Mostrando entradas con la etiqueta récords. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta récords. Mostrar todas las entradas

sábado, 29 de diciembre de 2018

El partido de mayor duración en la NFL.




Entre los extraños sucedidos en la temporada de 2018 se encuentra el partido que ha durado más en la NFL y no todo se debió al juego.

Armando Enríquez Vázquez

Aunque la duración efectiva de un partido de futbol americano es de una hora, dividida en cuatro cuartos, a esa hora hay que sumarle los 15 minutos de descanso entre el segundo y tercer cuarto del encuentro, la duración real aproximada de un partido de la NFL es de tres horas y con los cambios de reglas se pretende que estos tiempos disminuyan.
Sin embargo, el domingo 9 de septiembre de 2018 se llevó a cabo el encuentro de mayor duración del que se tenga registro en la NFL desde que se unió con la AFL en 1970. Los Titanes de Tennessee enfrentaron a los Delfines de Miami en el Estadio Hard Rock casa de los Delfines, el juego que inició a la 1:00 de la tarde terminó alrededor de las 8:10 de la noche.
En la primera semana de la temporada se estableció un récord histórico en la Liga, desgraciadamente la duración del encuentro no tuvo que ver nada con la calidad del mismo, o el desempeño de las escuadras, sino con el tiempo en La Florida. Faltando un minuto y once segundos para que terminara la primera mitad del encuentro, este fue suspendido debido a una tormenta eléctrica en la cercanía del Estadio que ponía en riesgo la integridad de los jugadores y del público. La primera suspensión duró casi dos horas, una hora con cincuenta y siete minutos. Después de este tiempo el juego se reanudó jugándose el minuto once del segundo cuarto, entonces se implementó, un muy corto receso de medio tiempo sólo duró 3 minutos, para iniciar el tercer cuarto y cuando faltaban 6:47 para finalizar el tercer cuarto el juego fue detenido de nuevo por las mismas razones que en la primera ocasión. Esta segunda vez la interrupción fue de dos horas y dos minutos por lo que en total el juego sufrió un retraso de casi cuatro horas, por lo que de la pata inicial a que el reloj marcó el final del último cuarto el juego duró siete horas y 10 minutos. Al finalizar el juego los Delfines habían ganado con marcador de 27 a 20.
El 17 de noviembre de 2013 en el legendario Soldier Field de Chicago los Osos vencieron a los Cuervos de Baltimore en un juego que duró 5 horas y 16 minutos y que fue interrumpido por cuestiones climáticas también por un total de dos horas.
En lo que se refiere a el partido de mayor duración en tiempo efectivo el récord fue establecido el 25 de diciembre de 1971 cuando durante los play off los Delfines de Miami vencieron a los Jefes de Kansas City por marcador de 27 a 20 después de cinco cuartos y medio y un total de 82 minutos con 40 segundos. Esa victoria llevó a los Delfines a enfrentar a los Potros de Baltimore y después al Super Bowl VI que la franquicia de La Florida perdió con los Vaqueros de Dallas. 
El 3 de noviembre de 1996 los Cargadores de San Diego vencieron a los Potros de Indianápolis por marcador de 26 – 19 en el juego de menor duración del que se tiene registro desde esa fecha con 2 horas y veintinueve minutos.


imagen footpool,wordpress.com

sábado, 22 de diciembre de 2018

Los récords que nadie quiere superar: En las manos del adversario.




Otro de los récords de los que a ningún quarterback le gusta formar parte es el que se refiere a los pases que terminan en las manos de un jugador del equipo contrario.

