lunes, 26 de noviembre de 2012

A pesar de la democracia



¿Qué tienen en común Suecia, Estados Unidos, México, Sudáfrica, Afganistán, Ecuador, La República Democrática del Congo, España, Venezuela?  La respuesta es sencilla son democracias.
Armando Enríquez Vázquez
La democracia ese sistema social aceptado como el mejor para la convivencia política y social de los seres humanos se encuentra en una de sus peores crisis. Pero siquiera pensar que la democracia está mal es ser un reaccionario de izquierda o de derecha, es ser retrogrado y malpensado. Pero la verdad está ahí: La democracia apesta a muerto.
En nombre de la democracia se han cometido las mismas injusticias, arbitrariedades y crímenes, que bajo el nombre de una dictadura, una monarquía o un gobierno popular de izquierdas, al final de cuentas todos tienen como denominador al ser humano. Y los seres humanos somos en esencia lo mismo a sin importar nuestra ideología.
Hoy en día, entre sistemas bipartidistas o con cien opciones para elegir, hemos de reconocer dos cosas; todas las elecciones son manipulables y cualquier ganador representa sólo a una minoría de los ciudadanos, aun en las democracias parlamentarias. El descontento de los ciudadanos con sus gobiernos demuestra que muchas veces el voto no va para el mejor candidato si no para “el menos peor”.  Las molestias con los resultados electorales están a la vista de todos. Los políticos que deberían ser ciudadanos con vocación de servicio, se han tornado en burócratas de carrera con intereses que proteger empresarios, organismos ciudadanos y sindicales que están muy alejados de los anhelos y aspiraciones de los gobernados.  Hoy las democracias saben anteponer y escuchar a las minorías antes que a las mayorías, ya sean económicas, de género o de raza. Lo cual nada tiene que ver con la democracia como nos la quieren hacer entender.
Siempre llevo conmigo las palabras del Pensador norteamericano Henry David Thoreau que a finales del siglo XIX escribió: Entre menos gobierna un gobierno es mejor y el mejor gobierno es aquel que no gobierna en absoluto.  Creo que el gobierno que menos obstruye la vida cotidiana de sus ciudadanos, que menos atropella las libertades de la población, es el mejor. Aquel que no antepone los derechos de las minorías a los de la mayorías y sabe escuchar a los disidentes y a los que no lo son, trátese de cualquier forma de gobierno.
Hoy que estamos por regresar a los viejos políticos mexicanos espero que nos dejen vivir en paz que busquen condiciones de mejora para nuestro bienestar y se olviden de estupideces como gravar a los productores y consumidores de chicles con impuestos, ¿Por qué no hacen lo mismo con los productores y consumidores de bebidas alcohólicas que producen una gran cantidad de muertes a nivel nacional?

Publicado en blureport.com.mx el 26 de noviembre de 2012
imagen: eiu.com

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