de su candidato.
Y la verdad no sé si los mexicanos estamos acostumbrados a tanta estupidez cantada llena de clichés que nada o poco dicen de las agendas políticas de los candidatos o ya a estas alturas asumimos que parte de las campañas implican un porcentaje de mensajes cantados que son el mejor ejemplo del sinsentido. A manera de serenata cursi de película mexicana, o número musical metido a fuerza en película de Tin Tan, los jingles políticos parecen ser parte de un acuerdo no escrito por parte de los candidatos, partidos políticos y los músicos mexicanos. Algo como lo que sucedía desde la Época del Cine de Oro cuando se obligaba a los directores y productores a un determinado número de canciones por película por el Sindicato de Músicos y el hampón que era su líder un hombre siniestro con un nombre aún más siniestro: Venus Rey.
Música. Música que no dice nada y estalla en nuestros oídos y no es qué las otras piezas de propaganda, donde se repiten los audios de “Ya sabes quién” defendiendo lo indefendible, vendiendo el avión que no le pertenece aún, ni le pertenecería de ser Presidente pues es un bien de la nación o los del “miedo que debemos tener” o esa triste y bobalicona rima de grado cero de la creatividad de “Voto por mí, voto por Meade” que las únicas manchas que tiene son las del vitíligo y una candidez que no es apta para un político mexicano en campaña.
Pero son los jingles, las cancioncitas y las baladas las que más insultan, las que más molestan a la inteligencia de los votantes. En las pasada elecciones de 2015 el saldo de esta inversión en propaganda fue el descrédito y la burla que muchas de estas campañas lograron, al volverse virales, por lo ramplonas y poco serias. Ejemplos: el priísta Antonio Tarek Abdala que baila por la ciudad de Cosamaloapan en Veracruz. El infame cover del priísta Javier Márquez de Hidalgo que hasta en una escuela patito de comunicación le hubieran hecho mejor. La del panista Diego Leyva Merino con música tribal y unas botas del género.
Y más allá de la estupidez y palabrería vana de las canciones al parecer nadie paga los derechos correspondientes por la música adaptada. En un país de corrupciones y trapacerías, donde muchos grupos de creadores se dedican a hacer una fuerte campaña contra la piratería, resulta que muchos candidatos toman la obra de otro la destrozan y encima no pagan por el plagio. Lo que suena lógico sí recordamos que el mismo presidente de la Nación plagio su tesis. Atentar contra los derechos de autor es atentar contra la economía naranja y atentar contra los ingresos y el crecimiento del país. ¿por qué entonces tendría que votar por ese candidato? Si ni siquiera van a pagar los derechos de autor correspondientes entonces por el amor a la democracia, que no conocen, al país, que no respetan o a los ciudadanos que no reconocen dejen la música a un lado y pónganse a hacer cada uno su trabajo: El candidato dar a conocer sus propuestas e ideas. Los publicistas a crear campañas de impacto que las promuevan entre los electores de manera convincente y clara.
Hace ya algunos años en la desaparecida estación de radio Radioactivo 98.5 en un promo se hacía burla de la forma en que Televisa producía las canciones de sus “estrellas” mezclando las mismas palabras en un orden diferente.
Hoy sucede lo mismo que en la propaganda política de los candidatos a todos los niveles y sí mañana se aparece un jefe de campaña en tu oficina para ofrecerles la creación de la estrategia propagandista de su candidato usen solo las palabras: voto, futuro, bienestar, jóvenes, mujeres, dignidad, seguridad, trabajo y pobreza a continuación busquen el ritmo preferido; Maluma, OV7, Timbiriche, La Banda del Recodo, Agustín Lara o Los Tres Ases y… ¡Bingo! Entrarán en el selecto grupo de proveedores que se nutren del dinero de los impuestos de los demás promocionando a los cínicos que ocupan un cargo de elección popular por al menos 3 años. Yo sólo les pido que si son de los que no pagan derechos de autor piensen en los demás mexicanos no como ciudadanos y posibles electores, si no como seres humanos que no merecemos que se violen nuestros derechos con canciones idiotas a todo volumen y cada 3 o 4 minutos en radio y televisión.

publicado en roastbrief.com.mx el 14 de mayo de 2018 

miércoles, 1 de febrero de 2017

Plagio.




