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sábado, 29 de diciembre de 2018

El partido de mayor duración en la NFL.




Entre los extraños sucedidos en la temporada de 2018 se encuentra el partido que ha durado más en la NFL y no todo se debió al juego.

Armando Enríquez Vázquez

Aunque la duración efectiva de un partido de futbol americano es de una hora, dividida en cuatro cuartos, a esa hora hay que sumarle los 15 minutos de descanso entre el segundo y tercer cuarto del encuentro, la duración real aproximada de un partido de la NFL es de tres horas y con los cambios de reglas se pretende que estos tiempos disminuyan.
Sin embargo, el domingo 9 de septiembre de 2018 se llevó a cabo el encuentro de mayor duración del que se tenga registro en la NFL desde que se unió con la AFL en 1970. Los Titanes de Tennessee enfrentaron a los Delfines de Miami en el Estadio Hard Rock casa de los Delfines, el juego que inició a la 1:00 de la tarde terminó alrededor de las 8:10 de la noche.
En la primera semana de la temporada se estableció un récord histórico en la Liga, desgraciadamente la duración del encuentro no tuvo que ver nada con la calidad del mismo, o el desempeño de las escuadras, sino con el tiempo en La Florida. Faltando un minuto y once segundos para que terminara la primera mitad del encuentro, este fue suspendido debido a una tormenta eléctrica en la cercanía del Estadio que ponía en riesgo la integridad de los jugadores y del público. La primera suspensión duró casi dos horas, una hora con cincuenta y siete minutos. Después de este tiempo el juego se reanudó jugándose el minuto once del segundo cuarto, entonces se implementó, un muy corto receso de medio tiempo sólo duró 3 minutos, para iniciar el tercer cuarto y cuando faltaban 6:47 para finalizar el tercer cuarto el juego fue detenido de nuevo por las mismas razones que en la primera ocasión. Esta segunda vez la interrupción fue de dos horas y dos minutos por lo que en total el juego sufrió un retraso de casi cuatro horas, por lo que de la pata inicial a que el reloj marcó el final del último cuarto el juego duró siete horas y 10 minutos. Al finalizar el juego los Delfines habían ganado con marcador de 27 a 20.
El 17 de noviembre de 2013 en el legendario Soldier Field de Chicago los Osos vencieron a los Cuervos de Baltimore en un juego que duró 5 horas y 16 minutos y que fue interrumpido por cuestiones climáticas también por un total de dos horas.
En lo que se refiere a el partido de mayor duración en tiempo efectivo el récord fue establecido el 25 de diciembre de 1971 cuando durante los play off los Delfines de Miami vencieron a los Jefes de Kansas City por marcador de 27 a 20 después de cinco cuartos y medio y un total de 82 minutos con 40 segundos. Esa victoria llevó a los Delfines a enfrentar a los Potros de Baltimore y después al Super Bowl VI que la franquicia de La Florida perdió con los Vaqueros de Dallas. 
El 3 de noviembre de 1996 los Cargadores de San Diego vencieron a los Potros de Indianápolis por marcador de 26 – 19 en el juego de menor duración del que se tiene registro desde esa fecha con 2 horas y veintinueve minutos.


imagen footpool,wordpress.com

sábado, 8 de diciembre de 2018

Los récords que nadie quiere superar; Sumando quitarrisas.




Nada más desagradable y desalentador para un equipo tras una gran jugada que observar sobre el pasto un pañuelo amarillo.

