lunes, 12 de marzo de 2018

Manuela Sáenz la independentista y amante de Bolívar.




La famosa ecuatoriana que luchó al lado de Simón Bolívar muchas veces ha sido menospreciada por la historia oficial por haber sido también amante del caudillo.

Armando Enríquez Vázquez

Los retratos la pintan de rostro afilado y hermosos ojos zarcos. Pero más allá de su belleza física que la convirtió en una de las tantas amantes de Simón Bolívar que ya en su juventud y paso por México había conquistado a la famosa Güera Rodríguez. Anita Lenoit, Bernardina Ibáñez, Josefina Machado, Juana Pastrano, Julia Corbier son algunos de los nombres de las mujeres que compartieron el lecho de Bolívar, pero Manuela Sáenz fue por 8 años la compañera de Bolívar.
Más allá de la anécdota amorosa, Manuela Sáenz fue compañera de batallas y en dos ocasiones salvó la vida de Bolívar y una mujer que puso su valor, coraje y fortuna al servicio de sus ideales. Manuela Sáenz nació en Quito en 1795 pero la fecha parece no ser exacta, algunos fechan su nacimiento en 1797. Así como su amor único por Ecuador se diluye en espíritu bolivariano: “Mi país es el continente de América he nacido bajo la línea del Ecuador”, declaró en una ocasión
Hija natural del Simón Sáenz y Vergara un español que había “hecho la América” ascendiendo de clérigo a recolector del diezmo. Simón enriqueció, casó, lo que no le impidió tener a Manuela fuera del matrimonio. La madre de Manuela era una rica criolla de nombre María Joaquina de Aizpuru. Manuela fue dejada en un convento a raíz de la muerte de su madre al momento del parto y una vez que la niña tenía ocho años fue llevada al hogar paterno. Mientras su padre era un realista recalcitrante en momentos en que soplaban los vientos de independencia en América, la madrasta y al menos uno de los medios hermanos de Manuela compartían los ideales de independencia. Manuela que a pesar de las costumbres de la época se empeña en aprender a leer y escribir, se acerca a las ideas de libertad y considera a otra Manuela originaria de Quito como su ejemplo a seguir. Manuela Cañizares organizaba tertulias independentistas en su casa y colaboró en los primeros intentos por lograr la independencia de lo que es hoy Ecuador. En 1810 inició el movimiento en Ecuador dividiendo a la familia, pero pronto el poder español se restableció y la familia volvió a unirse.
En 1813 tras el regreso del gobierno realista a Quito, Manuela fue internada en el Convento de Santa Catalina de Siena para que se preparara para el matrimonio, cosa que sucedió en 1817. Manuela Saénz se casó con un comerciante inglés amigo de su padre y al que conoció un año antes durante un viaje con su padre a Panamá. James Thorne y Waldor era mucho mayor que la ecuatoriana. El matrimonio se llevó a cabo en la ciudad de Lima donde residía el inglés y que se convirtió en el nuevo hogar de Manuela. En la ciudad peruana Manuela participó en tertulias libertarias y convenció al batallón al que pertenecía su medio hermano a sumarse al bando de los independentistas. También en Lima se hizo amiga de Rosa Campuzano, amante de San Martín y espía de la causa independentista, quien le enseñó tácticas y estrategias de lo que podría llamarse guerra de guerrillas de la época. Se cree que Manuela era estéril, lo que aunado a su compromiso con sus ideales políticos la llevó muy pronto a distanciarse de su esposo.
En 1821 viaja de regresó a Quito en busca de sus derechos a reclamar la herencia de su madre y de su abuelo. Entonces conoció al General Antonio José de Sucre, con quien tubo una amistad hasta la muerte del militar. Manuela continuó participando en el movimiento independentista, apoyando con dinero y donando mulas a la causa, en mayo de 1822 participó de manera directa en la batalla de Pichincha que consolidó la independencia de lo que es hoy Ecuador. Es en Quito que conoce a Simón Bolivar en el mes de junio de ese mismo año. En cuanto se vieron los dos se enamoraron y a partir de ese momento Manuela trató de vivir lo más cerca de Bolívar, a pesar de que tuvieron enormes distanciamientos físicos y en ocasiones sentimentales. Lo dio lugar a una extensa serie de cartas de amor entre ambos personajes. Incluso en esa relación epistolar de Manuela hay una carta a su marido explicando su amor por Bolívar: “…señor mío. Es usted excelente, inimitable. Pero amigo, no es grano de anís que lo haya dejado por el general Bolívar, dejar a un marido sin sus méritos no sería nada. ¿Cree por un momento, que después de ser amada por este general durante años, de tener la seguridad de que poseo su corazón, voy a preferir ser la esposa del Padre, del Hijo o del Espíritu Santo o de los tres juntos?” (1)
 Manuela fue criticada y juzgada por personajes cercanos a Bolívar por haber abandonado a su esposo y vivir en amasiato con el general venezolano. Pero también por los nombramientos militares que Bolívar hizo a la valiente mujer reconociendo su actuar en las campañas que llevaron a la independencia de lo que se conoció como la Grancolombia. Militares y políticos machistas y persignados veían a Manuela como una pecadora e irruptora del orden social y militar y a pesar de ellos Manuela Sáenz obtuvo el grado de coronela.
Valiente y llena de ideales Manuela peleó en las batallas de Pichincha, Ayacucho, A la batalla de Junín llegó tres días tarde, lo que no le impidió ayudar a curar heridos y enterrar muertos.
En 1828 Manuela salvó en dos ocasiones la vida de Bolívar, de los conspiradores que querían matarlo. En una de ellas disfrazándose para lograr llamar la atención del libertador de América del Sur. Lo que llevó al caudillo a apodarla La Libertadora del Libertador.
Tras la muerte de Simón Bolívar en 1830, Manuela Sáenz fue expulsada de Colombia, la independentista se instaló en Paita, ciudad portuaria de Perú, en la que murió el 23 de noviembre de 1856 víctima de una epidemia de difteria, su cuerpo fue incinerado y las cenizas puestas en una fosa común. Los últimos años ya sin dinero Manuela se dedicó a elaborar dulces y venderlos para sobrevivir. James Thorne murió en 1841 dejando toda su herencia a Manuela quien la rechazó.
Los gobiernos de Ecuador, Venezuela y Colombia la reconocen como heroína de la independencia, En Ecuador se creó un sello postal con la imagen de la gran independentista.


(1)    Tomado del ensayo de Jenny Londoño López Manuela Sáenz: “mi patria es el continente de la América” Publicado Cuadernos Americanos num. 125 (2008)


publicado en mamaejecutiva.net el 5 marzo de 2018
imagen: es.wikipedia.org

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