miércoles, 12 de octubre de 2016

Clementina Díaz y de Ovando una mujer de historia.



La primera mujer en ser directora de un instituto de investigaciones de la UNAM y la primera en ser miembro de número en la Academia Mexicana de la Historia.

Armando Enríquez Vázquez

Los mexicanos solemos desconocer nuestra historia, olvidarla, pensar que son sólo datos y fechas anacrónicos que nada tienen que ver con nuestro presente y que relacionamos con viejos legajos olvidados en enormes bibliotecas donde acumulan polvo y hongos.
Mucho menos tenemos idea de aquellos y aquellas que con amor por la historia trabajan a diario tratando de hacernos voltear a conocer hechos y comportamientos que estamos repitiendo y nos pueden llevar a las mismas épocas de incertidumbre y violencia de épocas pasadas. O simplemente intentan que conozcamos ese pasado cotidiano que somos incapaces de imaginar.
Entre estas mujeres y hombres que llamamos historiadores, se encuentra una mujer que abrió la brecha para las mujeres dedicadas a este oficio. Clementina Díaz y de Ovando se caracterizó a lo largo de su vida por dar la misma importancia a temas que parecían triviales en la historia nacional, como a tratar de hablar de temas de trascendencia nacional como el periodo virreinal y la pedagogía jesuita de la época.
Clementina Díaz y de Ovando nació en Laredo, Texas el 7 de noviembre de 1916, de padres mexicanos Clementina curso toda su educación primaria, secundaria y preparatoria en la Ciudad de México. Ella siempre se sintió orgullosa de ser mexicana y de ser universitaria y seguramente consideraba su nacimiento en Estados Unidos como un mero accidente geográfico.  Obtuvo su licenciatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Años después consiguió los grados de maestra y doctora en lengua española en la misma facultad.
Clementina inició su carrera en la UNAM como maestra de literatura en la Escuela Nacional Preparatoria en 1938 y en 1943 se integró al Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM.
Cronista de la máxima casa de estudios de nuestro país desde 1994, ya en 1951 y con motivo del IV centenario de la fundación de la Universidad Nacional, Clementina Díaz y de Ovando escribió El Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo. Un texto acerca de durante el virreinato para l gran colegio jesuita que llegó a formar la Universidad.
Sus investigaciones no sólo se basaron en los escritores e historiadores de otras épocas, Clementina Díaz y de Ovando acudió a los periódicos de las diferentes épocas para convertirlos en fuentes historiográficas de gran importancia, de esa visión por lo cotidiano surgieron libros como Odontología y publicidad en la prensa mexicana del siglo XIX. O Los Cafés del siglo XIX.
Clementina Díaz y de Ovando también publicó trabajos sobre Vicente Riva Palacio a quien admiraba, sobre la historia de la Escuela Nacional Preparatoria y la Universidad Nacional Autónoma de México, que no solo documentaban los datos fríos e institucionales de ambas escuelas, sino que están llenos de anécdotas cotidianas acerca de ellas.
Fue además una feminista que abrió el camino a futuras investigadoras e historiadoras al conseguir nombramientos y reconocimientos antes negados a las mujeres. En 1968 fue nombrada directora del Instituto de Investigaciones Estéticas, convirtiéndose en la primera mujer en ser titular de un Instituto de Investigaciones de la UNAM. En 1975 Clementina se convirtió en la primera mujer en ingresar a la Academia Mexicana de la Historia, en 1976 fue la primera mujer en formar parte de la junta de gobierno de la UNAM y en 1982 se convirtió en la segunda mujer en ingresar en la Academia Mexicana de la Lengua.
En 1993 Carlos Salinas de Gortari la designó como consejera de la Comisión de los Derechos Humanos por su lucha feminista y ese mismo año, la UNAM le rindió un homenaje por sus cincuenta años como investigadora.
Clementina Díaz y de Ovando murió a los 96 años de edad el 18 de febrero de 2012.

publicado en mamaejecutiva.net el 4 de octubre de 2016
imagen academia.org.mx