domingo, 16 de febrero de 2014

Woody Allen y un almacén japonés.




La atracción entre los norteamericanos y los japoneses tiene décadas llevando a celebridades y actores norteamericanos a las pantallas de la televisión nipona.

Armando Enríquez Vázquez.

Tras la II Guerra Mundial y los agravios criminales entre ambos países hoy en los Estados Unidos es difícil encontrar una ciudad donde no se pueda comer sushi o se consuman grandes marcas japonesas como Sony,  Mazda, Honda, Toyota, Panasonic. Y lo mismo sucede en Japón con productos norteamericanos
Entre estas atracciones occidentales, una de las más llamativas para la cultura japonesa contemporánea se encuentra en la costumbre de los anunciantes japoneses por utilizar celebridades norteamericanas en sus campañas publicitarias. Esta es una costumbre que lleva décadas. Entre los americanos que han anunciado productos japoneses en los medios nipones se encuentran: James Brown, el célebre cantante de Soul y Funk, anunciado la sopa instantánea NIssin. Jodie Foster en un comercial de cosméticos, Arnold Schwartzenegger bebidas energizantes,  Tommy Lee Jones, como un extraterrestre en una larga serie de comerciales  para un café de marca Boss. John Travolta para Tokyo Drink. Cheryl Ladd en sus épocas de Ángel de Charlie, cantó un jingle para el whisky Suntory. La mayoría de estos comerciales son muy divertidos de ver desde nuestra cultura occidental 


De la larga lista de figuras del cine y el espectáculo que han participado en la publicidad japonesa, esta es la historia de una serie de comerciales que a principios de los años ochenta protagonizó el director de cine Woody Allen para una tienda departamental japonesa.
Las primeras tiendas departamentales de Japón datan de principios del siglo XX.  Seibu es una de las más tradicionales y cuenta con presencia en Japón, Indonesia, Hong Kong y los Estados Unidos. Fue establecida a finales de la década de los cuarenta. En los años ochenta únicamente operaban dentro del mercado japonés, y eran la cuarta en el mercado japonés. En 1981 decidieron utilizar a Woody Allen como la figura principal de su campaña, la cual inició el 31 de diciembre con un poster donde se mostraba una fotografía de Woody Allen y una frase en japonés diciendo Una vida de buen gusto, cabe aclarar que al parecer Woody Allen todavía no era una gran celebridad y el público japonés no lo reconocía. Por lo que la campaña de Seibu llamó mucho la atención en particular cara del director norteamericano, después vinieron los comerciales de televisión en los que Woody Allen no decía nada se limitaba a actuar y hacer esos gestos tan de él mientras un jingle se encargaba de promover al almacén. En uno Woody Allen recibe una terapia tradicional japonesa, en Otro se encarga de comprar en una maquina que tiene su foto, en otro se limita a consultar un papel que lleva en su saco y que muestra al público al final y que tiene la frase Una vida de buen gusto. En otro sentado en un escritorio Allen poniendo en su superficie algunos de los productos que se pueden comprar en la tienda. Seibu aprovechó también para posicionar a Woody Allen entre los japonenses, al promocionar una exhibición de películas del neoyorquino y más tarde puso a la venta los libros de Allen en sus almacenes. 
Los comerciales tienen una factura muy sencilla y dependen de la actuación de Allen para impactar. De Woody Allen y comerciales, recuerdo el que hizo sobre la ciudad de Nueva York tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, en el que aparece como un diestro patinador en Rockefeller Center.
 Después de ver los comerciales japoneses me puse a ver que más había hecho Woody Allen en materia de publicidad y me encontré que en 1966 Allen sirvió en una serie de carteles para el vodka Smirnoff, en ese entonces la carrera de Allen apenas comenzaba y su participación en el cine se había limitado a escribir y actuar en la cinta de comedia What’s new pussycat? El año anterior, durante 1966 dirigió su primera película What’s up, Tiger Lily?
Volviendo a los carteles de Smirnoff. En uno de los posters se ve al joven Woody Allen saliendo de la concha de un caracol marino. En el cartel se lee: Sal de tu Concha, prueba Smirnoff.
Entre los varios impresos en los que participó Woody para la marca de vodka hizo varios para un cocktail conocido como Moscow Mule o mula moscovita creado en los Estados Unidos en la década de los años cuarenta y que al parecer fue muy popular. Este cocktail tiene como ingredientes vodka, cerveza de jengibre, hielo, jugo de limón todo mezclado y servido en tarros de cobre, lo cual parece ser un ingrediente más del cocktail.
Para los que se interesen por el tema, la receta es la siguiente:
Hielo Picado.
Dos tantos de Vodka.
El jugo de medio limón.
Cerveza de jengibre al gusto.
Se mezcla todo y se pone en un tarro de cobre.
Y es todo por esta semana.

publicado por thepoint.com.mx el 11 de febrero de 2014.
imagen: lookatme.ru