martes, 12 de febrero de 2013

Las cosas cambian. Negocios tradicionales vs Internet.



Barnes and Noble la última gran cadena de librerías, allende el Bravo, comienza a cerrar locales y el servicio postal de los Estados Unidos, en contra de su lema se toma un día de descanso.

Armando Enríquez Vázquez

Siempre nostálgicos los seres humanos. Alguna vez vimos lejano el día en que los libros desaparecerían. Bradbury en su maravillosa novela Farenheit 451, volvió a los bomberos una especie de policía encargada de quemar los libros. Pero eso no fue necesario en realidad, tampoco resultó tan drástico, los libros han evolucionado y se han mudado a formatos que son más comunes a los lectores de las jóvenes generaciones. Qué como muchas de sus necesidades de entretenimiento, información y cultura los descargan de Internet.
Barnes and Noble el último gigante que vende libros fisicamente en los Estados Unidos, está cerrando librerías pues la competencia en Internet lo está poniendo fuera de combate y prefiere enfocar sus nuevos esfuerzos de ventas en el comercio en línea, donde va perdiendo la batalla desde hace muchos años frente a Amazon.com. Mejores precios y un stock virtual que es casi insuperable. Libros impresos y libros virtuales.
Las cosas cambian y tal como en la película que lleva ese nombre podríamos parafrasear la fábula de la hormiga y la cigarra. La hormiga, como todos sabemos, trabajó todo el verano y acumuló comida y bienes para el invierno, mientras la cigarra se la pasó disfrutando de la vida. Llegado el invierno, la hormiga disfrutaba del fruto de su trabajo mientras la cigarra se congelaba de frio y pasaba hambre, así que la cigarra llamó un día a la puerta de la hormiga y cuando esta abrió, la cigarra se la comió. Barnes and Noble, fundada en 1873 no hizo la tarea y como muchos creyó que los libros impresos eran para siempre, peor creyó que las librerías perdurarían toda la vida. Hoy tal vez sea demasiado tarde para recuperarse.
Los americanos siempre pensando en el dinero, arguyen que el cierre de librerías beneficiará a Barnes and Noble, ahorrándole las rentas de los locales comerciales. Lo cual sinceramente es un triste consuelo, pues alguna vez la venta de libros le permitió pagar esas rentas por caras que fueran. Algunos ven en el cierre del gigante una oportunidad para pequeñas librerías, para que aprovechen la parte de mercado que aún gusta de ir a una librería y que aun existe. Porque en los libros como en la comida a todos nos gustan los tacos pero no es lo mismo el de chicharrón prensado que el de langosta, no es lo mismo comerlo parado que sentado.
Otra empresa que ha resentido el crecimiento de Internet es el servicio postal de todo el mundo, hoy los carteros cuando llegamos a verlos andan en motocicleta pero sus mochilas parecen sobres. Nos traen solo, estados de cuenta y cada día menos, pues muchas ya se pueden consultar de manera electrónica,  ya ni el sobre de papel Manila, del Selecciones que nos hacía ganadores de un sorteo a plazos.
En Estados Unidos, el servicio Postal ha anunciado que a partir de Agosto de este año dejará de trabajar los sábados. El modelo de trabajo de seis días a la semana no es ya redituable para el servicio postal y es que en los últimos 5 años el movimiento anual de piezas postales en Estados Unidos ha decrecido de más de doscientas mil piezas en 2007 a menos de ciento sesenta mil en 2012, y las ganancias han caído en más de un 13% en el mismo periodo.



Los subsidios del gobierno americano para mantener la planta del servicio postal han aumentado y en un país con una deuda económica del tamaño de la que tienen los Estados Unidos, los contribuyentes no están dispuestos a solventar esos gastos o al menos así lo creen dos de cada tres norteamericanos de acuerdo a encuestas realizadas por las empresas Gallup y Rasmussen.
Con el paso de los años a lo mejor también al servicio postal le convendrá deshacerse de los locales, por si pagan rentas.
¿Qué tan sano se encuentra nuestro sistema postal? Las pocas oficinas postales que me encuentro en mis andares languidecen como un pueblo fantasma y sólo les hace falta un perro viejo, flaco y pulguiento a la entrada. Muchas veces, tienen una vieja libreta donde uno firma por los paquetes que recibe. No conocen las computadoras y por lo mismo probablemente sean los únicos que siguen enviando cartas.
La verdad es que tanto la venta al menudeo, como el correo son dos de los estilos de vida a los que estábamos acostumbrados, que están en vías de extinción junto con los periódicos, ciertas revistas impresas, la televisión abierta y las estaciones de radio. En nuestro país los usuarios de Internet somos aun una minoría, pero esta minoría crece a pasos agigantados y por ser la capa de mayor poder adquisitivo, exigiremos consciente o inconscientemente que estos cambios se lleven a cabo.


Publicado en blureport.com. mx el 16 de Enero de 2013
Imagen: miragebookmark.ch
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