jueves, 27 de octubre de 2016

Vivian Maier un fantasma que lo vio todo.



Viviendo una vida al margen de la vista de los demás, esta extraordinaria fotógrafa ha sido reconocida gracias a un tenaz hombre que la descubrió por casualidad.
Armando Enríquez Vázquez
La generosidad es una cualidad que nada tiene que ver con el agradecimiento o los reconocimientos.
Para muchos el amor por su labor diaria no tiene nada que ver con el reconocimiento de ningún tipo.
Esta historia trata de ambas cosas, de como un escritor y agente de bienes raíces de Chicago terminó con un tesoro, decidió generosamente compartirlo y darle su lugar a la mujer que creó este tesoro con su tesón y amor diario por su labor.
En 2013, John Maloof sintetizó la historia de su búsqueda, de sus hallazgos y de la parcial materialización de un fantasma que vivió con él desde 2007, cuando, fortuitamente, en una subasta buscando material fotográfico para un libro que estaba escribiendo sobre un barrio de la ciudad de Chicago compró una caja con fotografías y negativos fotográficos que nada tenía que ver con lo que él estaba buscando, pero le planteó un nuevo y mayor misterio, que aún no termina, pero que en 2013 se convirtió en un documental llamado Finding Vivian Maier.
Maloof no fue el único en hacerse de fotografías de Vivian Maier en aquella subasta en Chicago en 2007, las cajas conteniendo el material fotográfico así, como películas, grabaciones de audio y basura también fueron adquiridas por otras dos personas; Ron Slattery y Randy Prow. Prow vendió su lote a un carpintero y artista plástico de nombre Jeffrey Goldstein en 2010. Slattery fue el primero en compartir las fotografías de Maier en Internet. La BBC creó su propio documental sobre la historia que se llama Vivian Maier: Who Took Nanny’s Pictures? Del cual el propio Maloof se excluyó argumentado que él estaba en esos momentos creando su propio proyecto.
Las fotografías compradas por Maloof y Slattery, revelaron a una talentosa y dedicada fotógrafa, de una creatividad maravillosa y un gran ojo. La persona que estaba detrás de la cámara, era al menos eso sospecharon ambos compradores una fotógrafa importante. La vida urbana, especialmente de Chicago, de algunas ciudades de Estados Unidos fue captada por Vivian Maier. Una mujer con una historia común y corriente a simple vista pero que en realidad fue una mujer extraordinaria, una artista talentosa que decidió hacer una vida que se acomodara con lo que a ella más le interesaba; tomar fotografías o por lo menos esa sería la visión más romántica del asunto.
Cuando los compradores intentaron saber más de Vivian Maier se encontraron con que nadie, ni siquiera Google había oído acerca de la talentosa fotógrafa. Descubrir el nombre de la autora de las fotografías, buscarla y recuperar lo más posible de su obra fue desde ese momento la tarea a la que se dedicó Maloof, el joven se convirtió entonces en una especie de detective civil, descubrió el nombre, más obra. Poco a poco Maloof fue recolectando pistas acerca de quien había sido Vivian Maier. Únicamente aquellas familias para las que la enigmática mujer había trabajado, sabían algo de su vida. El trabajo de investigación llevado a cabo por Maloof dio nombre a la cara que desde algunas fotografías miraba de frente, reflejada en espejos y aparadores con una cámara colgando al cuello, y también llevó a Maloof a algunos de sus últimos parientes vivos en un pueblo de los Alpes franceses llamado Saint Bonnet en Champsaur.