Armando Enríquez Vázquez

A ciencia cierta, no sé quién fue el cronista deportivo que bautizó al pañuelo amarillo de castigo en el futbol americano como “quitarrisas”, pero sin duda es un sustantivo muy acertado. No existe nada como la impotencia que como aficionado sientes cuando el comentarista anuncia al final de una buena jugada que uno de los árbitros lanzó un pañuelo porque alguien cometió una falta durante el desarrollo de la jugada, y si uno se siente impotente, sólo puedo intentar imaginar la frustración del equipo castigado, la del jugador que ve su avance o logro anulado o revertido el resultado de una jugada defensiva de gran rendimiento, la del entrenador y sobre todo la de aquel que cometió la falta, más cuando muchas veces estas faltas pasan inadvertidas por los jueces, entonces aquel que es señalado como responsable del castigo no sólo se vuelve el malo de la jugada, si no muy probablemente el menso que no supo disfrazar su proceder indebido.
Claro que hay otras faltas que son claras y muestra de lo “cochino” que puede ser un jugador y que a veces nacen de la provocación, del enojo, de la frustración. De cualquier manera, lo ideal sería tener un encuentro sin una sola falta. Existen cuatro encuentros en la historia de la NFL en los que ninguno de los dos equipos fue castigado, es decir los árbitros mantuvieron en su bolsillo los nefandos pañuelos amarillos, lo único desalentador es que el más reciente de estos encuentros ocurrió hace 78 años cuando los Acereros de Pittsburgh vencieron a las Águilas de Filadelfia por marcador de 7 a 3 en el Forbes Field de Pittsburgh el 10 de noviembre de 1940. La temporada fue muy mala para ambos equipos Pittsburgh terminó ese año con 2 ganados, 7 perdidos y 2 empatados. Las Águilas por su parte terminaron en el último lugar de su división y como el peor equipo de la NFL con 1 juego ganado y 10 perdidos. A pesar de esto ninguna de las dos franquicias cometió una falta en su encuentro.
Anterior a este juego en 1934, aunque suene a beisbol fue futbol americano de la NFL, los Piratas de Pittsburgh, el primer nombre de los Acereros, jugaron contra los Dodgers de Brooklyn sin que ninguno cometiera un castigo. Otro juego en 1936 esta vez entre los todavía Pieles Rojas de Boston y los Dodgers de Brooklyn tampoco tuvo un solo pañuelo marcando una falta y finalmente en 1938 en el encuentro entre los Carneros de Cleveland y los Osos e Chicago los pañuelos se quedaron durante los cuatro cuartos en el oscuro bolsillo de los oficiales. Ese debe ser el juego al que aspiramos como aficionados, el hecho de que existan un gran número de juegos donde uno de los equipos no ha sido penalizado, queda lejos de esta situación que parece utópica, lo que también nos demuestra que el juego ha sido cada vez más reglamentado.
Pero lo deshonroso se encuentra justo en el extremo opuesto del espectro cuando más castigos se cometen la mayor parte de las veces afectando directamente de manera adversa al equipo castigado en el marcador.
El equipo con el mayor número de temporadas como líder en castigos en la historia de la NFL son los Raiders de Oakland con 18 temporadas seguidos por los Osos de Chicago quienes tienen 16 temporadas y finalmente los Carneros de Los Ángeles con 9 temporadas.
Los Raiders por lo visto no sólo tienen la fama de rudos si no que son mucho más sucios en su juego que cualquiera de sus dos más cercanos adversarios, hay que recordar que a diferencia de los Osos o los Carneros, los Raiders pertenecen al grupo de equipos que se formó con la AFL y se integraron a NFL en la década de los sesenta lo que los hace un equipo más joven que los otros dos, en especial de los Osos que son una de las franquicias más antiguas de la Liga.
En el caso del número de castigos en una sola temporada el honor corresponde también a los Raiders con 163 castigos en la temporada de 2011, seguidos por los Jefes de Kansa City en 1998 cuando cometieron 158 faltas y los Raiders vuelven aparecer en las temporadas de 1994 y 1996 con 156 “quitarrisas” en cada una de ellas.
En 2011, los Raiders perdieron 1358 yardas por los castigos, el mayor número de yardas penalizadas en una temporada en la historia de la NFL.
Los equipos con menos castigos en una temporada son Leones de Detroit de 1937 con tan sólo 19 castigos en una temporada de 11 juegos, aunque no fue la mejor temporada del equipo de la Ciudad Motor. En 1935 cuando los Leones fueron campeones de la NFL, los Pieles Rojas de Boston fueron penalizados únicamente en 21 ocasiones y el tercer lugar lo ocupan las Águilas de Filadelfia de 1936 con sólo 24 pañuelos amarillos. El equipo con el mayor número de temporadas como líder de la Liga con menos castigos son los Delfines de Miami con 13, de las cuales nueve fueron de manera consecutiva de 1976 a 1984. Lo que los convierte en los chicos buenos en la historia de la NFL.
Estos son los castigos que se cometen en el emparrillado, a lo largo de la historia de la NFL han existido situaciones que no se castigan con un simple pañuelo amarillo y que deberían avergonzar a la Liga y personas como Sean Payton, Bill Belichick o Tom Brady de los que en otra ocasión escribiré.

sábado, 30 de junio de 2018

Mercury Morris corriendo para Miami y acabando con las barreras de color.