Armando Enríquez Vázquez

No siempre el pase que envía un quarterback termina en las manos correctas, en ocasiones por una extraordinaria anticipación de la defensiva, en otras porque el pase es lanzado de manera equivocada o apresuradamente y en otras por una pésima actuación del receptor. El campo negativo de la estadística es siempre atribuido al pasador, en ese sentido la mayor parte de las veces al mariscal de campo.
El quarterback con más pases interceptados en un juego es Jim Hardy de los Cardenales de Chicago, la tarde del 24 de septiembre de 1950 cuando los Cardenales perdieron en contra de las Águilas de Filadelfia por marcador de 45 a 7, Hardy fue interceptado en 8 ocasiones y sólo una de esa intercepciones fue regresada hasta las diagonales. Ese día los Cardenales cometieron todos lo errores por haber y fumblearon el balón en 4 ocasiones.
6 quarterbacks comparten el segundo lugar de esta infame lista con siete pases atrapados por el rival en un juego entre ellos destaca Ken Stabler de los Raiders quién en 1977, el 16 de octubre fue interceptado en siete ocasiones y los Raiders perdieron por marcador de 30 a 7 frente a sus eternos rivales los Broncos de Denver. Junto con “La Cobra” tienen este triste honor Ty Detmer de los Leones de Detroit en 2001, Steve de Berg en su época de bucanero de Tampa el 7 de septiembre de 1986, Glenn Dobs de los Dons de los Ángeles en 1948 frente a los 49ers de San Francisco, Tommy Wade de los Acereros de Pittsburgh en 1965 al enfrentar a las Águilas de Filadelfia y Zeke Bratkowski de los Osos de Chicago quién el 2 de octubre de 1960 fue interceptado en siete ocasiones por la defensiva de los Potros de Baltimore.  
La enorme lista de mariscales de campo interceptados en 6 ocasiones en el mismo encuentro incluye a celebridades y miembros del Salón de la Fama como Bett Favre, Peyton Manning, Sammy Baugh, Norm Van Brocklin,  George Blanda, Joe Namath, estos tres últimos con tres encuentros sufriendo ese número de pases interceptados, el único mariscal de campo activo de la lista es Ryan Fitzpatrick, el 25 de septiembre de 2016 siendo quarterback de los Jets de Nueva York sufrió 6 intercepciones y los Jets perdieron frente a los Jefes de Kansas City por marcador de 24 a 3.
Los tres primeros lugares con el mayor número de intercepciones en una temporada son George Blanda con 42 en 1962 cuando era quarterback de los Petroleros de Houston. Ese año los Petroleros llegaron a la final de la AFL enfrentando a los Texanos de Dallas y perdieron, este legendario encuentro que se prolongó por dos tiempos extra, por 3 puntos con marcador final de 20 a 17.
En segundo lugar, con 35 pases interceptados en la temporada de 1988 se encuentra Vinny Testaverde de los Bucaneros de Tampa. El tercer puesto corresponde a Frank Tripucka de los Broncos de Denver en la primera temporada de la AFL en 1960 cuando fue interceptado en 34 ocasiones.
Curiosamente el quarterback más interceptado a lo largo de su carrera ganó el Superbowl XXXI y es miembro del Salón de la Fama: Brett Favre quién a lo largo de 18 temporadas fue interceptado en 336 ocasiones, en segundo lugar se encuentra otra leyenda y miembro también del Salón de la Fama; George Blanda con 277 pases interceptados y en tercer lugar John Hadl quien jugó de 1962 a 1977 en los Cargadores, los Carnero de Los Ángeles, los Packers de Green Bay y los Petroleros de Houston con 268 pases interceptados, sólo uno más que Vinny Testaverde que ocupa el cuarto lugar de la lista.

imagen wikipedia.org

sábado, 15 de diciembre de 2018

Los récords que nadie quiere superar: Detrás de la línea de scrimage.




