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miércoles, 5 de febrero de 2025

Los que esperan el 15 de Mahomes.

 


A lo largo de 65 años de historia los Jefes de Kansas City han retirado 10 números de los jerseys de la franquicia.

Armando Enríquez Vázquez

Sin duda, en algunos años, Patrick Mahomes será un miembro más del salón de la fama y sin duda uno de los grandes honores que le hará su equipo tras haberlos hecho ganadores de múltiples. Superbowls será que muy seguramente nadie volverá a usar el número 15 en la franquicia de la familia Hunt.

Pero no es el único, existen diez números que nadie puede usar en los Jefes de Kansas City:

Tal vez uno que merece una mención especial es el 33 que portó Stone Johnson. Si el nombre no te suena y no recuerdas sus logros en la NFL, es porque Johnson jamás estuvo en un juego de temporada regular con los Jefes. Únicamente en la pretemporada de 1963. Su historia por demás digna de un drama sin final feliz es la de un joven que representó a Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Roma en 1960, en los 200 metros, llegando a la final de la competencia y quedando en quinto lugar. Los Jefes le ofrecieron un contrato para jugar como corredor. Johnson jugó durante la pretemporada y en el encuentro en contra los Petroleros de Houston al llevar a cabo un bloqueó durante un regreso de patada, se fracturó la quinta vertebra, salió paralizado de la cintura para abajo del estadio y murió 8 días después, como manera de honrar la memoria de Johnson, los Jefes retiraron su número. Fue el primer número que se retiró en la franquicia.

Así inició la historia de la franquicia que ese año se había mudado a Kansas de Dallas, donde los Vaqueros de la NFL habían ganado a la afición de la ciudad.

Con excepción del número 58 que utilizó Derrick Thomas durante 11 temporadas, de 1989 hasta su muerte en 1999, el resto de los números retirados de los Jefes, pertenecen a la primera época del equipo cuando el entrenador era Hank Stram y el mariscal de campo Len Dawson.

Derrick Thomas fue uno de los Linebackers más importantes de la NFL durante su vida y aunque nunca llegó a jugar un Superbowl, jugó 9 Pro Bowls, es miembro del Salón de la Fama del Futbol Americano Profesional desde 2009. Cómo en el caso de Stone Johnson el número de Thomas se retiró a manera de homenaje póstumo.  

El 3 de Jan Stenerud, pateador. El legendario mariscal de campo Len Dawson y su número 16. 28 y 38 que utilizaron los corredores Abner Haynes y Mack Lee Hills, así como 63, 78 y 86 de los defensivos Willie Lanier, Bobby Bell, Buck Buchanan, son muestra clara de la importancia de los primeros jugadores de los Jefes esos que ganaron el Super Bowl IV y participaron en el primero de estos juegos.

En 2025, vísperas del Superbowl LIX los Jefes tienen 10 números retirados y al menos un par más por retirar.                                                                                                                                                                                                                                                           

sábado, 15 de diciembre de 2018

Los récords que nadie quiere superar: Detrás de la línea de scrimage.




Si queremos hablar de una mala línea ofensiva basta saber cuantas veces su mariscal de campo es detenido detrás de la línea de scrimage.
Armando Enríquez Vázquez
Cuando un quarterback es detenido detrás de la línea de scrimage habla de un mal trabajo de la línea ofensiva y/o de un excelente trabajo de la defensiva. Pero el resultado es siempre el mismo perdida de yardas, del down, incluso en ocasiones la pérdida del ovoide.
El que sufre el castigo del golpe es el quarterback y el responsable de la incursión de la defensiva sólo camina con la cabeza gacha aceptando su responsabilidad.
En esta categoría si se puede decir que hay un perdedor y un ganador; se puede ver el récord positivo y también el negativo.
Para vergüenza de los encargados de detener el embate de la defensiva y cuidar al quarterback el récord negativo lo comparten dos mariscales de campo ya retirados con doce detenciones detrás de la línea en un sólo encuentro. El 30 de septiembre de 2007 en el Estadio de los Gigantes de Nueva York estos enfrentaron a las Águilas de Filadelfia, Donovan McNabb el mariscal de campo de las Águilas fue detenido en 12 ocasiones detrás de la línea de Scrimage por la defensiva de los Gigantes. Aquella tarde dominical el profundo Osi Umenyiora logró detener en seis ocasiones a McNabb de las 13 detenciones que logró el jugador ese año y de las 85 a lo largo de su carrera. Las otras seis detenciones de Mc Nabb corrieron a cargo Mathias Kiwanuka con tres, dos de Justin Tuck y una más de Michael Strahan. Las Águilas perdieron por marcador de 16 a 3. Su temporada fue lo suficientemente mala para quedar en el último lugar de su división con ocho ganados y ocho perdidos.
El otro quarterback que comparte este ominoso récord es Warren Moon de los Petroleros de Houston y miembro del Salón de la Fama, quien el domingo 29 de septiembre de 1985 fue detenido en 12 ocasiones por la defensiva de los Vaqueros de Dallas. Ese día los Petroleros de Houston perdieron por marcador de 17 a 10. Por parte de la defensiva de los Vaqueros los jugadores que consiguieron el mayor número de detenciones fueron John Dutton, Randy White y Too Tall John con dos cada uno. De la misma manera que las Águilas en 2007, los Petroleros de 1985 quedaron en el último lugar de su división con 5 ganados y 11 perdidos.
La lista de los mariscales de campo detenidos en un  solo encuentro en 11 ocasiones incluye a 10 mariscales de campo entre los que se encuentran a Archie Manning, el padre de Peyton y Eli, Troy Aikman, Bernie Kosar, Ron Jaworski, el único quarterback activo que esta entre estos jugadores con 11 detenciones detrás de la línea de Scrimage es Marcus Mariota de los Titanes de Tennessee, a quien la defensiva de Cuervos de Baltimore capturo en ese número de ocasiones el 14 de octubre de 2018 en el juego que los Titanes perdieron por marcador de 21 a 0 en su casa. En 2018 Matthew Stafford de los Leones de Detroit fue detenido en 10 ocasiones detrás de la línea de scrimage el 4 de noviembre por la defensiva de los Vikingos de Minnesota quienes ganaron el juego en su casa por marcador de 24 a 9, pasando a formar parte de la larga lista de quarterbacks capturados en 10 ocasiones por las defensivas de sus adversarios.
En el terreno del jugador con el mayor número de capturas en una sola temporada el triste honor lo tiene David Carr de los Texanos de Houston quien en la temporada de 2004 fue detenido en 76 ocasiones, seguido por Randall Cunningham de las Águilas de Filadelfia cuando en la temporada 1986 fue detenido detrás de la línea en 72 ocasiones, David Carr fue capturado 68 veces en la temporada 2005, lo que demuestra lo mala que era la línea de los Texanos en esos días y la poca movilidad de Carr.
Entre los quartebacks activos Ryan Tannehill de los Delfines de Miami fue capturado en 58 ocasiones en la temporada 2013 y Blake Bortless de los Jaguares de Jacksonville en 2014 en 55 ocasiones. En 2017 Jacoby Brisset de los Potros de Indianápolis fue capturado 52 veces detrás de la línea de Scrimage.
El poder atrapar al quarterback detrás de la línea de scrimage, interrumpir una jugada, frenar una ofensiva sigue siendo una de las grandes bellezas del futbol americano. En otro texto escribiré sobre el lado positivo en el caso de atrapar al mariscal de campo adversario detrás de la línea de scrimage.