Entre los jugadores que sobresalieron de los Delfines ganadores de dos Superbowls consecutivos estaba Mercury Morris, corredor, hombre que retó la discriminación y también convicto.
Armando Enríquez Vázquez
La década de los 70 del siglo pasado cuando en Estados Unidos aún se permitía por ley discriminar a las personas por el color de su piel, En la NFL no había excepciones y así lo recuerda uno de los más importantes corredores de los Delfines de Miami, en un texto que escribió el 15 de septiembre 2016 para el diario Miami Herald, el ex corredor de los Delfines cuenta como al llegar al equipo en 1969, aun existían regaderas diferenciadas para blancos y negros en los vestidores de los Delfines. Las diferencias de acuerdo con el ex jugador eran más que visibles, mientras las regaderas de los blancos funcionaban según él como “las cataratas del Niágara”, las destinadas para los jugadores negros apenas emulaban “chorrito de agua que corre por la ladera de una montaña”, así que sin preguntar Morris se encaminó a las regaderas de los blancos y ante la protesta y molestia de algunos jugadores blancos Mercury Morris abrió la llave y se metió bajo el potente chorro de agua. Ante los reclamos de los jugadores blancos, el joven afroamericano se limitó, de acuerdo con su testimonio, a explicar que sí había entrenado en el mismo campo que los blancos y se había ensuciado con el mismo pasto y tierra que los blancos tenía el derecho a limpiarse bajo las mismas regaderas que los blancos.
Mercury Morris escribía regularmente una columna en el periódico Miami News titulada Diary of a Rookie, (Diario de un novato), donde en uno de sus textos denunció la segregación existente al interior de los Delfines.
Eugene Edward Morris, apodado Mercury nació en Pittsburgh, Pennsylvania el 5 de enero de 1947. Durante sus años colegiales jugó para la Universidad de West Texas A & M, en esos años tuvo una fuerte competencia por las marcas colegiales con el corredor de la Universidad del Sur de California (USC) O. J. Simpson, mientras el corredor de la universidad californiana fue la primera selección del draft en 1969, Morris fue la selección número de 63 que ocurrió en la tercera ronda del sistema de elección de novatos. Ambos fueron a jugar a franquicias jóvenes; Simpson con los Bills de Buffalo, Morris con los Delfines de Miami. O J jamás consiguió un anillo de Superbowl, Morris tiene dos y ambos pasaron un tiempo en la cárcel.
El apodo de Mercury, lo ganó por su rapidez la que alguien comparó con un Ford Mercury, y de acuerdo con el mismo Morris, que gustaba referirse a si mismo como Gene; Mercury trabajaba para que Gene y su familia pudieran vivir.
A su llegada a los Delfines, el entrenador en jefe era George Wilson un veteranísimo entrenador de la NFL que parecía conforme a los recuerdos de Mercury, estar disfrutando de sus años dorados en la soleada península de La Florida, por un lado Morris recuerda entrenamientos en las albercas de los hoteles de Miami, mientras en otra ocasión recordó que la meta de Wilson en la temporada de 1969 era tener un récord de 7-7, lo que de acuerdo con Morris mostraba la mentalidad mediocre del entrenador y por lo tanto del equipo. En 1970 la llegada de Don Schula cambió todo eso, dos años después los Delfines lograron lo que nadie más ha logrado en la NFL, una temporada perfecta. Los Delfines no perdieron ese año ni un solo partido. Algo totalmente imposible en la mentalidad de Wilson. Schula no sólo terminó con la mentalidad perdedora del equipo, acabó con la discriminación existente al interior del equipo y la cual en su momento Morris había expuesto en sus textos.
En 1971, cuando los Delfines bajo el mando de Schula llegaron a su primer Superbowl, que perdieron en contra de los Vaqueros de Dallas, Morris expresó su frustración por no haber corrido el ovoide en una sola ocasión y haber únicamente regresado patadas.
Durante sus primeras tres temporadas Morris jugó básicamente como regresador de patadas en los equipos especiales de los Delfines, aun así logró en esos años ser electo para el Pro Bowl y en la temporada de 1972, durante la Temporada Perfecta, Mercury Morris acarreó el balón en 190 ocasiones para 1000 yardas y 12 anotaciones, el promedio por acarreo fue de 5.3 yardas, regresó 14 patadas para 334 yardas con un promedio de 23.9 yardas por regreso.
1973 fue otro buen año en la carrera de Mercury Morris corrió en 149 ocasiones para 954 yardas con un promedio de 6.4 yardas por acarreo y 10 anotaciones. Regresó 11 patadas para 242 yardas con un promedio de 22 yardas por devolución.
En 1974, Morris sufrió una lesión en una rodilla que lo mantuvo fuera por casi toda la temporada.
En 1975 se convirtió en el corredor estrella de los Delfines, y acarreó el ovoide en 219 ocasiones para tan sólo 875 yardas con un promedio de cuatro yardas y únicamente cuatro anotaciones, al finalizar la temporada los Delfines decidieron hacer un cambio con los Cargadores de San Diego.
La temporada 1976 fue la última en la carrera de Mercury Morris que decidió retirarse por las lesiones sufridas a lo largo de siete años en la liga. Al final de su carrera, Mercury Morris logró 4133 yardas totales con un promedio de 5.1 yardas por acarreo y 31 anotaciones por tierra. 1 más por aire y 3 regresos de patadas para anotación.
Tras su retiro Morris se dedicó como muchos ex jugadores notables filmó una película. En 1982 fue detenido por la policía de Miami por posesión y tráfico de cocaína, Morris justificó el uso de la droga como remedio para mitigar los dolores de cabeza causado por los golpes recibidos a lo largo de sus años como jugador de futbol americano. Morris fue condenado a 20 años de prisión. En 1986 el caso regresó a las cortes de Florida y Mercury Morris fue absuelto. A la fecha espera ser indemnizado por la NFL, que no ha reconocido responsabilidad alguna sobre la salud del ex corredor que se dedica a dar pláticas motivacionales. Mercury Morris vive en Florida.

