sábado, 29 de agosto de 2015

Somos presos políticos de la partidocracia.




La idea gubernamental parece ser contenernos a todos y ponernos a trabajar en favor de unas autoridades en la que cada día menos creemos y a las que vemos enriquecerse impunemente.

Armando Enríquez Vázquez

 Si no me equivoco fue Luis Echeverría, con esa desfachatez que ostentaba cuando fue el dictadorzuelo de México por seis años, quien declaró que en México no existían presos políticos si no políticos presos. Hoy los presos somos todos los ciudadanos.
A lo largo de los sexenios del PNR y más tarde del PRI la historia pasó de desaparecer asesinando a los opositores y críticos del régimen a encerrarlos en las peores mazmorras de Lecumberri o incluso mandarlos a las Islas Marías como hicieron con José Revueltas, uno de nuestros más importantes escritores. David Alfaro Siqueiros, el muralista, también fue encarcelado varias veces a lo largo de su vida. Heberto Castillo, Gilberto Rincón Gallardo, Luis González de Alba, personajes importantes dentro de la vida política, de la investigación ciéntifica y las letras de la segunda mitad del siglo XX,  fueron todos en su momento presos políticos en México. Con la llegada de las nuevas generaciones de burócratas empezando por el mismo Echeverría y tecnócratas cómo Salinas de Gortari los presos políticos comenzaron a aparecer dentro de las mismas filas del PRI. El Prinosaurio en su paranoia y soberbia tiránica castigaba con la cárcel a los que consideraba traidores o simplemente no eran amigos del gobernante en turno; Jorge Díaz Serrano, director de PEMEX, Joaquín Hernández Galicia alias La Quina, en su momento poderosísimo líder petrolero, Raúl Salinas, hermano del presidente, y este sexenio Elba Esther Gordillo, líder del SNTE, ninguno de ellos personajes ejemplares o con las manos limpias, pero cuyo mayor pecado no fue el robo sino lo arriba mencionado. Todos en su momento fueron chivos expiatorios de la corrupción del Estado y presentados como delincuentes.
El gobierno de Enrique Peña Nieto ha regresado a las prácticas de censura, represión y golpeo que utilizó el PRI de Díaz Ordaz y de Echeverría, asesinando detenidos en circunstancias y formas que recuerdan la guerra sucia de finales de los sesenta y los setentas, la diferencia es que entonces para enfrentar a diversos grupos guerrilleros actuaban a lo largo y ancho del país, incluyendo las principales zonas urbanas del país; la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, Gustavo Día Ordaz y Luis Echeverría crearon grupos porriles y paramilitares como los famosos Halcones para reprimir, desaparecer y asesinar a los considerados enemigos del estado: en el actual gobierno han sido directamente las fuerzas del estado las encargadas de esta labor como al parecer sucedió en Ayotzinapa, Tlataya y Tanhuato.
De acuerdo con una nota publicada el año pasado en el diario El Economista, en México había más de 300 presos políticos, muchos de ellos miembros de las autodefensas michoacanas que pusieron en jaque a las corruptas autoridades priístas del estado, y cuya cabeza más visible es José Manuel Mireles que no sólo fue crítico de los gobernadores priístas Fausto Vallejo y Jesús Reyna a quienes con el tiempo se les han descubierto sus nexos con el crimen organizado, sino también del comisionado Alfredo Castillo y del Presidente. Mireles, a pesar de que a principios de julio existieron rumores acerca de su posible liberación, aún permanece en la cárcel. Este año a la lista de estos activistas michoacanos presos, que sólo defienden su casa y a sus familias, se sumó el joven Cemei Verdía. Existen también presos politicos en otros estados como Guerrero y Chiapas.
Más allá de los actos de privación de libertad por ideas y acciones políticas, este gobierno se ha caracterizado por acallar las voces críticas en los medios y corre un rumor de que ya se esta fraguando un golpe contra el diario Reforma desde Los Pinos, lo que convertiría a Peña Nieto en el perfecto émulo de Luis Echeverría, recordemos que el presidente pagó y entrego la dirección de  El Excélsior a Regino Díaz Redondo por traicionar y orquestar un golpe desde la cooperativa para destituir de la dirección del periódico a Julio Scherer y un gran número de periodistas y colaboradores. Confirmando, así, la frase de que la ignorancia de la historia, irremediablemente lleva a repetirla.
La idea gubernamental parece ser contenernos a todos y ponernos a trabajar en favor de unas autoridades en la que cada día menos creemos y a las que vemos enriquecerse impunemente. De una manera que recuerda los sistemas feudales o de los estados totalitarios.
Queda claro el rechazo generalizado al presidente, manifiesto en las encuestas de aprobación. Lo cual no parece preocuparlo. La manifiesta incapacidad del hombre y sus asesores para reaccionar de manera inmediata, lo cual sólo hacen ante estupideces como si el señor sabe o no ponerse los calcetines, que en realidad debería ser tan intrascendente para todos los demás como lo es el color de sus tenis, sólo demuestra el menosprecio hacia los ciudadanos, incluso a quienes sí votaron por él en 2012.
Restan tres años en que el buque del peñismo, encallado desde casi un año, ya no se moverá y la única respuesta que tenemos hoy es que somos presos políticos, sin derecho a explicaciones. Encerrados en los casi dos millones de kilómetros cuadrados de territorio nacional. Presos politicos porque nuestras ambiciones de encontrar a los candidatos ideales se topan ante los posibles candados que los legisladores estatales, como los poblanos se aprestan a poner a las candidaturas independientes. La declaración de la diputada local Silvia Tanús Osorio del PRI al declarar que ella representa a un partido político cuando los legisladores supuestamente representan a los electores, claro como ella es diputada plurinominal nadie, sólo sus correligionarios, votaron por la mujer, solo refuerza esta realidad. Actualmente Chihuahua, Veracruz y Tamaulipas, tres estados priístas ya cuentan con los candados a los independientes, para que ningún otro Bronco los vaya a investigar.
La partidocracia mexicana, hija directa del PRI de carro completo del siglo pasado, no está dispuesta a dejar a los ciudadanos seleccionar, presentar y elegir a las autoridades que realmente queremos para nuestras comunidades, estados y país. La falaz democracia del PRI, PAN y PRD, celosamente resguarda por su caniche el INE está a punto de encerrarnos en esas celdas de muros transparentes como en las que se vive en Venezuela, Cuba y China.
Existen otros factores que se suman a esta preocupación sobre un estado sordo, ciego y autoritario. Uno. Peña Nieto gobierna un Estado fallido. Un presidente incapaz de hablar y dialogar con sus gobernados, interesado únicamente en aplausos, jamás será autocritico, es incapaz de la reflexión. Los temas eje de nuestro país se quedan en el hueco discurso de las reformas que continúan sin despegar y son dignos de aclaración únicamente en caso de la crítica internacional. Dos la orden de los tres partidos a sus miembros en los congresos locales para bloquear las candidaturas independientes, lo que demuestra claramente la negativa de los tres principales partidos políticos a modificar sus actitudes y conductas. México es su botín, no están dispuestos a compartirlo con nadie. Tres la negación esquizofrénica de que el mundo cambió desde la última vez que el PRI gobernó y que el PRI no lo hizo a pesar de haber sido rechazado dos veces en las urnas por los mexicanos, se conformó con infectar e institucionalizar a los principales partidos de izquierda y derecha.
Todo sumado nos lleva a la idea de que los presos políticos somos aquellos que diferimos del partido oficial, su presidente y sus partidos aliados, lo que quiere decir que somos todos.

publicado en blureport.com.mx el 21 de agosto de 2015
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