lunes, 4 de julio de 2016

Lucrecia Toriz, precursora de la Revolución.




Entre un grupo de obreros en huelga y un conjunto de rurales armados se interpuso una valiente mujer que impidió una masacre.
Armando Enríquez Vázquez
Todos hemos oído hablar de la huelga de Río Blanco como uno de los antecedentes de la revolución de 1910. Las condiciones de trabajo de los empleados textiles en el país eran vergonzantes y con un movimiento de huelga que a finales de 1906 abarcaba a la Ciudad de México, Puebla, Tlaxcala, el Estado de México, Querétaro y Veracruz entre otros estados, el régimen de Porfirio Díaz se empeñó en defender a empresarios nacionales y extranjeros y sus propuestas por jornadas de trabajo de dieciséis horas, el cierre de cantinas, el volver los días sacros en laborables y el emplear mano de obra infantil, apoyando una esclavitud disfrazada que durante el mandato del oaxaqueño prevaleció tanto en el campo como en las fábricas de la nación.
Los primeros días de enero de 1907 la situación se polarizó en Orizaba, Veracruz. Los obreros unidos bajo El circulo de obreros libres. que ideológicamente se identificaba con Ricardo Flores Magón y el anarquismo, se lanzaron hacía las puertas de la empresa para evitar la entrada de esquiroles y continuar con sus reclamos laborales. Durante la marcha, sucedió un incidente con un español dueño de una de las tiendas de raya y sus empleados, uno de los empleados o el español, disparó en contra de los obreros, matando a uno de ellos lo que provocó la ira de los demás que saquearon y quemaron la tienda.
La respuesta de la autoridad fue enviar a un batallón de la policía rural a acabar con los huelguistas. Fue entonces cuando surge el personaje que nos interesa en este texto: Lucrecia Toriz. Poco, muy poco se sabe de esta mujer que se enfrentó al grupo que representaba al Estado. Lucrecia enarboló una bandera y exhortó a los rurales a evitar llevar a cabo una masacre. Lucrecia fue amenazada en un principio por los rurales; agredida verbal y físicamente, pero la valiente mujer no desistió y continuó hablando a las fuerzas del gobierno. Las palabras de Toriz se perdieron en la negra noche del oficialismo y el machismo que se afianzó con el triunfo de la Revolución de nuestro país que tantos pasos dio para atrás en materia de equidad de género que muchas mujeres durante el porfiriato y los primeros años de la Revolución habían conseguido dar, pero fueron de tal magnitud que, lograron hacer a los rurales bajar las armas y regresar a dar parte de lo sucedido. Una vez que los rurales bajaron las armas, decidieron regresar a rendir su informe los obreros continuaron con su marcha, no sin antes haber apresado a Toriz.
Al parecer la valiente mujer que hizo frente a los rifles de las fuerzas armadas nació alrededor de 1867 en Orizaba, Veracruz. Era obrera en la fábrica de Río Blanco y existen fuentes que dicen que era parte de los magonistas del Círculo de Obreros Libres.
El Informe de los rurales no satisfizo, ni a los dueños de las fábricas textiles, ni al gobierno que entonces decidió mandar a un grupo de militares al mando del Coronel Rosalino Martínez, quien pasó a la historia como El Verdugo de Orizaba, siendo el responsable directo de una matanza de hombres mujeres y niños que junto con la huelga de Cananea el año antes y los levantamientos ciudadanos que seguirían sentaron las bases para la Revolución encabezada por Francisco I Madero.
Lucrecia, fue encarcelada durante seis meses, al parecer, antes de que los magonistas pudieran sacarla bajo fianza. Después de eso Lucrecia desaparece, aunque algunos biógrafos dicen que permaneció en la lucha obrera en los siguientes años. Su muerte ocurrió en 1962 en la ciudad de Río Blanco.

Lucrecia Toriz no fue la única mujer en demostrar su valor frente a las injustas condiciones del régimen de Porfirio Díaz en referencia a obreros y campesinos, junto a su nombre en la huelga de Río Blanco se menciona a Filomena Pliego y Margarita Martínez.

publicado en mamaejecutiva.net el 15 de junio de 2016
imagen: destinoveracruz.com