lunes, 23 de marzo de 2015

Sexo, cucharas y utopías.



Una de las más exitosa empresas de fabricantes de cubiertos en el mundo tiene su origen en un sueño utópico de amor libre y religión.
Armando Enríquez Vázquez.
Oneida es, sin lugar a dudas una de las empresas más reconocidas y exitosas de mundo en la fabricación de cubiertos, tiene subsidiarias en México, Canadá, Latinoamérica, Inglaterra y Europa continental, así como en algunos países de Asía y Oceanía.
Sorprendentemente su origen está totalmente alejado de ser el común para una empresa corporativa, está íntimamente relacionado con la historia de una comuna religiosa sexualmente libre.
Entre las ideas religiosas y las comunidades emanadas del protestantismo se encuentra el movimiento Perfeccionista fundado por John Humphrey Noyes. Un hombre que nació en Brattleboro, Vermont el 3 de septiembre de 1811. Noyes mostró su interés por seguir una carrera eclesiástica e ingresó en el seminario teólogico de Yale.
Durante sus años como seminarista sus reflexiones y estudio de la Biblia lo llevaron a hacerse la pregunta: ¿En qué año será la segunda venida de Dios? La respuesta que encontró lo sorprendió, Dios había vuelto a este mundo en el año 70. Lo que significaba que la iglesia cristiana y todas sus posteriores escisiones habían sido en vano. Se desconoce la forma y datos con los que Noyes llegó a esa conclusión, pero basado en este descubrimiento, Noyes fundó su movimiento cristiano. Si Dios había regresado a la tierra casi 1800 años antes del hallazgo de Noyes, la humanidad había sido perdonada de todos sus pecados desde hacía siglos y por lo tanto vivía ya en el paraíso. Obviamente los teólogos, maestros, predicadores y sus mismos compañeros en Yale comenzaron a ver las ideas de Noyes como herejías puras. Noyes profundizó en los conceptos de su ideario religioso hasta que finalmente fue expulsado de Yale, por un tiempo regresó a Vermont, donde predicó su rama del cristianismo a la que llamó Perfeccionismo y del que uno de los preceptos importantes se refería a la conducta sexual de los seres humanos.
Noyes en su doctrina promovía las libres relaciones sexuales entre hombres y mujeres, rechazaba el sacramento del matrimonio, la libertad de amarse entre hombres y mujeres era parte de ese Paraíso que Dios había aprobado desde su segunda venida a la tierra. Noyes comenzó a tener seguidores, en 1848 alguno de sus fieles seguidores le avisó de que se habían librado órdenes de aprensión en su contra y la de algunos de sus seguidores. Noyes decidió huir hacía el Estado de Nueva York y junto con sus seguidores fundó una comuna a las orillas del lago Oneida que se rigió por más de treinta años en las ideas y fundamentos del Perfeccionismo. Practicando de manera libre el sexo, rechazando la monogamía, educando a los hijos frutos del amor libre de una manera comunitaria y viviendo todos los integrantes de la secta dentro de una misma y enorme casa.



El hecho de que la comuna se mantuviera a lo largo de tantos años de manera sana, se debió no únicamente al libre amor instituido entre sus más de trescientos miembros. Noyes ideó una serie de negocios de tipo artesanal que mantuvieron a la comunidad económicamente prospera a lo largo de tres décadas; construcción de trampas para cazar, cultivo de gusanos de seda, enlatado de conservas, fabricación de cubiertos de plata, eran algunos de los negocios de la comunidad de Oneida.
En 1879, una vez más amigos de Noyes, le informaron que estaba a punto de ser arrestado por violación de una menor. Entonces Noyes huyó a Canadá y se estableció en aquel país. La comuna se mantuvo por dos años más, en ese tiempo Noyes se convirtió a la monogamia y exhortó a los miembros de la comunidad a hacer lo mismo. A la distancia Noyes seguía siendo el líder de todos aquellos seres humanos.
El 1º de junio de 1881, la comuna quedó formalmente disuelta y en ese momento se fundó la empresa Oneida, que en un principio se constituyó en una especie de cooperativa donde los miembros de la comunidad eran dueños de las acciones de la empresa. Oneida fue una de las primeras empresas en Estados Unidos en tener entre los miembros de su junta de gobierno a una mujer; Harriet Joselyn, algo impensable en la democrática nación. Conforme pasaron los años algunos negocios de la comuna fueron liquidados con el objetivo de concentrar los esfuerzos del negocio en la fábrica de cubiertos, que parecía ser el más prometedor de los negocios a largo plazo.  
John Humphrey Noyes jamás regresó con vida a Estados Unidos, murió en Canadá el 13 de abril de 1886. Su cuerpo fue llevado a Oneida y ahí fue enterrado.
El inicio de la empresa se dio a tropezones y con momentos de crisis que vaticinaban el fracaso. En 1894 Pierrepont Burt Noyes, hijo del fundador de la comuna, con 23 años de edad, Pierrepont conocía el exterior de la comuna;  se había dedicado a vender los artículos de la empresa en diferentes partes de Estados Unidos. El joven se integró a la junta de gobierno de la empresa y tras fuertes críticas a los modos de dirigir la empresa, ganó en una cerrada votación el cambiar las prácticas de producción de la empresa y quedó a cargo de los procesos de la fábrica. En 1899 Oneida reportó el mejor año en ganancias hasta ese momento en su historia. En 1901 P.B. Noyes fue nombrado el primer gerente general de la empresa.
Bajo el liderazgo agresivo de P.B. Noyes Oneida se fortaleció y creció. Noyes apostó por la publicidad de la marca y creó anuncios que lejos de enumerar las características de los cubiertos de Oneida, retrataban de manera elegante y sobria dos o tres de los cubiertos, un estilo de publicidad que se ha mantenido como característico de la firma. Oneida fue una de las primeras empresas en utilizar personalidades como voceros de la marca. Noyes jamás olvidó los ideales comunitarios de su padre y mantuvo a un gran porcentaje de descendientes de los fundadores de la comuna religiosa dentro de la empresa a lo largo de los años. Invitó a todos aquellos que habían abandonado la comunidad fundada por sus padres a regresar a Oneida y formar parte del reto que les imponía el ser parte de una empresa. En 1930 más del 65% de los miembros de la junta de gobierno aún eran descendientes de los seguidores de John Humphrey Noyes.
Además de la publicidad, Noyes tuvo la visión de aplicar recortes salariales en él y otros directivos en tiempos de crisis como la I Guerra Mundial y la Gran Depresión, siendo su sueldo el que mayores sufrió en ambos casos. Pero también supo aprovechar oportunidades y durante las dos guerras mundiales, Oneida manufacturó diferentes productos para el ejército y los cuerpos médicos.
En 1916, Oneida inauguró su primera fábrica fuera de Estados Unidos en la población de Niágara Falls en Canadá, lugar que había servido de residencia a John Humphrey en sus últimos años. Llegado el momento P.B. Noyes cedió la gerencia general de la empresa a su yerno Miles E. Robertson, quien consolidó una idea más corporativa de la empresa, sin embargo Noyes reservó la presidencia de la empresa a su hijo Pierrepont Trowbridge Noyes quien a partir de 1960 la ejerció por los siguientes veintiún años.

P.B. Noyes murió el 15 de abril de 1959 y P.T. Noyes el 10 de abril de 1992. Actualmente la empresa se mantiene como uno de los líderes mundiales en su ramo. 

Publicado por thepoint.com.mx el 16 de marzo de 2015
imagenes: pzservices.typepad.com
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