Si queremos hablar de una mala línea ofensiva basta saber cuantas veces su mariscal de campo es detenido detrás de la línea de scrimage.
Armando Enríquez Vázquez
Cuando un quarterback es detenido detrás de la línea de scrimage habla de un mal trabajo de la línea ofensiva y/o de un excelente trabajo de la defensiva. Pero el resultado es siempre el mismo perdida de yardas, del down, incluso en ocasiones la pérdida del ovoide.
El que sufre el castigo del golpe es el quarterback y el responsable de la incursión de la defensiva sólo camina con la cabeza gacha aceptando su responsabilidad.
En esta categoría si se puede decir que hay un perdedor y un ganador; se puede ver el récord positivo y también el negativo.
Para vergüenza de los encargados de detener el embate de la defensiva y cuidar al quarterback el récord negativo lo comparten dos mariscales de campo ya retirados con doce detenciones detrás de la línea en un sólo encuentro. El 30 de septiembre de 2007 en el Estadio de los Gigantes de Nueva York estos enfrentaron a las Águilas de Filadelfia, Donovan McNabb el mariscal de campo de las Águilas fue detenido en 12 ocasiones detrás de la línea de Scrimage por la defensiva de los Gigantes. Aquella tarde dominical el profundo Osi Umenyiora logró detener en seis ocasiones a McNabb de las 13 detenciones que logró el jugador ese año y de las 85 a lo largo de su carrera. Las otras seis detenciones de Mc Nabb corrieron a cargo Mathias Kiwanuka con tres, dos de Justin Tuck y una más de Michael Strahan. Las Águilas perdieron por marcador de 16 a 3. Su temporada fue lo suficientemente mala para quedar en el último lugar de su división con ocho ganados y ocho perdidos.
El otro quarterback que comparte este ominoso récord es Warren Moon de los Petroleros de Houston y miembro del Salón de la Fama, quien el domingo 29 de septiembre de 1985 fue detenido en 12 ocasiones por la defensiva de los Vaqueros de Dallas. Ese día los Petroleros de Houston perdieron por marcador de 17 a 10. Por parte de la defensiva de los Vaqueros los jugadores que consiguieron el mayor número de detenciones fueron John Dutton, Randy White y Too Tall John con dos cada uno. De la misma manera que las Águilas en 2007, los Petroleros de 1985 quedaron en el último lugar de su división con 5 ganados y 11 perdidos.
La lista de los mariscales de campo detenidos en un  solo encuentro en 11 ocasiones incluye a 10 mariscales de campo entre los que se encuentran a Archie Manning, el padre de Peyton y Eli, Troy Aikman, Bernie Kosar, Ron Jaworski, el único quarterback activo que esta entre estos jugadores con 11 detenciones detrás de la línea de Scrimage es Marcus Mariota de los Titanes de Tennessee, a quien la defensiva de Cuervos de Baltimore capturo en ese número de ocasiones el 14 de octubre de 2018 en el juego que los Titanes perdieron por marcador de 21 a 0 en su casa. En 2018 Matthew Stafford de los Leones de Detroit fue detenido en 10 ocasiones detrás de la línea de scrimage el 4 de noviembre por la defensiva de los Vikingos de Minnesota quienes ganaron el juego en su casa por marcador de 24 a 9, pasando a formar parte de la larga lista de quarterbacks capturados en 10 ocasiones por las defensivas de sus adversarios.
En el terreno del jugador con el mayor número de capturas en una sola temporada el triste honor lo tiene David Carr de los Texanos de Houston quien en la temporada de 2004 fue detenido en 76 ocasiones, seguido por Randall Cunningham de las Águilas de Filadelfia cuando en la temporada 1986 fue detenido detrás de la línea en 72 ocasiones, David Carr fue capturado 68 veces en la temporada 2005, lo que demuestra lo mala que era la línea de los Texanos en esos días y la poca movilidad de Carr.
Entre los quartebacks activos Ryan Tannehill de los Delfines de Miami fue capturado en 58 ocasiones en la temporada 2013 y Blake Bortless de los Jaguares de Jacksonville en 2014 en 55 ocasiones. En 2017 Jacoby Brisset de los Potros de Indianápolis fue capturado 52 veces detrás de la línea de Scrimage.
El poder atrapar al quarterback detrás de la línea de scrimage, interrumpir una jugada, frenar una ofensiva sigue siendo una de las grandes bellezas del futbol americano. En otro texto escribiré sobre el lado positivo en el caso de atrapar al mariscal de campo adversario detrás de la línea de scrimage.



imagen: sportweeksportlist.wordpress

sábado, 8 de diciembre de 2018

Los récords que nadie quiere superar; Sumando quitarrisas.




Nada más desagradable y desalentador para un equipo tras una gran jugada que observar sobre el pasto un pañuelo amarillo.