imagen: sportweeksportlist.wordpress

sábado, 5 de mayo de 2018

Los Texanos de Houston, honor a una plaza apasionada por el futbol americano.




Houston es una ciudad que no ha visto un campeonato de la NFL, ni con los antiguos Petroleros, ni con la actual franquicia de los Texanos, pero es una afición que goza su domingo de NFL.
Armando Enríquez Vázquez.
El peor golpe que la afición al futbol americano de Houston recibió fue al final de la temporada de 1995, cuando el legendario Bud Adams, uno de los fundadores y dueños originales de franquicias de la AFL, anunció la salida de los Petroleros de la ciudad de Houston, tras más de treinta y cinco años de historia en la ciudad, para convertirse en el equipo de Tennessee.
Casi de inmediato la afición se sintió traicionada y abandonada, las entradas a los partidos de los Petroleros durante la temporada 1996 bajaron de manera importante. La leyenda dice que se podían escuchar las conversaciones entre las personas en las bancas y las laterales del campo, de la baja concurrencia en el estadio. Esta situación provocó la salida de los Petroleros a la ciudad de Nashville, para la temporada de 1997 los Petroleros jugaron ya en Tennessee. La afición de la ciudad texana quedó en silencio durante los domingos de la temporada de la NFL.
Ese mismo año un magnate petrolero, como Bud Adams, de nombre Robert McNair, asociado con otro empresario de nombre Charles Watson, acababa de ser rechazado por la NHL en su interés por crear una franquicia para liga de Hockey en Houston. Por lo que los empresarios voltearon a la posibilidad de crear una franquicia que reemplazara a los Petroleros. Decidieron entonces hablar con el gobierno de la ciudad de Houston y el entonces comisionado de la NFL Paul Tagliabue, para explorar las posibilidades de lograr una nueva franquicia para la ciudad texana. Aunque las pláticas parecían ir por buen camino existía un problema; la candidatura de un grupo de empresarios californianos interesados en reactivar a Los Ángeles como una plaza de futbol americano de nueva cuenta. Para los dueños de equipos de la NFL era más importante la plaza de Los Ángeles que la de Houston, sobre todo después del comportamiento de los aficionados en las temporadas finales de los Petroleros.  A pesar de los esfuerzos de la gente de California, no pudo a cumplir con las especificaciones solicitadas por la Liga y los dueños de equipos. El 6 de octubre de 1999 los dueños de equipos de la NFL votaron de manera unánime por dar la plaza número 32 en la liga al equipo propuesto por Robert McNair.
McNair anunció que el nombre del equipo después de evaluar cinco diferentes propuestas sería el de Texanos, en la mesa quedaron; Apollos, Stallions, Bobcats y Wildcatters. La selección es sin duda curiosa, pues recordaba al equipo del otro fundador de la AFL y también texano Lamar Hunt quien al inicio de la liga que venció la cerrazón de la vieja NFL, situó a su equipo en Dallas y lo llamo los Texanos. La fuerza de la NFL que en respuesta permitió la creación de una franquicia muy exitosa en Dallas llamada Vaqueros que terminó obligando a Hunt a mudar la sede del equipo a la ciudad de Kansas y cambiar el nombre por el de Jefes.
El primer entrenador de los Texanos de Houston fue Dom Capers, quien de 1995 a 1998 había sido entrenador en jefe de otra franquicia nueva en la NFL, las Panteras de Carolina. Capers fue entrenador de los Texanos hasta la temporada 2005. Su primer juego se llevó a cabo el 8 de septiembre de 2002 en su estadio el Reliant Stadium en Houston enfrentando al equipo más exitoso de la NFL, los Vaqueros de Dallas a los cuales derrotaron por marcador de 19 – 10 convirtiéndose en la primera franquicia nueva en ganar su primer encuentro en 41 años. Los últimos en haberlo hecho fueron los Vikingos de Minnesota que derrotaron a los Osos de Chicago en su encuentro debut en la NFL en 1961.
En la historia de la franquicia más joven de la NFL, los Texanos nunca han ganado, ni jugado en un Superbowl, han participado en siete juegos de post temporada con un récord perdedor de 4-3 y han ganado su división, la sur de la conferencia americana, en cuatro ocasiones 2011, 2012, 2015 y 2016.
Probablemente el jugador más emblemático de los Texanos sea J.J. Watts que ha logrado una gran empatía con la afición y la ciudadanía de Houston regresando a la ciudad el orgullo de tener un equipo que los represente en la NFL. Tal vez en el futuro se convierta en el primer Texano de Houston en ser electo para el Salón de la Fama del Futbol Americano.



sábado, 28 de abril de 2018

Robert Brazile linebaker de los Petroleros de Houston.



Dentro de los grandes jugadores de los desaparecidos Petroleros de Houston el nombre de Bob Brazile es un de los más importantes y su próxima inducción al Salón de la Fama lo demuestra.

