domingo, 17 de enero de 2016

Los cuatro dobles del Chapo.




Las teorías de la conspiración y los multiversos jamás tuvieron mejor tierra de cultivo que la sociedad mexicana, a todos nos gusta escribir los guiones y las historias más increíbles con tal de decirnos que nosotros estamos bien, que es el gobierno el que nos engaña.

Armando Enríquez Vázquez.

La mula no era arisca la hicieron. Dicen algunos. Y como parte del inconsciente colectivo, si algo nos gusta en México es dudar de todo, absolutamente todo, lo que la autoridad hace. Racional o irracionalmente parece que nada absolutamente nada de lo que los gobiernos nos dicen es transparente, ni cierto. Sí se fuga el Chapo es porque tiene un acuerdo con el gobierno federal para desviar la atención de otros problemas nacionales. Sí gana López Obrador los demonios se desatarán porque es el anticristo, comunista. Nada, absolutamente nada queda exento de la duda exagerada y en muchos casos certeza fundada en la ignorancia de que las autoridades nos están mintiendo. Qué ocultan algo, siempre mucho más siniestro de lo que nos están informando. 
Cuando existen conspiraciones pragmáticas que suceden a diario en nuestra sociedad, pero como a lo mejor nos salpican preferimos evadirlas; sí se aprueba una de los más retrogradas y corruptas leyes de tránsito para una ciudad la razón está en los intereses del actual jefe de gobierno en la empresa dedicada a las fotomultas, pero volteamos a ver a los cuatro dobles del Chapo. La asignación de obras a empresas de la construcción obedece a las dadivas y cochupos de los empresarios con los políticos. Pero ya vieron como la camiseta no tiene heces fecales que abundan en las alcantarillas.
Las teorías de la conspiración y los multiversos jamás tuvieron mejor tierra de cultivo que la sociedad mexicana, a todos nos gusta escribir los guiones y las historias más increíbles con tal de decirnos que nosotros estamos bien, que es el gobierno el que nos engaña. Con tal de hablar de malos y buenos, de blanco y negro. Porque también nos hemos creído eso de que los mexicanos somos únicos, a toda madre, solidarios y hospitalarios. Pero se nos olvidan los actos diarios que demuestran nuestra naturaleza humana.
Es cierto el gobierno nos miente, nos endulza la píldora y todo tiene un motivo más allá de las explicaciones demagógicas y triunfalistas. Pero ¿cuánto estamos dispuestos nosotros como sociedad a mentirnos con tal de contarnos historias de la Dimensión Desconocida en las que vivimos victimizados?
El viernes pasado al anunciarse la captura de el Chapo de inmediato saltaron todas las hipótesis que convierten a México en un país de inspiración para la ciencia ficción. Aquí no necesitamos reptilianos, ni extraterrestres grises o blancos, tenemos seres reales y escalofriantes como Manlio Fabio Beltrones, Mario Marín, Arturo Escobar, el niño Verde, Ricardo Anaya, Andrés Manuel López Obrador y Gerardo Fernandez Noroña y al jefe de todos, sus partidos que a lo largo de casi cien años han hecho y desecho nuestro país, haciendo uso y abuso de la violencia y los cañonazos de millones de pesos. La censura y los asesinatos que fueron los elementos de dialogo de priístas durante décadas y lo siguen siendo en estados como Chihuahua, Veracruz, Guerrero y Tamaulipas y que el PAN, el PRD y el Partido Verde han adoptado también en Baja California, Michoacán, Morelos y Chiapas.
En los próximos días casi puedo apostar que veremos la crucifixión por parte de los medios más serviles y de los políticos más corruptos de Kate del Castillo y de Sean Penn por haberse acercado al Chapo y contar su historia para la revista Rolling Stone. Una historia que por lo que se puede leer surge no de conspiraciones, sino de la realidad de pobreza, corrupción y explotación que el PRI institucionalizó desde el poder a lo largo de décadas. La pregunta es ¿Por qué el Chapo y no Rafael Caro Quintero? Otro narcotraficante que se benefició con la llegada del PRI al poder.
En México se atrapa a quien más aplausos le traerá a un presidente gris e inepto, mientras sus colaboradores que mintieron a la sociedad en un asunto de crimen de estado siguen libres, mientras uno de los asesinos del sistema se pasea con cargos de representación de nuestro país en las calles de Barcelona. ¿Por qué se hizo a un lado la investigación del dueño del Uno más uno?, señalado por el gobierno de Estados Unidos por tener nexos con el narcotráfico.

Todos aquellos que promueven y propagan las teorías de la conspiración y comienzan a hablar de dobles de El Chapo, deberían pensar que las verdaderas conspiraciones del gobierno priísta de Enrique Peña Nieto y sus legisladores paleros, están en la forma en que tratan de recuperar los dos sexenios que perdieron; La destrucción de la industria y las empresas mexicanas empezando por los boicots a ICA y TELMEX. La consolidación de la clientela sindical y popular del PRI, creando una reforma educativa que no modifica la educación si no fortalece al SNTE y a la SEP, como órgano censor y represor. Una reforma energética que vende los recursos del país sin enfrentar a la lacra sindical PEMEX. La conspiración real se encuentra en la falta de interés por fortalecer la economía y autonomía de los mexicanos, lo que nos tiene hoy con un dólar por encima de los dieciocho pesos. La censura pagada con inversión publicitaria en medios de comunicación que ha marcado el fin de la libertad de expresión foxista. Ahí están las verdaderas conspiraciones en contra de nuestro país, de nuestra sociedad y de nosotros, no en presentar al Chapo a su doble o a un ejército de clones de él. La mula no era arisca, la hicieron. Dirán algunos, pero la mula tampoco es tonta, solo que nos gusta hacernos para evadir nuestra responsabilidad. ¿o no?

publicado en blureport.com.mx el 11 de enero de 2016