Armando Enríquez Vázquez

A ciencia cierta, no sé quién fue el cronista deportivo que bautizó al pañuelo amarillo de castigo en el futbol americano como “quitarrisas”, pero sin duda es un sustantivo muy acertado. No existe nada como la impotencia que como aficionado sientes cuando el comentarista anuncia al final de una buena jugada que uno de los árbitros lanzó un pañuelo porque alguien cometió una falta durante el desarrollo de la jugada, y si uno se siente impotente, sólo puedo intentar imaginar la frustración del equipo castigado, la del jugador que ve su avance o logro anulado o revertido el resultado de una jugada defensiva de gran rendimiento, la del entrenador y sobre todo la de aquel que cometió la falta, más cuando muchas veces estas faltas pasan inadvertidas por los jueces, entonces aquel que es señalado como responsable del castigo no sólo se vuelve el malo de la jugada, si no muy probablemente el menso que no supo disfrazar su proceder indebido.
Claro que hay otras faltas que son claras y muestra de lo “cochino” que puede ser un jugador y que a veces nacen de la provocación, del enojo, de la frustración. De cualquier manera, lo ideal sería tener un encuentro sin una sola falta. Existen cuatro encuentros en la historia de la NFL en los que ninguno de los dos equipos fue castigado, es decir los árbitros mantuvieron en su bolsillo los nefandos pañuelos amarillos, lo único desalentador es que el más reciente de estos encuentros ocurrió hace 78 años cuando los Acereros de Pittsburgh vencieron a las Águilas de Filadelfia por marcador de 7 a 3 en el Forbes Field de Pittsburgh el 10 de noviembre de 1940. La temporada fue muy mala para ambos equipos Pittsburgh terminó ese año con 2 ganados, 7 perdidos y 2 empatados. Las Águilas por su parte terminaron en el último lugar de su división y como el peor equipo de la NFL con 1 juego ganado y 10 perdidos. A pesar de esto ninguna de las dos franquicias cometió una falta en su encuentro.
Anterior a este juego en 1934, aunque suene a beisbol fue futbol americano de la NFL, los Piratas de Pittsburgh, el primer nombre de los Acereros, jugaron contra los Dodgers de Brooklyn sin que ninguno cometiera un castigo. Otro juego en 1936 esta vez entre los todavía Pieles Rojas de Boston y los Dodgers de Brooklyn tampoco tuvo un solo pañuelo marcando una falta y finalmente en 1938 en el encuentro entre los Carneros de Cleveland y los Osos e Chicago los pañuelos se quedaron durante los cuatro cuartos en el oscuro bolsillo de los oficiales. Ese debe ser el juego al que aspiramos como aficionados, el hecho de que existan un gran número de juegos donde uno de los equipos no ha sido penalizado, queda lejos de esta situación que parece utópica, lo que también nos demuestra que el juego ha sido cada vez más reglamentado.
Pero lo deshonroso se encuentra justo en el extremo opuesto del espectro cuando más castigos se cometen la mayor parte de las veces afectando directamente de manera adversa al equipo castigado en el marcador.
El equipo con el mayor número de temporadas como líder en castigos en la historia de la NFL son los Raiders de Oakland con 18 temporadas seguidos por los Osos de Chicago quienes tienen 16 temporadas y finalmente los Carneros de Los Ángeles con 9 temporadas.
Los Raiders por lo visto no sólo tienen la fama de rudos si no que son mucho más sucios en su juego que cualquiera de sus dos más cercanos adversarios, hay que recordar que a diferencia de los Osos o los Carneros, los Raiders pertenecen al grupo de equipos que se formó con la AFL y se integraron a NFL en la década de los sesenta lo que los hace un equipo más joven que los otros dos, en especial de los Osos que son una de las franquicias más antiguas de la Liga.
En el caso del número de castigos en una sola temporada el honor corresponde también a los Raiders con 163 castigos en la temporada de 2011, seguidos por los Jefes de Kansa City en 1998 cuando cometieron 158 faltas y los Raiders vuelven aparecer en las temporadas de 1994 y 1996 con 156 “quitarrisas” en cada una de ellas.
En 2011, los Raiders perdieron 1358 yardas por los castigos, el mayor número de yardas penalizadas en una temporada en la historia de la NFL.
Los equipos con menos castigos en una temporada son Leones de Detroit de 1937 con tan sólo 19 castigos en una temporada de 11 juegos, aunque no fue la mejor temporada del equipo de la Ciudad Motor. En 1935 cuando los Leones fueron campeones de la NFL, los Pieles Rojas de Boston fueron penalizados únicamente en 21 ocasiones y el tercer lugar lo ocupan las Águilas de Filadelfia de 1936 con sólo 24 pañuelos amarillos. El equipo con el mayor número de temporadas como líder de la Liga con menos castigos son los Delfines de Miami con 13, de las cuales nueve fueron de manera consecutiva de 1976 a 1984. Lo que los convierte en los chicos buenos en la historia de la NFL.
Estos son los castigos que se cometen en el emparrillado, a lo largo de la historia de la NFL han existido situaciones que no se castigan con un simple pañuelo amarillo y que deberían avergonzar a la Liga y personas como Sean Payton, Bill Belichick o Tom Brady de los que en otra ocasión escribiré.