Armando Enríquez Vázquez

Curiosamente parece que a falta de defensivas en el Superbowl LII, el Salón de la Fama del Futbol Americano Profesional seleccionó para su “Clase de 2018” una gran mayoría de jugadores defensivos y entre ellos se encuentra el extraordinario Linebacker Robert Brazile, conocido como Dr. Doom y que jugó con los Petroleros de Houston de 1975 a 1984.
Esa fue una de las grandes épocas de los Petroleros conocida como Luv ya blue y en la que los fans de los Petroleros mostraban en el estadio cartones azules con esta leyenda como apoyo a un equipo que buscó año tras año el campeonato de la AFC, para representarla en un Superbowl. Existía incluso una pegajosa canción más llena de buenas intenciones que de realidades que insistía en su estribillo que los Houston Oilers eran el number one.
Jugadores legendarios a la ofensiva como Dan Pastorini y Earl Campbell y una defensiva que mostraba a hombres de la talla de Curley Cup o Elvin Bethea, los tres últimos miembros ya del Salón de la Fama del Futbol Americano Profesional fueron compañeros de Brazile durante su carrera profesional. A la cabeza del grupo estaba el famoso Bum Phillips, el entrenador en jefe que se paseaba por la línea de banda con una enorme texana sobre la cabeza y padre del actual coordinador defensivo de los Broncos de Denver, Wade Phillips. Bum Phillips alguna vez se refirió a Robert Brazile como Lawrence Taylor antes de Lawrence Taylor.
Desgraciadamente, ni todas las ganas de los jugadores de Houston, ni todo el entusiasmo de su público logró que la franquicia texana llegará a un Superbowl, y fueron año tras año opacados por un rival llegado de la NFL en la fusión de las ligas a lo que fue la división central de la AFC: Los Acereros de Pittsburgh.
Brazile nació el 7 de febrero de 1953 en Mobile, Alabama. Como universitario jugó en Jackson State, una universidad del estado de Missouri. En 1975 al volverse elegible para la NFL, Brazile fue elegido por los Petroleros de Houston como la sexta selección, en la primera ronda de ese año. En su primer año como profesional fue nombrado el Novato Defensivo del Año y durante siete años consecutivos Robert Brazile fue seleccionado para el Pro Bowl.
Robert Brazile nunca faltó a un partido en sus diez años en la NFL únicamente la huelga de jugadores de 1982 le impidió como al resto de los miembros de la NFL el jugar 7 juegos ese año. Su apodo Dr. Doom, nació desde sus tiempos de universitario y el mítico cronista norteamericano Howard Cosell animó a Brazile a conservar el mote en su carrera de profesional, incluso lo convenció de que la palabra Doom, podía ser un acrónimo de la frase en inglés, Death on offensive men. Su significado en español; Muerte a los hombres de la ofensiva.
Brazile fue uno de los linebackers más duros de su tiempo junto con otros jugadores históricos como Jack Lambert, Jack Ham, Thomas Henderson, Ted Hendricks por mencionar algunos. Muchas de las estadísticas que hoy se consideran importantes para medir el desempeño defensivo, por ejemplo, el número de capturas de quarterback y de tacleadas no comenzaron a contabilizarse hasta el año 1982. En los últimos tres años de su carrera Robert Brazile capturó en 11 ocasiones al quarterback adversario, extraoficialmente se le contabilizan 48 en sus 10 temporadas. A lo largo de su carrera Dr. Doom logró interceptar en trece ocasiones pases de sus adversarios, en catorce ocasiones recuperó fumbles y siempre tuvo la fama de ser un linebacker que golpeaba de duramente a sus adversarios.
En 1985 Brazile decidió retirarse, su esposa sufrió un accidente en el que perdió la vida. Brazile pudo haber jugado algunos años más.
Han pasado más de 30 años desde que Robert Brazile se retiró, ha sido una muy larga espera. Muchos aficionados y especialistas que habían pedido la inclusión de Brazile en el Salón de la Fama del Futbol Americano Profesional fueron finalmente escuchados y la labor del linebacker ha sido recompensada.


publicado en DeLaPizarraALaCancha.com.mx en febrero de 2018
imagen: dallasweekly.com

viernes, 16 de marzo de 2018

Ray Guy el único pateador de despeje en el salón de la Fama.




Tal vez sea la posición más ingrata del futbol americano, a pesar de ello Ray Guy consiguió ser el primero y hasta el momento único pateador de despeje en lograr acceder al Salón de la Fama.