imagen bleacherreport.com

sábado, 14 de abril de 2018

Bob Griese la era dorada y olvidada de los Delfines de Miami.




El quarterback que concluyó la temporada perfecta de los Delfines en 1972 y participó como el líder del equipo en otras once que jugó para la franquicia de Miami.

Armando Enríquez Vázquez

Antes que Terry Bradshaw, Roger Stauback o Joe Montana y mucho antes que Tom Brady existió Bob Griese. Claro que Griese nunca fue un quaterback tan eficiente y efectivo como los anteriores, nunca fue nombrado como MVP en ninguno de los tres Superbowls en los que participó. Fue un jugador susceptible a lesiones y su libro de jugadas se basaba más en jugadas por tierra. A pesar de todo ello es una leyenda al interior de la franquicia de Miami y un hombre querido y respetado por todos los aficionados de los Delfines por ser entre otras cosas, el único que ha logrado que los Delfines conquisten el máximo título de la NFL. El valor de Griese radicaba en su visión para llamar las jugadas.
A diferencia de Joe Namath que pasó a la historia por ser el primer quarterback de un equipo de la AFL en vencer a un equipo de la vieja NFL en un Superbowl y luego se perdió en los escándalos y las fiestas, Griese fue un quarterback constante y disciplinado que logró llevar a los Delfines a tres Superbowl consecutivos, ganar dos de ellos y lograr lo que nadie desde sus días ha conseguido en la NFL, una temporada perfecta, sin perder un sólo encuentro, aunque nunca se debe perder de vista que durante esa temporada Griese no jugó 8 de los juegos por lesiones, pero regresó a tiempo para ganar el Superbowl para el equipo de Miami.
Robert Allen Griese nació el 3 de febrero de 1945 en Evansville, Indiana. Estudio y jugó como quarterback, pateador y pateador de despeje en la Universidad Purdue. En 1967, fue la primera selección de los Delfines en el Draft.
En su primera temporada Griese lanzó para 2005 yardas y 15 anotaciones, aunque también lanzó 18 pases que fueron interceptados. Su mejor temporada en cuanto a yardas logradas por aire se dio al año siguiente cuando consiguió 2473 yardas por aire y en 1977 alcanzó su temporada con más pases de anotación con 22.
En 1970 la historia de los Delfines cambió cuando Don Shula llegó al equipo como entrenador. Shula había sido el entrenador de los Colts de Baltimore y perdido el famoso Superbowl III que demostró que la AFL era una liga seria y competitiva. Hasta 1970 la corta historia de los Delfines de Miami los mostraba como una franquicia perdedora.
Griese bajo la dirección de Shula se convirtió en el líder del equipo, no necesitaba lanzar pases para estar al mando de la ofensiva y brillar con el número 12 en el jersey. Griese fue sin duda uno de los grandes estrategas del futbol americano profesional. Los Delfines llegaron a su primer Superbowl en la temporada de 1971 y enfrentaron a los Vaqueros de Dallas. Griese tuvo una tarde para olvidar al lanzar 23 pases y completar sólo 12, sin anotaciones, con una intercepción y únicamente 134 yardas.
Al siguiente año los Delfines lograron llegar por segunda ocasión a un Superbowl. 1972 marcó la famosa temporada invicta de los tiempos modernos de la NFL, algo que ningún equipo ha podido repetir. Griese tuvo una tarde gris durante el Superbowl VII lanzo en 11 ocasiones para completar sólo 8 pases, consiguió 88 yardas, una anotación y una intercepción. Fue el ataque terrestre de los Delfines y el gran Larry Csonka los que brillaron para derrotar esa tarde de enero a los Pieles Rojas de Washington, por marcador 14-7.
Al año siguiente los Delfines llegaron por tercer año consecutivo al juego de campeonato de la NFL, en esta ocasión en contra de los Vikingos de Minnesota esa tarde Bob Griese sólo lanzó 7 pases, aunque completó 6, logró 77 yardas y ninguna anotación. Los Delfines ganaron con un marcador de 24 a 7.
Las lesiones acabaron con las expectativas de los Delfines los dos siguientes años y poco a poco la carrera de Griese como quarterback comenzó a palidecer frente al ascenso de Terry Bradshaw y la consolidación de la carrera de Roger Staubach. En 1980 con un poco más de 25,000 yardas y 192 anotaciones Bob Griese se retiró del futbol americano profesional.
A principios de los años ochenta fue comentarista para la NBC, después de ABC y últimamente para los juegos colegiales de ESPN. También es analista del canal de televisión de los Delfines y en 1985 su número fue retirado de los jerseys de los Delfines y su nombre se encuentra en el círculo de honor del Hard Rock Stadium, casa de los Delfines.
El máximo honor que todo jugador de futbol americano profesional de la NFL puede tener, lo obtuvo en 1990 cuando fue seleccionado miembro del Salón de la Fama.
Griese vive en Florida y tiene 73 años.



