jueves, 4 de febrero de 2016

El ejemplo de Nuevo León



Tras la amenaza de la sociedad, la inseguridad en Nuevo León comenzó a desaparecer, lo que no desapareció fue la corrupción y el nepotismo del gobernador priísta. 

Armando Enríquez Vázquez.

No ha existido presidente más rechazado por los mexicanos desde que se consolidó el PRN, papá del actual PRI, que Enrique Peña Nieto. El regreso del revolucionario institucional al gobierno sólo ha dejado en claro que es su incapacidad para cambiar, su ceguera a lo sucedido en al año 2000 y lo corrupto y avaricioso que son los miembros de ese partido sin importar el rango que tengan, al grado de formar alianzas criminales con partidos como el Partido Verde y revivir a partidos como el PT con tal de perder lo que ya no pueden ganar por sí solos.
Desde el presidente hasta el más ramplón diputado, ese que se ostenta como dueño del club de futbol Veracruz, los políticos priístas se creen dueños del país y para asegurar su poder y proteger lo que ellos consideran su patrimonio, no han dudado en más de un caso en unirse, coludirse y hasta promover al crimen organizado, a lo largo de los últimos treinta años desde el la presidencia de Carlos Salinas de Gortari poco a poco hemos aprendido a ver esto como algo normal, a aceptarlo y hay quienes en el 2012 afirmaban que su voto por el PRI se debía no al candidato, si no a la posibilidad que este partido ofrece a todos los ciudadanos de ser corruptos. De hecho y si revisamos los porcentajes de votación el PRI no ganó en 2012, esto es no obtuvo más del 50% del voto, simplemente ganó la presidencia por ser la primera minoría. Los votos del PRI nunca superaron a los de oposición unidos y nosotros permitimos que esto sucediera.
En la Ciudad de México donde nos encanta presumir lo progresista que somos, hemos tolerado que se nos declare una entidad federativa más y se vaya a nombrar un congreso constitucional sin participación ciudadana, pero con presencia de lacayos del presidente Peña Nieto y otros nombrados por los serviles legisladores que pondrán al PRI en ese Congreso de la Unión como si fuera un partido del gusto de nosotros los capitalinos cuando la verdad es que los priístas apenas pintan en los gustos de los capitalinos que antes hemos demostrado ser morenistas, perredistas y panistas. Lo curioso es que ni el PRD, ni el PAN dicen esta boca es mía y Morena, primera fuerza política de la ciudad es sólo, junto con los ciudadanos, un cero a la izquierda en el momento de decidir.
Los conscientes habitantes de la Ciudad de México, debemos tener en claro antes de cuestionar a otros estados, que a pesar de ser muy cosmopolitas, educados y fufurufos como diría un clásico de nuestro cine, somos igual de manipulados y mangoneados que el peor. En 2012 Miguel Ángel Mancera ganó de manera apabullante la jefatura de gobierno del Distrito Federal. Lo triste es que Mancera resultó ser un avaricioso político capaz de pactar si ningún pudor y a sabiendas de las preferencias electorales de los capitalinos con el PRI, ante el silencio borreguil de todos los habitantes de la nueva y flamante Ciudad de México (marca registrada).
Mientras a fuerza del horror, la violencia y la corrupción, si un estado ha cambiado en los últimos años, es sin lugar a dudas el estado de Nuevo León, hace apenas seis años cuando el corrupto Rodrigo Medina asumió la gubernatura del estado, las narcomantas se colgaban en los puentes peatonales de la capital neolonesa apuntaban al recién electo gobernador como beneficiado por el dinero del crimen organizado que así se lo recordaba. La ciudad de Monterrey y el estado entero vivían en un estado de sitio, donde los secuestros y la violencia obligaba a neoloneses a encerrarse en sus casas apenas caída la noche. Donde los empresarios, ejecutivos y directivos de empresas que viajaban de negocios a la ciudad norteña eran advertidos en los hoteles de las consecuencias que podía tener el simple hecho de salir a cenar caminando a unas cuadras de un céntrico hotel, esas épocas en que todo