Armando Enríquez Vázquez

Sentado en la banca esperando a que la ofensiva fracase en su intento por anotar se encuentra siempre el pateador de despeje. Es probablemente la posición menos valorada del futbol americano, pero no por ello anónima y jamás pasa desapercibida. En cuarta oportunidad y la desesperanza por lograr el primero y diez es el pateador de despeje el que se asegura de que la ofensiva rival inicie lo más lejos posible de la zona de anotación.
En el momento que el centro le hace llegar el ovoide, la mirada de las dos bancas, de las decenas de miles de aficionados en el estadio y los millones de televidentes recaen sobre la acción menos natural del futbol americano profesional; patear el ovoide.
Hasta el año 2014 ningún pateador de despeje había sido electo para ser miembro del Salón de la Fama del Futbol Americano Profesional. El honor recayó en Ray Guy, pateador que durante 14 años vistió el negro jersey de los Raiders de Oakland.
Ray Guy nació el 22 de diciembre de 1949 en Swainsboro, Georgia. Sus años colegiales jugó para la Universidad del Sur de Mississippi, en esos años Guy logró patear un despeje de 61 yardas en medio de una tormenta de nieve.
En 1973 Guy se convirtió en el primer pateador de despeje en ser seleccionado en la primera ronda del draft. Guy inició y terminó su carrera con los Raiders de Al Davis. Ganó tres anillos de Superbowl, jugó 207 encuentros de temporada regular y 22 de play offs.
Pero también tiene el dudoso honor de tener dos partidos con nueve patadas de despeje en play offs, sólo superado por Marquette King quién en 2017 realizó 10 despejes en el encuentro entre los Raiders y los Texanos el 7 de enero. Ray Guy tiene el récord de la patada de despeje más larga en play offs que se ha dado en la historia de los Raiders con 71 yardas de distancia.
En cuanto a la temporada regular la patada más larga que realizó Guy fue de 74 yardas, muy lejana a la más larga que se ha dado en la historia de la NFL, de la que escribiré en otra ocasión. Esa patada de 74 yardas pone a Guy en la cuarta posición entre los pateadores al interior de la franquicia, la patada más larga de los Raiders la efectuó Shane Lechler en 2011 y fue de 80 yardas.
Pero más allá de los logros y gran carrera dentro de los Raiders. Ray Guy se vio en su momento en el centro de una controversia, muchos años al escándalo de los balones desinflados de los Patriotas de Nueva Inglaterra. Tras el encuentro con los Petroleros de Houston el 13 de noviembre en 1977, el entrenador de los Petroleros “Bum” Phillips acusó a los Raiders y en especifico a John Madden, el entrenador, Ray Guy y al dueño Al Davis, de utilizar balones inflados con helio para que el encargado de los despejes de los “malosos” lograra mayor distancia en sus patadas y de la misma manera los balones permanecieran mayor tiempo en el aire. Lo cierto es que nunca se comprobó que algún balón estuviera inflado con helio, de hecho, tampoco estaba prohibido por la NFL, incluso el laboratorio al que Phillips envío los ovoides en cuestión no detectó rastro alguno del gas al interior del balón. En 2009 en el famoso programa de Discovery Channel, Mythbusters, los conductores probaron balones inflados con helio, tratando de averiguar si un balón inflado con helio viajaba más, y se mantenía en el aire por más tiempo a diferencia de uno inflado con aire. El resultado fue negativo, ni viaja más, ni se mantiene más tiempo en el aire. Un balón inflado con helio se comporta de la misma manera que uno inflado con aire y responde a las leyes de física de la misma manera. De esta manera, la imagen de Guy, quedó limpia, por cualquier duda que sobre ella existiera. La verdad es que este escándalo a diferencia de los muchos que tiene la dupla Brady Belichick.
Madden alguna vez declaró: “Nunca me importó mucho el tiempo en el que el balón está en aire, hasta que Ray llegó al equipo. Entonces comenzamos a cronometrar el tiempo en que el balón permanecía en el aire. En ocasiones sus patadas lograban tener el balón en el aire hasta seis segundos.” Eso era lo que le daba una gran ventaja a Ray Guy en su época y una de las cosas que lo convirtió en leyenda.
A lo largo de sus catorce años con los Raiders, Guy realizó 1049 patadas, el mayor número de despejes hasta la fecha, consiguiendo 44,493 yardas con un promedio de 42.4 yardas por despeje. A lo largo de su carrera lanzó dos pases completos y fombleó en 5 ocasiones.
Durante la ceremonia de inducción al Salón de la Fama en 2014, además de recordar y agradecer a Al Davis, Ray Guy en su discurso dijo:
Nunca tuve un maestro, un entrenador o alguien especial en el campo que me enseñara el arte del despeje. Mi entrenador de secundaria, Paul Leroy, me enseño un par de cosas acerca de la alineación de los pies y la posición del balón. Eso fue todo. A lo largo de la preparatoria y la universidad jugué otras posiciones y deportes. Era un buen atleta y pude haber sido pitcher de Las Grandes Ligas, o jugar en la NBA, pero siempre supe que Dios tenia algo especial para mí. Que tarde o temprano un deporte sobresaldría de los otros, y así fue. Jugar en la NFL con los Raiders era mi destino, nunca miré atrás, ni cuestioné mi decisión.
Una vez que me uní a los Raiders, decidí concentrarme en solo una cosa; ser el mejor pateador de despeje que pudiera ser. No había nada muy técnico, ni difícil en como pateaba el balón. Estaba comprometido totalmente con mi arte y centrado en mi entrenamiento.”
Ray Guy se retiró en 1986. En 2011 tuvo que vender sus tres anillos de Superbowl por caer en bancarrota.  
En el año 2000 la ciudad de Augusta en Georgia creo el Premio Ray Guy para pateadores de despeje universitarios.
Finalmente, en 2014 el Salón de la Fama Profesional reconoció al que toda la comunidad del deporte y la afición consideraban ya como el mejor pateador de despeje en la historia del futbol americano profesional. Ray Guy jugó con el número 8 en su jersey.



imagenes: wikimedia.org

jueves, 13 de abril de 2017

Las ligas que quisieron acabar con la NFL. (III)




A diferencia de todas las demás, en 1960 surigió la liga que cimbró a la NFL y la hizo doblar las manos y obligarla a aceptar, con el paso de los años, que la nueva AFL se uniera a la vieja liga.

Armando Enríquez Vázquez

Tras el fracaso de la All American Football Conference, habría de pasar poco más de una década para la llegada de una nueva liga de futbol americano profesional a Estados Unidos que retara a la NFL. Esta vez la sacudida fue de tal magnitud que la NFL tuvo que ceder frente a la nueva liga y la historia del futbol americano cambió para siempre. De hecho, el futbol americano profesional como lo conocemos debe mucho a esta nueva liga.
Tras la desaparición de la amenaza de AAFC, la NFL se dedicó a crecer y popularizarse en la década de los años 50. La popularidad de la liga creció de tal manera que se convirtió en una liga tan importante como la liga mayor de béisbol. Pero la NFL se negó a crecer en el número de equipos. El origen del nacimiento de la cuarta AFL, se debió a un problema de no gran relevancia en su momento en la NFL y fue el hecho de que los Cardenales de Chicago habían perdido popularidad en la ciudad frente a los Osos, que sin duda eran el equipo predominante de la plaza. Los dueños de los Cardenales, la familia Bidwill, manifestaron a los demás dueños de la liga su deseo de cambiar de sede, preferiblemente por la ciudad de San Luis Missouri, Los Bidwill recibieron ofertas de al menos cuatro empresarios de diferentes ciudades para asociarse con ellos, ninguna de estas ciudades era San Luis. Dallas, Houston, Denver y Minneapolis. Los Bidwill rechazaron todas las ofertas y lograron su objetivo de trasladar el equipo a San Luis.
Los empresarios encabezados por Lamar Hunt, hijo de un magnate petrolero, y Bud Adams se acercaron a la liga para solicitar franquicias. Algo a lo que los dueños de la liga encabezados por George Halas se negaron. Entonces Lamar Hunt comenzó a buscar a nuevos empresarios para crear una nueva liga. Hunt se hizo de la franquicia de Dallas a la que llamo Texanos, Adams creo la propia en Houston; Petroleros de Houston, Howsman en Denver a los Broncos, el cuarto empresario que había ofrecido sociedad a los Cardenales, Max Winter, fue tentado en su momento por Halas y otros dueños de la NFL para crear a los Vikingos de Minnesota, tratando de esta manera de romper al grupo que Hunt y Adams pretendían crear. Sin embargo, los amagos de la NFL fueron insuficientes y los empresarios texanos lograron reunir a otros cinco empresarios para formar la AFL. Los dueños de la NFL bautizaron a estos ocho empresarios de manera despectiva como el club de los tontos. Los otros cinco empresarios representaban equipos en Oakland y San Diego en California, la ciudad de Nueva York, Buffalo y Boston.
En cuatro ocasiones se habían creado ligas intentado competir con la NFL y en cuatro ocasiones la liga había salido victoriosa, lograrlo una quinta vez no parecía difícil a los viejos dueños autoritarios de la NFL. Halas creía tener no sólo las riendas de la NFL, si no del futbol americano profesional en Estados Unidos. Pero no contaba con que estos nuevos empresarios, estaban dispuestos a jugar de la misma manera agresiva que caracterizaba a los dueños de la NFL. Para empezar, decidieron no respetar, como lo había hecho la AAFC, esos límites y dominios que la NFL pensaba eran su territorio. Los scouts, dueños y entrenadores de la nueva AFL salieron a contratar jugadores colegiales previo al draft de la NFL, contrataron también jugadores activos de la liga establecida y algo que fue muy importante consiguieron importantes contratos con la televisión abierta de Estados Unidos para transmitir sus encuentros. Otra de las reglas que rápidamente hizo popular a la AFL en el gusto de los aficionados fue la promoción del juego aéreo, en lugar del terrestre lo que hizo a la liga más atractiva y espectacular. La AFL, también, adoptó la opción de dos puntos extras por jugada tras un touchdown, algo que no permitía la NFL.
Harry Wismer, dueño de los Titanes de Nueva York, era una personalidad en los medios y fue un factor importante en lograr que estos contratos por cinco años con la televisora ABC.