No es lo mismo basarse en una obra y darle un giro de interpretación o lo que se conoce como una nueva versión o una variación sobre el tema, que robarse la creación o las ideas de otro y presentarlas como propias.

Armando Enríquez Vázquez

No hay palabra que ofenda más a una persona dedicada a procesos creativos que plagio. El plagio es un sinónimo de la falta de talento, una suerte de fácil recurso para solucionar bloqueos mentales, cumplir con fechas de entrega y verdadera incapacidad para realizar el trabajo creativo.
La verdad es que todos hemos cometido plagio en algún momento, consciente o inconscientemente y no sólo en asuntos creativos donde los plagios son, sin duda más reprobables y marcan el destino de los plagiarios. Plagiamos formas de hablar, palabras, ideas que utilizamos a diario al comunicarnos con otros. Conozco incluso alguien con tan pobre vida que no sólo plagiaba las formas de vida de los demás, sino incluso plagiaba sus memorias y las contaba como si él hubiera sido protagonista de las mismas.
De acuerdo con el gran teórico de teatro Eric Bentley sólo existen un número determinado de temas en el drama y ese finito número de temas, son los creadores los que han desarrollado de infinitas maneras, lo que hace que en más de diez mil años de historia de los seres humanos nuestras historias se repitan en más de una ocasión.
Conforme a Bentley es esta interpretación y combinación de estos temas esenciales donde radica la creación, no es lo mismo crear a partir de un tema, que sin el menor pudor robarse el trabajo intelectual de otro. Recuerdo que hace ya más de diez años alguna vez al presentar una serie de proyectos frente a una persona de Televisa, me dijo no vayas a dejarme nada porque, aunque tenga derechos de autor aquí le podemos cambiar tres cosas y la hacemos nuestra.
Hay filósofos y teóricos de la sociología que ven en el plagio un acto rebelde, extremo que ataca el mercado de las ideas, que justifican al plagio como una rebelión frente a un sistema preconcebido de ideas que se presumen tienen un propietario.
Ese debe ser parte del cínico razonamiento de Televisa o del Presidencia de la República, o el de la Universidad Panamericana. Para ellos plagiar es un hecho que se justifica en el tiempo: No existían las computadoras en ese entonces, se exculpó el propio Peña Nieto o fue en otras épocas, con otros docentes de acuerdo con la institución académica. Televisa se limitó en el caso del himno y el escudo presentados en el aniversario número cien del equipo de futbol soccer América a retirarlos con un silencio que recuerda a un perro con la cola entre las patas, tras haberse demostrado las similitudes con el himno del equipo Sevilla y con un escudo militar norteamericano.
No es lo mismo basarse en una obra y darle un giro de interpretación o lo que se conoce como una nueva versión o una variación sobre el tema, que robarse la creación o las ideas de otro y presentarlas como propias, algo que resulta hasta ofensivo proviniendo de, en teoría, una de las principales empresas generadoras de contenidos en México: Televisa.
¿Qué nos extraña? si esta empresa está dirigida por gente sin talento y ambiciosa que cada día pierde más sus bonos como empresa líder y así como los mercados nacionales e internacionales por la falta de visión de aquellos que la dirigen.
Los plagios descarados que se cometieron para celebrar el centenario del equipo de la televisora, no son sino el más reciente y patético ejemplo de la falta de talento al interior de la empresa y de su nula visión para el negocio del entretenimiento, que ya se han ido manifestando a lo largo de la gestión de Emilio Azcárraga Jean y que tiene a la empresa perdiendo dinero. Lo curioso es que ha habido momentos en los que esta empresa ha emprendido acciones legales contra aquellos que en su momento atentaron contra la propiedad intelectual de la misma.  
Pero lo peor es que no es lo último, la visión tercermundista de los directivos de Televisa ya tiene preparado un nuevo churro para su plataforma de Internet Blim, se trata de la tropicalización de la serie Once producida en Estados Unidos, como si en México no existieran escritores talentosos e ideas nacionales para poner en pantalla.
Televisa que a lo largo de los años ha manipulado a las audiencias mexicanas con su arrogancia, parece no ser capaz de reconocer que los tiempos no sólo ya cambiaron, sino que lo siguen haciendo. La entrada al aire de la tercera cadena nacional, mueve muchas cosas y divide un pastel publicitario que ya de por si es cada día menor, lo que obligará a una competencia real y no pactada entre dos. Otro de los bastiones de antaño de Televisa se derrumba cuando la Liga de Futbol Mexicano, hoy tienen al menos 6 jugadores, (Televisa, TV Azteca, Fox Sports, Claro Sports, Chivas TV e Imagen TV).
Hoy, en cambio, vale la pena aplaudir los esfuerzos anunciados por empresas como Radio Fórmula que ha comenzado a promocionar una barra de programación con videobloggers a través no solo de sus frecuencias de radio y televisión sino en Youtube a partir de noviembre y por otro el docureality de ChivasTV y su primera producción Juglares del Gol un programa para encontrar a dos nuevos cronistas deportivos que trabajen en su canal.
¿A poco no hay nadie en Televisa al que se le pudiera ocurrir algo así, en lugar de sus amañados concursos con ganadores designados? ¿en serio? Con razón necesitan plagiar.