sábado, 1 de diciembre de 2018

Los Récords que nadie quiere superar; Manitas de mantequilla.




Entre los más ominosos récords que pueden existir dentro de la NFL se encuentra el de soltar la bola. Esta es la historia de quienes han soltado más balones en una temporada y un partido.

Armando Enríquez Vázquez

No hay nada peor para un aficionado al futbol americano que ver a un jugador de su equipo soltar el balón y poner en riesgo la posesión del ovoide y el avance del equipo. Pero no cabe duda debe ser mil veces peor para el jugador. Un fumble siempre pone en riesgo la posesión del balón, compromete la posición de campo del equipo a la ofensiva y puede determinar quien gana el juego.  
Aún cuando no es algo de lo que se pueda presumir, las estadísticas y la frialdad de los números nos dan también a los jugadores con el mayor número de errores. En el caso de quien ha soltado más veces el ovoide en una sola temporada el récord se encuentra empatado entre Kerry Collins un quarterback que pasó sin pena ni gloria por diferentes equipos y en la temporada 2001 mientras jugaba con los Gigantes de Nueva York soltó 23 veces el ovoide, de las cuales únicamente, para fortuna de los Gigantes, perdió la posesión del equipo. El otro jugador que tiene el mismo número de balones sueltos en una temporada es Daunte Culpepper, quien en algún momento fue la esperanza de los Vikingos de Minnesota, en el caso del quarterback de Minnesota de los 23 balones sueltos en la temporada de 2002 9 pasaron a manos del equipo rival.
Como dato curioso es que a pesar de Culpepper fue sin duda un quarterback con más nombre en la NFL, Collins jugó ocho temporadas más en la Liga. Culpepper perdió 16 veces el balón en las temporadas 2001 y 2003.
En el caso de más fumbles en un solo encuentro el récord lo tienen tres quarterbacks: Warren Moon de los Petroleros de Houston quien el 16 de enero de 1994 en el juego de play offs en contra de los Jefes de Kansas City perdió el ovoide en 5 ocasiones, y también el encuentro por marcador de 28 a 20. Los Jefes con el triunfo pasaron a la final de la Conferencia Americana en contra de los Bill de Buffalo.
En un juego de temporada regular el 18 de octubre de 2009 Josh Johnsson, quarterback de los Bucaneros de Tampa Bay, perdió también el balón en 5 ocasiones. Ese día los Bucaneros perdieron por marcador 28 a 21 en contra de las Panteras de Carolina. Lo llamativo es que de esos cinco balones sueltos sólo en una ocasión perdieron la posesión del ovoide.
Finalmente, el actual quarterback de los Leones de Detroit tuvo su tarde de deshonor el 8 de diciembre de 2013 frente a las Águilas de Filadelfia, Matthew Strafford soltó el ovoide en 5 ocasiones, y los Leones perdieron por marcador de 34 -20.
Tanto en el juego de los Petroleros, como en el de los Leones hubo otros dos fumbles por parte de los equipos perdedores. Siete fumbles no es el mayor número de balones sueltos que ha habido en un partido cometidos por un solo equipo.
El 9 de octubre de 1943, aquél hibrido entre los Acereros y las Águilas al que se conoce como los Steaglers perdió en 10 ocasiones el balón frente a los Gigantes de Nueva York, en cinco de las cuales perdieron la posesión. Los Steaglers a pesar de estos errores ganaron aquella tarde por marcador de 28 – 14.
Otro equipo que soltó 10 balones en un encuentro fueron los Leones de Detroit en contra de los Vikingos de Minnesota, a pesar de ello recuperaron en cinco ocasiones el ovoide y empataron el juego en el marcador final a 10 puntos.
El 17 de diciembre de 1978 los 49ers de San Francisco perdieron frente a los Leones de Detroit por marcador de 33 – 14 tras perder en diez ocasiones el balón y sólo recuperarlo 4 veces.
Empatados como los equipos que más fumbles han cometido, 56, en una temporada, se encuentran los Osos de Chicago de 1938 y cuarenta años en después, en 1978, los 49ers repitieron este triste récord.  Mientras que los Jefes de Kansas City en 2002 se convirtieron en el equipo con menos balones sueltos en una temporada al soltar el ovoide únicamente en 7 ocasiones.