Cuando meses antes de iniciar la liga, Winter anunció el cambio de su franquicia en Minnesota a la NFL, Hunt y los demás se lanzaron en búsqueda de un nuevo inversor en un equipo; así nació así el equipo de Oakland. Los ocho equipos iniciales fueron; Los Texanos de Dallas, Petroleros de Houston, Patriotas de Boston, Los Broncos de Denver, Los Bills de Buffalo, Los Titanes de Nueva York, Los Cargadores de Los Ángeles y los Raiders de Oakland.
El primer encuentro de la liga se llevó a cabo la noche del viernes 9 de septiembre de 1960, en Boston. Los Patriotas enfrentaron a los Broncos de Denver. Los Broncos ganaron de 13 a 10. La primera temporada de la AFL vio coronarse a los Petroleros de Houston y a pesar de que la liga era una amenaza real, ese primer año perdió dinero. De hecho, se dice que Lamar Hunt perdió un millón de dólares, ese año, su padre al enterarse de este hecho, declaró a la prensa: ¡Dios mio, a este muchacho sólo le quedan 123 años para lograrlo! Harry Wismer, vendió a la franquicia de Nueva York y el equipo cambio de nombre por el de Jets. A partir de 1962 el dueño de la franquicia neoyorquina fue David Sonny Werblin.
Pero la AFL todavía habría de ver venir nuevos cambios y contrataciones como la del quarterback de la Universidad de Alabama Joe Namath que fue firmado por los Jets de Nueva York. Esto representó un gran golpe a la NFl en su momento y otro cinco años después. Los Texanos de Dallas de Hunt nunca lograron despegar. Halas y los miembros de la NFL, decidieron como ofensiva directa en contra del joven empresario crear una franquicia en Dallas. Nacieron entonces los Vaqueros de Dallas, que desde un principio se convirtieron en el equipo favorito de la ciudad. Algunos periodistas bromeaban con la poca asistencia al estadio de los Texanos comentando que los jugadores del equipo al final del juego subían a las gradas y saludaban de mano a los aficionados para agradecer su asistencia. Lamar Hunt mudó la franquicia en 1963 a la ciudad de Kansas City y creó a los Jefes de Kansas City, no necesito tantos años, ni perder tantos millones de dólares como bromeó su padre para formar una franquicia importante.
Otra franquicia que cambió de ciudad fueron los Cargadores que se trasladaron a la frontera con nuestro país y se convirtieron en los Cargadores de San Diego. Para la temporada de 1965 la AFL era todo un éxito y aceptó un nuevo equipo; los Delfines de Miami y en 1968 una más; los Bengalíes de Cincinnati.   
Joseph Robbie un abogado junto con actor compraron la franquicia que originalmente querían establecer en Filadelfia, pero el comisionado de la AFL, les sugirió la creciente ciudad de Miami, con su clima cálido y así nació uno de los equipos que habría de demostrar en la década de los años 70, el poder de los equipos formados en la AFL al ganar dos Superbowls y lograr lo que ningún otro equipo hasta la fecha ha conseguido; una temporada perfecta. Mientras que el legendario Paul Brown cansado de la NFL y del equipo en Cleveland decidió formar su propia franquicia en Cincinnati.
Ante los ojos de los aficionados de Estados Unidos tanto la NFL, como la AFL comenzaron a cobrar tal importancia que finalmente en 1966, algunos de los dueños de la NFL comenzaron a platicar en secreto con Lamar Hunt para crear un juego de campeonato entre ambas ligas. Así nació el Superbowl.
El primer juego de campeonato se llevó a cabo el 15 de enero de 1967. Los Empacadores de Green Bay enfrentaron a los Jefes de Kansas City de Lamar Hunt y ganaron el juego por marcador de 35 a 10, al año siguiente una vez más los Empacadores por la NFL enfrentaron y derrotaron al campeón de la AFL, Los Raiders de Oakland en esa ocasión por marcador de 33 – 14.
Para los dueños, entrenadores y jugadores de la NFL, no había duda de la supremacía de la vieja liga sobre la nueva, entonces llegó el Superbowl III y los favoritos Potros de Baltimore con su legendario quarterback Johnny Unitas fueron derrotados por un joven quarterback, con mucha confianza en sí mismo y que nunca dudó de derrotar al representante de la NFL; Joe Namath y los Jets de Nueva York anotaron 16 contra 7 de los Potros.
Las dos ligas se unieron ese año, esta vez ningún equipo de la AFL desapareció, las ligas se convirtieron en conferencias de una misma liga que mantuvo el nombre de NFL y una de las divisiones de la conferencia Americana, aceptó a los los Acereros Pittsburgh y los Brown de Cleveland para nivelar el número de equipos.
En 1995 los Petroleros de Houston se mudaron a Tennessee y se convirtieron en los Titanes, pero Bud Adams continuó siendo dueño de la franquicia hasta su muerte en 2013.

publicado en diciembre en DeLaPizarraALaCancha.com.mx
imagenes:   greyflannelsuit.com
                  titansonline.com

domingo, 19 de abril de 2015

Dos Pateadores de la década de los setenta.