publicado en roastbrief.com.mx el 24 de octubre de 2016
imagen: DeathtoStock.com

sábado, 3 de septiembre de 2016

Contratos y plagios más allá del sensacionalismo.



Lo grave no son las historias en sí, sino todo aquello que nos revelan del país y la sociedad en la que vivimos y las instituciones que la componen.

Armando Enríquez Vázquez.

Historias de plagio para una tesis, contratos firmados por candidatos y de herencias a favor de cuates gobernadores no sólo son preocupantes por los hechos en sí, si no por todo lo que hay detrás de ellas y no dicen de México.
Cuando un alumno plagia párrafos para una tesis o un trabajo es obvio que el estudiante es tramposo, si es ignorante o no es materia de otro costal, pero si queda claro que es tramposo y flojo. Cuando cualquier estudiante plagia para titularse, los encargados de revisar y darle valor a ese trabajo es el cuerpo colegiado de la institución responsable de otorgar el título al alumno. Las universidades tienen el compromiso con la sociedad de entregar hombres y mujeres calificados para trabajar, aportar y construir de manera ética. El plagio habla mal del estudiante, pero habla mucho peor de la institución educativa que validó la tesis.
Durante décadas se ha orquestado una campaña que intenta desprestigiar algo que no se puede desprestigiar; la calidad educativa de la Universidad Nacional Autónoma de México. Reconocida, a nivel internacional, año con año, como la mejor universidad de nuestro país. Esa campaña surge de la extrema derecha y de todos aquellos directores de empresas y de negocios educativos que conocen sus carencias en materia de lo que ofrecen a sus estudiantes.
 Hoy podemos regresar ese dedo flamígero con el que se acusa a las instituciones educativas públicas a ciertas instituciones privadas. La Universidad Panamericana, alma mater del presidente, no supo responder de manera honorable cómo el cuerpo de profesores y sinodales de Enrique Peña Nieto dejaron pasar esa tesis, o ¿es acaso una prueba de que en ciertas escuelas privadas el título se compra a partir de colegiaturas y gastos que exige la escuela? Repito no se puede eximir al alumno de ser tramposo, pero como sociedad debemos responsabilizar a la institución por avalar y premiar esa conducta. Nadie puede decir que el alumno fue privilegiado porque era el presidente del país. Lo que si podemos inferir es que al menos en ese momento en el tiempo la UP no tenía un control sobre la calidad de sus egresados.
Curiosamente hoy ya existen empresas que también están rechazando a egresados ciertas universidades privadas que han florecido como hongos en el país. Lo que no habla mal del alumno sino de la institución.
La postura de UP, dada a conocer en un comunicado donde avala la práctica del plagio, por un lado, mientras que por otro, es la muestra la arrogancia e intransigencia a reconocer errores en sus académicos, no sólo muestra el gran desprecio que tienen por la mayoría de los mexicanos, y destaca de manera muy clara la posición de una institución que esta poco comprometida con formar a profesionistas de calidad. El mayor descaro de las autoridades de UP no está en hablar de un hecho consumado que no se puede sancionar, si no en querer hacer a La UNAM juez de algo que solo compete a la Universidad Panamericana y a la Secretaria de Educación Pública.
La reforma educativa tan cacareada se centra en cómo administrar y gestionar a sumisos miembros de un sindicato con el fin de obtener votos y centra el problema educativo en las instituciones públicas olvidando las miles de escuelas patito en todo el espectro educativo y en todo el país, que la misma SEP avala, sin supervisar.