imagen:americanfootball.wikia.com

domingo, 19 de abril de 2015

Dos Pateadores de la década de los setenta.




Garo Yepremian y Roy Gerela son dos de los pateadores más emblemáticos de la NFL y dos historias de éxito en los años setenta del siglo pasado.
Armando Enríquez Vázquez.
Una de las posiciones más subvaluadas en el futbol americanos es la de pateador. No gozan de la glamorosa fama del quarterback, de la espectacularidad de los corredores o alas abiertas, ni de la reputación de rudos de los linebackers y otros jugadores defensivos. Pero los pateadores son sin duda, una pieza clave de cualquier equipo de futbol americano; encargados de los puntos extras y goles de campo son responsables de una gran cantidad de puntos a lo largo de la temporada, muchas veces su intervención es determinante en el resultado de un encuentro.
Por su aparente anonimato, muchas veces olvidamos quienes eran los pateadores de muchos de los equipos importantes dentro de la historia de la NFL. Este no es el caso de estos dos hombres que sin duda son más que recordados por las franquicias en las que jugaron, por los aficionados y por muchos seguidores de la NFL. Curiosamente ninguno de los dos nació en Estados Unidos. Ambos tiene perfil de jugadores de soccer y los dos tienen más de un anillo de Superbowl.
Garo Yepremian nació el 2 de junio de 1944 en Chipre, hijo de padres armenios tuvo una infancia muy difícil, de acuerdo con lo que él cuenta eran tan pobres que en invierno el calor en la casa se mantenía con una fogata hecha a base de huesos de aceituna. Mientras que Roy Gerela nació en la localidad de Sarrail en la Provincia de Albert en Canadá, el 2 de abril de 1948. Al buscar Serrail en Interenet parece ser una comunidad tan diminuta que ni siquiera fue considerada en el pasado censo de Canadá.