Garo Yepremian y Roy Gerela son dos de los pateadores más emblemáticos de la NFL y dos historias de éxito en los años setenta del siglo pasado.
Armando Enríquez Vázquez.
Una de las posiciones más subvaluadas en el futbol americanos es la de pateador. No gozan de la glamorosa fama del quarterback, de la espectacularidad de los corredores o alas abiertas, ni de la reputación de rudos de los linebackers y otros jugadores defensivos. Pero los pateadores son sin duda, una pieza clave de cualquier equipo de futbol americano; encargados de los puntos extras y goles de campo son responsables de una gran cantidad de puntos a lo largo de la temporada, muchas veces su intervención es determinante en el resultado de un encuentro.
Por su aparente anonimato, muchas veces olvidamos quienes eran los pateadores de muchos de los equipos importantes dentro de la historia de la NFL. Este no es el caso de estos dos hombres que sin duda son más que recordados por las franquicias en las que jugaron, por los aficionados y por muchos seguidores de la NFL. Curiosamente ninguno de los dos nació en Estados Unidos. Ambos tiene perfil de jugadores de soccer y los dos tienen más de un anillo de Superbowl.
Garo Yepremian nació el 2 de junio de 1944 en Chipre, hijo de padres armenios tuvo una infancia muy difícil, de acuerdo con lo que él cuenta eran tan pobres que en invierno el calor en la casa se mantenía con una fogata hecha a base de huesos de aceituna. Mientras que Roy Gerela nació en la localidad de Sarrail en la Provincia de Albert en Canadá, el 2 de abril de 1948. Al buscar Serrail en Interenet parece ser una comunidad tan diminuta que ni siquiera fue considerada en el pasado censo de Canadá.



Si bien la llegada de Gerela al futbol americano se realizó de la manera convencional, jugando en la preparatoria y después en la Universidad estatal de Nuevo México. Tras sus años de universitario pasó a la selección de las ligas profesionales del futbol americano existentes a finales de la década de los años sesenta en Estados Unidos, la NFL y AFL, el camino de Garo Yepremian no sólo fue difícil, si no que podemos decir que fue sorprendente.
Cuando Yepremian tenía veintiún años jugaba futbol soccer de manera semi profesional en Londres, donde vivía y trabajaba. Su hermano mayor Krikor que era capitán del equipo de futbol soccer de la universidad de Indiana tuvo la idea de llamar a su hermano a Londres y pedirle que viajara a Estados Unidos donde había encontrado el trabajo perfecto para él: Pateador de futbol americano. La idea le vino a Krikor después de conocer el caso de los hermanos Gogolak.
Charlie y Pete Gogolak eran dos pateadores de origen húngaro que sabían de soccer pero muy poco de futbol americano antes de ser reclutados por diferentes universidades como pateadores. La actividad semi profesional de Garo lo convertía en un jugador inelegible para formar parte de un equipo colegial de futbol, así que en el verano de 1966, Krikor se empeñó en conseguir una entrevista para que algún equipo profesional se fijara en su hermano. Finalmente y tras mucha insistencia Krikor logró que su hermano fuera probado por los Leones de Detroit. Garo Yepremian llegó el miércoles 12 de octubre a probar suerte en el equipo, fue contratado al otro día, el viernes se dedicó a tramitar su permiso para trabajar en Estados Unidos y el domingo 16 de octubre Garo Yepremian participó por primera vez en un partido de futbol americano.
Sin conocer el deporte, el idioma y peor aún sin saber cómo uniformarse y ponerse el equipo de futbol americano, el jugador chipriota con una estatura de un metro sesenta y ocho centímetros y un peso inferior a los 65 kilogramos, salió lleno de miedo a patear rodeado de gigantescos y pesados jugadores:
   Íbamos perdiendo por muchos puntos, a medio tiempo creo que ni siquiera habíamos cruzado el medio campo. Pero de alguna manera logramos anotar un touchdown, entré al campo de juego y metí el punto extra, corrí por el campo celebrando con los brazos en alto. Alex Karras se acercó tras la celebración y subió su pie a la banca:
-¿Qué carajos estas celebrando? ¿Qué celebras si vamos perdiendo de manera estruendosa?
- Celebro porque “patie” un touchdown:
La frase se convirtió en un clásico para el comediante Johnny Carson en su programa nocturno de entrevistas. Yepremian fue víctima de discriminación, de burlas incluso por parte de todos los jugadores de los Leones debido a su pésimo inglés y a su condición de extranjero. Además para muchos de los jugadores que consideraban al futbol americanos como un deporte exclusivo de gringos, Yepremian se convirtió en la excusa para demostrar su racismo, el blanco de sus golpes, a pesar de que ese año Yepremian demostró su valía al establecer un record anotando seis goles de campo en un solo juego en contra de los Vikingos de Minnesota. En 1969 Garo Yepremian abandonó a los Leones y de manera voluntaria se enroló en el ejército de Estados Unidos.
Mientras tanto, ese mismo año Roy Gerela fue elegido en la cuarta ronda de la selección de colegiales por los Petroleros de Houston de la AFL con los que jugó las temporadas de 1969 y 1970. En 1971 Gerela firmó contrato con los Acereros de Pittsburgh uno de los peores equipos de la NFL que se estaba reinventado bajo la dirección de un hombre llamado Chuck Noll.
Tras servir en el ejército y obtener la ciudadanía norteamericana Yepremian regresó a Detroit, pero los Leones ya lo habían sustituido y no había lugar para él en el equipo, hundido en la depresión Yepremian se dedicó a hacer y vender corbatas encerrado en el sótano de su casa. En 1970 los Delfines de Miami invitaron a Yepremian a los campos de entrenamiento y fue contratado.
Tanto Yepremian, como Gerela estaban ya en los equipos que los habrían de cubrir de fama.
Yepremian a pesar de haber sido parte fundamental en la temporada perfecta de Miami y de tener dos anillos de ganador del Superbowl, será siempre recordado por dos momentos: uno glorioso, el otro oprobioso.
El mayor momento de gloria de Garo Yepremian se dio durante los play offs de 1971. El 24 de diciembre los Delfines enfrentaron a los Jefes de Kansas de City en lo que resultó ser el juego más largo en la historia del futbol americano. En el sexto cuarto y tras más de 82 minutos de juego Garo Yepremian pateó el gol de campo con el que los Delfines ganaron este juego.
Al año siguiente y durante el Superbowl VII, Garo Yepremian habría de vivir su peor momento en la NFL. Era el año de la temporada perfecta, los Delfines iban ganando 14 – 0 a los Pieles Rojas de Washington, era el último cuarto y faltando un poco más de dos minutos para concluir el juego, Yepremian entró a intentar un gol de campo para ampliar la ventaja y sellar la victoria, sin embargo todo salió mal. La patada fue bloqueada, Garo Yepremian recuperó el ovoide y entonces intentó lanzar un pase, en lugar de solo dejarse caer con el balón. El pase pesimamente lanzado, fue interceptado por Mike Bass el esquinero de los Pieles rojas quién corrió hasta la anotación y acortó la distancia en puntos en el encuentro a sólo una anotación. En el estadio se hizo el silencio y la temporada perfecta de Miami pareció por unos instantes estar en peligro:
Sinceramente pensé que mi vida había terminado. Jamás, había estado tan frustrado en vida. ¡Dios mío! Sentí que había llegado el final. Norm Evans, el líder espiritual de los Delfines, se acercó a mí y me dijo. No te preocupes, Dios está contigo. Eso es lo mejor que me ha sucedido, tener el apoyo de un amigo en ese momento difícil.
Con el paso de los años Yepremian ha llegado a bromear con la situación durante las conferencias que imparte, contando la falsa historia de que Nixon le habló a Schula pero queel entrenador estaba muy ocupado en el juego, por lo que le paso el teléfono a  Yepremian quien contestó la llamada, el presidente entonces le pidió que para ganar una apuesta con el vicepresidente los Delfines debían ganar por sólo siete puntos, cuando Yepremian contestó que él no podía hacer nada al respecto, de acuerdo con la historia, Nixon amenzó al jugador con mandarlo de vuelta a Chipre y a Yepremian no le quedó otra más que hacer la jugada de la intercepción.
Roy Gerela no tuvo una carrea donde resalten las grandes anécdotas, muchos de los aficionados apenas lo recuerdan y quienes lo hacen, tienen la idea de un pateador mediocre, tirándole a malo. Sin embargo Gerela es aun hoy en día el tercer Acerero de Pittsburgh con más puntos anotados en la historia del equipo. Franco Harris está debajo de él. Gerela es de los pocos jugadores y ex jugadores que puede presumir tener tres anillos del Superbowl y uno de los poco pateadores en presumir haber tenido su propio grupo de fanáticos.
En la época de triunfos de los Acereros de Pittsburgh en la década de los años setenta, algunos de los jugadores tenían su propio grupo de seguidores que los alentaban desde las tribunas; Las individualidades resaltaban en los nombres de estos grupos de aficionados, Los Bombarderos de Shell, Los Lunáticos de Lambert, La Brigada de Bradshaw o el Ejército Italiano de Franco. Pero ninguno tan extraño como el de los hombres disfrazados de Gorila que se sentaban a vitorear a Gerela y que se hicieron llamar Los Gorilas de Gerela.

