jueves, 28 de enero de 2016

Bulova, la exactitud para medir el tiempo y el primer comercial de televisión en Estados Unidos.



Un judío bohemio llegó a Nueva York con el sueño de todo migrante; construir un mejor futuro, la marca que él creo es una de las más importantes entre los relojeros.

Armando Enríquez Vázquez.

En 1941 las pantallas de la recién estrenada televisión transmitieron su primer comercial en Estados Unidos. Se trató de una sencilla producción de 10 segundos de duración y cuya transmisión costó 9 dólares; cuatro por el tiempo aire y cinco de la comisión de la cadena de televisión. En el área metropolitana de Nueva York existían en ese momento tan solo cuatro mil televisores. Ya desde entonces se vislumbraba que los mejores espacios para anunciarse estaban en las transmisiones deportivas aquel primero de julio, los Dodgers, en ese entonces la franquicia tenía su sede en Brooklyn, enfrentaron a los Phillies de Filadelfia. El anunciante fue una marca de relojes estadounidenses: Bulova. El texto muy simple: Estados Unidos se rige por el tiempo de Bulova.

Noventa años antes, en 1851, el fundador de la empresa Joseph Bulova nació en Luony, Bohemia, hoy parte de la República Checa. En 1875, emigrado en Nueva York, fundó una empresa dedicada a la joyería y manufactura de relojes. Con el tiempo la empresa creció y en 1911 ya era líder en la venta de relojes de gabinete y para mesa. Al año siguiente la empresa inauguró la primera fábrica para piezas y ensamblaje de relojes, en Bienne, Suiza. Una de las enseñanzas que Bulova tuvo tras la I Guerra Mundial, fue que el reloj de pulsera era más práctico que el de bolsillo para los hombres, por lo que en 1919 Bulova puso a la venta el primer catálogo de relojes finos de pulsera para caballeros.
El arte de la relojería implica la creación de diminutos engranajes que permiten a los relojes funcionar de manera perfecta, tratando de mantener un ritmo y evitar un desgaste de las piezas para que el tiempo que marca el reloj sea lo más preciso posible con el paso de los años de uso.
Joseph Bulova fue un hombre obsesionado no solo por la perfección de sus relojes, sino porque estos fueran lo más exactos posibles en la medición del tiempo. En 1920, las oficinas generales de Bulova se trasladaron a un rascacielos de Manhattan, donde Joseph Bulova mandó construir el primer observatorio estelar situado en la cima de un edificio de este tipo. En este observatorio un grupo de matemáticos se encargaba de medir el tiempo y transmitir de manera electrónica sus resultados a los talleres de la empresa relojera situados metros abajo, con tal de que los artesanos relojeros sincronizaran los relojes en un tiempo estándar.
En 1923, la empresa adoptó el nombre de Bulova Watch Company Inc. Joseph Bulova desarrolló entonces un sistema en el que las piezas de sus relojes resultaban exactamente iguales, lo que permitía el reemplazo de las mismas en caso de fallas en el mecanismo de reloj con el paso del tiempo, revolucionando la industria. En 1924, Bulova presentó su primer catálogo de relojes de pulsera para damas con diamantes en algunas de las piezas, ese mismo año el entonces presidente de Estados Unidos, Calvin Coolidge, obsequió al entrenador y jugador de los Senadores de Washington un reloj diseñado por Bulova para la ocasión.



A pesar de haber sido una marca que comenzó a cotizar en la bolsa de valores neoyorquina un año antes de la gran crisis financiera, Bulova supo sobreponerse a la catástrofe financiera al ofrecer a sus distribuidores planes de pagos para los compradores. La obsesión de Joseph Bulova por la medición del tiempo, y por crear mecanismos relacionados con él, se la transmitió a su hijo Arde quien encabezó la empresa a la muerte de su padre, hecho ocurrido el 18 de noviembre de 1935, esta obsesión de los Bulova llevó a la marca a desarrollar instrumentos como cámaras de phototimer, mecanismos más precisos que las cámaras de photo-finish. Durante la II Guerra Mundial Bulova trabajo de la mano con el departamento de defensa de Estados Unidos para desarrollar mecanismos de precisión para lanzamiento de torpedos, relojes militares y piezas de precisión para los aviones norteamericanos entre otros. En 1960, la NASA pidió a Bulova desarrollar mecanismos de medición de tiempo para las misiones espaciales, estos mecanismos operaban con una de las grandes innovaciones de la empresa, un sistema conocido como Accutron. Bulova acompañó a los astronautas norteamericanos incluso durante la primera caminata lunar.
En 1952, en las instalaciones de Suiza de la empresa, el ingeniero Max Hetzel, que se había integrado a la empresa dos años antes, desarrolló un reloj electrónico, otras empresas como Elgin y Hamilton se proclamaron como los creadores de este tipo de reloj, aunque de acuerdo con Hetzel los relojes desarrollados por ambas empresas aún dependían de un sistema mecánico que era accionado por una pequeña batería. Lo que fue un parteaguas en la historia de la relojería en el mundo, fue la inclusión de transistores en los relojes de Bulova. Los relojes Bulova Accutron prometían un retraso de dos segundos diarios, equivalentes a un minuto mensual, una exactitud desconocida hasta ese momento. La producción comercial de los relojes electrónicos de Bulova y su venta iniciaron en 1960, Arde había muerto dos años antes y la empresa era dirigida entonces por un ex general de la II Guerra Mundial de nombre Omar Bradley.
Otra de las grandes aportaciones de Bulova a la relojería fue la fundación en 1945 de la escuela de relojería Joseph Bulova, en ella Arde vio una manera de ayudar a soldados discapacitados de la II Guerra Mundial. Las instalaciones de la escuela fueron en su momento un ejemplo para todos aquellos que deseaban incluir a discapacitados en su servicio. La escuela formó a excelentes relojeros que encontraron empleo a lo largo y ancho de estados unidos en joyerías, incluso en marcas tan importantes como Tiffany & Co.
La incursión en televisión no fue la única acción publicitaria con visión de la marca. En 1926, Bulova ya había incursionado en los medios y la publicidad cuando produjo también el primer comercial de radio en Estados Unidos: Cuando suene el tono serán las ocho de la noche Bulova. Tiempo Bulova. Bulova fue una marca consciente de la importancia de la publicidad para su éxito y se dice que fue la primera marca relojera en gastar más de un millón de dólares en un año únicamente en publicidad. También de acuerdo con un estudio en 1955, una empresa independiente de medición en consumo de medios aseguró que la publicidad de Bulova superaba de manera importante la cantidad de impactos entre los norteamericanos que veían publicidad de Bulova más que de cualquier otra empresa en el mundo. 

Hoy Bulova es parte del corporativo de Citizen, el más grande grupo relojero del mundo.

publicado en thepoint.com.mx el 18 de enero de 2016
Imagenes bulova.com
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