En ese mismo tenor habría que analizar la noticia con la que Denisse Maerker hizo su entrada en el noticiero estelar de la devaluada Televisa: El contrato que firmó Cuauhtémoc Blanco con el Partido Social Demócrata de Morelos para ser candidato a la presidencia municipal de Cuernavaca.
Una vez más el problema va más allá del hecho de reconocer a la política como un ejercicio mercantil, antes que ideológico. El problema radica en la violación descarada de las reglas electorales que rigen al país. En la falta de ética de los líderes de partidos políticos y de sus candidatos, porque no sólo estamos ante un hombre dispuesto a vender su cara y su popularidad al mejor postor, por lo tanto, a prostituirse, estamos ante un dizque partido político convertido por extensión en padrote. El PAN con los moches, el PRI secuestrado por políticos mediocres y voraces del Estado de México, El PRD dictatorial y sinvergüenza de Graco Ramírez también en Morelos son ejemplos claros de cómo hoy no hay políticos si no voraces, mal llamados, servidores públicos. Émulos de empresarios cuyas inversiones y trapacerías financiamos todos los mexicanos. Ellos nunca pierden, nosotros siempre. 
La culpa no sólo es de Cuauhtémoc, porque como dicen por ahí se necesitan dos para bailar tango, es de un partido político que con tal de hacer de un municipio su caja chica, decidió hacer a un lado sus principios ideológicos. Este partido de enanos del tapanco, como diría López Portillo, únicamente remeda lo que ve que hacen el PRI, el PAN, el PRD, Morena, el Partido Verde, Nueva Alianza, Movimiento Ciudadano y todos los otros partidos federales. Lo que es peor, Lorenzo Córdova, consejero presidente del Instituto Nacional Electoral, se ha limitado a declarar que se fiscalizaran los gastos de campaña del ex futbolista. Mientras que el ególatra consejero Ciro Murayama, que parece el vocero del INE, dice que habrá que investigar.
El contrato, muy probablemente filtrado por los dirigentes de ese negocio disfrazado de partido político, que se sintieron agraviados por su empleado que los sacó del gobierno, al parecer no es la prueba que necesita el INE para declarar a ese partido inexistente. Bueno, nada podemos esperar del INE, baste recordar que a pesar de todas las pruebas que presentaron los ciudadanos se negó de manera arbitraria a retirar el registro al Partido Verde que se ha encargado de manera sistemática y descarada de violar las leyes electorales y La Constitución de nuestro país. Aquí la corrupción no sólo es de Cuauhtémoc Blanco o del PSD, incluye a la máxima autoridad electoral del país que desde que inició esta administración ha brillado por lo permisivo y pusilánime de su Consejero Presidente y el oportunismo de otros consejeros, como Murayama que quieren con la ayuda de algunos medios hacernos creer, o tal vez si lo sea, que es él quien manda al interior del INE.
En el caso del gobernador que obliga a sus allegados a nombrarlo heredero, parecería redundante el hablar de falta de ética, de corrupción, de impunidad, sólo hay que dar repudiar el cinismo de Enrique Ochoa y su partido político que ya iniciaron el proceso para expulsar a cuatro gobernadores del PRI y de esa manera ese instituto político y sus autoridades nos siguen dando atole con el dedo, porque no se trata de expulsarlos si no de meterlos en la cárcel y obligarlos a regresar lo que se robaron. Pero a lo mejor a los ojos del Presidente nacional del PRI, las tropelías de los Duarte, Borge y Medina son ya un hecho consumado y pues ni modo ya nos….

publicado en blureport.com.mx el 30 de agosto de 2016
imagen deathtostock.com