miércoles, 27 de febrero de 2013

De capos y capas caídas


Los ciudadanos norteamericanos pueden no saber quiénes son los capos de la droga en su territorio, pero están perfectamente enterados de las tonterías que cometen en el FBI.

Armando Enríquez Vázquez


Nunca dejaran de sorprenderme los americanos en lo que parece ingenuidad, pero que tiene mucho de estulticia.
En su reciente visita el Senador norteamericano por el estado de Arizona y candidato presidencial por el Partido Republicano en 2008, John McCain, declaró que la mayoría de los ciudadanos del vecino país del norte conocen y reconocen el nombre de El Chapo Guzmán, pero desconocen quienes son los capos de la droga en Los Ángeles, Chicago, Detroit y otras ciudades importantes de los Estados Unidos. Las razones de esto, se pueden deber a que las autoridades americanas desconocen esto, lo cual parece improbable en un país que se precia de haber perseguido a Osama Bin Laden por todo el mundo y de ser una de las potencias principales en el ciberespacio de nuestros días. O puede que las autoridades estén coludidas con los criminales como lo dejaba ver ya desde los años ochenta el final de la serie Miami Vice, donde los grandes narcotraficantes colombianos estaban protegidos por la CIA y altos mandos del gobierno de los Estados Unidos. ¿O podría ser otra cosa?
Mientras el Senador McCain hacía sus declaraciones en la ciudad de México, la cadena de televisión CNN, en los Estados Unidos, hacía público un memorándum interno del FBI, la agencia dedicada a la seguridad federal de Estados Unidos. En ese memorándum se hace saber a los trabajadores de la agencia federal de investigaciones que cualquier conducta impropia será sancionada.
Las conductas impropias a las que se refiere el memorándum y de la cual pone algunos ejemplos se refiere a ver pornografía y masturbarse en las oficinas del FBI, durante las horas de trabajo, o a espiar a los jefes utilizando equipo del FBI para supuestamente resolver crímenes.
Según un reporte del FBI entre 325 y 350 trabajadores de la agencia son sancionados anualmente por este tipo de conductas y alrededor de 30 son despedidos por las mismas razones. Ya en el 2002, se publicaba como las oficinas del FBI habían dejado pasar en Agosto de 2001 advertencias internas sobre la presencia de terroristas en los Estados Unidos, curiosamente esos mismos que un mes más tarde habrían de estrellar los aviones contra las torres gemelas y esos mismos a los que seis meses después de cometidos los actos de terrorismo habría de llegarles los permisos de residencia a la escuela de aviación en Florida, donde tomaron clases. La misma agencia que años antes había sido incapaz de descubrir el complot que terminó con las oficinas de la agencia en Oklahoma a manos de un terrorista interno, un supremacista blanco y norteamericano.
Lo interesante sería saber cómo es que el FBI hace la selección del personal que trabaja en él. La sombra de ese hombre siniestro, corrupto. Ambicioso y torcido mental y sexualmente que fue Edgar J. Hoover pareciera ser una de las condiciones para conseguir el trabajo, sin embargo Hoover era un hombre inteligente, cosa muy cuestionable en alguien que escoge su oficina para masturbarse o de una persona que en su paranoia decide hacer una vigilancia de su jefe.

Publicado en blureport.com.mx el 25 de Febrero de 2013
Imagen: thejesuitpost.org