imagen: newyork.cbslocal.com

sábado, 24 de noviembre de 2018

El día que los Pieles Rojas anotaron 10 touchdowns.




El impresionante duelo de ofensivas entre los Jefes de Kansas City y los Carneros de Los Ángeles con 105 puntos no es el juego con más puntos anotados en la historia de la NFL.

Armando Enríquez Vázquez

El 19 de noviembre de 2018 pasará a la historia de la NFL no por la cancelación del juego de lunes por la noche en la Ciudad de México debido al mal estado del pasto del Estadio Azteca sino por ser uno de los juegos más ofensivos en los casi 100 años de la Liga. En la mente de los aficionados mexicanos quedará grabada la fecha como lo que pudo haber sido el más espectacular juego de futbol americano de la NFL jugado fuera de territorio norteamericano. Claro, que eso no es así de fácil definir. Pero en la historia de la NFL quedará marcado como el día que un equipo que anotó más de 50 puntos en un partido no ganó el juego. Los Carneros de Los Ángeles vencieron a los Jefes de Kansas City por marcador de 54 a 51.
Lo curioso es que a pesar de haberse anotado 105 puntos a lo largo del encuentro y de que Patrick Mahomes, el joven quarterback de los Jefes, lanzó 6 pases de anotación, no es este el partido con más puntos en la historia de la NFL, y se queda en el tercer puesto de esta marca. En 2004 los Bengalíes de Cincinnati vencieron a los Browns de Cleveland por marcador de 58 a 48 anotando en total un punto más que en el juego del 19 de noviembre de 2018. El mayor número de puntos totales en un encuentro pertenece al encuentro celebrado entre los Pieles Rojas de Washington y los Gigantes de Nueva York celebrado el domingo 27 de noviembre de 1966 en el estadio de Distrito de Columbia. Ese día, hace casi 52 años, los Pieles Rojas apalearon a los Gigantes por marcador de 72 a 41, en el juego de la NFL que más puntos se han anotado: 113. Los Pieles Rojas son también el equipo que más puntos ha anotado en un encuentro con esos 72.
El quarterback de los Pieles Rojas era el legendario Sonny Jurgensen lanzó ese día sólo tres pases de anotación y solo 145 yardas totales por aire a diferencia de los 6 pases de anotación ya mencionados de Mahomes, junto con 448 yardas por aire y los 4 de Jared Geof, el quarterback de los Carneros de los Ángeles, que lanzó 379 yardas. En 1966 el juego fue más terrestre que aéreo como era la tradición de la vieja NFL, 4 anotaciones por tierra, 2 de A.D. Whitfield quien además anotó también el primer touchdown de los Pieles Rojas en un pase de Jurgensen. Joe Don Looney anotó también por tierra. Otra de un regreso de patada de Rick Harris de 52 yardas, Brig Owens uno de los safeties de los Pieles Rojas anotó un par de veces la primera recuperando un fumble y corriendo 62 yardas, más tarde una intercepción acarreada 60 yardas hasta las diagonales y un gol de campo hicieron los 72 puntos de los Pieles Rojas, Charlie Gogolak el pateador de los Pieles Rojas falló el punto extra de la primera anotación.  
Esa temporada los Pieles Rojas tuvieron un récord muy mediocre de 7 ganados y 7 perdidos, la final de la NFL ese año enfrentó a los Empacadores de Green Bay en contra de los Vaqueros de Dallas, el triunfo de los Empacadores los llevó a disputar y ganar lo que sería el primer Superbowl de la historia frente al campeón de la AFL los Jefes de Kansas City.
Los seis pases de anotación de Patrick Mahomes no fueron suficientes para romper el récord de pases de anotación en un solo juego; récord que tienen 8 quarterbacks a lo largo de la historia de la NFL con 7. De esos quarterbacks están activos en 2018 Drew Brees y Nick Foles. Mahomes comparte el 2º lugar junto con muchos otros quarterbacks que han lanzado 6 pases de anotación en sólo juego, entre ellos, Drew Brees, Tom Brady, Aaron Rodgers, Ben Roethlisberger, Mitchell Trubisky de los Osos de Chicago y Ryan Fitzpatrick todos ellos activos aún. Lo cierto es que Patrick Mahomes en su primera temporada ya tiene dos juegos con 6 anotaciones, el primero de ellos fue el 16 de septiembre pasado frente a los Acereros de Pittsburgh en el encuentro que ganaron los Jefes con marcador de 42 puntos a 37.
La temporada aun no termina y Mahomes puede lograr otros números impresionantes, lo que sí veo difícil es que los Jefes o cualquier otro equipo rompa el récord en un futuro cercano el récord de 72 puntos de los Pieles Rojas.