Vivian Maier nació el 1 de febrero de 1926 en la ciudad de Nueva York. Nada o casi nada se sabe sobre su infancia o su juventud, su madre era francesa y en más de una ocasión Vivian viajó a Francia. Su padre al parecer era austríaco, pero abandonó a la familia. Los archivos del censo de población neoyorquina dicen que, en 1930, Vivian y su madre vivían con una pionera de la fotografía de nombre Jeanne J. Bertrand, quien, a su vez, siendo una niña llegó como inmigrante a Estados Unidos y con el paso de los años se convirtió en una reconocida fotógrafa, pero se desconoce si esta relación o convivencia con la fotógrafa influyó en el desarrollo posterior de la actividad de Vivian Maier. Comotambien se desconoce cuánto tiempo duró.
Lo cierto es que la mayor parte de su vida adulta Vivian Maier vivió con una cámara fotográfica pendiendo de su cuello. A diario recorría las calles de Nueva York, Chicago y otras ciudades en las que trabajó como niñera, tomando fotografías de la vida a su alrededor. Hacía 1959 Maier viajó por diferentes partes del mundo con su cámara y el testimonio de ese viaje también apareció en los diferentes negativos que con el paso del tiempo Maloof fue recuperando de Maier.
Maier decidió no hacer pública ninguna de sus fotografías, nunca las llevó a ninguna exposición, jamás las mostró a nadie. Durante su viaje a Saint Bonnet en Champsaur después de la II Guerra Mundial, Vivian tomó fotografías del paisaje montañés que se convirtieron en postales que se vendían en el pueblo, fuera de esa experiencia no se tiene noticia de que Vivian haya comercializado su arte. También es curioso que a los ojos de muchos habitantes de aquella región de Francia aquella mujer alta, siempre con una cámara al cuello y que recorría sola pueblos y senderos de la zona, no podía ser sino una espía, y la leyenda decía que además de la cámara Vivian Maier llevaba siempre consigo un arma. Lo cual era totalmente falso.  A lo largo de su vida Vivian Maier se desempeñó como niñera y dama de compañía en diferentes hogares, primero en Nueva York y más tarde en Chicago y el centro norte de Estados Unidos. Jamás valoró tal vez la gran calidad de su obra y si lo hizo no consideró que tenía que ser exhibida.
Existen más de ciento cincuenta mil fotografías tomadas por Vivian Maier; creativas, propositivas, artísticas. Retratos de personajes del centro de la ciudad de Chicago y autorretratos de gran plasticidad, hay una serie de ellos donde Vivian Maier fotografió su sombra fotografiando, como si fuera consciente de que en muchos sentidos ella era un fantasma que retrataba, sin que nadie se diera cuenta de lo que estaba haciendo. Así escondida en tras una columna del Museo de Arte Moderno de Nueva York, Vivian logró capturar una fotografía de Salvador Dalí. Lo que demuestra que no era una mujer inculta, que sabía lo que hacía y por qué lo hacía. De acuerdo con el testimonio de uno de los hombres a los que Vivian cuidó de niño, Maier era una mujer de opiniones que a veces platicaba con el padre del joven en francés y tenía una serie de ideas que la acercaban más a la Izquierda que a cualquier otra corriente ideológica.
Fiel a su manera de vivir, Vivian Maier permaneció soltera y no se le conoce ningún tipo de relación afectuosa. Maier era una mujer alta y gustaba de vestir con ropa vintage diríamos el día de hoy. Sombreros de estilo de las décadas de los cincuenta, que ella vestía en los años sesenta y setenta del siglo pasado.
Con el paso de los años Maier parece haberse amargado, al menos eso se resalta en ambos documentales, sus fotografías comenzaron a incluir el contenido de los botes de basura y encabezados de diarios, no por ello menos artísticas, pero si muestran un lado más sombrío. Los dos documentales pintan a una mujer adulta obsesiva, sola y hasta violenta en esos últimos años de servicio y como una especie de indigente hacía el final de su vida, que acumulaba toda una serie de objetos periódicos y sus fotografías, reveladas y sin revelar. Los hermanos Ginzburg, a los cuales Vivian había cuidado de niños, se encargaron de pagarle la renta de un pequeño departamento en una zona modesta de Chicago.
Lo más curioso y trágico es que cuando Maloof, Slattery y Prow compraron aquel primer lote de fotografías, Vivian Maier aún vivía, aunque ninguno de ellos lo supo, solo hasta que tras su muerte Slattery y Maloof leyeron su obituario en Internet. La fotógrafa fantasma murió a consecuencia de un golpe tras una caída el 21 de abril de 2009 en la pobreza y con vecinos que la creían loca, uno más de los personajes que muchas veces ella misma fotografió.
Maloof ha dedicado buena parte de su tiempo y dinero a dar a conocer el trabajo de Vivian Maier y la calidad de su obra.

publicado en mamaejecutiva.net el 17 de octubre de 2016