Ninguno de los dos pateadores terminó su carrera profesional con el equipo en el que vieron la gloria. Roy Gerela terminó su carrera en 1979 con los Cargadores de San Diego, mientras que Garo Yepremian se retiró en 1981 jugando para los Bucaneros de Tampa Bay. Garo Yepremian murió el 15 de mayo de 2015 en Media Pennsylvania a la edad de 70 años. 


Actualizado julio 2015.
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miércoles, 25 de febrero de 2015

Jack Tatum el asesino negro y plateado.




Si toda la fama de “malosos” de los Raiders de Oakland se pudiera sintetizar en uno de sus jugadores, este probablemente sería Jack Tatum, El Asesino.
Armando Enríquez Vázquez.
La fama de los Raiders de Oakland desde sus inicios ha sido la de uno de los equipos más duros de la NFL, un equipo al que le gusta jugar rudo, que siempre ha contado entre sus jugadores a los rechazados por otros equipos, a los problemáticos. Hombres que no gustan de las reglas, de los convencionalismos. Durante muchos años Al Davis se encargó de que esa visión de los Raiders fuera una manera exacta de describir al equipo de Oakland y no sólo un mito.
John Matuszack, Fred Biletnikoff, Ken Stabler, Lyle Alzado, Jim Plunket, Howie Long, son sólo algunos de los nombres de una interminable lista de Raiders que cumplían con alguna de las características que se atribuía al grupo de jugadores. Pero de entre todos los Raiders que se han distinguido por su rudeza al jugar en el emparrillado tal vez ninguno como Jack Tatum a quien sus compañeros apodaban El Asesino.
John David Tatum nació el 18 de noviembre de 1948 en Cherryville en el estado de Carolina del Norte. En sus días como jugador colegial el legendario Woody Hayes lo alineó en Ohio State como corredor, gracias a la sugerencia de uno de sus asistentes; Lou Holtz, Tatum comenzó a jugar safety, linebacker y corneback de manera aleatoria. Fue entonces cuando comenzó a llamar la atención de los reclutadores de la NFL. Aunque Ohio tenía varios defensivos agresivos, ninguno era más duro que Tatum. En una ocasión un reportero escribió acerca de esta característica de la defensiva de los Buckeyes y de lo fuerte que pegaban los jugadores pero aclaró: Aquellos que son golpeados por Tatum parecen ser los que rebotan más alto.
En 1971 al terminar su época de colegial Jack Tatum fue seleccionado en el lugar número 19 de la primera ronda por los Raiders de Oakland.
Esa misma temporada se ganó la titulardad en el equipo al demostrar su gran capacidad y versatilidad al poder jugar la posición de safety como un verdadero apoyador, pero ante todo lo que llamó la atención de John Madden, entrenador de los Raiders, fue la fuerza con la que el novato de Ohio State golpeaba y tacleaba a sus adversarios sin importar el tamaño o peso, lo mismo daba un ala abierta que un fullback o un ala cerrada.
Los adversarios le temían y en alguna ocasión Tatum declaró:
Me pagaban por golpear, entre más fuerte mejor, y yo me encargaba de taclear y aplastar adversarios, aturdirlos.
En otra ocasión dijo;
Siempre intentaba golpear fuerte, si alguien se lastimaba pues era parte del juego, pero siempre esperabas que estuvieran bien.
Tatum formó junto con Willie Brown, George Atkinson y Skip Thomas una de las defensivas secundarias más famosas y más duras en la historia de la NFL, conocida como la Soul Patrol. Desde su primera temporada la fuerza y efectividad con las que tacleaba, llevó a varios miembros de la prensa a compararlo con el legendario Dick Butkus. Cosa que al no le gustaba, porque como decía; Butkus era un apoyador y él un safety. Pero también se ganó un apodo El Asesino.
Tatum fue parte muy importante en la famosa jugada de la NFL; la Inmaculada Recepción, al golpear a Frenchy Fuqua y hacer que el ovoide rebotará para que Franco Harris lo atrapara logrando el touchdown de la victoria para los Acereros de Pittsburgh que en 1972 permitió a los Acereros continuar su camino en los play offs y llegar al Superbowl VII.
Años después cuando los Raiders jugaron contra los Vikingos de Minnesota en el Superbowl XI, Tatum golpeó con tal fuerza a Sammy White. Ala abierta y novato, que el casco de este salio volando. Tras esta jugada White fue anulado del juego y los Raiders ganaron el campeonato.
No cabe duda de la grandeza de Jack Tatum, sin embargo la jugada que marcó su vida se llevó a cabo en un juego de pretemporada en 1978 y en un principio fue una jugada más.
Los Raiders jugaban contra los Patriotas de Nueva Inglaterra. En una jugada que parecía normal, Steve Grogan lanzó un pase a Darryl Stingley, el pase fue alto y Stingley no lo pudo alcanzar, sin embargo no pudo evitar chocar con Tatum que ya iba a toda velocidad en contra del jugador de Nueva Inglaterra. La colisión no fue nada del otro mundo, el resultado sí. Darryl Stingley quedó paralizado de por vida. Aquí inició una serie de estigmatizaciones contra Tatum, de pronto se convirtió en un villano del emparrillado.
Tatum nunca se disculpó con Stingley, aunque Tatum afirmaba que los parientes de Stingley le prohibieron el paso al hospital al que fue llevado el jugador. Con el paso de los años ambos jugadores se evitaron y evitaron el tema. Pero otros se encargaron de acrecentar la mala fama de uno de los más agresivos safeties que hayan jugado en la historia de la NFL.
Tatum fue transferido en 1980 a los Petroleros de Houston y esa fue su temporada final.  A lo largo de su carrera Tatum interceptó 37 pases y regresó 736 yardas. Recuperó 9 fumbles y recorrió 164 yardas. Tras su retiro, Tatum regreso a los Raiders, se hizo agente inmobiliario y era socio de un restaurante.
Escribió tres libros autobiográficos, el primero en 1980; They Call Me Assassin. Después They Still Call Me Assassin en 1989 y por último en 1996; Final Confessions of NFL Assassin Jack Tatum.
Tatum fue admirado por muchos de sus contemporáneos y estrellas que le siguieron como Ronnie Lott. Aunque será difícil que con el caso de Stingley y las tonterías actuales de la NFL y lo políticamente correcto, Jack Tatum sea considerado en alguna ocasión próxima a formar parte del Salón de la Fama.
Jack Tatum murió el 27 de julio de 2010 de un ataque cardiaco. 

