domingo, 19 de abril de 2015

Dos Pateadores de la década de los setenta.




Garo Yepremian y Roy Gerela son dos de los pateadores más emblemáticos de la NFL y dos historias de éxito en los años setenta del siglo pasado.
Armando Enríquez Vázquez.
Una de las posiciones más subvaluadas en el futbol americanos es la de pateador. No gozan de la glamorosa fama del quarterback, de la espectacularidad de los corredores o alas abiertas, ni de la reputación de rudos de los linebackers y otros jugadores defensivos. Pero los pateadores son sin duda, una pieza clave de cualquier equipo de futbol americano; encargados de los puntos extras y goles de campo son responsables de una gran cantidad de puntos a lo largo de la temporada, muchas veces su intervención es determinante en el resultado de un encuentro.
Por su aparente anonimato, muchas veces olvidamos quienes eran los pateadores de muchos de los equipos importantes dentro de la historia de la NFL. Este no es el caso de estos dos hombres que sin duda son más que recordados por las franquicias en las que jugaron, por los aficionados y por muchos seguidores de la NFL. Curiosamente ninguno de los dos nació en Estados Unidos. Ambos tiene perfil de jugadores de soccer y los dos tienen más de un anillo de Superbowl.
Garo Yepremian nació el 2 de junio de 1944 en Chipre, hijo de padres armenios tuvo una infancia muy difícil, de acuerdo con lo que él cuenta eran tan pobres que en invierno el calor en la casa se mantenía con una fogata hecha a base de huesos de aceituna. Mientras que Roy Gerela nació en la localidad de Sarrail en la Provincia de Albert en Canadá, el 2 de abril de 1948. Al buscar Serrail en Interenet parece ser una comunidad tan diminuta que ni siquiera fue considerada en el pasado censo de Canadá.



