miércoles, 26 de octubre de 2016

El cambio es bueno…



El mundo no sólo está cambiando por causa o gracias al Internet, hay también, una revolución industrial en la que la participación de robots e impresoras 3D.

Armando Enríquez Vázquez

El cambio es bueno...
Así sintetiza Rafiki los tiempos por venir en la trama del Rey León. Durante los últimos meses me he referido constantemente a temas como los cambios que enfrentan radio, televisión, prensa impresa y escrita, así como la publicidad en nuestros días. Cambios que se avecinan o están sucediendo en estos rubros a diario como en muchos otros de la actividad humana gracias a la popularización del Internet y a la llegada de herramientas y aplicaciones que están de una manera drástica cambiando nuestra forma de ver el mundo.
Y me sigue sorprendiendo la reticencia de los directivos, empresarios y muchos jugadores de los medios que ciegos, sordos, ignorantes o tan sólo arrogantes se oponen a reconocer los vientos de cambio, rehusándose a salir de sus zonas de confort, creyendo que todo se va a solucionar con un pequeño giro de tuerca, cuando es la maquinaria entera del entorno global la que está cambiando.  Los grandes cambios que han hecho personas como Jeff Bezos o Reed Hastings quienes revolucionaron uno la manera de comprar y el otro de obtener contenidos de entretenimiento, están basados en leer de una manera heterodoxa el entorno.
Hace apenas unos meses acudí a una plática introductoria al sistema de licenciatura del Tecnológico de Monterrey. Dos cosas llamaron poderosamente mi atención; el gran plan mercadológico que existe detrás del Instituto para vender sus servicios y la claridad de un discurso que en algún momento planteó un punto esencial en la educación de los jóvenes hoy:
Nadie puede asegurar que la carrera que están estudiando exista en las próximas décadas, ni siquiera en los próximos años. El mundo está cambiando.
En ese sentido duele escuchar a directivos y personalidades de estos oficios desarrollar teorías huecas y endogámicas sin tomar en cuenta lo que realmente está sucediendo. Engañarse y engañar a los trabajadores y empleados sobre una seguridad que es solamente un espejismo.
Durante el pasado congreso de Roastbrief una frase me quedó grabada: Hoy ser ignorante es una opción.
Y por ser ignorante, también debemos entender esa arrogancia para reconocer que el modelo de negocios de los medios no sólo cambió de manera radical, sino que ese que conocemos, es muy posible que éste dando sus últimas bocanadas de vida. Alguna vez existieron los serenos que voceaban las noticias y daban la hora recorriendo las calles y verificando que los faroles se mantuvieran prendidos. Su entorno se limitaba a algunas calles de ciudades y pueblos, su impacto era en un medio ambiente pequeño y muy cerrado. La llegada de la producción masiva de relojes, la invención de los diarios y de la profesión de periodista, junto con la llegada de la electricidad acabó con estos personajes. Es un momento similar en el que nos encontramos ahora.
El mundo no sólo está cambiando por causa o gracias al internet, hay también, una revolución industrial en la que la participación de robots e impresoras 3D empieza a suplantar a miles de seres humanos de sus puestos de trabajo y a eso debemos sumar el famoso momento de la singularidad tecnológica, o el surgimiento de la Inteligencia Artificial, que habrá de darse en las próximas décadas. Nuestro mundo se expande y en teoría antes de 2030 habrá seres humanos habitando por primera vez fuera de nuestro planeta, pero lo sorprendente; habrá un reality con los pioneros del planeta rojo.
Guillermo Cabrera Infante, el gran escritor cubano, se refirió al crítico del cine como un oficio del siglo XX, pero los cierto es que a lo largo del siglo pasado surgieron un sinfín de oficios sin los qué el mismo siglo no podría definirse y sin duda tanto la publicidad, la mercadotecnia y los trabajos que surgieron alrededor de la invención del cine, radio y televisión fueron de los más significativos del siglo. Pero también la especialización en disciplinas científicas creó carreras que a finales del siglo XIX ni siquiera cabía imaginar.
Lo más extraño de los numerosos oficios surgidos el siglo pasado, de su grado de especialización y sobretodo del sectarismo en el que fueron evolucionando, es que la llegada de la tecnología finiquitó muchos de ellos. Donde antes se necesitaban tres o cuatro personas, hoy una puede hacer el trabajo y muchas veces desde casa.   
Incluso oficios que en el algún momento pensamos indispensables como el de maestro, hoy gracias a la tecnología pasan a un segundo y hasta un tercer plano. El elitismo de la academia, de la investigación. Las trabas y mafias que controlaban la publicación de libros y artículos de todo tipo quedan anuladas ante el poder democrático de Internet.
Las nubes de la tormenta se arremolinan ya sobre muchos de esos oficios que conocimos como estables y glamorosos en el siglo XX y con ellas un sinnúmero de oportunidades que en ocasiones ni siquiera sabemos que están ahí, que requieren que cambiemos el switch que tenemos prendido. Hoy todos esos lugares comunes de la autosuperación se están volviendo una realidad; Pensar fuera del marco. Romper paradigmas. Buscar el queso desaparecido. Se convierten en realidades y no en eufemismos para vender libros. El diario El País, referente de la evolución de un medio informativo en el nuevo siglo, anunció la semana pasada la creación de nuevos blogs sobre temas no usuales en los periódicos como matemáticas, comics, videojuegos, el análisis de datos y la comunidad LGBT. El fin de semana también inició transmisiones ChivasTV, demostrando que hasta el mundo sórdido, rígido y lleno de intereses del futbol mexicano va a cambiar a pesar de los dueños de la televisión abierta.
En poco menos de cinco años entraremos en la tercera década del siglo XXI, los oficios de este siglo ya han surgido y se desarrollan al margen de los que los empleos en vías extinción que dan una batalla perdida para justificarse.

publicado en roastbrief.com.mx el 25 de julio de 2016