Si bien la llegada de Gerela al futbol americano se realizó de la manera convencional, jugando en la preparatoria y después en la Universidad estatal de Nuevo México. Tras sus años de universitario pasó a la selección de las ligas profesionales del futbol americano existentes a finales de la década de los años sesenta en Estados Unidos, la NFL y AFL, el camino de Garo Yepremian no sólo fue difícil, si no que podemos decir que fue sorprendente.
Cuando Yepremian tenía veintiún años jugaba futbol soccer de manera semi profesional en Londres, donde vivía y trabajaba. Su hermano mayor Krikor que era capitán del equipo de futbol soccer de la universidad de Indiana tuvo la idea de llamar a su hermano a Londres y pedirle que viajara a Estados Unidos donde había encontrado el trabajo perfecto para él: Pateador de futbol americano. La idea le vino a Krikor después de conocer el caso de los hermanos Gogolak.
Charlie y Pete Gogolak eran dos pateadores de origen húngaro que sabían de soccer pero muy poco de futbol americano antes de ser reclutados por diferentes universidades como pateadores. La actividad semi profesional de Garo lo convertía en un jugador inelegible para formar parte de un equipo colegial de futbol, así que en el verano de 1966, Krikor se empeñó en conseguir una entrevista para que algún equipo profesional se fijara en su hermano. Finalmente y tras mucha insistencia Krikor logró que su hermano fuera probado por los Leones de Detroit. Garo Yepremian llegó el miércoles 12 de octubre a probar suerte en el equipo, fue contratado al otro día, el viernes se dedicó a tramitar su permiso para trabajar en Estados Unidos y el domingo 16 de octubre Garo Yepremian participó por primera vez en un partido de futbol americano.
Sin conocer el deporte, el idioma y peor aún sin saber cómo uniformarse y ponerse el equipo de futbol americano, el jugador chipriota con una estatura de un metro sesenta y ocho centímetros y un peso inferior a los 65 kilogramos, salió lleno de miedo a patear rodeado de gigantescos y pesados jugadores:
   Íbamos perdiendo por muchos puntos, a medio tiempo creo que ni siquiera habíamos cruzado el medio campo. Pero de alguna manera logramos anotar un touchdown, entré al campo de juego y metí el punto extra, corrí por el campo celebrando con los brazos en alto. Alex Karras se acercó tras la celebración y subió su pie a la banca:
-¿Qué carajos estas celebrando? ¿Qué celebras si vamos perdiendo de manera estruendosa?
- Celebro porque “patie” un touchdown:
La frase se convirtió en un clásico para el comediante Johnny Carson en su programa nocturno de entrevistas. Yepremian fue víctima de discriminación, de burlas incluso por parte de todos los jugadores de los Leones debido a su pésimo inglés y a su condición de extranjero. Además para muchos de los jugadores que consideraban al futbol americanos como un deporte exclusivo de gringos, Yepremian se convirtió en la excusa para demostrar su racismo, el blanco de sus golpes, a pesar de que ese año Yepremian demostró su valía al establecer un record anotando seis goles de campo en un solo juego en contra de los Vikingos de Minnesota. En 1969 Garo Yepremian abandonó a los Leones y de manera voluntaria se enroló en el ejército de Estados Unidos.
Mientras tanto, ese mismo año Roy Gerela fue elegido en la cuarta ronda de la selección de colegiales por los Petroleros de Houston de la AFL con los que jugó las temporadas de 1969 y 1970. En 1971 Gerela firmó contrato con los Acereros de Pittsburgh uno de los peores equipos de la NFL que se estaba reinventado bajo la dirección de un hombre llamado Chuck Noll.
Tras servir en el ejército y obtener la ciudadanía norteamericana Yepremian regresó a Detroit, pero los Leones ya lo habían sustituido y no había lugar para él en el equipo, hundido en la depresión Yepremian se dedicó a hacer y vender corbatas encerrado en el sótano de su casa. En 1970 los Delfines de Miami invitaron a Yepremian a los campos de entrenamiento y fue contratado.
Tanto Yepremian, como Gerela estaban ya en los equipos que los habrían de cubrir de fama.
Yepremian a pesar de haber sido parte fundamental en la temporada perfecta de Miami y de tener dos anillos de ganador del Superbowl, será siempre recordado por dos momentos: uno glorioso, el otro oprobioso.
El mayor momento de gloria de Garo Yepremian se dio durante los play offs de 1971. El 24 de diciembre los Delfines enfrentaron a los Jefes de Kansas de City en lo que resultó ser el juego más largo en la historia del futbol americano. En el sexto cuarto y tras más de 82 minutos de juego Garo Yepremian pateó el gol de campo con el que los Delfines ganaron este juego.
Al año siguiente y durante el Superbowl VII, Garo Yepremian habría de vivir su peor momento en la NFL. Era el año de la temporada perfecta, los Delfines iban ganando 14 – 0 a los Pieles Rojas de Washington, era el último cuarto y faltando un poco más de dos minutos para concluir el juego, Yepremian entró a intentar un gol de campo para ampliar la ventaja y sellar la victoria, sin embargo todo salió mal. La patada fue bloqueada, Garo Yepremian recuperó el ovoide y entonces intentó lanzar un pase, en lugar de solo dejarse caer con el balón. El pase pesimamente lanzado, fue interceptado por Mike Bass el esquinero de los Pieles rojas quién corrió hasta la anotación y acortó la distancia en puntos en el encuentro a sólo una anotación. En el estadio se hizo el silencio y la temporada perfecta de Miami pareció por unos instantes estar en peligro:
Sinceramente pensé que mi vida había terminado. Jamás, había estado tan frustrado en vida. ¡Dios mío! Sentí que había llegado el final. Norm Evans, el líder espiritual de los Delfines, se acercó a mí y me dijo. No te preocupes, Dios está contigo. Eso es lo mejor que me ha sucedido, tener el apoyo de un amigo en ese momento difícil.
Con el paso de los años Yepremian ha llegado a bromear con la situación durante las conferencias que imparte, contando la falsa historia de que Nixon le habló a Schula pero queel entrenador estaba muy ocupado en el juego, por lo que le paso el teléfono a  Yepremian quien contestó la llamada, el presidente entonces le pidió que para ganar una apuesta con el vicepresidente los Delfines debían ganar por sólo siete puntos, cuando Yepremian contestó que él no podía hacer nada al respecto, de acuerdo con la historia, Nixon amenzó al jugador con mandarlo de vuelta a Chipre y a Yepremian no le quedó otra más que hacer la jugada de la intercepción.
Roy Gerela no tuvo una carrea donde resalten las grandes anécdotas, muchos de los aficionados apenas lo recuerdan y quienes lo hacen, tienen la idea de un pateador mediocre, tirándole a malo. Sin embargo Gerela es aun hoy en día el tercer Acerero de Pittsburgh con más puntos anotados en la historia del equipo. Franco Harris está debajo de él. Gerela es de los pocos jugadores y ex jugadores que puede presumir tener tres anillos del Superbowl y uno de los poco pateadores en presumir haber tenido su propio grupo de fanáticos.
En la época de triunfos de los Acereros de Pittsburgh en la década de los años setenta, algunos de los jugadores tenían su propio grupo de seguidores que los alentaban desde las tribunas; Las individualidades resaltaban en los nombres de estos grupos de aficionados, Los Bombarderos de Shell, Los Lunáticos de Lambert, La Brigada de Bradshaw o el Ejército Italiano de Franco. Pero ninguno tan extraño como el de los hombres disfrazados de Gorila que se sentaban a vitorear a Gerela y que se hicieron llamar Los Gorilas de Gerela.