México vio a un comando armado del crimen organizado entrar de manera impune a un casino e incendiarlo matando a personas inocentes. Entonces la sociedad civil; ciudadanos y empresarios le pusieron un ultimátum al gobierno de Medina, amenazaron con retirar inversión, abandonar el estado, así y sólo bajo esa presión que fue mucho más allá del doliente y justo reclamo de Alejandro Martí a los cuerpos de seguridad y políticos federales conminándolos a renunciar si no podían con la tarea de pacificar al país, hecho y frase que le entró por un oído y le salió por el otro a Felipe Calderón, entonces presidente de la nación, a Monte Alejandro Rubido, entonces Secretario Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública y en este sexenio titular de la Comisión Nacional de Seguridad puesto del que fue destituido tras la segunda fuga del Chapo y el entonces gobernador del Estado de México Enrique Peña Nieto, de la misma manera que a los demás mexicanos que en su momento aplaudimos la frase pero olvidamos castigar a todos los partidos en las elecciones por su ineficiencia.
Tras la amenaza de la sociedad la inseguridad en Nuevo León comenzó a desaparecer, lo que no desapareció fue la corrupción y el nepotismo del gobernador priísta, quien en todo obedeció las ordenes de su padre; Humberto Ainslie Medina quien se decía era el verdadero gobernador y al parecer se sirvió con la cuchara grande, robando al erario neolonés a granel. Cuando en las elecciones del año pasado la ciudadanía eligió al El Bronco como su nuevo gobernador, habló de manera clara y contundente; No más de políticos de los partidos tradicionales. Hay quienes dicen que El Bronco fue financiado por industriales y empresarios, yo creo que mejor por ellos, que, por el crimen organizado, mejor por hombres y mujeres con amor por su tierra, que por políticos bribones a los que lo único que les interesa es el dinero a costa de lo que sea; más de veinticinco mil desparecidos en tres años así lo confirman.
El Bronco no sólo prometió investigar a Medina y su padre, si no que cortó todos los nexos serviles con los medios de comunicación que cobran una cuota por hablar bien de los políticos como el grupo Multimedios, dueño del periódico Milenio, su canal de televisión, el canal 12 de Monterrey, además de estaciones de radio, así como Televisa, al no pagar dichas cuotas o Chayos como se les conoce dichos medios dejaron de cubrir la labor de El Bronco, a menos de que sean ataques de los llamados periodistas de estos medios que paga el PRI para denostar al gobierno neolonés. En este caso los únicos que pueden atestiguar si el gobierno del independiente tiene aciertos o no, son los ciudadanos de Nuevo León. Lo que al final de cuentas es lo que importa.
Claro los más que corruptos gobiernos priístas de Chihuahua y Veracruz rápidamente se dieron a la tarea de prohibir a los candidatos independientes en sus entidades. Lo mismo sucedió en Puebla con el cuestionado gobierno de Rafael Moreno Valle, violador sistemático de los derechos humanos. 
Yo creo que los ciudadanos que amamos a nuestro país, debemos voltear y apoyar los esfuerzos de candidatos independientes, de empresarios hartos de ser extorsionados por las instituciones y órganos del gobierno que también condonan impuestos a Televisa y se preparan para dar dinero  de los impuestos a Carlos Romero Deschamps para que el sindicato de PEMEX no despida a trabajadores con tal de mantener la supuesta base electoral, ese mismo sindicato petrolero que votó en contra de Carlos de Salinas de Gortari, cuya venganza al asumir la presidencia se sintió en contra de los entonces líderes sindicales     

El movimiento se demuestra andando dice un viejo dicho. Y creo que todos los mexicanos debemos voltear a Nuevo León y como ciudadanos ejercer nuestro poder para remover a todas las rémoras de los tres poderes de la Nación, federales y estatales, porque no podemos permitir que un puñado de perniciosos seres humanos, acaben con nuestro país.

publicado en blureport.com.mx el 29 de enero de 2016