miércoles, 27 de julio de 2016

Entre LPs y hillbillies.




El sexo, las drogas y el rocanrol venden, siempre y cuando estén contextualizados y resulten importantes para la trama. 

Armando Enríquez Vázquez

Desde mediados del año pasado cuando se anunció la nueva producción de Martin Scorsese y Terence Winter para HBO: Vynil, La cual se estrenó a principios de este año y en la que participó también como creador Mick Jagger, llamó mi atención como el par de grandes creadores resolvería en esta ocasión una historia que sucede a principios de la década de los años setenta del siglo pasado, en la industria de la música; rock, punk, disco, hip hop y obviamente los desenfrenados años posteriores a la revolución de las flores.
El tráiler que presentó HBO a finales del 2015 mostraba el elemento Scorsese de balazos y violencia, lo que hacía la serie más atractiva. Pasó enero y el primer fin de semana de febrero se estrenó Vynil finalmente. El primer capítulo de dos horas de duración resultó lento y poco esclarecedor de la serie, lo único que quedó claro eran el renacimiento de Richie Finestra interpretado por Bobby Cannavale y el asesinato que podríamos vislumbrar le ocasionaría problemas a la larga. Sus nexos con la mafia eran solo parte de su pasado, así como su vida familiar y sus negocios.
Vynil es sin duda una serie pretenciosa, que nunca termina de convencer al espectador, Bobby Cannavale esta sobreactuado y la ya usual orgia de sexo y drogas que la cadena está acostumbrada a utilizar como gancho para los inicios de sus series, resulta un lugar común, en una época donde estos excesos realmente eran parte del día a día, que triste resulta que una cadena como HBO no sepa explotarlo de la manera correcta. Vynil carece de esa discreta brillantez de la producción de Mad Men, para reflejar una época y los setentas quedan relegados a un tour de forcé de música, aderezados con mucha cocaína.
La serie se hunde capitulo tras capítulo, en el propio fango de su inocuidad, gracias a una serie de situaciones predecibles y aburridas, aunque para muchos a la serie la salva la selección musical, lo cierto es que la historia es una serie situaciones intrascendentes y desfile de actores caracterizando a los grandes de la época. Pero los ratings muestran como la serie no funcionó como lo anticipaban los directivos de HBO que llevan una larga temporada sin poder repetir el éxito que les ha representado Juego de Tronos o que en su inicio fueron Los Soprano o The Wire. HBO pasa por una mala racha y las series nuevas a las que apostaba o han resultado un fiasco como Vynil, o se han visto envueltas en problemas de producción como ha sucedido con Westworld, una serie de ciencia ficción estelarizada por Anthony Hopkins y basada en una exitosa película, con el mismo nombre, de 1973 escrita y dirigida por Michael Crichton, que ha ido retrasando su estreno y se ha visto envuelta en escándalos de tipo sexual en el manejo de sus extras.



De Vynil vale la pena resaltar la actuación del comediante Ray Romano, en el papel de Zak Yankovich uno de los socios de Finestra en la disquera. A pesar del fracaso de la serie HBO firmó una segunda temporada, esperemos que este tenga una fuerza similar en su estructura a la del último capítulo de la entrega que escribió el propio Terence Winter.
Por otro lado, y con una respuesta diferente inicio en la pequeña cadena WGN también a finales de enero una serie titulada The Outsiders. Con un poster pesimamente diseñado que parecía hablarnos de una serie similar a Sons of Anarchy empezando porque uno de los protagonistas es el actor Ryan Hurst, quien en Sons of Anarchy interpretó a Opie el mejor amigo de Jax, con una pinta casi idéntica a la de su personaje en la extraordinaria serie de Kurt Sutter sobre motociclistas californianos. Y aunque en el caso de The Outsiders se habla también de un grupo marginal de la sociedad estadounidense, en esta ocasión se trata de una comunidad que habita las montes Apalaches, la historia no versa sobre crimen organizado, sino de civilización, tecnología y ambición contra una forma más primitiva y tal vez natural de ver el entorno. En alguna época a estos habitantes de las montañas se les llamó de manera despectiva Hillbillies. Los Hillnillies de la serie viven en nuestros días y se enfrentan como todos nosotros a una sociedad voraz.
Con personajes humanos; capaces de traicionar, ambicionar, amar, errar y volver a errar de la misma forma The Outsiders es un melodrama de cierta complejidad argumental. The Outsiders parecería tener como tema principal a estos ignorantes habitantes de las cimas de las montañas que mantienen una sociedad arcaica y sencilla y la llegada de las grandes corporaciones mineras que quieren acabar con la montaña para explotarla. El argumento el reactivar la economía de una de las zonas más deprimidas económicas de Estados Unidos, es parte fundamental para las emociones y desencuentros de la serie. Más allá de las leyendas y los mitos acerca de los montañeses se encuentra la necesidad urgente de tener trabajo a como dé lugar. Un desterrado que regresa, a cumplir una profecía según algunos, pero ante todo a servir de manera involuntaria a diferentes intereses. Un sheriff orillado a serlo que lucha con sus propios demonios personales y los mitos de los hombres de la montaña. Una despiadada ejecutiva de sonrisa de acero. Un hombre curioso que vende el alcohol tradicional de su gente para conocer mundo y un demente Idi Amin de la montaña listo para imponer su ley bajo pretexto de defender a su gente. Una shamana maquiavélica y un hijo desdeñado, son parte de los personajes de esta serie.
The Outsiders firmó ya para la segunda temporada y curiosamente tuvo mejor acogida entre los televidentes que la millonaria serie de Scorsese, Jagger y Terence Winter. Los ratings a lo largo de trece semanas fueron superiores a los de Vynil. The Outsiders no pretende retratar una época, pero conflictos del género humano dentro de una situación específica. Hoy, como siempre, el espectador está ansioso de que se le cuente una buena historia más que de los míticos nombres detrás de ella.
Me queda claro una cosa el sexo, las drogas y el rocanrol venden, siempre y cuando estén contextualizados y resulten importantes para la trama. Hoy es más importante tener una pequeña serie común y corriente que la gran idea de tres genios que hoy enfrentan a una labor titánica si quieren que la serie suba de ratings y consiga firmar una tercera temporada

publicado en roastbrief.com.mx el 25 de abril de 2016