imagen: thegoldsheet.com

domingo, 11 de febrero de 2018

Superbowl LII nada de defensivas y muchos récords ofensivos.



El encuentro fue un duelo de testosterona ofensiva y de haber quien lanza el pase más largo, muchos de los récords impuestos en el Superbowl LII fueron ofensivos.

Armando Enríquez Vázquez

Una vez más la vieja máxima de que son las defensivas las que ganan los campeonatos fue cierta y aunque las defensivas tanto de las Águilas como de los Patriotas brillaron por su ausencia a lo largo del Superbowl LII, fue la mano de Brandon Graham, DE y número 55 de las Águilas quien al provocar el fumble de Tom Brady aseguró el primer trofeo Vince Lombardi para el equipo de Filadelfia.
Pero como el encuentro fue un duelo de testosterona ofensiva y de haber quien lanza el pase más largo, muchos de los récords impuestos en el Superbowl LII fueron ofensivos.
Tom Brady logró su segundo encuentro de más de 500 yardas en su historia como quarterback al lanzar 505 yardas, lo que lo acerca al récord de tres juegos con más de 500 yardas que impuso en la temporada de 2017 el Big Ben, quarterback de los Acereros de Pittsburgh. Con esto Brady rompió el récord que impuso el año pasado en el Superbowl LI con 466 yardas y dejó la vara muy alta para quien quiera en el futuro romper su marca en el Superbowl.
Tom Brady y Nick Foles en conjunto humillaron a las defensivas al imponer un récord histórico para un juego de postemporada o Superbowl de la NFL al lograr 874 yardas por aire, y 1151 yardas entre ambas escuadras por tierra y por aire los que lo convierte en el partido con más yardas en la historia de la NFL sin importar si se trata de temporada regular, playoffs o Superbowl. Esta marca parece que durará por muchas décadas, porque será difícil ver un par de defensivas tan malas y de defensivas tan efectivas como las que vimos en Minnesota. La marca anterior en ese campo era de hace 67 años cuando entre los Carneros de los Ángeles y los Yanks de Nueva York habían logrado 1,133 yardas.
Nick Foles se convirtió también en el primer quarterback en lanzar al menos un pase de anotación y recibir otro para anotación en la historia del Superbowl.
Los Patriotas se convirtieron el equipo con más puntos anotados para una escuadra perdedora del Superbowl con 33 puntos.
La falta de equipos defensivos se notó también al convertirse en el Superbowl con menos patadas de despeje, sólo una.
Nick Foles se convirtió en el MVP del Superbowl LII y las Águilas se llevaron a casa el campeonato que se les había negado durante 57 años.
A partir de este lunes algunos jugadores como Rob Gronkowski y tal vez el mismo Brady, aunque este último ya declaró que no entiende porque el no habría de jugar en la próxima temporada, empezarán a valorar su estancia en la NFL y la posibilidad de retirarse.

Las Águilas deberán valorar cual de sus dos quarterbacks será el titular en 2018, Nick Foles que ganó el Superbowl o Carl Wenz que calificó al equipo en post temporada mucho antes que cualquier otro equipo de la NFL.