Ninguno de los dos pateadores terminó su carrera profesional con el equipo en el que vieron la gloria. Roy Gerela terminó su carrera en 1979 con los Cargadores de San Diego, mientras que Garo Yepremian se retiró en 1981 jugando para los Bucaneros de Tampa Bay. Garo Yepremian murió el 15 de mayo de 2015 en Media Pennsylvania a la edad de 70 años. 


Actualizado julio 2015.
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sábado, 14 de junio de 2014

Larry Csonka un fullback fuera de serie.





Entre los grandes corredores en la historia de la NFL destaca el hombre que ayudó a los Delfines de Miami a ganar sus dos primeros Superbowls y a tener la única temporada invicta de la liga.
Armando Enríquez Vázquez.
En 1974, Bronco Nagurski, quien jugó para los Osos de Chicago y en su momento fue llamado el mejor fullback en la historia de la liga, se refirió en los mismos términos de Larry Csonka, la estrella de los Delfines de Miami, durante el Superbowl VIII, en el que los Delfines derrotaron a los Vikingos de Minnesota por marcador de 24 a 7 y en el cual Csonka fue nombrado el jugador más valiosos después de anotar en dos ocasiones y correr para 145 yardas. Al enterarse de la designación, Csonka exclamó:
- Me gané un auto. Sólo un húngaro se gana un carro el año que hay racionamiento de gasolina.
Csonka es descendiente de húngaros, nació en el pueblo de Stow en el estado norteamericano de Ohio, el 25 de diciembre de 1946.
Larry Csonka jugó durante sus años preparatorianos y el primer año de universidad en Syracuse, como tacle defensivo, debido a su tamaño y corpulencia, pero como una casualidad al final de su primer temporada en el circuito colegial, salió con el equipo de regreso de patadas, atrapó la bola y la corrió, lo que le descubrió una nueva posición, así como vocación dentro de su carrera como futbolista, a partir de eses momento deseó ser corredor de bola y le costó mucho esfuerzo convencer a los entrenadores de la universidad de que podía ser fullback. Csonka un hombre de más de un metro noventa de altura y 110 kg de peso, decidió hacer caso de una regla matemática y correr en línea recta, la forma más directa de unir dos puntos, ya que no siendo un corredor ágil sino más bien uno de poder, esta era la mejor manera de ganar yardas. Así como los jugadores ofensivos veían con respeto y terror al legendario linebacker Dick Butkus, lo mismo sucedía con los jugadores defensivos cuando veían a Larry Csonka tomar el balón y dirigirse a la línea de scrimage.
En 1968 cuando egresó de la universidad, Csonka se convirtió en la primera selección de la novel franquicia de los Delfines de Miami, un equipo que se había añadido a AFL apenas dos años antes en 1966, y firmó un sustancioso contrato por tres años con el equipo, que incluía además de su sueldo en dólares un automóvil. Csonka era una estrella de la NFL, aun antes de empezar a jugar y se le vía como una de las grandes promesas, al iniciar los entrenamientos para la temporada, Csonka se reportó dos semanas después que el resto de los Delfines, pues aun tuvo que jugar el juego de estrellas del futbol colegial. Esto al parecer molestó a un viejo defensivo de los Delfines que cuando vio llegar al fullback novato, le escupió de tabaco el traje. Según  Csonka, tomó entonces al jugador por las patillas y lo besó. Después de eso nadie se atrevió a molestarlo. 