imagen:  cleveland.com
              

sábado, 7 de junio de 2014

El primer campeón de la AFL los Petroleros de Houston.





Cuando se formó la AFL para con para confrontar el mercado de la NFL ocho equipos estaban en recién creada liga. El primer campeón de la AFL hoy se llama Titanes de Tennessee. 
Armando Enríquez Vázquez
El primero de enero de 1961, contra todas las predicciones y las acciones de los dueños de los equipos de la NFL, la recién formada AFL celebró su primer juego de Campeonato. Ese primer año el reto fue comenzar a ganar audiencias para las ocho franquicias que desafiaban a la NFL.
Lamar Hunt y Bud Adams dos empresarios petroleros del sur de los Estados Unidos habían iniciado la aventura dos años atrás. Habían enfrentado las amenazas y el poder económico de la NFL y de figuras legendarias dentro de esa organización como George Halas. Al final, los empresarios lograron crear una con ocho franquicias en sitios donde la NFL no tenía presencia o en los que la NFL respondió con la rápida creación de franquicias para oponerse sobre todo a Hunt, que era dueño de los Texanos de Dallas, ciudad en la que la NFL creó a los Vaqueros.
En un inició las franquicias de la AFL eran; los Texanos de Dallas, que años más tarde al fusionarse las ligas se convertiría en los Jefes de Kansas City. Los Petroleros de Houston de Bud Adams, los Broncos de Denver, los Bills de Buffalo, los Patriotas de Boston, los Raiders de Oakland, los Titanes de Nueva York que pronto cambiarían de nombre por el de Jets y los Cargadores de Los Ángeles que con los años se mudarían a San Diego.
Esa primera temporada de la AFL constó de 14 juegos en los que los equipos enfrentaron a todos los integrantes de la liga en partidos de ida y vuelta. A pesar de haber jugado entre ellos la liga estaba dividida en dos divisiones llamas Este y Oeste y la finar enfrentaba de acuerdo a las reglas de la liga a los ganadores de cada conferencia.
La primera estaba conformada por Nueva York, Boston, Houston y Buffalo, mientras que los equipos de la división Oeste eran Oakland, Los Ángeles, Dallas y Denver.
Tras completar la temporada las cabezas de ambas divisiones ostentaban un record de 10 ganados y 4 perdidos. En el Este, el campeón fueron los Petroleros de Houston, mientras que en el Oeste, el vencedor fue el equipo de Los Ángeles.



El primer día de 1961 se llevó a cabo el juego de campeonato entre ambas franquicias en el Estadio Jeppesen, casa de los Petroleros.
El entrenador de Los Petroleros era Lou Rymkus, quien de 1943 a 1955 había jugado como tacle, tanto ofensivo, como defensivo para los Redskins de Washington y posteriormente los Brown de Cleveland. Y que había sido contratado por Adams como entrenador del equipo de Huston. Entre las estrellas con las que contaba el equipo estaba el ganador del trofeo Heisman en 1959, el corredor de LSU Billy Cannon.
El quarterback de los Petroleros era un vetarano de 32 años de nombre George Blanda, al que los Osos de Chicago habían desechado un par de años atrás.
La AFL había logrado algunos contratos de transmisión por televisión lo que además del juego aéreo y versátil que proponía la nueva liga, atrajo 38,000 espectadores al juego de campeonato en aquel día de año nuevo.
Los Petroleros ganaron ese primer juego con tres pases de George Blanda por un marcador de 24 a 16 y un gol de cabo que anotó el mismo Blanda, que fungía también como pateador de Goles de campo.El quarterbck lanzó esa tarde para 301 yardas.
Los Petroleros repitieron su campeonato al año siguiente, en esa segunda ocasión enfrentaron de nuevo a los Cargadores de los Ángeles, y llegaron por tercera vez consecutiva al campeonato de la AFL en 1962, pero en esa ocasión perdieron contra los Texanos de Dallas. En 1967 perdieron el juego de campeonato frente a los Raiders de Oakland y fue la última vez que los Petroleros aparecieron en un juego de campeonato de la liga, Los Petroleros jamás jugaron un Superbowl. En 1997 la franquicia se mudó a Tennessee, donde todavía durante un par de temporadas conservó el nombre de Petroleros. En 1999 el nombre cambió a Titanes. 

Imagen: smithsonianmag.com