Si bien la llegada de Gerela al futbol americano se realizó de la manera convencional, jugando en la preparatoria y después en la Universidad estatal de Nuevo México. Tras sus años de universitario pasó a la selección de las ligas profesionales del futbol americano existentes a finales de la década de los años sesenta en Estados Unidos, la NFL y AFL, el camino de Garo Yepremian no sólo fue difícil, si no que podemos decir que fue sorprendente.
Cuando Yepremian tenía veintiún años jugaba futbol soccer de manera semi profesional en Londres, donde vivía y trabajaba. Su hermano mayor Krikor que era capitán del equipo de futbol soccer de la universidad de Indiana tuvo la idea de llamar a su hermano a Londres y pedirle que viajara a Estados Unidos donde había encontrado el trabajo perfecto para él: Pateador de futbol americano. La idea le vino a Krikor después de conocer el caso de los hermanos Gogolak.
Charlie y Pete Gogolak eran dos pateadores de origen húngaro que sabían de soccer pero muy poco de futbol americano antes de ser reclutados por diferentes universidades como pateadores. La actividad semi profesional de Garo lo convertía en un jugador inelegible para formar parte de un equipo colegial de futbol, así que en el verano de 1966, Krikor se empeñó en conseguir una entrevista para que algún equipo profesional se fijara en su hermano. Finalmente y tras mucha insistencia Krikor logró que su hermano fuera probado por los Leones de Detroit. Garo Yepremian llegó el miércoles 12 de octubre a probar suerte en el equipo, fue contratado al otro día, el viernes se dedicó a tramitar su permiso para trabajar en Estados Unidos y el domingo 16 de octubre Garo Yepremian participó por primera vez en un partido de futbol americano.
Sin conocer el deporte, el idioma y peor aún sin saber cómo uniformarse y ponerse el equipo de futbol americano, el jugador chipriota con una estatura de un metro sesenta y ocho centímetros y un peso inferior a los 65 kilogramos, salió lleno de miedo a patear rodeado de gigantescos y pesados jugadores:
   Íbamos perdiendo por muchos puntos, a medio tiempo creo que ni siquiera habíamos cruzado el medio campo. Pero de alguna manera logramos anotar un touchdown, entré al campo de juego y metí el punto extra, corrí por el campo celebrando con los brazos en alto. Alex Karras se acercó tras la celebración y subió su pie a la banca:
-¿Qué carajos estas celebrando? ¿Qué celebras si vamos perdiendo de manera estruendosa?
- Celebro porque “patie” un touchdown:
La frase se convirtió en un clásico para el comediante Johnny Carson en su programa nocturno de entrevistas. Yepremian fue víctima de discriminación, de burlas incluso por parte de todos los jugadores de los Leones debido a su pésimo inglés y a su condición de extranjero. Además para muchos de los jugadores que consideraban al futbol americanos como un deporte exclusivo de gringos, Yepremian se convirtió en la excusa para demostrar su racismo, el blanco de sus golpes, a pesar de que ese año Yepremian demostró su valía al establecer un record anotando seis goles de campo en un solo juego en contra de los Vikingos de Minnesota. En 1969 Garo Yepremian abandonó a los Leones y de manera voluntaria se enroló en el ejército de Estados Unidos.
Mientras tanto, ese mismo año Roy Gerela fue elegido en la cuarta ronda de la selección de colegiales por los Petroleros de Houston de la AFL con los que jugó las temporadas de 1969 y 1970. En 1971 Gerela firmó contrato con los Acereros de Pittsburgh uno de los peores equipos de la NFL que se estaba reinventado bajo la dirección de un hombre llamado Chuck Noll.
Tras servir en el ejército y obtener la ciudadanía norteamericana Yepremian regresó a Detroit, pero los Leones ya lo habían sustituido y no había lugar para él en el equipo, hundido en la depresión Yepremian se dedicó a hacer y vender corbatas encerrado en el sótano de su casa. En 1970 los Delfines de Miami invitaron a Yepremian a los campos de entrenamiento y fue contratado.
Tanto Yepremian, como Gerela estaban ya en los equipos que los habrían de cubrir de fama.
Yepremian a pesar de haber sido parte fundamental en la temporada perfecta de Miami y de tener dos anillos de ganador del Superbowl, será siempre recordado por dos momentos: uno glorioso, el otro oprobioso.
El mayor momento de gloria de Garo Yepremian se dio durante los play offs de 1971. El 24 de diciembre los Delfines enfrentaron a los Jefes de Kansas de City en lo que resultó ser el juego más largo en la historia del futbol americano. En el sexto cuarto y tras más de 82 minutos de juego Garo Yepremian pateó el gol de campo con el que los Delfines ganaron este juego.
Al año siguiente y durante el Superbowl VII, Garo Yepremian habría de vivir su peor momento en la NFL. Era el año de la temporada perfecta, los Delfines iban ganando 14 – 0 a los Pieles Rojas de Washington, era el último cuarto y faltando un poco más de dos minutos para concluir el juego, Yepremian entró a intentar un gol de campo para ampliar la ventaja y sellar la victoria, sin embargo todo salió mal. La patada fue bloqueada, Garo Yepremian recuperó el ovoide y entonces intentó lanzar un pase, en lugar de solo dejarse caer con el balón. El pase pesimamente lanzado, fue interceptado por Mike Bass el esquinero de los Pieles rojas quién corrió hasta la anotación y acortó la distancia en puntos en el encuentro a sólo una anotación. En el estadio se hizo el silencio y la temporada perfecta de Miami pareció por unos instantes estar en peligro:
Sinceramente pensé que mi vida había terminado. Jamás, había estado tan frustrado en vida. ¡Dios mío! Sentí que había llegado el final. Norm Evans, el líder espiritual de los Delfines, se acercó a mí y me dijo. No te preocupes, Dios está contigo. Eso es lo mejor que me ha sucedido, tener el apoyo de un amigo en ese momento difícil.
Con el paso de los años Yepremian ha llegado a bromear con la situación durante las conferencias que imparte, contando la falsa historia de que Nixon le habló a Schula pero queel entrenador estaba muy ocupado en el juego, por lo que le paso el teléfono a  Yepremian quien contestó la llamada, el presidente entonces le pidió que para ganar una apuesta con el vicepresidente los Delfines debían ganar por sólo siete puntos, cuando Yepremian contestó que él no podía hacer nada al respecto, de acuerdo con la historia, Nixon amenzó al jugador con mandarlo de vuelta a Chipre y a Yepremian no le quedó otra más que hacer la jugada de la intercepción.
Roy Gerela no tuvo una carrea donde resalten las grandes anécdotas, muchos de los aficionados apenas lo recuerdan y quienes lo hacen, tienen la idea de un pateador mediocre, tirándole a malo. Sin embargo Gerela es aun hoy en día el tercer Acerero de Pittsburgh con más puntos anotados en la historia del equipo. Franco Harris está debajo de él. Gerela es de los pocos jugadores y ex jugadores que puede presumir tener tres anillos del Superbowl y uno de los poco pateadores en presumir haber tenido su propio grupo de fanáticos.
En la época de triunfos de los Acereros de Pittsburgh en la década de los años setenta, algunos de los jugadores tenían su propio grupo de seguidores que los alentaban desde las tribunas; Las individualidades resaltaban en los nombres de estos grupos de aficionados, Los Bombarderos de Shell, Los Lunáticos de Lambert, La Brigada de Bradshaw o el Ejército Italiano de Franco. Pero ninguno tan extraño como el de los hombres disfrazados de Gorila que se sentaban a vitorear a Gerela y que se hicieron llamar Los Gorilas de Gerela.

Ninguno de los dos pateadores terminó su carrera profesional con el equipo en el que vieron la gloria. Roy Gerela terminó su carrera en 1979 con los Cargadores de San Diego, mientras que Garo Yepremian se retiró en 1981 jugando para los Bucaneros de Tampa Bay. Garo Yepremian murió el 15 de mayo de 2015 en Media Pennsylvania a la edad de 70 años. 


Actualizado julio 2015.
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