Pero Csonka sabía hasta donde ser osado y cuenta que más tarde ese primer año, en un partido de pretemporada contra los Osos de Chicago vio por primera vez a Dick Butkus frente a él y su reacción fue muy sencilla le regresó el balón a Bob Griese que era en esa época el quarterback de los Delfines.
- Nunca olvidare la cara de Griese cuando le regresé el balón. Yo era un campesino palurdo, pero no era tonto. – declaró Csonka años más tarde.
Csonka jugó tres Superbowls consecutivos con los Delfines y ganó dos de ellos el VII y el VIII, habiendo perdido el VI. En 1972, Miami logró la legendaria temporada en la que terminaron invictos, sin perder un solo juego en la temporada regular, ni en los juegos de play offs. Son hasta la fecha el único equipo en la historia de la NFL en haber logrado esta hazaña.
Sin embargo acerca del juego del Superbowl Csonka que en esa ocasión corrió para 112 yardas pero no anotó ningún TD, recuerda acerca de la famosa jugada del gol de campo que intentó Garo Yepremian.. Hacía el final del partido en una cuarta oportunidad y con unas cuantas yardas por avanzar, Don Schula decidió meter su pateador de goles de campo, Garo Yepremian, que no había fallado un sólo intento de gol de campo a lo largo de la temporada para cerrar de manera simbólica el juego y la temporada, a esas alturas el marcador era de 14-0 frente a sus rivales los Pieles Rojas de Washington. El gol de campo representaba 17-0 en una temporada donde los delfines habían ganado los 17 encuentros de su temporada. Sin embargo Garo Yepremían falló, la patada fue bloqueada, pero Yepremian recuperó el balón y en su desesperación intentó lanzar un pase a Csonka, que entraba durante las patadas para bloquear, pero lo que salió del brazo de Yepremían es algo que difícilmente se puede llamar un pase y una vez más el balón fue desviado por un defensivo de Washington y no sólo eso sino que la jugada permitió al esquinero de los Pieles Rojas Mike Bass interceptar el balón y correr 49 yardas para la única anotación de los Pieles Rojas en el partido.
  - Asesinato, Asesinato, fue la palabra que cruzó por mi mente. Garo había anotado tantas veces a lo largo de la temporada, pero haber hecho esa burrada al final, era como un pecado.- Comentó Csonka muchos años después en una entrevista radiofónica.
El marcador final fue de 14-7 a favor de los Delfines. Al año siguiente Miami regresó al Superbowl y Csonka por fin en su tercer Superbowl anotó dos touchdowns y tuvo su mejor día en un Superbowl con más de cien yardas por carrera. Eran los años de gloria de Miami, con Griese, Paul Warfield, Mercury Morris, Jim Kiick en la ofensiva y jugadores como Nick Buoniconti y Many Fernández en la defensiva. Los años en que otro descendiente de húngaros llevaba las riendas del equipo, Don Schula. Hombre de carácter muy fuerte y a veces temido por sus jugadores, no amedrentaba del todo a Csonka quien cuenta que alguna vez le puso un cocodrilo bebe en la regadera del entrenador.
Cuando en 1974, se creó la WFL (World Futbol League), el equipo de los Sureños de Memphis le ofreció a Csonka un contrato de un millón doscientos mil dólares por tres años. Csonka y otras dos estrellas de los Delfines; Paul Warfield y Jim Kiick, abandonaron al equipo y a la NFL. La WFL fue un fracaso y en 1976 Csonka regresó a la NFL, pero esta vez vistió el uniforme de los Gigantes de Nueva York, donde jugó por tres temporadas y es recordado por una de las jugadas más ignominiosas en la historia de la franquicia neoyorquina, cuando el quarterback de los Gigantes Joe Pisarcik faltando pocos segundos para finalizar el primer juego de la temporada en contra de uno de sus rivales de conferencia las Águilas de Filadelfia, en lugar de hincarse y ganar el encuentro, intentó darle el balón a Csonka produciendo un fumble que recuperaron las Águilas de Filadelfia y anotaron ganando el juego. El encuentro se llevó a cabo en la casa de los Gigantes y la jugada es conocida como el Milagro de Meadowlands. Según los fans de ambos equipos esta jugada cambió la temporada que se encontraba a punto de finalizar para ambos equipos, en las cuatro semanas restantes de la temporada, los Gigantes terminaron con una temporada perdedora y las Águilas con una ganadora, que incluyo una nueva victoria para las Águilas sobre los Gigantes en el partido final de la temporada esta vez en Filadelfia, que los llevó a un juego de playoff. En 1979, Csonka, regresó a jugar su última temporada como jugador profesional con los Delfines de Miami. Ese año logró una de sus mejores temporadas con más de 800 yardas y 12 touchdowns.
A lo largo de su carrera en la NFL, Csonka corrió para 8081 yardas y anotó 64 Touchdowns. Durante toda su carrera como jugador de futbol americano tanto en la NFL como en la WFL Csonka jugó con el número 39. En 1987 se convirtió en miembro del Salón de la Fama del Futbol Americano.
Actualmente vive en Alaska donde tiene un programa de televisión.

imagenes:   insideflorida.com
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